Categoría: Psicología Para Todos

La importancia de la amistad en la adultez

La amistad es un elemento importante de la vida de las personas; el poder socializar con otros y hablar con ellos es parte esencial del autocuidado. Sin embargo, durante la adultez el aumento de las responsabilidades laborales y familiares implica que se pierde el tiempo de relacionarse con otros, causando que los adultos se vean aislados y se les dificulte mantener o crear nuevas amistades.

Así, es importante mantener las amistades en la adultez, como demuestran investigaciones de Pezirkianidis et al., 2023 y Abrams, 2023, las cuales mencionan que  aunque las redes sociales tienden a reducirse con la edad, las amistades que se conservan adquieren mayor profundidad y significado, influyendo de manera directa en la salud mental y física.

¿Qué es la amistad en la adultez?

La amistad adulta se define como una relación voluntaria, recíproca, informal y generalmente duradera entre dos personas. A diferencia de los vínculos familiares o laborales, las amistades se sostienen principalmente por elección mutua, afinidad emocional y compromiso afectivo (Pezirkianidis et al., 2023).

Estas relaciones cumplen múltiples funciones psicológicas y sociales que se vuelven especialmente relevantes en etapas de transición, estrés o cambio vital.

Funciones psicológicas de la amistad adulta

La literatura científica ha identificado varias funciones clave que explican por qué las amistades influyen de forma tan profunda en el bienestar:

1. Apoyo social

Las amistades proporcionan distintos tipos de apoyo:

  • Apoyo emocional, como comprensión, afecto, confianza y compañía.
  • Apoyo instrumental, que incluye ayuda práctica o material.
  • Apoyo informativo, basado en consejos, orientación y retroalimentación.

Este apoyo permite afrontar situaciones difíciles con mayor sensación de contención y menor carga emocional (Pezirkianidis et al., 2023).

2. Seguridad emocional

Las amistades ofrecen un sentido de seguridad frente a situaciones nuevas, inciertas o amenazantes. Saber que se cuenta con alguien disponible reduce el impacto del estrés y amortigua las consecuencias emocionales de los eventos negativos de la vida (Pezirkianidis et al., 2023).

3. Alianza confiable

Una amistad sólida se basa en la lealtad y la disponibilidad constante. Esta percepción de estabilidad relacional fortalece la sensación de no estar solo ante las dificultades, lo cual es clave para la resiliencia psicológica (Pezirkianidis et al., 2023).

4. Autovalidación

Los amigos ayudan a reforzar una imagen positiva de uno mismo a través del reconocimiento, la motivación y la validación emocional. Este proceso favorece la autoestima y el mantenimiento de una identidad personal coherente (Pezirkianidis et al., 2023).

5. Intimidad

La amistad también implica la posibilidad de compartir pensamientos, emociones y experiencias personales de manera honesta. La autorrevelación recíproca fortalece la confianza y profundiza el vínculo emocional (Pezirkianidis et al., 2023).

Cantidad vs. calidad de las amistades

En la adultez, no solo importa cuántos amigos se tienen, sino la calidad de esos vínculos. La mayoría de las personas mantiene redes sociales pequeñas compuestas por amistades cercanas y duraderas, estas relaciones suelen organizarse en distintos niveles de cercanía, desde mejores amigos hasta amistades más casuales, y cada nivel cumple funciones emocionales diferentes (Pezirkianidis et al., 2023).

La evidencia sugiere que la calidad de las amistades es un predictor más fuerte del bienestar que la cantidad de relaciones sociales.

Amistad, salud mental y bienestar

Las relaciones positivas y de apoyo se asocian con mayores niveles de bienestar psicológico, más emociones positivas y una mayor sensación de sentido en la vida. Además, se relacionan con mayor resiliencia, mejor manejo del estrés y mayor compromiso con metas personales significativas (Pezirkianidis et al., 2023).

