Mindfulness: vivir el presente para cuidar la mente

Vivir en la actualidad muchas veces implica pensar en el futuro y rememorar el pasado, viviendo en una carrera en la que todo lo que queremos es llegar a un punto para luego sobrepasarlo. Esta forma de vida no es positiva para las personas, el existir en el futuro o en el pasado tiene algo en común, evitan que vivamos el presente.

Debido a esto, han nacido diferentes estrategias de momento presente, y una de las más famosas y útiles incluso en espacios fuera de la terapia es el mindfulness

De acuerdo con NHS UK (2024) , prestar más atención al momento presente, a nuestros pensamientos, sentimientos y al mundo que nos rodea puede mejorar significativamente nuestro bienestar mental. Esta práctica nos permite disfrutar más de la vida y comprendernos mejor.

¿Qué es el mindfulness?

El mindfulness consiste en prestar atención plena a lo que ocurre dentro y fuera de nosotros, momento a momento. Muchas veces nos desconectamos del entorno o de nuestras sensaciones corporales, atrapados en pensamientos que influyen en nuestras emociones y conductas, por lo que practicar mindfulness implica reconectar con el cuerpo, percibir los sonidos, olores o texturas que nos rodean, y observar nuestras emociones sin juzgarlas (NHS UK, 2024.).

Según la Mental Health Foundation (n.d.), el mindfulness se basa en dos elementos principales: la conciencia y la atención al momento presente. Esto significa notar nuestros pensamientos, sentimientos y sensaciones físicas sin intentar controlarlos, manteniéndonos conectados con lo que sucede ahora, en lugar de pensar en el pasado o preocuparnos por el futuro.

Beneficios del mindfulness en la salud mental

Ser más conscientes del presente puede ayudarnos a disfrutar el mundo que nos rodea y entendernos mejor, permitiéndonos reconocer patrones de pensamiento poco saludables, tomar distancia de ellos y responder de forma más equilibrada. Además, ayuda a detectar señales tempranas de estrés o ansiedad, gestionándolas antes de que se intensifiquen (NHS UK, 2024).

El mindfulness también favorece la autocompasión, enseñándonos a aceptar nuestras emociones con amabilidad y sin juicio. De esta forma, dejamos de percibir los pensamientos negativos como hechos inamovibles y los reconocemos como simples eventos mentales que pasan por nuestra mente (Mental Health Foundation, n.d.).

Aplicaciones cotidianas del mindfulness

Así, de acuerdo con NHS UK (2024), el mindfulness se ha asociado con mejoras en el bienestar, incluyendo la reducción del estrés, la ansiedad y los síntomas de depresión. También puede mejorar la calidad del sueño y disminuir el agotamiento emocional al ayudarnos a manejar la presión diaria, y en niños y jóvenes, puede potenciar habilidades cognitivas como la memoria y la planificación.

Asimismo, el mindfulness se recomienda en entornos laborales como herramienta de bienestar, promoviendo un ambiente más saludable y productivo. Mientras que las terapias basadas en mindfulness también se utilizan en tratamientos para la depresión leve o moderada.

Ejercicios prácticos de mindfulness

Existen diversas formas de integrar el mindfulness en la rutina diaria. Algunas de las más efectivas incluyen (Mental Health Foundation, n.d.):

  • Respiración consciente: concentrarse en la respiración sin intentar modificarla, observando cómo el aire entra y sale del cuerpo.
  • Colorear o dibujar con atención plena: enfocarse en los colores, las formas y las sensaciones que produce la actividad.
  • Escaneo corporal: recorrer mentalmente cada parte del cuerpo, identificando tensiones o sensaciones sin tratar de cambiarlas.

Estas prácticas fomentan la concentración y el bienestar emocional, permitiendo una mayor conexión con uno mismo y con el entorno.

Conclusión

El mindfulness es una herramienta poderosa para cuidar la salud mental y emocional, ayudando a detener el ritmo acelerado de la vida moderna y a reconectar con el presente. Practicarlo de forma constante puede transformar la manera en que enfrentamos el estrés, las preocupaciones y los desafíos diarios, favoreciendo una vida más equilibrada y consciente.

 

Referencias

  • NHS UK (2024). Mindfulness. nhs.uk. https://www.nhs.uk/mental-health/self-help/tips-and-support/mindfulness/
  • Mental Health Foundation (n.d). How to look after your mental health using mindfulness. https://www.mentalhealth.org.uk/explore-mental-health/publications/how-look-after-your-mental-health-using-mindfulness

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Primeros auxilios psicológicos

Los primeros auxilios psicológicos o PAP son un grupo de acciones que se deben tomar cuando una persona está en una situación de crisis. Este tipo de entrenamiento, si bien debe ser conocido por los psicólogos, debe ser parte de los conocimientos de una amplia cantidad de profesionales (doctores, policías, rescatistas, profesores, etc.) e incluso es positivo que las personas de la comunidad civil las conozca, dado que como mencionan el Ministerio de Justicia y del Derecho (n.d.) y la Cruz Roja Argentina (2024)  cualquier persona capacitada, con estabilidad emocional y mental, puede aplicarlos en momentos críticos.

¿Qué son los Primeros Auxilios Psicológicos?

De acuerdo con el Ministerio de Justicia y del Derecho (n.d.), los PAP se definen como un apoyo inmediato a quienes experimentan un hecho traumático, con el fin de restaurar su equilibrio emocional y promover estrategias de afrontamiento efectivas. Este tipo de intervención no constituye una terapia psicológica ni una atención postraumática, sino una primera ayuda emocional que busca estabilizar a la persona y ofrecer contención en el momento de la crisis.

Importancia de los Primeros Auxilios Psicológicos

Según la Cruz Roja Argentina (2024), los PAP son esenciales porque permiten ayudar a una persona a recuperar la calma y la sensación de control en una situación de emergencia. Además, fomentan la empatía, la comunicación asertiva y la capacidad de actuar de manera humana ante la adversidad, de modo que aprender estas técnicas prepara a individuos y comunidades para responder adecuadamente ante crisis personales, desastres naturales o emergencias sociales.

Tipos de Crisis

Los PAP pueden utilizarse, siendo adecuadamente ajustados, en distintos tipos de crisis, las cuales pueden identificarse como (Ministerio de Salud ,2025):

  • Circunstanciales: Resultan de eventos inesperados como pérdidas, accidentes o violencias.
  • De desarrollo: Asociadas a etapas vitales o transiciones (divorcio, jubilación, etc.).
  • Ecosistémicas: Provocadas por fenómenos naturales o desastres humanos.
  • Existenciales: Derivadas de conflictos internos o de sentido vital.

Estas crisis suelen generar síntomas como ansiedad, fatiga, confusión o deterioro en el funcionamiento personal y social, haciendo necesaria la intervención temprana.

Pasos para aplicar los Primeros Auxilios Psicológicos

Teniendo en cuenta lo anterior,  el Ministerio de Salud (2025) hace uso de la secuencia propuesta por la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2012) para aplicar los PAP de manera efectiva:

1. Apoyo inicial y escucha empática

El primer paso consiste en acercarse con respeto, presentarse, ofrecer ayuda y mantener una escucha activa. Es importante permitir que la persona se exprese sin presionarla ni juzgarla. La empatía, el contacto visual y una actitud calmada son elementos clave.

2. Regulación emocional

La respiración guiada y las técnicas de conexión con el presente ayudan a disminuir la ansiedad y el descontrol emocional. Ejercicios como la respiración en cuatro tiempos o la técnica sensorial 5-4-3-2-1 son recomendados para estabilizar a la persona.

3. Identificación y priorización de necesidades

El interviniente debe ayudar a la persona a organizar sus necesidades (físicas, emocionales, sociales) y definir un plan de acción simple. Este paso permite clarificar prioridades y reducir la sensación de caos.

4. Conexión con redes de apoyo

Se debe orientar a la persona hacia recursos personales o institucionales (familia, servicios de salud, organismos de emergencia). El apoyo social favorece la recuperación y previene complicaciones posteriores, pero se debe preguntar a la persona a quién contactar y no asumir.

5. Normalización y psicoeducación

Es fundamental explicar que las reacciones emocionales intensas tras una crisis son respuestas normales ante eventos anormales. La psicoeducación ayuda a validar las emociones y a reconocer cuándo buscar ayuda profesional.

6. Seguimiento y acompañamiento

Finalmente, se sugiere realizar un seguimiento posterior, ya sea presencial o virtual, para verificar la evolución emocional y la efectividad de las derivaciones a servicios de apoyo.

Estrategias de Autocuidado para los Aplicadores de PAP

Además del proceso de PAP, se debe tomar en cuenta que las personas que aplican los PAP enfrentan una alta exposición al sufrimiento ajeno, lo que puede generar fatiga por compasión, estrés acumulativo o síndrome de Burnout (Cruz Roja Ecuatoriana, 2024; citado por el Ministerio de Salud, 2025). Para prevenirlo, se proponen cuatro momentos de autocuidado:

  1. Previo a la intervención: Revisar el estado emocional y reconocer los propios límites.
  2. Durante la aplicación: Escuchar con empatía sin absorber el sufrimiento del otro.
  3. Posterior a la intervención: Realizar actividades de descarga emocional (respiración, escritura, pausas).
  4. Autocuidado sostenido: Mantener hábitos saludables, asistir a terapia y fortalecer vínculos sociales

Conclusión

Los Primeros Auxilios Psicológicos representan una herramienta accesible y humana que fortalece la capacidad comunitaria de respuesta ante crisis, su correcta aplicación permite salvar vidas emocionales, fomentar la resiliencia y promover una cultura de cuidado colectivo.

Referencias

  • Ministerio de Justicia y del Derecho. (n.d). https://www.minjusticia.gov.co/programas-co/conexion-justicia/Documents/Infografias/Documento-PAP.pdf
  • Cruz Roja Argentina. (2024). Primeros Auxilios Psicológicos: ¿Qué son y cómo brindarlos? Cruz Roja Argentina | Blog. https://cruzroja.org.ar/blog/primeros-auxilios-psicologicos-que-son-y-como-brindarlos/
  • Ministerio de Salud. (2025).Orientaciones técnicas Para el fortalecimiento de capacidades en Primeros Auxilios Psicológicos – PAP, como herramienta de prevención en salud mental. https://www.minsalud.gov.co/sites/rid/Lists/BibliotecaDigital/RIDE/VS/PP/orientaciones-tecnicas-fortalecimiento-pap-herramienta-salud-mental.pdf

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Redes neuronales

Las redes neuronales son parte de la configuración del cerebro humano, el cual es una estructura compuesta por miles de millones de neuronas que se comunican entre sí para generar los procesos que nos permiten percibir, pensar, aprender y movernos. Estas conexiones, conocidas como redes neuronales biológicas, son esenciales para el aprendizaje, la memoria y la regulación de funciones vitales como la respiración y el ritmo cardíaco (Open Access Pub, n.d.). Sin embargo, en los últimos años, el término “red neuronal” también se ha popularizado en el ámbito tecnológico, lo que ha generado cierta confusión entre la comprensión biológica del cerebro y la forma en que las máquinas aprenden.

Las redes neuronales biológicas y su papel en la salud y la ciencia

Las redes neuronales biológicas son objeto de estudio constante en neurología, ya que entender su estructura y funcionamiento permite desarrollar terapias más efectivas para trastornos como el párkinson, la epilepsia o los accidentes cerebrovasculares. Utilizando técnicas como la electrofisiología, la genética o la estimulación cerebral profunda, que consiste en enviar impulsos eléctricos a regiones específicas del cerebro para aliviar síntomas (Open Access Pub, n.d.). Debido a esto, el conocimiento sobre estas redes ha abierto caminos hacia tecnologías como las interfaces cerebro-computadora, que permiten interpretar y manipular señales neuronales con fines médicos o tecnológicos.

De las neuronas humanas a las redes artificiales

De acuerdo con Miller (2024) las redes neuronales han tenido una amplia historia de desarrollo, durante las décadas de 1970 y 1980, investigadores como McClelland, Rumelhart y Hinton propusieron una nueva manera de entender el cerebro: como un sistema de procesamiento paralelo distribuido, donde el conocimiento no se almacena en una sola neurona, sino en el patrón de actividad compartida entre muchas, siendo este el enfoque que inspiró el desarrollo de modelos computacionales llamados redes neuronales artificiales, que aprenden a través de un proceso conocido como retropropagación o backpropagation, presentado por Rumelhart, Hinton y Williams en 1986 (Miller, 2024).

Este algoritmo permitió que las máquinas pudieran “aprender” a partir de los errores, ajustando sus conexiones internas para mejorar el desempeño, una idea que revolucionó el campo de la inteligencia artificial. Décadas después, con el avance de la capacidad computacional y la disponibilidad de grandes volúmenes de datos, surgieron las redes neuronales profundas (deep learning), que hoy impulsan tecnologías como el reconocimiento de voz, la visión por computadora o los modelos de lenguaje (Miller, 2024).

El regreso del cerebro a la ecuación

Pero este desarrollo ha causado nuevas preguntas sobre el cerebro humano, investigadores como McClelland han comenzado a explorar cómo los principios que rigen el aprendizaje en las máquinas pueden ayudar a comprender mejor la cognición humana. Sin embargo, existen diferencias fundamentales: mientras las redes artificiales requieren cantidades masivas de datos para aprender, el cerebro humano logra generalizar con muy poca información (Miller, 2024), lo que sugiere que los mecanismos biológicos de aprendizaje son más eficientes y flexibles.

Los límites de la comparación entre cerebro y máquina

Teniendo en cuenta lo anterior, es importante comprender que pese a las similitudes conceptuales, comparar directamente las redes neuronales artificiales con las biológicas puede ser engañoso. Un estudio del Massachusetts Institute of Technology (MIT) advirtió que muchas simulaciones de redes neuronales solo logran replicar patrones cerebrales cuando se les imponen restricciones artificiales que no existen en la biología. En su análisis de más de 11,000 modelos, los investigadores encontraron que solo un pequeño porcentaje mostraba comportamientos parecidos a los de las neuronas reales, lo que indica que estos modelos deben interpretarse con cautela (MIT News, 2022).

Conclusión

Así, se comprende que las redes neuronales, tanto biológicas como artificiales, representan dos mundos que se inspiran mutuamente. Mientras el estudio del cerebro humano impulsa avances en inteligencia artificial, los modelos computacionales nos pueden ayudar a formular nuevas hipótesis sobre la mente y el aprendizaje. Sin embargo, es fundamental mantener una mirada crítica y científica: las máquinas pueden aprender de forma parecida, pero no igual, a los humanos, y el entender esa diferencia es clave para avanzar en el conocimiento de ambos campos y del mismo modo consumir de forma crítica el contenido proporcionado por la inteligencia artificial, sin dejar que erosione nuestro propio conocimiento humano.

 

Referencias

  • Open Access Pub. (n.d). Biological Neural Network | Journal of Neurological Research and Therapy. Open Access Pub. https://openaccesspub.org/neurological-research-and-therapy/biological-neural-network
  • Miller, K., (2024) From Brain to Machine: The Unexpected Journey of Neural Networks | Stanford HAI. https://hai.stanford.edu/news/from-brain-to-machine-the-unexpected-journey-of-neural-networks
  • MIT News. (2022). Study urges caution when comparing neural networks to the brain. Massachusetts Institute of Technology. https://news.mit.edu/2022/neural-networks-brain-function-1102

 

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Autor: Leonardo Amaya

La presión estética en los jóvenes

El advenimiento de las redes sociales, los influencers y la televisión ha generado una tendencia creciente hacia la búsqueda de cirugías estéticas entre adolescentes y adultos jóvenes. Este fenómeno se conoce como “presión estética, entendida como el conjunto de influencias sociales y culturales que incitan a las personas a modificar su apariencia para ajustarse a los ideales de belleza predominantes. De acuerdo con Tanguay et al. (2025), las presiones socioculturales sobre la apariencia se asocian tanto con aspectos positivos como negativos de la imagen corporal, así como los comportamientos alimentarios en adolescentes, encontrando distintos perfiles de presión que van desde una influencia moderada de los padres y pares hasta una presión elevada proveniente de los medios.

Modelos de influencia sociocultural

Tomando en cuenta lo anterior, Tanguay et al. (2025) explican la presión estética a partir del Modelo de Influencia Tripartita propuesto por Thompson et al. (1999). El cual identifica tres principales fuentes de influencia en la imagen corporal: los padres, los pares y los medios de comunicación.

Este modelo explica cómo la comparación social y la internalización de los ideales de apariencia pueden llevar a la insatisfacción corporal y a comportamientos alimentarios poco saludables. En la adolescencia, esta tendencia se intensifica, ya que los jóvenes suelen realizar comparaciones frecuentes de su aspecto con el de los demás, especialmente a través de las redes sociales.

Presión de padres y pares

De este modo, el interés en las cirugías estéticas y la presión para realizarlas provienen de diferentes factores. Siendo los padres y pares agentes fundamentales en la transmisión de normas sobre la apariencia y el cuerpo (Tanguay et al, 2025)

En el caso de los pares, comportamientos como las burlas o comentarios relacionados con el peso, la presión por verse de determinada manera, especialmente mediante la imitación de hábitos alimentarios o comentarios sobre el cuerpo, etc., influyen directamente en la autoimagen de los adolescentes.

Así mismo, la influencia parental, aunque más indirecta, también es significativa, como identifican Rodgers y Chabrol (2009, citados por Tanguay et al., 2025) encontraron que las madres tienden a tener mayor influencia en las hijas, promoviendo ideales de delgadez, mientras que los padres influyen más en los hijos, reforzando ideales de musculatura. Estas dinámicas familiares pueden consolidar la percepción de que el valor personal depende en gran medida del aspecto físico.

La presión mediática en la adolescencia

Por otro lado, otro de los factores más influyentes es la presión ejercida por los medios de comunicación y las redes sociales. Según Roberts et al. (2022, citados por Tanguay et al., 2025), la exposición continua a imágenes editadas o filtradas incrementa la internalización de ideales corporales inalcanzables, por lo cual los adolescentes que pasan más tiempo en redes sociales tienden a mostrar mayores niveles de insatisfacción corporal y a adoptar conductas de riesgo relacionadas con su imagen.

Tomando en cuenta lo anterior, Aviva Preminger (2025) señala que las plataformas como Instagram y TikTok han transformado la manera en que los adolescentes perciben la belleza, fomentando una cultura de perfección donde la apariencia “ideal” se considera requisito para la aceptación social, donde los filtros, los influencers y la edición de imágenes distorsionan la realidad, llevando a los adolescentes a compararse constantemente y a considerar la cirugía estética como una vía rápida hacia la aceptación o la felicidad.

Lo anterior, lleva a la internalización de los ideales mediáticos, lo cual, de acuerdo con Rodgers et al. (2015, citados por Tanguay et al., 2025), precede las comparaciones sociales, aumentando la insatisfacción corporal; subrayando la necesidad de promover la alfabetización mediática para disminuir el impacto de estos mensajes.

Cirugías estéticas y adolescencia

Así, se identifica como el auge de las redes sociales ha hecho que la cirugía estética parezca una solución rápida para alcanzar los estándares de belleza digital. Sin embargo, Singh (2015) advierte que los adolescentes deben someterse a procedimientos solo cuando existan razones médicas o psicológicas válidas. Los consejos médicos incluyen períodos de reflexión, consentimiento informado y acompañamiento parental, reconociendo que la madurez emocional aún está en desarrollo durante la adolescencia.

Khunger y Pant (2020) destacan que la demanda de procedimientos cosméticos entre adolescentes se relaciona con la ansiedad, la depresión y la baja autoestima derivadas de la cultura de la imagen. Por lo cual estas intervenciones deben realizarse únicamente cuando sean necesarias y bajo estricta supervisión médica y psicológica, priorizando la salud mental del joven por encima del deseo estético.

Promoviendo una relación saludable con la imagen y las redes sociales

Así, se comprende que no puede evitarse el ver contenido de redes sociales e incluso crear comparaciónes a partir de este, de modo que es necesario fomentar una relación equilibrada con las redes sociales, educar en el pensamiento crítico frente a los contenidos digitales, promover modelos diversos de belleza y fortalecer la autoestima desde los logros personales y las habilidades, no solo desde la apariencia física (Aviva Preminger, 2025). Haciendo que la educación mediática y emocional pueda prevenir que la presión estética se convierta en un factor de riesgo para la salud mental de los adolescentes.

 

Referencias

  • Tanguay, C., Barbeau, K., Lavigne, G., & Carbonneau, N. (2025). Examining how sociocultural appearance pressures relate to positive and negative facets of body image and eating behaviors in adolescents: An Exploratory Person-Centered Approach. Appetite, 107890. https://doi.org/10.1016/j.appet.2025.107890
  • Singh, K. (2015). Cosmetic surgery in teenagers: To do or not to do. Journal of Cutaneous and Aesthetic Surgery, 8(1), 57. https://doi.org/10.4103/0974-2077.155091
  • Khunger, N., & Pant, H. (2020). Cosmetic procedures in adolescents: What’s safe and what can wait. Indian Journal of Paediatric Dermatology, 22(1), 12. https://doi.org/10.4103/ijpd.ijpd_53_20
  • Aviva Preminger Aesthetic Plastic Surgery. (2025). The Social Media Effect: Understanding the rise of teen plastic surgery in the digital age. AvivaTM Preminger MD Aesthetic Plastic Surgery. https://premingermd.com/blog/the-social-media-effect-understanding-the-rise-of-teen-plastic-surgery-in-the-digital-age/

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Cirugías estéticas y bienestar psicológico

Actualmente, las cirugías estéticas se ven cada vez más aceptadas como parte de la vida y como una forma de “ autocuidado”.Sin embargo, cuando estos procedimientos no responden a una necesidad médica, pueden tener su origen en inseguridades profundas o en la presión social por alcanzar estándares de belleza irreales, lo que puede llevar a una dependencia emocional o a consecuencias negativas para la salud mental.

Jones et al. (2022) señalan que los procedimientos estéticos, como la abdominoplastia, el aumento mamario, el lifting facial o la rinoplastia, están asociados con factores psicológicos específicos antes y después de la cirugía. Las personas con trastornos del estado de ánimo o rasgos de personalidad propensos a la depresión pueden presentar un mayor riesgo de experimentar ansiedad, depresión o insatisfacción postoperatoria. Además, los pacientes con antecedentes de depresión, ansiedad o trastornos alimenticios tienden a mostrar un bienestar psicológico menor tras someterse a procedimientos estéticos.

Los efectos psicológicos según el tipo de cirugía

Algunos estudios sugieren que ciertos procedimientos pueden tener efectos positivos cuando se realizan bajo un enfoque terapéutico adecuado. Por ejemplo, las investigaciones de Nielsen et al. y Papadopulos et al., (citadas por Jones et al., 2022), muestran que la abdominoplastia puede reducir los síntomas depresivos y mejorar la imagen corporal y la satisfacción personal, aunque estos efectos no siempre se traducen en un aumento sostenido de la calidad de vida.

En contraste, los procedimientos faciales, como el lifting o la rinoplastia, han mostrado una mayor incidencia de reacciones depresivas o de ansiedad en el periodo postoperatorio (Jones et al., 2022). Estas reacciones están frecuentemente relacionadas con las expectativas previas y con la presencia de rasgos de personalidad vulnerables, como la inseguridad o la impulsividad. Por ello, la evaluación psicológica previa a la cirugía es fundamental.

Efectos psicosociales: entre la satisfacción y la insatisfacción

Una revisión sistemática de Garbett et al. (2025) destaca que los efectos psicosociales de la cirugía estética son aún poco concluyentes. Si bien existen mejoras a corto plazo en la autoestima, la satisfacción con partes específicas del cuerpo y el bienestar sexual o físico, las evidencias sobre su impacto a largo plazo en la salud mental o la calidad de vida son limitadas debido a la falta de estudios con metodologías robustas y seguimientos prolongados, lo que impide establecer conclusiones definitivas.

Beneficios terapéuticos y riesgos psicológicos

Osikowicz et al. (2025) indican que, cuando las cirugías se realizan tras una adecuada evaluación médica y psicológica, pueden tener efectos terapéuticos significativos, como la mejora de la autoestima, la aceptación corporal y la calidad de vida. Esto ocurre especialmente en cirugías reconstructivas o de afirmación de género. Sin embargo, cuando se realizan en personas con trastornos psicológicos como la dismorfia corporal, los resultados pueden ser contraproducentes, generando adicción a las intervenciones, insatisfacción y deterioro emocional.

Estándares de belleza y presión social

Según Kloppers (2025), la búsqueda de la perfección estética se ha intensificado en la era digital, donde las redes sociales y los medios de comunicación difunden ideales de belleza inalcanzables. Esta exposición constante genera comparación, inseguridad y una visión distorsionada del cuerpo.

En este contexto, la cirugía estética se presenta como una solución rápida para obtener validación social o alivio emocional, aunque los cambios externos rara vez resuelven los conflictos internos.

La influencia de la cultura de la imagen ha llevado a una mayor demanda de procedimientos estéticos entre personas jóvenes, muchas veces sin una reflexión suficiente sobre los riesgos físicos y psicológicos. Este fenómeno pone de manifiesto la necesidad de promover una educación emocional y corporal que fomente la aceptación de la diversidad física y la autocomprensión.

Reflexión final

La cirugía estética no debe entenderse como una solución inmediata al malestar emocional ni como un camino hacia la felicidad. Si bien puede aportar beneficios en ciertos casos, también puede agravar inseguridades preexistentes si no se aborda el componente psicológico subyacente. Por ello, es fundamental que quienes consideren someterse a un procedimiento estético cuenten con acompañamiento profesional integral, tanto médico como psicológico.

Referencias

  • Jones, H. E., Faulkner, H. R., & Losken, A. (2022). The Psychological Impact of Aesthetic Surgery: A Mini-Review. Aesthetic Surgery Journal Open Forum, 4. https://doi.org/10.1093/asjof/ojac077
  • Garbett, K. M., Paraskeva, N., White, P., Lewis-Smith, H., Smith, H., Anquandah, J., & Diedrichs, P. C. (2025). The psychosocial outcomes following cosmetic surgery are largely unknown: A systematic review. Journal of Plastic Reconstructive & Aesthetic Surgery. https://doi.org/10.1016/j.bjps.2025.03.013
  • Osikowicz, M. D., Cogiel, K., Ochman-Pasierbek, P., Kronenberg, M. & Męcik-Kronenberg, T. (2025). Psychological Aspects of Plastic Surgery: Impact on Self-esteem, Body Image, and Quality of Life of Patients. Wiadomości Lekarskie, (7), 1396–1402. https://doi.org/10.36740/WLek/204769
  • Kloppers, M. (2025). The psychology behind cosmetic surgery. MentalHealth.com. https://www.mentalhealth.com/library/the-psychology-behind-cosmetic-surgery

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Como cuidar nuestra salud en un mundo sin tiempo

En la actualidad nos encontramos en constante aceleración, donde la necesidad de cumplir con más responsabilidades y hacer la mayor cantidad de cosas posibles con el fin de mantener nuestras finanzas nos deja sin tiempo para existir fuera del trabajo y de las necesidades básicas.