Sumado a esto, el contar con vínculos sociales sólidos actúa como un factor protector frente a problemas como la depresión, la ansiedad y la soledad. Las personas que perciben mayor apoyo social tienden a experimentar más calma y seguridad emocional en su vida cotidiana (Pezirkianidis et al., 2023).

Amistad y salud física

La ciencia también respalda la conexión entre amistad y salud física. Las personas con relaciones cercanas y de confianza reportan mayor satisfacción con la vida y menor probabilidad de presentar síntomas depresivos. Asimismo, presentan menor riesgo de mortalidad por diversas causas, incluyendo enfermedades cardiovasculares y condiciones crónicas (Abrams, 2023).

Por el contrario, el aislamiento social, la soledad y las relaciones de baja calidad se asocian con un mayor riesgo de deterioro de la salud y muerte prematura (Abrams, 2023).

Cultivar amistades en la adultez

Aunque el tiempo sea limitado, invertir en amistades es una decisión de autocuidado. Mantener el contacto, compartir actividades significativas y expresar apoyo emocional fortalece vínculos que actúan como una red de protección psicológica y física.

Lejos de ser un lujo, la amistad en la adultez es un recurso esencial para el bienestar integral y una de las bases más sólidas de la salud mental a lo largo de la vida.

Referencias

  • Pezirkianidis, C., Galanaki, E., Raftopoulou, G., Moraitou, D., & Stalikas, A. (2023). Adult friendship and wellbeing: A systematic review with practical implications. Frontiers in psychology, 14, 1059057. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2023.1059057
  • Abrams, Z. (2023). The science of why friendships keep us healthy. https://www.apa.org. https://www.apa.org/monitor/2023/06/cover-story-science-friendship

Amistades tóxicas y su impacto en la salud mental

Algunas veces las personas con las que crecemos y somos más cercanas nos puedes hacer daño sin que lo notemos. La expectativa de apoyo unilateral, chistes o comentarios ligados a inseguridades, entre otro tipo de actitudes, generan una relación donde uno de los involucrados recibe todo el apoyo y el otro solo recibe burlas, causando una relación tóxica.

Debido a las características de estas relaciones muchas personas pueden no reconocer cuando viven inmiscuidos en una amistad tóxica, por lo cual es necesario aprender a reconocerlas y comprender su impacto en la salud mental.

¿Qué es una amistad tóxica?

Una amistad tóxica es aquella en la que existe un patrón de interacciones que dañan el bienestar emocional de una de las personas involucradas. Según Esperansa, et al (2023), una amistad con influencia negativa puede afectar nuestros pensamientos, acciones y forma de vernos a nosotros mismos. Incluso señalan que dentro de algunas amistades pueden aparecer dinámicas de acoso o intimidación que suelen pasar desapercibidas por tratarse de alguien “cercano”.

Desde el enfoque de la teoría estímulo–organismo–respuesta (S-O-R), citada Esperansa, et al (2023) la comunicación dentro de la amistad puede convertirse en un estímulo constante que impacta la forma en que la persona se percibe y reacciona emocionalmente. Factores como la baja autoestima, dificultades para interpretar señales sociales, síntomas depresivos o ciertos rasgos de personalidad pueden influir en que alguien adopte comportamientos dañinos dentro de la relación.

Formas de violencia dentro de la amistad

La investigación sobre victimización en la amistad ha mostrado que no toda la violencia entre pares ocurre en contextos abiertos como la escuela o redes sociales. Dryburgh, et al (2025) explican que, debido a la cercanía emocional, en las amistades pueden aparecer formas específicas de agresión, como:

  • Agresión relacional, que busca dañar el vínculo (exclusión, rumores, manipulación social).
  • Coerción y control, donde una persona intenta dominar decisiones, amistades u opiniones de la otra.
  • Uso de información personal para hacer daño, aprovechando la intimidad compartida.

Estas dinámicas pueden ser especialmente dañinas porque la amistad, en teoría, es un espacio de confianza, y la traición de esa confianza incrementa la vulnerabilidad emocional.