Así, vivimos en un mundo sin tiempo, en donde nos perdemos en lo que el capitalismo y la sociedad demandan de nosotros y dejamos de cuidarnos, llevando al desarrollo de problemas de salud. Debido a esto, sujetos como la Cleveland Clinic (2025) advierten que cuando sacrificamos nuestra salud y responsabilidades personales por exceso de trabajo, renunciamos a más que nuestro tiempo y energía: nuestras relaciones pueden deteriorarse, la salud mental puede verse afectada y el cuerpo puede colapsar por el estrés acumulado.

¿Qué significa estar sobrecargado de trabajo?

Estar sobrecargado implica trabajar más allá de los propios límites, y  puede manifestarse en jornadas prolongadas, tareas excesivas o una constante presión por cumplir. Según Cleveland Clinic (2025), este fenómeno es subjetivo, ya que puede experimentarse de distintas formas: desde empleados de tiempo completo que trabajan más horas de las acordadas hasta personas que asumen múltiples responsabilidades laborales, académicas o domésticas, excediendo su capacidad física y mental. El psicólogo Adam Borland (citado por Cleveland Clinic, 2025) subraya que si las exigencias laborales afectan negativamente la vida dentro y fuera del trabajo, es necesario reflexionar sobre las causas y buscar cambios.

Señales de alerta: cuando el cuerpo y la mente se agotan

De este modo, el desequilibrio entre trabajo y vida personal genera señales visibles: aumento del estrés y la ansiedad, desmotivación, agotamiento, baja productividad, deterioro en las relaciones y dificultades para desconectarse del trabajo. Cleveland Clinic (2025) señala que estos síntomas suelen acompañarse de problemas de sueño, fatiga constante y la sensación de no poder cumplir con las demandas diarias; este estado sostenido puede llevar al burnout, una condición que compromete tanto el bienestar psicológico como el físico.

Consecuencias del exceso de trabajo en la salud

Cuando el cuerpo y la mente se exigen de forma continua sin descanso, se genera un impacto directo en la salud integral. Cleveland Clinic (2025) identifica entre las consecuencias más frecuentes: debilitamiento del sistema inmunológico, infecciones recurrentes, trastornos del sueño, depresión, dificultades cognitivas como la confusión mental y problemas cardiovasculares. El Dr. Borland utiliza una metáfora clara: “Un automóvil no puede funcionar de manera óptima cuando su tanque está vacío; de la misma forma, nuestra salud se compromete cuando agotamos nuestras reservas físicas y emocionales” (citado por Cleveland Clinic, 2025).

La necesidad de recuperación según la psicología del trabajo

Tomando en cuenta lo anterior, Cropley et al. (2020) destacan que la recuperación del trabajo es esencial para el bienestar. Modelos psicológicos como el de Conservación de Recursos (Hobfoll) y el de Esfuerzo-Recuperación (Meijman y Mulder) explican que los individuos cuentan con recursos personales que se desgastan ante las demandas laborales, y solo el descanso permite restaurarlos. Demostrando que la falta de recuperación adecuada conduce a fatiga, ansiedad y problemas de salud crónicos.

En su estudio longitudinal, Cropley et al. (2020) hallaron que la alta carga interna, definida como tener demasiado trabajo o saltarse pausas, se asocia con mayor fatiga física, psicológica y dificultades para dormir; mientras que la carga externa, mantener conexión tecnológica con el trabajo fuera del horario laboral, incrementa la fatiga mental. Estos hallazgos reflejan cómo la tecnología, aunque ofrece flexibilidad, también difumina los límites entre el trabajo y la vida personal, dificultando la desconexión y el descanso.

Redefinir la pausa: estrategias para el autocuidado

Cropley et al. (2020) señalan que el proceso de recuperación no debe entenderse como un momento puntual, sino como una regulación constante del equilibrio entre esfuerzo y descanso. Detenerse durante la jornada, desconectarse de los dispositivos laborales y realizar pausas activas son estrategias que permiten recuperar recursos y prevenir el agotamiento. Iniciativas como los programas de ejercicio al aire libre durante el almuerzo o la implementación de descansos obligatorios son formas de fomentar el bienestar en los entornos laborales.

La educación sobre la importancia del descanso también resulta clave: aprender a “recuperarse durante el trabajo” puede parecer contradictorio, pero es una medida necesaria para proteger la salud mental y física en un mundo donde el tiempo parece no alcanzar.

Referencias

  • Cleveland Clinic. (2025). Overworked? Here’s how it can affect your health. Cleveland Clinic. https://health.clevelandclinic.org/effects-of-working-too-much
  • Cropley, M., Rydstedt, L. W., & Andersen, D. (2020). Recovery from work: testing the effects of chronic internal and external workload on health and well-being. Journal of Epidemiology & Community Health, 74(11), 919–924. https://doi.org/10.1136/jech-2019-213367

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Importancia del cuidado de la salud integral

El cuidado integral de la salud es importante para mantener el equilibrio entre la salud física y mental de cada una de las personas. El cuidado integral de la salud es fundamental para mantener un equilibrio entre la salud física y mental de las personas. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (WHO, 2025), la salud mental es un componente esencial de la salud general. En su constitución se establece que: «La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades». Esta definición subraya que la salud mental no se limita a la ausencia de trastornos, sino que implica un estado de bienestar que permite a las personas afrontar las tensiones de la vida y contribuir a su comunidad.

La conexión entre cuerpo y mente

Kwarciany (2024) explica que los síntomas de salud física y mental están profundamente entrelazados. El estrés puede causar dolores de cabeza, los ataques de pánico pueden parecer infartos, y una cirugía retrasada puede provocar ansiedad y angustia. Sin embargo, los sistemas de salud han tendido a separar la atención física de la mental, generando un sistema fragmentado y difícil de navegar, lo que conlleva a necesidades no cubiertas y resultados deficientes.

Esta fragmentación ha impulsado el surgimiento de la atención integrada o mental health care integration, también conocida como atención colaborativa o integral, cuyo propósito es tratar a la persona de manera holística, abordando tanto su salud física como mental para optimizar su bienestar general. Este enfoque busca mejorar los resultados en salud, reducir costos y aumentar la satisfacción de los pacientes y los profesionales.

El surgimiento del modelo de atención integrada

De acuerdo con Kwarciany (2024), el modelo de atención integrada comenzó a popularizarse en la década de 1980, cuando los proveedores de salud general empezaron a tratar condiciones de salud mental. Su desarrollo se vio impulsado por reformas en los seguros de salud, la aparición de nuevas tecnologías como los registros médicos electrónicos y la creación de incentivos financieros para coordinar la atención. Este enfoque ha evolucionado hacia un sistema centrado en la persona, donde los pacientes participan activamente en su tratamiento junto con un equipo interdisciplinario de médicos, enfermeros, trabajadores sociales y terapeutas.

Beneficios de la atención integrada

Así, se identifica la necesidad de la integración de la salud mental en la atención primaria y sus beneficios en la salud integral, donde las personas pueden tratar diversas necesidades en un entorno conocido y accesible, los profesionales de la salud trabajan de manera colaborativa, y los pacientes reciben la atención adecuada en el momento oportuno. Además, este enfoque contribuye a reducir el estigma asociado con la atención en salud mental, ya que normaliza hablar de estrés, ansiedad o depresión durante las consultas médicas rutinarias.

Integración y acceso a la atención

Por lo tanto, la atención primaria es el primer punto de contacto de las personas con el sistema de salud, lo que la convierte en un espacio ideal para detectar y tratar tempranamente los síntomas de salud mental. Esto facilita la intervención temprana, mejora los resultados clínicos y refuerza la conexión entre los servicios médicos y los de salud mental (Kwarciany, 2024). Además, la integración permite que los pacientes con condiciones complejas reciban apoyo continuo y coordinado.

Prevención y salud física

Teniendo en cuenta lo anterior es necesario recordar que, de acuerdo con Funk et al (2008) cada año, aproximadamente el 20% de los adultos en el mundo experimenta algún tipo de enfermedad mental, y muchos también enfrentan condiciones físicas crónicas. Por lo cual integrar la salud mental en la atención primaria ayuda a prevenir enfermedades físicas y a promover hábitos saludables, siendo un ejemplo de esto el hecho de que las personas con enfermedades mentales graves suelen morir antes que sus pares sin estos diagnósticos, principalmente por enfermedades cardiovasculares, respiratorias, infecciosas, diabetes e hipertensión. Así, la integración de la atención puede revertir esta situación, promoviendo la prevención y la detección temprana (Funk et al., 2008)

La salud mental en la atención primaria

Según Funk et al. (2008), la integración de la salud mental en la atención primaria garantiza un acceso temprano y equitativo a los servicios, aumenta las posibilidades de recuperación y facilita la reintegración social. La atención en este nivel es más accesible y menos costosa, ya que está cerca de los hogares y comunidades, evitando gastos indirectos como transporte o ausencias laborales. Además, al no estar asociada a un estigma psiquiátrico, es más aceptada por los pacientes y sus familias.

La integración también reduce el riesgo de violaciones de derechos humanos y promueve una atención más humana, continua y cercana. El personal de salud primaria acompaña a los pacientes a lo largo del ciclo vital, lo que fomenta la adherencia al tratamiento y la continuidad del cuidado. Esta relación de largo plazo también fortalece los vínculos con otros sectores sociales relevantes para la salud mental, como la educación, el trabajo y la protección social.

Desafíos y perspectivas

A pesar de sus beneficios, la integración plena enfrenta retos relacionados con la capacidad del sistema, la tecnología, la formación del personal y los recursos financieros. Sin embargo, como afirman Funk et al. (2008), este modelo representa una solución prometedora para atender de forma integral las necesidades de salud de las personas, mejorar los resultados, reducir costos y elevar la calidad de vida. En definitiva, cuidar la salud integral implica reconocer que cuerpo y mente no son entidades separadas, sino partes de un mismo sistema que requiere atención, respeto y acompañamiento continuo.

Referencias

  • World Health Organization. (2025). Health and Well-Being. https://www-who-int.translate.goog/data/gho/data/major-themes/health-and-well-being?_x_tr_sl=en&_x_tr_tl=es&_x_tr_hl=es&_x_tr_pto=tc
  • J., (2024). Why we need mental health care integration. National Alliance on Mental Illness (NAMI). https://www.nami.org/medical/why-we-need-mental-health-care-integration/
  • Funk, M., Saraceno, B., Drew, N., & Faydi, E. (2008, March 1). Integrating mental health into primary healthcare. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC2777555/

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Inclusión educativa para la neurodiversidad

La neurodiversidad muchas veces tiene necesidades específicas, las cuales deben de ser atendidas de manera atenta por la sociedad. Esto, claramente, incluye el cuidado en la educación, en donde se pueden requerir algunos cambios para hacerla más accesible, dejando de lado las barreras estructurales que impiden una participación equitativa.

Esto puede provar ser difícil, dado que, como señala Cook (2024), aunque los docentes coinciden en la importancia de la inclusión para la justicia social, las concepciones reduccionistas que asocian la neurodiversidad con el déficit o la discapacidad limitan su capacidad para adaptar estrategias pedagógicas que respondan a las diversas necesidades estudiantiles. De modo que los marcos regulatorios y las formaciones docentes centradas en la técnica tienden a reproducir modelos rígidos, poco personalizados y poco receptivos a la diversidad, dificultando una comprensión más amplia de la inclusión, y fomentando la exclusión implícita en las aulas, cuando la atención se dirige a “la mayoría” y no a “todos” los estudiantes (Cook, 2024).

Más allá del diagnóstico: hacia una comprensión integral de la diversidad

De este modo, Cook (2024) señala como los sistemas educativos suelen basarse en modelos diagnósticos que definen la ayuda según categorías clínicas, invisibilizando la heterogeneidad del alumnado y las condiciones que coexisten.

En estos casos se genera una problemática en donde no se reconocen las dificultades de los estudiantes, quienes pueden durar años e incluso llegar a la adultez sin un diagnóstico, a la vez que permanecen presentando problemáticas en el aula. Debido a lo anterior, Cook (2024) reconoce que la existencia de un diagnóstico que debería facilitar apoyos, pero su ausencia no debería ser un obstáculo para brindar una educación adaptada, dado que si los apoyos especializados solo se activan tras una evaluación formal, se terminan por reforzar desigualdades socioeconómicas y promoviendo intervenciones basadas en la normalización, que pueden afectar negativamente la salud mental de los estudiantes neuro divergentes.

Así se comprende que el verdadero propósito de la inclusión educativa no es restaurar la “normalidad”, sino aceptar y apoyar la diferencia como valor, buscando generar un cambio paradigmático hacia una educación que celebre la variación humana sin patologizarla (Cook, 2024).

Aprender desde la diferencia: beneficios de enseñar neurodiversidad

Estos enfoques basados en la inclusión, permiten comprender la neurodiversidad desde la infancia y promover una cultura educativa basada en la empatía y la cooperación. De acuerdo con Community Early Learning Australia (2024), enseñar neurodiversidad permite crear entornos donde cada estudiante se sienta seguro, aceptado y valorado.

Entre los principales beneficios de introducir la neurodiversidad en la enseñanza se destacan:

  • Promueve la empatía y reduce el estigma, al enseñar que las diferencias son naturales.

  • Fomenta el sentido de pertenencia, reforzando la autoestima y la confianza.

  • Fortalece las relaciones entre pares, al mejorar la comprensión y prevenir la exclusión.

  • Construye una sociedad más justa, al formar generaciones más sensibles y cooperativas.

El derecho a una educación realmente inclusiva

A pesar de lo anterior, existen diferentes creencias de cómo se debe brindar la educación inclusiva. Uno de estos puntos puntos de vista es el de Wallis (2025), quien considera que la integración obligatoria de estudiantes neuro divergentes en entornos que no están adaptados a sus necesidades puede resultar contraproducente, por lo cual la inclusión genuina debe basarse en la elección informada, no en la imposición.

Esto implica diseñar entornos educativos diversos: escuelas convencionales adaptadas y también espacios especializados que respondan a necesidades sensoriales y pedagógicas específicas, garantizando así la agencia de los propios estudiantes. Tal enfoque evita la exclusión encubierta y promueve comunidades donde la neuro divergencia se celebra y no se tolera pasivamente.

Estrategias para una enseñanza inclusiva y flexible

En cualquier caso, la creación de entornos educativos diversos implica adaptar la enseñanza a los estilos de aprendizaje diversos, como menciona Swartz (2025) en cualquiera de los casos se debe de hacer uso de:

  • Métodos de enseñanza flexibles, utilizando recursos visuales, auditivos y kinestésicos.

  • Planes Educativos Individualizados (IEP), que respondan a las fortalezas y desafíos particulares.

  • Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA), promoviendo múltiples formas de representación, expresión y participación.

  • Enfoques basados en fortalezas, que reconozcan talentos únicos, como la memoria o la creatividad.

Estas estrategias requieren colaboración entre familias, escuelas y comunidades, generando un compromiso compartido que derribe barreras estructurales y sociales (Swartz, 2025).

Mirar más allá del comportamiento: comprender el iceberg del aprendizaje

A la vez que se aplican estas estrategias, se debe tomar en cuenta que los desafíos conductuales, sociales y de funcionamiento ejecutivo deben interpretarse como señales de necesidades no satisfechas, no como “problemas” del estudiante. Por lo cual el papel del docente es validar emociones, favorecer la autorregulación y acompañar el aprendizaje desde la comprensión y la empatía, en lugar de aplicar castigos o exigir la normalización del comportamiento (Garey, 2025)

Conclusión: hacia una pedagogía neuroafirmativa

Teniendo en cuenta lo anterior, se comprende que la inclusión educativa no debe reducirse a un discurso, sino consolidarse como una práctica viva que implica reestructurar la cultura escolar para aceptar que la neurodiversidad es la norma, no la excepción. Reconociendo tanto fortalezas como desafíos, valorando las diferencias sin juicios y construyendo entornos donde cada mente pueda florecer.. No se trata de solo dar beneficios a unos cuantos, sino de poner a todos los niños en un campo de juego de pares donde se cumplan las necesidades de cada uno de forma adecuada.

 

Referencias

  • Cook, A. (2024). Conceptualisations of neurodiversity and barriers to inclusive pedagogy in schools: A perspective article. Journal of Research in Special Educational Needs, 24(3), 627–636. https://doi.org/10.1111/1471-3802.12656
  • Community Early Learning Australia. (2024). Why embracing neurodiversity is important for educators and children. https://www.cela.org.au/publications/amplify!-blog/dec-2024/embracing-neurodiversity-important
  • Swartz, S. (2025). Neurodiversity and Education: Celebrating Differences in learning. Woodhaven. https://www.woodhaventeam.org/neurodiversity-and-education-celebrating-differences-in-learning/
  • Garey, J. (2025). How schools can support neurodiverse students. Child Mind Institute. https://childmind.org/article/how-schools-can-support-neurodiverse-students/
  • Wallis, C. (2025). Inclusive education is a disservice to neurodivergent pupils | Aeon Essays. https://aeon.co/essays/inclusive-education-is-a-disservice-to-neurodivergent-pupils

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Neurodiversidad: celebrar la diferencia

Baumer y Frueh (2021) definen la neurodiversidad como la idea de que las personas experimentan e interactúan con el mundo de muchas formas distintas, por lo cual no existe una única manera correcta de pensar, aprender o comportarse, y las diferencias no deben considerarse deficiencias. El término, acuñado por Judy Singer en la década de 1990, nació como un movimiento de justicia social que promueve la inclusión y la aceptación de las minorías neurológicas, y hoy, la neurodiversidad representa tanto un concepto biológico como una filosofía social que celebra las variaciones naturales del cerebro humano.

Un Movimiento por la Inclusión

Goldberg (2023) destaca que la neurodiversidad es un movimiento social y científico que busca normalizar la heterogeneidad neurocognitiva. Se estima que alrededor del 20% de la población es neurodivergente, lo que incluye condiciones como el TDAH, el autismo, la dislexia o los trastornos del aprendizaje. Este enfoque invita a ver la diferencia neurológica no como un error, sino como una expresión natural de la diversidad humana.

Milman (2024) complementa esta visión al señalar que la neurodiversidad implica un cambio de paradigma: dejar atrás la patologización de las diferencias cognitivas y reconocer el valor que las personas neuro divergentes aportan a la sociedad, fomentando la innovación, la empatía y la equidad.

Perspectivas Sociales y Científicas

Desde una mirada social, la neurodiversidad busca desafiar el modelo médico tradicional, que tiende a clasificar las diferencias como trastornos; haciendo uso de el modelo social, el cual sostiene que la discapacidad surge cuando el entorno no se adapta a las necesidades de las personas (Goldberg, 2023). Este cambio de perspectiva implica que la solución no está en “curar” al individuo, sino en transformar las estructuras sociales para promover la participación y la accesibilidad.

Al reconocer que las diferencias en el cerebro humano son parte de una distribución natural. Las variaciones en la estructura y función cerebral generan diferentes formas de percibir, aprender y comunicarse, lo que contribuye a la diversidad cognitiva de la especie (Goldberg, 2023).

Comunicación y Lenguaje Respetuoso

Teniendo en cuenta lo anterior, se considera que uno de los primeros cambios a realizar es el hacer uso del un lenguaje inclusivo y preguntar cómo las personas prefieren ser nombradas en cuanto a sus condiciones, señalando que este acto refuerza la dignidad y el respeto hacia las distintas identidades neurológicas (Baumer & Frueh, 2021).

Evitando hacer uso del enfoque médico centrado en el “déficit” y promoviendo conversaciones que destaquen las fortalezas, las habilidades y la diversidad de formas de aprendizaje.

Hacia una Sociedad Neuro Inclusiva

De este modo, la neurodiversidad nos invita a repensar lo que entendemos por normalidad, y a reconocer que las diferencias cerebrales son parte de la evolución humana. Lo que nos lleva a construir entornos que acojan la diversidad en lugar de castigarla.

Como señala Goldberg (2023), las sociedades inclusivas no solo benefician a las personas neuro divergentes, sino que enriquecen a toda la comunidad, promoviendo creatividad, resiliencia y adaptabilidad.

Conclusión: Celebrar la Diferencia

La neurodiversidad es tanto una realidad biológica como una aspiración social. Implica reconocer que no existe una única manera correcta de ser humano, y que nuestras diferencias cognitivas son esenciales para el progreso colectivo.

Así, avanzar hacia una sociedad que celebre la neurodiversidad requiere acción, conciencia y compromiso desde la educación hasta las políticas públicas, donde cada esfuerzo por incluir y valorar todas las mentes es un paso hacia una humanidad más empática, justa y diversa.

Referencias

  • Baumer, N & Frueh, J,. (2021). What is neurodiversity? Harvard Health. https://www.health.harvard.edu/blog/what-is-neurodiversity-202111232645
  • Community Early Learning Australia. (2024). Why embracing neurodiversity is important for educators and children. https://www.cela.org.au/publications/amplify!-blog/dec-2024/embracing-neurodiversity-important
  • Goldberg, H. (2023). Unraveling Neurodiversity: Insights from Neuroscientific Perspectives. Encyclopedia, 3(3), 972-980. https://doi.org/10.3390/encyclopedia3030070
  • Milman, R. (2024). Embracing neurodiversity- what it means and why it matters — IMPACT Psychological Services. IMPACT Psychological Services. https://www.impact-psych.com/blog/embracing-neurodiversity-what-it-means-and-why-it-matters

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Autor: Leonardo Amaya

Accesibilidad como derecho en salud mental

La salud mental es un derecho fundamental para todas las personas; sin embargo, la falta de presupuesto, la dificultad de la atención y el mantenimiento de los sesgos hacia la salud mental por parte tanto de profesionales como del público general impiden su adecuada atención. De acuerdo con la World Health Organization (2025), la salud mental es un estado de bienestar que permite a las personas afrontar el estrés, desarrollar su potencial, aprender, trabajar y contribuir a su comunidad, por lo cual tiene un valor intrínseco e instrumental y constituye un derecho humano fundamental.

Así, la salud mental se manifiesta en un proceso continuo y complejo, donde factores individuales, familiares, comunitarios y estructurales pueden fortalecerla o deteriorarla, de modo que, aunque muchas personas muestren resiliencia, aquellas expuestas a circunstancias adversas corren un mayor riesgo de desarrollar afecciones como trastornos mentales, discapacidades psicosociales y estados de angustia o disfunción que limitan la vida cotidiana, los cuales pueden ser tratados, pero la falta de recursos en los sistemas de salud mantiene una amplia brecha en la atención (World Health Organization, 2025), el cual es uno de las cuatro dimensiónes escenciales del derecho a la salud reconocidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS): disponibilidad, accesibilidad, aceptabilidad y calidad.

Panorama global de la salud mental

De acuerdo con la World Health Organization (2025) a nivel mundial, más de mil millones de personas viven con una afección de salud mental, pero no todas reciben una atención adecuada y a tiempo, lo cual refleja la necesidad urgente de promover políticas y estrategias que garanticen el acceso universal a servicios de calidad, independientemente de los factores sociales o ambientales (pobreza, la violencia, vivienda rural, etc) de la persona que puedan aumentar su vulnerabilidad.

Promoción y prevención de la salud mental

Así, se han de generar estrategias de promoción y prevención, las cuales busquen mejorar la salud mental abordando los determinantes sociales, estructurales e individuales. Estas deben diseñarse para toda la población y requieren una fuerte coordinación intersectorial entre educación, trabajo, justicia y bienestar social, con el fin de construir entornos saludables y accesibles que reduzcan la incidencia de los trastornos mentales al promover la salud mental en todas las áreas desde la infancia, fortaleciendo la resiliencia y el bienestar colectivo.

Atención y tratamiento en salud mental
De este modo, la World Health Organization (2025) enfatiza la necesidad de garantizar una atención integral, para lo cual se requiere fortalecer los servicios comunitarios de salud mental, los cuales ofrecen mayor accesibilidad y resultados positivos en la recuperación. Estos deben articularse a través de una red de servicios que incluya:

  • Atención de salud mental integrada en hospitales generales y servicios de atención primaria.

  • Centros comunitarios y equipos especializados en rehabilitación psicosocial y apoyo entre pares.

  • Intervenciones en espacios no sanitarios, como escuelas o instituciones de protección social.

Factores que se busca incluir en políticas como la Ley 2460 de 2025 de Colombia, en donde se enfatiza de manera oficial el deber del Estado de garantizar el acceso equitativo a servicios integrales de salud mental, abarcando promoción, prevención, atención y rehabilitación.

Barreras de acceso y equidad

El seguimiento adecuado de esta ley entonces recae en reconocer las causas de las limitaciones en el acceso efectivo a los servicios de salud mental; por lo cual, como mencióna González et al. (2016) se ha de desarrollar procesos que reduzcan barreras económicas y geográficas, así como factores como la distancia geográfica, la falta de personal capacitado, la escasez de camas hospitalarias y las rutas de atención poco claras; así como las barreras actitudinales, como el estigma, el miedo o la falta de información.

Estas limitaciones tienen un impacto significativo en la equidad del sistema, por lo que resulta esencial garantizar una atención en salud mental basada en los principios de no discriminación, accesibilidad física, económica e informativa. Cumplir con estas dimensiones es indispensable para construir un sistema de salud verdaderamente inclusivo y equitativo (World Health Organization, 2025).

La salud mental como componente del bienestar integral

De este modo, Radias Health (2024) enfatiza que la salud mental es un componente esencial de la salud general y un derecho humano que merece especial protección, dado que el bienestar psicológico influye directamente en la capacidad de las personas para afrontar el estrés, trabajar y contribuir socialmente. Sin embargo, el estigma, los costos elevados, la escasa cobertura del seguro y la falta de profesionales especializados siguen limitando el acceso efectivo.