Señales de una amistad tóxica

De acuerdo con Raypole (2020), las amistades tóxicas no se refieren a un solo desacuerdo, sino que se presentan cuando hay un patrón repetido de conductas que generan malestar, algunos de los comportamientos frecuentes en amistades tóxicas son:

1. Desvalorización constante

Burlas frecuentes, críticas disfrazadas de “bromas” o comentarios que atacan inseguridades personales pueden afectar profundamente la autoestima.

2. Falta de respeto por la confianza

Compartir secretos, divulgar información personal o usar lo que se ha confiado para avergonzar o manipular es una señal clara de una relación poco segura.

3. Disculpas poco sinceras

Frases como “lo siento si te ofendiste” minimizan el daño y evitan asumir responsabilidad real por lo ocurrido.

4. Relaciones desequilibradas

La relación gira siempre alrededor de las necesidades, problemas y emociones de una sola persona, mientras la otra se siente ignorada o poco importante.

5. Comparaciones constantes

Hacer sentir que “no eres suficiente” al compararte con otras personas erosiona la autoconfianza y genera inseguridad.

6. Inestabilidad emocional

Reacciones impredecibles, cambios bruscos de trato o explosiones de enojo por situaciones pequeñas pueden hacer que la otra persona se sienta en alerta constante.

Impacto en la salud mental

Teniendo en cuenta lo anterior, se comprende que las amistades tóxicas no solo generan incomodidad momentánea, sino que pueden tener efectos profundos en el ajuste emocional y social.

Dryburgh, et al (2025) encontraron que la victimización dentro de la amistad se asocia con mayores niveles de ansiedad, depresión y dificultades en la adaptación social. Además, quienes sufren este tipo de dinámicas en una amistad pueden tener más probabilidad de experimentar relaciones dañinas en otros contextos, como relaciones de pareja o con otros grupos de pares.

Un aspecto especialmente preocupante es que muchas personas no terminan estas amistades, aun cuando son dañinas. Esto puede deberse a que todavía perciben ciertos beneficios del vínculo, al miedo a quedarse sin grupo social o a la normalización del maltrato, y como resultado, la exposición al daño se prolonga en el tiempo.

Por su parte, Raypole (2020) señala que pasar tiempo con amistades que invalidan, critican o manipulan puede aumentar el estrés, disminuir la autoestima, generar sentimientos de soledad y afectar la confianza en otras relaciones. Con el tiempo, la persona puede empezar a dudar de sí misma e incluso culparse por el maltrato recibido.

¿Por qué es tan difícil reconocerlas?

Las amistades tóxicas suelen mezclarse con momentos positivos, recuerdos compartidos y lealtades antiguas. Además, el hecho de que el daño provenga de alguien cercano puede generar confusión, culpa o la esperanza de que la persona “va a cambiar”.

Dryburgh et al. (2025) destacan que la intimidad propia de la amistad puede aumentar la vulnerabilidad: cuanto más compartimos de nosotros mismos, más herramientas tiene la otra persona para herirnos si la relación se vuelve dañina.

Cuidar la salud mental también implica revisar nuestras amistades

Reconocer una amistad tóxica no significa culparnos por haber estado allí, sino entender que merecemos relaciones basadas en el respeto, el apoyo mutuo y la seguridad emocional. Las amistades saludables fortalecen la autoestima, brindan contención en momentos difíciles y permiten crecer sin miedo al juicio constante.

Aprender a poner límites, buscar apoyo en otras redes y, cuando sea necesario, tomar distancia de relaciones que dañan, es también una forma de cuidado de la salud mental.