Conclusiones

La salud mental debe entenderse y defenderse como un derecho humano fundamental. Su promoción, prevención y atención requieren compromiso estatal, políticas intersectoriales y participación ciudadana; el garantizar el acceso real y equitativo a servicios de salud mental no solo mejora la calidad de vida, sino que contribuye a construir sociedades más justas, resilientes e inclusivas.

 

Referencias

  • World Health Organization: WHO. (2025). Salud mental. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/mental-health-strengthening-our-response
  • Ley 2460 de 2025 Congreso de la República – Gestor Normativo. Función Pública. https://www.funcionpublica.gov.co/eva/gestornormativo/norma.php?i=260636
  • González, L. M., Peñaloza, R. E., Matallana, M. A., Gil, F., Gómez-Restrepo, C., & Landaeta, A. P. V. (2016). Factores que determinan el acceso a servicios de salud mental de la población adulta en Colombia. Revista Colombiana De Psiquiatría, 45, 89–95. https://doi.org/10.1016/j.rcp.2016.10.004
  • Radias Health (2024). Por qué una atención sanitaria mental asequible y accesible es un derecho humano – RADIAS Health. RADIAS Health –. https://www.radiashealth.org/es/por-que-una-atencion-sanitaria-mental-asequible-y-accesible-es-un-derecho-humano/

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Diversidad, Equidad e Inclusión: más que una moda

En un mundo donde la diversidad, la equidad y la inclusión (DEI) se han visto reducidos por algunos sectores de la sociedad como modas o insultos. Por lo cual es importante recordar su origen y necesidad, el cual se encuentra en la lucha histórica por los derechos de las mujeres, las personas racializadas, la comunidad LGBTI+ y otros grupos históricamente excluidos. Estas iniciativas no buscan privilegios, sino garantizar que todos tengan acceso a oportunidades justas en educación, trabajo y participación social (Tessema et al., 2023).

La evolución del concepto DEI

En la actualidad, los grupos educativos y laborales se han vuelto cada vez más diversos en cuanto a género, raza, religión, edad y orientación sexual. Este cambio ha obligado a las empresas, colegios y gobiernos a reconocer que tener diversidad no es suficiente: es necesario construir entornos donde las personas puedan prosperar, sentirse valoradas e incluidas, donde se valoren las diferencias culturales dentro de su estructura (Culture Ally ,2025).

El verdadero significado de diversidad, equidad e inclusión

De acuerdo con Tessema et al. (2023), el DEI es más que un conjunto de políticas; constituye un marco organizacional que promueve el trato justo y la participación plena, en donde la diversidad se refiere a la presencia de variedad en la fuerza laboral; la equidad, a la justicia en el acceso y en los resultados; y la inclusión, a la creación de una cultura donde cada persona se sienta parte esencial del grupo

En este caso, mientras que la diversidad trata de estar presente, la inclusión implica tener voz y ser escuchado. Este enfoque se refuerza cuando las empresas, escuelas y comunidades buscan desarrollar estrategias que valoran la singularidad de los otros y promueven un sentido de pertenencia (Tessema et al., 2023).

Beneficios y desafíos de los programas DEI

Debido a lo anterior, Tessema et al. (2023) mencionan que implementar programas DEI tiene múltiples beneficios: mejora la creatividad, la innovación y la toma de decisiones, al integrar diferentes perspectivas; además, favorece la atracción y retención de talento, la reputación organizacional y el rendimiento financiero.

Sin embargo, este proceso no está exento de retos, como en cualquier caso donde una persona siente que pierde sus “ privilegios”; pueden darse casos de resistencia al cambio, problemas de comunicación intercultural y superficialidad en la aplicación (Tessema et al., 2023).

Un recorrido histórico: del activismo a la institucionalización

Así, es importante reconocer la historia del DEI y reconocer su necesidad. De acuerdo con Conway et al. (2025) el camino hacia la inclusión comenzó hace más de un siglo, en el caso de estados unidos, este proceso inició desde la creación de la Women’s Bureau en 1920 hasta la promulgación de la Civil Rights Act de 1964, cuando la legislación estadounidense sentó las bases de la equidad laboral; décadas después, leyes como la American Disabilities Act (1990) y la Lilly Ledbetter Fair Pay Act (2009) ampliaron la protección contra la discriminación. Siendo este proceso el que consolidó un marco institucional que permitió a empresas y universidades incorporar la diversidad como valor organizacional (Conway et al., 2025).

Retrocesos y resistencias contemporáneas

Sin embargo, a pesar de los avances, los ataques contra las políticas de DEI han resurgido con fuerza. Conway (2025) advierte que más de cien proyectos de ley buscan restringir programas de diversidad en Estados Unidos, bajo el argumento de oponerse a la “ideología identitaria”; estos esfuerzos reflejan una reacción política organizada para debilitar décadas de progreso civil, especialmente tras el fallo de la Corte Suprema contra la acción afirmativa en 2023.

La creación de este tipo de medidas que buscan prohibir y eliminar el DEI en colegios y empresas bajo la excusa de la “angustia psicológica” que el interactuar con otro tipo de personas causa a los hombres blancos no tienen otro fin más que el erosionar los derechos y las oportunidades de las minorías, con el fin de mantener el poder en las manos de unos pocos y reforzar las desigualdades estructurales que los programas de inclusión intentan corregir.

El impacto del DEI en la educación, el trabajo y la cultura
Así, Conway et al. (2025) analiza el impacto de las políticas DEI en tres ámbitos esenciales:

  • Educación: los entornos inclusivos aumentan la retención y el éxito académico de todos los estudiantes al fomentar el respeto y la pertenencia.
  • Militar: las fuerzas armadas se fortalecen al integrar a individuos diversos y romper con históricas exclusiones de mujeres y personas LGBTQ+.
  • Trabajo: las empresas que aplican políticas DEI no solo previenen la discriminación, sino que impulsan la innovación, reducen riesgos legales y promueven ambientes de respeto y colaboración (Culture Ally, 2025).

El impacto de estos ámbitos no solo es la diversidad en cultura, sino la posibilidad de la igualdad de derechos y participación de las minorías como iguales en una sociedad que cada vez más busca erosionar su humanidad.

Conclusión: DEI como compromiso ético y humano

Más que una tendencia, la diversidad, equidad e inclusión representan una responsabilidad social y ética. Construir espacios donde todas las personas puedan ser, pertenecer y crecer no solo mejora los resultados organizacionales y educativos, sino que también fortalece el tejido social. En un contexto donde el retroceso amenaza décadas de conquistas, reafirmar el valor de la inclusión es un acto de resistencia y de humanidad.

Referencias

  • Tessema, M. T., Hulback, T., Jones, J., Santos-Leslie, R., Ninham, K., Sterbin, A., & Swanson, N. (2023). Diversity, Equity, and Inclusion: history, climate, benefits, challenges, and creative strategies. Journal of Human Resource and Sustainability Studies, 11(04), 780–794. https://doi.org/10.4236/jhrss.2023.114044
  • Conway, K., Zeng, K., & Mimbela, R. (2025, February 27). DEI and Accessibility, Explained | ACLU. American Civil Liberties Union. https://www.aclu.org/news/racial-justice/dei-and-accessibility-explained
  • Culture Ally (2025). The Importance of DEI and Why it Matters — CultureAlly. https://www.cultureally.com/blog/why-is-dei-important

 

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Cuidar el planeta también es salud mental

El cuidado de la salud mental no solo se trata de lo interno, sino que también implica el cuidado del otro y del medio ambiente. De acuerdo con el United Nations Environment Programme, el entorno puede influir positiva o negativamente en el bienestar mental; por lo cual el vivir en medio de la crisis climática, enfrentar la incertidumbre económica o ser testigo de fenómenos naturales extremos puede generar ansiedad, depresión y estrés.

Mientras que la contaminación del aire y otros factores ambientales se han visto relacionados con enfermedades mentales como la depresión, la demencia y los trastornos de ansiedad.

Contaminación y salud mental

La United Nations Environment Programme informa que diversos estudios muestran que los niños expuestos a altos niveles de contaminación tienen tres o cuatro veces más probabilidades de sufrir depresión en la adolescencia. Asimismo, los metales pesados como el plomo también afectan el sistema nervioso, provocando dificultades de aprendizaje. Además, la urbanización excesiva incrementa el aislamiento de la naturaleza, reduciendo los beneficios psicológicos que proporciona el contacto con entornos naturales.

La naturaleza como fuente de bienestar

Teniendo en cuenta lo anterior, se identifica que los ambientes saludables pueden tener un efecto curativo, dado que, como resalta Inger Andersen, directora ejecutiva del programa BreatheLife, la naturaleza es “el sistema de salud más importante”, pues los bosques, parques y espacios verdes contribuyen a reducir el estrés y fomentan una conexión significativa con el entorno (United Nations Environment Programme)

Desigualdad ambiental y vulnerabilidad psicológica

Por otro lado, la emergencia climática no solo afecta los recursos naturales, sino que también causa desigualdad, razón por la cual se refuerzan los determinantes sociales de la salud negativos (Flores et al., 2022). Flores et al. (2022) resaltan que las comunidades vulnerables del Sur Global enfrentan las consecuencias más severas debido a factores estructurales y la falta de recursos en caso de desastres naturales como inundaciones o deslizamientos, los cuales pueden generar estrés postraumático, ansiedad o depresión prolongada.

Ecoansiedad y acción positiva

Asimismo, Flores et al. (2022) consideran que la degradación ambiental también puede desencadenar emociones negativas como tristeza, miedo o desesperanza. Sin embargo, los mismos autores enfatizan que las prácticas sostenibles pueden transformarse en fuentes de bienestar; acciones como reducir plásticos, conservar energía o participar en actividades ecológicas fortalecen la sensación de propósito y esperanza. Por lo cual, en lugar de fomentar el catastrofismo, es necesario comunicar la crisis ambiental desde la eco-inspiración, promoviendo la acción y el equilibrio emocional  (Flores et al., 2022).

Cuidado ambiental y bienestar personal

Teniendo en cuenta lo anterior, el colectivo Zero Circle (2024) plantea que la salud mental y la sostenibilidad están profundamente entrelazadas, de modo que involucrarse en actividades ecológicas como reciclar, compostar o participar en limpiezas comunitarias ayuda a reducir el estrés y mejorar el estado de ánimo. Dado que estas prácticas fomentan un sentido de conexión con el entorno y con los demás, generando bienestar emocional y resiliencia.

Conclusión: un planeta sano, una mente sana

Cuidar del planeta es cuidar de nosotros mismos. Adoptar prácticas sostenibles, participar en acciones ambientales y promover espacios verdes son estrategias que benefician tanto a la salud mental individual como al bienestar social.

Por lo cual, la armonía entre un planeta saludable y una mente equilibrada representa un camino hacia una vida más plena y consciente.

Referencias

  • United Nations Environment Programme. (n.d.). Caring for the environment helps to care for your mental health. UNEP. https://www.unep.org/news-and-stories/story/caring-environment-helps-care-your-mental-health
  • Flores, E. C., Kelman, I., Joye, Y., Bolderdijk, J. W., Ayeb-Karlsson, S., Wutich, A., Ayalon, L., & Hickman, C. (2022). A healthy planet for a healthy mind. One Earth, 5(4), 307–310. https://doi.org/10.1016/j.oneear.2022.03.021
  • Zero Circle. (2024). The Connection Between Mental Health and Sustainability: How Taking Care of the Planet Can Improve Your Well-being. https://blog.zerocircle.eco/en/the-connection-between-mental-health-and-sustainability-how-taking-care-of-the-planet-can-improve-your-well-being

 

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Psicología y el bombardeo de noticias en redes sociales

Cuando cada día hay más noticias sobre los problemas del mundo, los gobernantes y la guerra, puede ser difícil tratar de alejarse. La consciencia de la necesidad de mantenerse informado, mantenerse sano y de que, al mismo tiempo, otras personas no tienen el privilegio de descansar de los acontecimientos, puede llevar al burnout y causar más daños que beneficios en la persona y su comunidad.

De este modo, cuando el flujo de noticias se vuelve incesante, el consumo mediático puede transformarse en una fuente de estrés y agotamiento emocional. Huff (2022) señala que muchos adolescentes y adultos jóvenes están experimentando estrés directamente relacionado con las noticias que reciben a través de redes sociales o medios tradicionales. Este fenómeno, denominado sobrecarga de saturación mediática, describe la sobrecarga psicológica que surge ante el exceso de información negativa y constante.

Doomscrolling: el ciclo del miedo digital

Parte de esta sobrecarga proveniente de las redes sociales proviene del doomscrolling, el cual se popularizó durante la pandemia para describir la tendencia a usar redes sociales y consumir contenido por horas, lo que, de acuerdo con Grant (citado por Huff, 2022), puede generar un aumento en las emociones de miedo, tristeza o impotencia. De modo que esta sobreexposición puede causar ansiedad por titulares, donde los usuarios presentan tensión corporal y pensamientos intrusivos antes incluso de revisar las noticias (Grant, citado por Huff, 2022)

Sobrecarga de información y fatiga digital

Así, se da la sobrecarga de redes sociales, la cual Li et al. (2023) describe como la percepción subjetiva de estar expuesto a más información y demandas sociales de las que se puede procesar, lo que puede producir estados de cansancio emocional, irritabilidad y pérdida de interés. Conduciendo al desarrollo de ansiedad, depresión, trastornos del sueño y disminución de la autoeficacia en salud. a la vez que crea una necesidad compulsiva de mantenerse actualizado, reforzando el ciclo de sobreuso, alimentando aún más el estrés digital (Li et al., 2023).

La negatividad como estrategia mediática

Este ciclo de consumo de contenido y estrés se convierte en un mecanismo de los medios de comunicación para aumentar su alcance (Anderson, 2025). De acuerdo con Anderson (2025), podemos ver los resultados de este ciclo actualmente, dado que el estudio de Stress in America Survey revela que el 83% de los estadounidenses reportó estrés por el futuro del país en 2020 y el 73% se sintió abrumado por las crisis mundiales en 2023. Demostrando el impacto de la exposición prolongada a noticias negativas en la salud mental colectiva.

Polarización, identidad y agotamiento social

Pero se debe tener en cuenta que el impacto de este consumo no es solo en la salud mental, sino que tiende a llevar a la polarización. Anderson (2025) explica que la selección de noticias que confirman nuestras creencias refuerza el pensamiento binario y las divisiones sociales, lo que desde la teoría de la identidad social fomenta el tribalismo, la intolerancia y la agresividad hacia quienes piensan diferente, factores que amplifican el estrés y la frustración.

Así, se explica por qué este proceso de sobrecarga también es usado por políticos, dado que, como señala Bartels (2025), estos hacen uso de estrategias políticas y mediáticas, como el flood the zone, las cuales buscan generar una sensación de caos e impotencia al inundar el espacio informativo, estimulando respuestas de miedo que afectan tanto la capacidad cognitiva como la emocional, causando miedo constante y distorsionando la percepción de riesgo y reforzando patrones de pensamiento extremos, como la generalización o el catastrofismo, imposibilitando la acción por parte de la sociedad.

Estrategias psicológicas de afrontamiento

Ante este panorama, los psicólogos sugieren implementar una dieta mediática, es decir, limitar el tiempo de exposición a noticias y redes sociales. Stosny (citado por Huff, 2022) recomienda apagar notificaciones, establecer horarios sin dispositivos y practicar la escritura reflexiva para moderar la ansiedad, canalizando la preocupación hacia la acción comunitaria, transformando el estrés en un impulso constructivo (Bartels, 2025)

Conclusiones

El bombardeo de noticias en redes sociales representa un desafío contemporáneo para la salud mental; la exposición constante a contenidos negativos no solo provoca fatiga emocional, sino también ansiedad, desesperanza y polarización social. Es por esto que debemos repensar el consumo mediático y promover un equilibrio entre el consumo de información responsable y el bienestar emocional. Se debe recordar que el descansar de las noticias es positivo, no es cuestión de ignorar los sucesos, sino de cuidarnos los unos a los otros para poder resistir.

Referencias

  • Huff, C. (2022). Media overload is hurting our mental health. Here are ways to manage headline stress. https://www.apa.org. https://www.apa.org/monitor/2022/11/strain-media-overload
  • Li, K., Jiang, S., Yan, X., & Li, J. (2023). Mechanism study of social media overload on health self-efficacy and anxiety. Heliyon, 10(1), e23326. https://doi.org/10.1016/j.heliyon.2023.e23326
  • Anderson, B., MD. (2025). Media Excess & Mental Health. Psychiatric Times – Mental Health News, Clinical Insights. https://www.psychiatrictimes.com/view/media-excess-mental-health
  • Bartels, M. (2025). Feeling overwhelmed by the news? Here’s how to protect your mental health. Scientific American. https://www.scientificamerican.com/article/feeling-overwhelmed-by-the-news-heres-how-to-protect-your-mental-health/

 

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Analfabetismo funcional: una barrera silenciosa

En un mundo donde cada vez nos vemos más bombardeados por redes sociales e inteligencia artificial, se ha dado un nuevo fenómeno: estudiantes de secundaria y adultos que leen y al mismo tiempo son incapaces de comprender un texto o analizarlo de forma crítica.

Así nace el fenómeno del analfabetismo funcional, el cual, de acuerdo con Vágvölgyi et al. (2016), afecta tanto a jóvenes como a adultos y representa una amenaza silenciosa para el desarrollo cognitivo y social en la sociedad contemporánea.

Definición y alcance del analfabetismo funcional

De acuerdo con Vágvölgyi et al. (2016), el analfabetismo funcional (AF) describe habilidades de lectura, escritura e interpretación insuficientes para enfrentar los retos cotidianos de la vida moderna. Esto incluye desde el uso de tecnologías digitales hasta la comprensión de información sobre salud, empleo o política.

Según la UNESCO (1978, citado en Gronchi y Perini, 2024), una persona funcionalmente alfabetizada debe poder participar activamente en las actividades de su comunidad, utilizando la lectura y la escritura como herramientas de desarrollo personal y colectivo, por lo cual el  AF no se limita al desconocimiento de la lectura o escritura, sino a la incapacidad de aplicar el conocimiento de manera eficaz. Las personas afectadas pueden leer un texto corto, pero no logran analizarlo, interpretarlo o evaluar su veracidad (Vágvölgyi et al., 2016), y esta limitación no solo afecta el desempeño laboral y académico, sino también la autonomía personal y la participación ciudadana.

El aumento del analfabetismo funcional en jóvenes

La importancia de este fenómeno recae en estudios recientes, donde se revela que en Estados Unidos se ha dado una tendencia alarmante: uno de cada cuatro jóvenes adultos es funcionalmente analfabeto, a pesar de haber obtenido un diploma de secundaria (Harkay, 2025). Entre 2017 y 2023, el porcentaje de jóvenes de 16 a 24 años con bajos niveles de alfabetización aumentó del 16% al 25%, y este incremento coincide con la expansión tecnológica y la digitalización del aprendizaje, donde la lectura crítica ha sido reemplazada por la inmediatez informativa (Harkay, 2025).

Sin embargo, Harkay (2025) menciona que, de acuerdo con expertos en educación, esta situación se puede agravar por factores como la pobreza, la inestabilidad habitacional y la desconexión entre los programas escolares y las habilidades reales necesarias para desenvolverse en la sociedad actual. Siendo el resultado una generación que, aunque certificada, carece de las competencias para analizar, cuestionar y producir conocimiento de forma autónoma.

Alfabetización, tecnología y la ilusión de competencia

De este modo, se identifica que el auge de la tecnología y la información digital ha generado una paradoja: mientras se amplía el acceso al conocimiento, disminuye la capacidad de comprensión profunda. De acuerdo con la Universidad GLOBIS (2024), el analfabetismo funcional crea una “ilusión de habilidades”, donde las personas creen saber más de lo que realmente saben, y a exposición constante a videos, tutoriales o publicaciones breves promueve una falsa sensación de dominio sobre temas que solo se conocen superficialmente.

Este fenómeno, denominado por Kardas y O’Brien como la “ilusión de habilidad”, refuerza la idea de que ver información equivale a comprenderla o aplicarla. Sin embargo, esta aparente alfabetización se traduce en una pérdida de pensamiento crítico, debilitando las funciones cognitivas necesarias para la reflexión y la toma de decisiones informadas (Universidad GLOBIS, 2024).

Consecuencias sociales y cognitivas del analfabetismo funcional

En este contexto,  las repercusiones del AF trascienden el ámbito educativo. Según Vágvölgyi et al. (2016), las personas funcionalmente analfabetas enfrentan mayores dificultades para obtener y mantener empleo, manejar sus finanzas y comprender información médica o política, lo que, en el contexto digital, las hace más vulnerables a la desinformación, la manipulación mediática y las teorías conspirativas.

Gronchi y Perini (2024) destacan que el analfabetismo funcional puede verse estrechamente ligado a la propagación de noticias falsas y la incapacidad de distinguir información veraz de la engañosa, lo que se explica a través de la teoría del doble proceso del pensamiento (Kahneman, 2011, como se cita en Gronchi y Perini, 2024), según la cual el pensamiento rápido (intuitivo y emocional) predomina sobre el pensamiento lento (analítico y deliberado), especialmente en contextos de sobrecarga informativa.

Repensar la alfabetización en la era digital

Teniendo en cuenta lo anterior, Gronchi y Périni (2024) recalcan que más allá de enseñar a leer y escribir, la alfabetización contemporánea requiere desarrollar habilidades críticas, tecnológicas y cognitivas que permitan navegar en entornos digitales saturados de información. Las estrategias educativas deben enfocarse en la comprensión profunda, la interpretación contextual y la capacidad de discernir entre información confiable y manipulada.

Conclusión

Así, se comprende que el analfabetismo funcional constituye una amenaza silenciosa que debilita la capacidad de las sociedades para pensar críticamente y desarrollarse de manera sostenible. Su combate requiere políticas públicas, programas educativos y estrategias comunitarias que fomenten no solo la lectura, sino también la comprensión, la reflexión y el pensamiento crítico. En una era donde la información abunda, la verdadera alfabetización consiste en saber discernir, analizar y aplicar el conocimiento con sentido.

 

Referencias

  • Vágvölgyi, R., Coldea, A., Dresler, T., Schrader, J., & Nuerk, H. (2016). A Review about Functional Illiteracy: Definition, Cognitive, Linguistic, and Numerical Aspects. Frontiers in Psychology, 7. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2016.01617
  • Harkay, J., (2025). Many Young Adults Barely Literate, Yet Earned a High School Diploma. The 74 Million. https://www.the74million.org/article/many-young-adults-barely-literate-yet-earned-a-high-school-diploma
  • Gronchi, G., & Perini, A. (2024). Limits of functional illiteracy in explaining human misinformation: the knowledge illusion, values, and the dual process theory of thought. Frontiers in psychology, 15, 1381865. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2024.1381865
  • GLOBIS University. (2024). A new threat to the digital age, the functionally illiterate can’t see the whole picture | GLOBIS University. https://www.globis.ac.jp/stories/digital-age-functionally-illiterate/

 

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La lectura como base de la salud mental infantil

El aprender a leer y escribir es una parte importante del desarrollo; no solo es importante como habilidad  académica, sino que nos permite comunicarnos con otros y aprender y, por lo tanto, es también una de las bases de la salud mental.

Leer como estrategia de salud mental a lo largo de la vida

De acuerdo con Warren (2024), la lectura ofrece beneficios en todas las etapas del ciclo vital: aumenta el conocimiento, consolida aprendizajes previos y favorece el desarrollo cognitivo, social y emocional. La lectura frecuente incluso puede reducir el riesgo de deterioro cognitivo y demencia. Además, puede funcionar como una estrategia adaptativa de afrontamiento frente al estrés y la ansiedad. Henry, citada por Warren (2024), señala que leer constituye una actividad introspectiva que promueve la atención plena y el bienestar emocional.

Lectura consciente y regulación emocional

Así, se comprende la importancia de la lectura, en especial de la lectura consciente o mindful reading, la cual, según Warren (2024), es una práctica que combina la atención plena con la lectura pausada, centrada en el presente, conectando con el texto desde la calma, sin buscar necesariamente un objetivo de productividad, sino la experiencia de leer como acto meditativo. De este modo, se considera que este tipo de lectura ayuda a reducir el estrés, mejorar la concentración y fortalecer la regulación emocional, aspectos esenciales para la salud mental (Warren, 2024).

Impacto de la lectura en la depresión y el bienestar emocional

De este modo, se comprende cómo leer de manera habitual puede contribuir a disminuir los síntomas depresivos y a mejorar el estado de ánimo. Slater (2024) encontró que los adultos que leen casi todos los días presentan menor riesgo de depresión, y en el caso de los estudiantes, la lectura favorece la atención plena, el optimismo y las emociones positivas. Asimismo, leer antes de dormir ayuda a conciliar el sueño, ofreciendo una forma de relajación emocionalmente activa.

La lectura como herramienta de comprensión y empatía

Por otro lado, más allá del acto de leer, el contenido de los textos tiene un profundo efecto en el bienestar emocional, y leer historias donde los personajes atraviesan experiencias difíciles puede ayudar a los lectores a reconocer y procesar sus propias emociones (Slater, 2024). Por lo cual, diversos estudios demuestran que más del 70% de los niños afirman que la lectura les ayuda a entender mejor el mundo y a conversar sobre temas complejos como la salud mental o la pérdida (Slater, 2024).

La alfabetización como factor protector en la infancia

Teniendo en cuenta lo anterior, la World Literacy Foundation (n.d.) subraya que la alfabetización no solo abre puertas al conocimiento, sino que también actúa como herramienta de empoderamiento y resiliencia. Los niños con habilidades lectoras sólidas son más propensos a desarrollar bienestar emocional, relaciones sanas y empatía.

Además, según Mayes (citada por la fundación), la lectura fomenta conexiones sociales al reunir a niños y familias en torno a las historias, fortaleciendo la comunidad y la salud mental colectiva al fortalecer el equilibrio emocional y la introspección.

Leer para desarrollar empatía, autorregulación y apego

Así, el Children’s Institute (2024) señala que leer con los niños promueve el desarrollo de habilidades socioemocionales esenciales como la autorregulación, la empatía y la capacidad de afrontar pérdidas. Dado que, a través de los personajes, los niños aprenden a identificar emociones, practicar la compasión y fortalecer el vínculo con sus cuidadores.

Conclusión

La lectura es mucho más que una habilidad académica: es una herramienta poderosa de promoción de la salud mental desde la infancia. Fomenta la empatía, la autorregulación, el sentido de pertenencia y el bienestar emocional. En un mundo cada vez más digitalizado, fortalecer los hábitos de lectura en niños y familias es una inversión directa en la salud mental colectiva.