 

Referencias

  • Esperansa, S. T., Siva, N., Saraswati, I. a. P., Wisnawa, K. S. C., & Kistian, A. (2023). The Effect of Toxic Friendship on Students’ Mental Health. APLIKATIF Journal of Research Trends in Social Sciences and Humanities, 2(2), 59–66. https://doi.org/10.59110/aplikatif.v2i2.124
  • Dryburgh, N. S. J., Martin-Storey, A., Craig, W. M., Holfeld, B., & Dirks, M. A. (2025). Quantifying Toxic Friendship: A Preliminary Investigation of a Measure of Victimization in the Friendships of Adolescents. Journal of interpersonal violence, 40(7-8), 1800–1823. https://doi.org/10.1177/08862605241265418
  • Raypole, C. (2020). In a Toxic Friendship? Here’s What to Look For (and How to Handle It). Healthline. https://www.healthline.com/health/toxic-friendships

TOC: Mitos y realidades

El Trastorno Obsesivo Compulsivo es un problema de salud mental que no suele reconocerse fuera de un estereotipo sobre el exceso de limpieza. Debido a esto, existen muchos mitos sobre el TOC que afectan el reconocimiento de este trastorno en las personas que lo presentan y sus familiares, aumentando la estigmatización hacia quienes viven con el trastorno (Mind, n.d.; International OCD Foundation, 2024).

Estigma y conceptos erróneos sobre el TOC

De acuerdo con Mind (n.d) el estigma hacia el TOC hace referencia a las opiniones o creencias negativas basadas en ideas inexactas que suelen basarse en información incompleta o malinterpretada, las cuales pueden generar incomprensión, burlas o juicios hacia quienes lo padecen, e incluso provocar que la propia persona desarrolle autoestigma, lo que puede hacer que las personas tarden años en reconocer que lo que les ocurre tiene un nombre y un tratamiento posible (Mind, n.d.; International OCD Foundation, 2024).

Estereotipos frecuentes sobre el TOC

Existen numerosos estereotipos que simplifican el TOC, uno de los más comunes es pensar que solo implica lavarse las manos con frecuencia o mantener todo perfectamente ordenado. Aunque algunas personas con TOC pueden presentar obsesiones relacionadas con la contaminación o la simetría, el trastorno es mucho más amplio y diverso (Mind, n.d.; International OCD Foundation, 2024).

La trivialización del TOC

Debido a estos estereotipos, el TOC a menudo se trivializa en conversaciones cotidianas, redes sociales o incluso en publicidad. Expresiones como “soy un poco TOC” para referirse a ser ordenado o detallista minimizan el sufrimiento real que puede implicar este trastorno. Este uso informal del término transmite la idea de que el TOC es algo gracioso o leve, cuando en realidad puede llegar a ser profundamente incapacitante (Mind, n.d.; International OCD Foundation, 2024).

Siendo esta repetición constante de bromas o comentarios despectivos contribuye a crear un entorno en el que las personas con TOC pueden sentirse incomprendidas, ridiculizadas o poco tomadas en serio, lo que dificulta que hablen abiertamente de sus síntomas y busquen apoyo (Mind, n.d.).

Teniendo en cuenta lo anterior, existen diferentes mitos relacionados al TOC que dificultan su reconocimiento, de acuerdo con la International OCD FOundation (2024) son:

Mito 1: “El TOC es solo ser muy limpio u organizado”

Aunque la preocupación por la contaminación y la necesidad de orden pueden formar parte del TOC, el trastorno va mucho más allá. Las obsesiones pueden centrarse en temas como la violencia, la sexualidad, la religión, la responsabilidad, la identidad o las relaciones. Las compulsiones asociadas no se realizan por gusto, sino para reducir una ansiedad intensa o prevenir consecuencias temidas (International OCD Foundation, 2024).

Mito 2: “El TOC es solo una manía o rasgo de personalidad”

El TOC no es una simple preferencia por el orden ni un rasgo de personalidad. Es una condición de salud mental que implica pensamientos intrusivos no deseados y comportamientos o actos mentales repetitivos que la persona siente que debe realizar para aliviar su malestar. Aunque muchas personas reconocen que sus temores son exagerados, sienten una gran dificultad para dejar de realizar las compulsiones (International OCD Foundation, 2024).