 

Referencias

  • Warren, H. (2024). Mindful reading and mental health. Baylor College of Medicine. https://www.bcm.edu/news/mindful-reading-and-mental-health
  • Slater, R. (2024). The benefits of reading for mental health. Australia Reads. https://australiareads.org.au/news/benefits-reading-mental-health/
  • World Literacy Foundation. (n.d). Can reading improve children’s mental health? – World Literacy Foundation. https://worldliteracyfoundation.org/can-reading-improve-childrens-mental-health/
  • Children’s Institute. (2024). How does reading help children’s mental health? Here are 4 benefits. – Los Angeles Times. Los Angeles Times. https://www.latimes.com/about/reading-by-9/story/2024-04-18/four-ways-reading-benefits-a-childs-mental-health#

 

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El desarrollo de las mujeres: avances y retrocesos

A lo largo de la historia, las mujeres han logrado importantes conquistas en materia de derechos, representación y participación social. Sin embargo, estos avances no han sido homogéneos ni sostenibles, pues benefician de manera desigual a mujeres cisgénero, heterosexuales y blancas, dejando en desventaja a otras que enfrentan intersecciones de discriminación por raza, clase, orientación sexual o identidad de género.

En este panorama, desde hace años, nos encontramos en un mundo que desea derechos para algunas mujeres y no para otras, a la vez que cada vez más usa a las propias mujeres para destruir su avance, mostrando un retroceso preocupante en derechos fundamentales que, lejos de estabilizarse, continúan siendo objeto de disputa política, cultural y social.

Retrocesos globales en los derechos de las mujeres

De acuerdo con UN Women Australia (2025), los logros alcanzados en materia de igualdad de género están siendo alarmantemente revertidos; más de 600 millones de mujeres y niñas viven en contextos de guerra y cerca de dos mil millones carecen de acceso a protección social. A su vez, la violencia de género continúa en aumento, con 23 niñas obligadas a casarse cada minuto.

A treinta años de la Declaración de Beijing, los avances se encuentran peligrosamente fuera de curso, poniendo en riesgo los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) vinculados a la igualdad de género.

Actitudes regresivas y persistencia de estereotipos

Según UN Women (2022), los estereotipos de género y las actitudes discriminatorias se han fortalecido tras la pandemia de COVID-19. En el estudio The Levers of Change: Gender Equality Attitudes Study 2022, se evidenció que el 19% de los encuestados consideraba aceptable golpear a la pareja en ciertas circunstancias, mientras que un 31% creía que, en tiempos de escasez laboral, los hombres deben tener prioridad sobre las mujeres. Estos resultados reflejan una preocupante regresión en las percepciones sociales sobre el rol femenino, especialmente entre los hombres jóvenes.

El estudio también revela que, aunque la mayoría reconoce la importancia del liderazgo femenino, persisten obstáculos estructurales y culturales que limitan la participación política y económica de las mujeres. Además, los medios continúan reproduciendo representaciones tradicionales de género, reforzando las desigualdades.

El retorno del conservadurismo

Por otro lado, la Foundation for European Progressive Studies (2023) advierte sobre la ola regresiva que amenaza derechos fundamentales, aumentando la aceptación de políticas restrictivas sobre derechos sexuales y reproductivos, educación de género y estudios feministas. Así como generando un auge en discursos de odio, la misoginia y la violencia digital, los cuales refuerzan los estereotipos sexistas desde edades tempranas. Estos fenómenos reflejan un retroceso político que pone en riesgo las conquistas logradas durante décadas de lucha feminista.

El ataque global a los derechos sexuales y reproductivos

Teniendo en cuenta lo anterior, Turning Point Magazine (2025) describe un escenario alarmante en el que los derechos sexuales y reproductivos se encuentran bajo asedio; millones de mujeres enfrentan restricciones legales y criminalización del aborto, exponiéndose a riesgos de salud y muerte. Al mismo tiempo, movimientos ultraconservadores promueven políticas que refuerzan la maternidad obligatoria y la subordinación femenina, mientras impulsan legislación anti-LGBTQI+.

En este panorama se identifica el auge de políticas y pensamientos patriarcales, los cuales hacen uso del miedo hacia lo diferente para buscar aumentar su poder.

La figura de la “tradwife” y la romantización de la subordinación

En este contexto, se da el auge de las tradwives (mujeres que promueven un estilo de vida tradicional basado en la sumisión al esposo y la domesticidad), las cuales hacen uso de las redes sociales para representar una vida perfecta bajo el seguimiento de los roles de género tradicionales. Según Haug (2025), esta tendencia se ha transformado en un instrumento político del conservadurismo estadounidense, en especial a través del Project 2025 de la Heritage Foundation, que busca reinstaurar modelos familiares patriarcales y religiosos, limitar los derechos reproductivos y debilitar el apoyo estatal a madres y familias de bajos recursos.

Por lo cual este y muchos otros movimientos similares en redes sociales (como el “princess treatment”), los cuales buscan mostrarse como inocentes y apolíticos, han sido instrumentales para reproducir los ideales de la extrema derecha. Como menciona Mohamed (2023), la popularización de esta estética de la tradwife en plataformas como TikTok, Instagram y X termina por promover narrativas raciales y antifeministas que reivindican la “pureza” femenina y el retorno a roles tradicionales, reforzando estructuras que legitiman la desigualdad, el control masculino y la exclusión de las mujeres del espacio público.

Reflexiones finales: el reto de sostener los avances

De este modo, y como menciona Turning Point Magazine (2025), debemos aprender una lección urgente: los derechos de las mujeres y las minorías nunca están garantizados. Las amenazas actuales, desde el auge del conservadurismo hasta la manipulación mediática del antifeminismo, exigen una respuesta global articulada. En donde se desmantelen las estructuras que perpetúan la opresión y se reconozcan los ideales que las mantienen. Solo mediante la resistencia, la sororidad y la acción colectiva será posible construir un futuro donde la igualdad no sea un privilegio, sino una realidad compartida.

Referencias

  • UN Women Australia. (2025). Global Regression in Women’s Rights Sparks UN Women National Committees’ ‘March Forward’ Campaign. UN Women Australia. https://unwomen.org.au/global-regression-in-womens-rights-sparks-un-women-national-committees-march-forward-campaign/
  • UN Women. (2022). UN Women reveals concerning regression in attitudes towards gender roles during pandemic in new study. UN Women – Headquarters. https://www.unwomen.org/en/news-stories/press-release/2022/06/un-women-reveals-concerning-regression-in-attitudes-towards-gender-roles-during-pandemic-in-new-study
  • Foundation for European Progressive Studies. (2023). Overcoming regression in women’s rights and gender equality: What are the progressive answers? – Foundation for European Progressive Studies. https://feps-europe.eu/event/543-overcoming-regression-in-womens-rights-and-gender-equality-what-are-the-progressive-answers/
  • Turning Point Magazine. (2025). The State of Women’s Rights in 2025: A Call to Action against Global Regression. Turning Point. https://turningpointmag.org/2025/03/05/the-state-of-womens-rights-in-2025-a-call-to-action-against-global-regression/
  • Haug, O. (2025). Tradwives are doing conservatives’ work for them – Ms. magazine. Magazine. https://msmagazine.com/2024/07/16/tradwife-republicans-project-2025/
  • Mohamed, C. (2023). The conversation. https://theconversation.com/far-right-tradwives-see-feminism-as-evil-their-lifestyles-push-back-against-the-lie-of-equality-219000

 

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Mujeres y patriarcado: contradicciones en el bienestar psicológico

Al vivir en un mundo con un sistema patriarcal en donde nos movemos entre normas y expectativas marcadas por el género, se vuelve cada vez más difícil mantener el bienestar psicológico. Las contradicciones entre “lo que se debe hacer” y lo que realmente se desea generan tensiones internas difíciles de sostener, especialmente para las mujeres. Estas dinámicas no sólo perpetúan la desigualdad, sino que también erosionan la salud mental de quienes deben adaptarse constantemente a mandatos sociales restrictivos.

Estructuras patriarcales y su reproducción en la vida cotidiana

Según Walby (como se cita en Gupta et al., 2023), el patriarcado se mantiene a través de seis estructuras: el modo de producción, las relaciones en el trabajo remunerado, el Estado, la violencia masculina, la sexualidad y las instituciones culturales como la religión, los medios y la educación (Gupta et al., 2023).

Estas estructuras no se limitan al ámbito público, sino que también se reproducen en el núcleo familiar y en los hogares, donde las prácticas patriarcales se transmiten de manera consciente e inconsciente, moldeando la crianza y perpetuando los roles de género tradicionales.

Debido a esto, desde la infancia, los niños y niñas aprenden conductas “apropiadas” según su sexo: los varones son castigados si muestran sensibilidad o interés por lo considerado “femenino”, mientras que a las niñas se les enseña a ser sumisas y complacientes. Este proceso de socialización restringe la libertad individual y sienta las bases de la estructura patriarcal interna y sus efectos en el bienestar psicológico.

Teniendo efectos tanto en las áreas internas, como externas de las personas, uno de los ámbitos donde el patriarcado ejerce mayor control es el cuerpo, donde la presión por tener un cuerpo idealizado puede derivar en trastornos como la anorexia y la bulimia, afectando la salud física y mental de adolescentes y jóvenes. A la vez que se patologizan las expresiones de género y sexualidad no normativas, donde las personas pertenecientes a la comunidad LGBTQIA+ enfrentan discriminación, violencia y exclusión social, lo que incrementa los riesgos de depresión, ansiedad y otras problemáticas de salud mental  (Gupta et al., 2023).

Doble carga y desigualdad estructural

Estas estructuras y su reproducción se conforman en los roles de género y se inmiscuyen en el “ deber ser” de la sociedad causando tensiones cuando la persona no se comporta de acuerdo con lo esperado, y en las últimas décadas los cambios respecto a roles de género y derechos de las mujeres han llevado a que las estructuras mantengan su reproducción, pero ahora con mayores expectativas, causando que persistan fenómenos como la distribución desigual del trabajo doméstico y del cuidado, a la vez que se crean expectativas de que las mujeres trabajen fuera del hogar y se mantengan “perfectas” en todas las áreas de la sociedad, causando que, como señalan Kelmendi y Jemini-Gashi (2022) las mujeres sigan asumiendo la mayor parte de las responsabilidades familiares, lo que genera una “doble carga” de trabajo y estrés.

Así, aumentan las responsabilidades de las mujeres en la sociedad, mientras los hombres no tienden a tener la misma carga, y por lo tanto esta desigualdad tiene consecuencias directas sobre el bienestar psicológico, donde las mujeres que enfrentan dificultades para conciliar trabajo y familia presentan mayores niveles de ansiedad, depresión y agotamiento (Kelmendi & Jemini-Gashi, 2022).

El peso invisible del trabajo no remunerado

Por lo tanto, el Instituto Sindical Europeo (2011) subraya que los estereotipos tradicionales (hombre proveedor, mujer cuidadora) continúan afectando la salud mental femenina, dado que las labores domésticas siguen siendo su carga, pero al ser invisibilizadas y no remuneradas, no se consideran parte de los determinantes de salud.
Así, al combinar la participación laboral de la mujer con responsabilidades familiares excesivas, el efecto es negativo, y se termina por dar un deterioro general del bienestar físico y mental.

Consecuencias psicológicas y sociales del patriarcado

Teniendo en cuenta lo anterior, Lu (2022) confirma que las mujeres reportan mayores niveles de ansiedad y depresión, dado que el trabajo no remunerado y la falta de tiempo libre aumentan la tensión psicológica, generando un desequilibrio emocional que deteriora la salud mental femenina.

Este panorama revela que el patriarcado, más allá de ser un sistema de poder, es también un factor estructural de riesgo para la salud mental de toda la sociedad.

Reflexión final

Así, se comprende que el patriarcado ha moldeado las percepciones, los cuerpos y las emociones de mujeres y hombres durante siglos. En la actualidad, aunque se reconocen avances en igualdad, las desigualdades estructurales persisten, reproduciendo el malestar psicológico y social, y por lo tanto, la salud mental no puede entenderse sin considerar el peso de los roles de género, las expectativas sociales y las violencias simbólicas que atraviesan la vida cotidiana. Superar estas contradicciones implica no solo transformar las estructuras económicas y laborales, sino también los imaginarios culturales que sostienen el patriarcado.

Referencias

 

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Papel de los psicólogos en equipos de salud

La salud mental es un aspecto que se halla en todos los aspectos de la vida humana, razón por la cual es importante que esta también sea atendida en contextos de atención primaria. Teniendo en cuenta lo anterior, los psicólogos deben tener un rol vital en los equipos de salud a la hora de atender emergencias. En este sentido, la Ley 2460 de 2025 establece lineamientos claros sobre la participación del talento humano en salud mental dentro de los equipos interdisciplinarios, fortaleciendo la atención integral.

Participación del psicólogo en la atención integral

Los psicólogos cumplen un papel central dentro de la Atención Primaria en Salud, según la Ley 2460 de 2025, la cual promueve la adopción del modelo de atención integral e integrada. Este modelo incluye protocolos y guías de atención en salud mental que deben ser revisados y actualizados cada dos años, basándose en la evidencia científica y en la participación activa de las personas afectadas, sus familias y cuidadores.

Formación y fortalecimiento del talento humano

Con el fin de mantener la calidad del cuidado, se han de promover programas de formación en competencias en salud mental permanentes, dirigidos a diversos actores: profesionales de la salud, psicólogos, docentes, padres, líderes comunitarios, entre otros. La ley resalta la importancia de la capacitación continua del talento humano, fortaleciendo sus capacidades en la atención de crisis, la práctica basada en evidencia y el respeto por las características culturales de las comunidades.

Atención integral y enfoque biopsicosocial

La Ley 2460 también modifica la Ley 1616 de 2013, destacando que la atención en salud mental debe tener un enfoque biopsicosocial y comunitario, que no se limite al tratamiento médico o psicológico. Este modelo promueve la integración social, laboral, educativa y cultural de las personas, fomentando la calidad de vida, la educación emocional y la prevención de todo tipo de violencia.

Además, la ley promueve la articulación entre el Ministerio de Salud y el Ministerio de Educación para incorporar el enfoque promocional de la calidad de vida y la acción intersectorial como parte esencial de las estrategias de atención.

Enfoque diferencial y derechos humanos

El artículo 11 de la Ley 2460 establece que el Gobierno Nacional, junto con las entidades territoriales y las Empresas Administradoras de Planes de Beneficios, deberá desarrollar programas con enfoque diferencial, étnico y poblacional, garantizando los derechos de la población colombiana. Este enfoque busca atender las particularidades culturales y sociales de cada territorio, fortaleciendo la inclusión y la equidad en salud mental.

Programas y equipos interdisciplinarios

En un plazo de doce meses a partir de la entrada en vigencia de la ley, el Gobierno Nacional deberá diseñar e implementar programas integrales de atención en salud mental adaptados al territorio y al curso de vida de las personas. Estos programas deberán contar con equipos interdisciplinarios, integrados por psicólogos, psiquiatras, médicos, enfermeros y personal de atención prehospitalaria.

El talento humano asignado a la atención prehospitalaria deberá contar con capacitación continua en salud mental comunitaria, manejo de urgencias psicológicas y psiquiátricas, y competencias en primeros auxilios psicológicos, manteniendo una articulación constante con los Centros Reguladores de cada nivel territorial para garantizar que se dé una respuesta oportuna y coordinada.

Formación de agentes comunitarios y articulación territorial

La Ley 2460 también señala la necesidad de capacitar agentes comunitarios en salud mental, fortaleciendo la prevención, el autocuidado y la promoción del bienestar. Estos agentes apoyarán la identificación temprana de riesgos y la derivación oportuna de casos, contribuyendo a una red de apoyo sólida y descentralizada.

Conclusión

Así, los psicólogos desempeñan un papel esencial dentro de los equipos interdisciplinarios de atención en salud mental, aportando sus conocimientos para promover la salud emocional, la prevención de crisis y la rehabilitación psicosocial. Su rol no solo se limita a la intervención clínica, sino que se extiende a la educación, el acompañamiento comunitario y la promoción de entornos saludables, pilares fundamentales para una atención integral y humanizada.

 

Referencias

  • Ley 2460 de 2025 Congreso de la República de Colombia. (2025). https://www.alcaldiabogota.gov.co/sisjur//normas/Norma1.jsp?i=180887

 

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Atención primaria en salud

A partir de la Ley 2460 de 2025 en Colombia, se reconoce la importancia de la atención primaria en salud mental, la cual pretende “garantizar el ejercicio pleno del Derecho a la Salud Mental a la población colombiana, priorizando a los niños, las niñas, los adolescentes y los jóvenes, mediante la promoción de la salud y la prevención del trastorno mental, la Atención Integral e Integrada en Salud Mental en el ámbito del Sistema General de Seguridad Social en Salud, de conformidad con lo preceptuado en el artículo 49 de la Constitución y con fundamento en el enfoque promocional de Calidad de vida y la estrategia y principios de la Atención Primaria en Salud”.

Lo cual hace necesario comprender lo que significa la atención primaria en salud mental y cómo debe de darse su integración en los servicios de salud.

¿Qué es la atención primaria en salud mental?

Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la atención primaria en salud mental se basa en un enfoque comunitario, este modelo prioriza la promoción de la salud, la prevención de los trastorno mentales, la participación social, la articulación entre servicios y la recuperación de las personas en su entorno. No se limita al tratamiento clínico, sino que busca garantizar una atención digna, cercana y centrada en la vida cotidiana de las comunidades.

Desde esta perspectiva, la salud mental deja de ser exclusiva de los servicios especializados y se integra en el primer nivel de atención, donde las personas viven, estudian y trabajan.

¿Por qué la APS es clave para la salud mental?

Buitrago Ramírez, et al (2018) señalan que la atención primaria constituye un escenario privilegiado para la prevención y el abordaje temprano de los problemas de salud mental por varias razones.

En primer lugar, es uno de los dispositivos sociales con mayor contacto con la población a lo largo de la vida, junto con la escuela, esto facilita la detección temprana de malestares emocionales y conflictos psicosociales antes de que se agraven.

En segundo lugar, muchas personas con trastornos mentales o dificultades psicosociales crónicas consultan repetidamente en los servicios de APS, incluso cuando el motivo de consulta inicial no es psicológico, esto convierte a la atención primaria en un punto estratégico para identificar necesidades en salud mental que podrían pasar desapercibidas.

En tercer lugar, cuando los trastornos emocionales no son detectados de forma precoz en APS, tienden a presentar una evolución más desfavorable, dado que la intervención oportuna puede reducir complicaciones, mejorar el pronóstico y disminuir el impacto en la vida familiar, social y laboral.

Además, los profesionales de APS (médicos, enfermeros y trabajadores sociales) también pueden desempeñar un rol relevante en la promoción de la salud mental, la prevención de trastornos, el tratamiento y el seguimiento de pacientes, favoreciendo la continuidad de los cuidados y evitando la cronificación de problemas psicosociales graves, dada su cercanía con las familias y el conocimiento del contexto social, que facilitan la coordinación con servicios especializados y redes de apoyo social.

Atención primaria y trastornos de ansiedad

La evidencia reciente también destaca el papel de la atención primaria en el abordaje de los trastornos de ansiedad. Gavilanes-Carrión, et al (2024) subrayan que este nivel de atención permite un acceso temprano, un tratamiento integral y una atención coordinada, elementos fundamentales para que las personas con ansiedad puedan recuperar su bienestar.

El acompañamiento desde APS, entónces reduce barreras de acceso, disminuye el estigma asociado a la consulta en servicios especializados y favorece intervenciones más cercanas a la realidad del paciente.

Principios para integrar la salud mental en la APS

Teniendo en cuenta lo anterior, la OPS propone una serie de principios transversales que orientan la integración de la salud mental en la atención primaria:

Cobertura sanitaria universal

Garantiza que todas las personas puedan acceder a los servicios de salud que necesitan sin exponerse a dificultades financieras.

Enfoque de derechos humanos

Promueve la dignidad, la inclusión y la protección de los derechos de las personas con problemas de salud mental.

Prácticas basadas en la evidencia científica

Fomenta intervenciones respaldadas por conocimientos científicos, asegurando mayor efectividad y calidad en la atención.

Enfoque de curso de vida y centrado en las personas

Reconoce que las necesidades en salud mental cambian a lo largo de la vida y que la atención debe adaptarse a cada etapa y a las características individuales.

Enfoque multisectorial

Impulsa la articulación entre salud, educación, protección social, justicia y otros sectores, entendiendo que la salud mental está influida por múltiples determinantes sociales.

Empoderamiento y participación

Promueve la inclusión de las personas con trastornos mentales y discapacidades psicosociales en la toma de decisiones sobre su atención y los servicios que reciben.

Conclusión

La atención primaria en salud mental constituye una estrategia fundamental para garantizar un acceso más equitativo, oportuno y humano a los cuidados en salud mental. Su enfoque comunitario, preventivo e integral permite intervenir antes de que los problemas se agraven, fortalecer redes de apoyo y articular distintos sectores en favor del bienestar psicológico.

 

Referencias

  • Ley 2460 de 2025 Congreso de la República – Gestor Normativo. (n.d.). Función Pública. https://www.funcionpublica.gov.co/eva/gestornormativo/norma.php?i=260636
  • Organización Panamericana de Salud. (n.d) Salud Mental en Atención Primaria. OPS/OMS | Organización Panamericana De La Salud. https://www.paho.org/es/temas/salud-mental-atencion-primaria
  • Buitrago Ramírez, F., Ciurana Misol, R., Chocrón Bentata, L., Carmen Fernández Alonso, M. D., García Campayo, J., Montón Franco, C., Tizón García, J. L., & Grupo de Salud Mental del PAPPS (2018). Prevención de los trastornos de la salud mental en atención primaria. Actualización PAPPS 2018. Atencion primaria, 50 Suppl 1(Suppl 1), 83–108. https://doi.org/10.1016/S0212-6567(18)30364-0
  • Gavilanes-Carrión, Yomara Alexandra, Loor-Alvarado, Lorena María, Villacreses-Merino, Katherine Monserrate, & Cantos-Sánchez, María Monserrate. (2024). Impacto de la atención primaria en la salud mental de pacientes con trastornos de ansiedad. Revista Arbitrada Interdisciplinaria de Ciencias de la Salud. Salud y Vida, 8(16), 108-116. Epub 03 de diciembre de 2024.https://doi.org/10.35381/s.v.v8i16.4145

 

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El poder del autocuidado emocional: cátedra emocional en los colegios

La educación emocional constituye un pilar fundamental en el desarrollo integral de las personas. Promoverla desde la infancia permite que los niños y niñas aprendan a reconocer, comprender y gestionar sus emociones, fortaleciendo su bienestar afectivo y su capacidad de relacionarse de manera saludable con los demás.

Una ley que transforma la educación en Colombia

El año pasado el Congreso de la República aprobó una ley que convierte la educación emocional en una asignatura obligatoria en todos los colegios del país. De acuerdo con el Ministerio de Educación (2025), esta cátedra deberá impartirse desde preescolar hasta grado once, con el objetivo de prevenir conductas de riesgo y fortalecer el bienestar emocional de los estudiantes.

Elizabeth Blandón Bermúdez, directora del ICFES, señaló que este enfoque “representa una herramienta de cambio poderosa que puede revolucionar nuestros sistemas educativos”, promoviendo evaluaciones que incluyan habilidades socioemocionales, valores y actitudes esenciales para la vida en sociedad. El nuevo Sistema de Evaluación Integral busca equilibrar la evaluación sumativa y la formativa, integrando la dimensión emocional como parte del aprendizaje (Ministerio de Educación, 2025).

La educación emocional como eje del desarrollo integral

Así nace la cátedra en educación emocional, la cual, en consonancia con estándares internacionales, no solo fomenta el bienestar psicológico, sino que también fortalece la empatía, la autorregulación y el sentido de comunidad. Según Aponte (2025), “Educar emocionalmente es construir comunidad, sanar historias y abrir caminos hacia una sociedad más empática y consciente”.

Diversos estudios respaldan esta medida. La Organización Mundial de la Salud señala que 1 de cada 7 adolescentes enfrenta problemas de salud mental, mientras que en Colombia el 43 % de los estudiantes reporta síntomas de ansiedad (Ministerio de Salud, citado por Caracol Radio, 2025). Asimismo, el Banco Interamericano de Desarrollo ha evidenciado que la educación emocional reduce los niveles de agresividad y mejora el rendimiento académico.

Las competencias emocionales: una apuesta por el bienestar colectivo

El proyecto de ley establece seis competencias clave: conciencia emocional, autonomía, regulación emocional, habilidades sociales para la vida, bienestar y cultura del autocuidado. Estas serán desarrolladas a través de metodologías lúdicas como el cuento, el psicodrama y el relato audiovisual, fomentando la expresión personal y la comprensión emocional en contextos diversos (Caracol Radio, 2025). Respetando la diversidad cultural, religiosa y familiar, asegurando que los padres sean informados sobre los contenidos de la cátedra y su modo de implementación.

Desafíos y próximos pasos

Actualmente, el país atraviesa la fase de formación docente, un aspecto crucial para la implementación exitosa de la ley, los colegios deben de hacer la implementación de la cátedra para el segundo semestre de 2026, pero como destaca Isabella Bolívar, asesora legislativa, “el reto hoy es que el Ministerio de Educación Nacional reglamente esta ley de cátedra de educación emocional (….) Entre más temprano comencemos con la educación emocional de los niños, menos consecuencias veremos en el futuro” (Caracol Radio, 2025).

Referencias

  • Ministerio de Educación (2025) La educación emocional ya hace parte del Sistema Integral de Evaluación en Colombia: Icfes. Portal MEN – Presentación. https://www.mineducacion.gov.co/portal/salaprensa/Comunicados/418318:La-educacion-emocional-ya-hace-parte-del-Sistema-Integral-de-Evaluacion-en-Colombia-Icfes
  • Aponte, J. (2025). Expertos UNAD | ¿Qué implica la nueva ley de educación emocional en Colombia? Noticias UNAD. https://noticias.unad.edu.co/index.php/2025/7562-expertos-unad-que-implica-la-nueva-ley-de-educacion-emocional-en-colombia
  • Caracol Radio (2025). ABC de la cátedra de Educación Emocional: una respuesta para mejorar la salud mental en Colombia. Caracol Radio. https://caracol.com.co/2025/10/09/abc-de-la-catedra-de-educacion-emocional-una-respuesta-para-mejorar-la-salud-mental-en-colombia/