Mito 3: “Las compulsiones siempre son conductas visibles”

No todas las compulsiones son acciones observables. Algunas son mentales, como contar, repetir frases en silencio, revisar mentalmente recuerdos o rezar de forma repetitiva para neutralizar la ansiedad. Estas compulsiones mentales pueden pasar desapercibidas para los demás, pero generan un gran desgaste y ocupan mucho tiempo (International OCD Foundation, 2024).

Mito 4: “El TOC es raro”

El TOC puede afectar a personas de distintas edades, géneros y contextos. No es un problema aislado ni excepcional. Pensar que es “muy raro” contribuye a que quienes lo padecen se sientan solos o “extraños”, lo cual refuerza el estigma y retrasa la búsqueda de ayuda (International OCD Foundation, 2024).

Mito 5: “Todo el mundo es un poco TOC”

Es común escuchar que alguien es “un poco TOC” por ser detallista o cuidadoso. Sin embargo, en el TOC las obsesiones y compulsiones consumen una cantidad significativa de tiempo, generan un malestar intenso e interfieren con la vida diaria. Reducir el trastorno a una característica de personalidad invisibiliza el sufrimiento real de quienes lo viven (International OCD Foundation, 2024).

Mito 6: “El TOC es una fase y se pasa solo”

El TOC es un trastorno que requiere atención profesional. Sin tratamiento, los síntomas pueden mantenerse o incluso empeorar con el tiempo. La detección e intervención tempranas pueden ayudar a reducir el impacto del trastorno en la vida de la persona (International OCD Foundation, 2024).

Mito 7: “El TOC se debe a falta de carácter o fuerza de voluntad”

Las personas con TOC no eligen tener pensamientos intrusivos ni realizar compulsiones. No se trata de falta de voluntad, sino de un problema de salud mental que necesita comprensión y tratamiento adecuado. Culpar a la persona solo aumenta la culpa y la vergüenza, y dificulta que busque ayuda (International OCD Foundation, 2024).

Mito 8: “El TOC no tiene tratamiento”

Existen tratamientos eficaces para el TOC. La Exposición con Prevención de Respuesta (EPR o ERP, por sus siglas en inglés) es una de las intervenciones psicológicas con mayor respaldo. En algunos casos, también se utilizan medicamentos bajo supervisión médica. Con el apoyo adecuado, muchas personas logran reducir de forma significativa sus síntomas y mejorar su calidad de vida (International OCD Foundation, 2024).

Mito 9: “Evitar los desencadenantes cura el TOC”

Evitar situaciones, lugares o pensamientos que generan ansiedad puede parecer útil a corto plazo, pero a largo plazo suele mantener o intensificar el problema. La evitación refuerza la idea de que el peligro es real y que la persona no puede afrontarlo, lo que puede ampliar cada vez más las limitaciones en la vida diaria (International OCD Foundation, 2024).

Mito 10: “El TOC es igual para todo el mundo”

El TOC puede manifestarse de muchas formas diferentes. Las obsesiones pueden estar relacionadas con la contaminación, el daño, la moralidad, la identidad, la responsabilidad o la necesidad de que las cosas se sientan “correctas”. Las compulsiones también varían y pueden ser físicas o mentales. Por ello, es importante que la evaluación y el tratamiento sean realizados por profesionales de la salud mental (International OCD Foundation, 2024).

Culpa, vergüenza y autoestigma

Estos mitos relacionados con el TOC hacen que incluso las personas que lo sufren no reconozcan la realidad del trastorno, por lo cual tienden a sentir vergüenza, culpa o miedo  por el contenido de sus pensamientos intrusivos, especialmente cuando estos se relacionan con temas que consideran inaceptables o contrarios a sus valores. Lo que puede llevar a ocultar los síntomas y a sufrir en silencio. 

Reconocer que estos pensamientos forman parte de un trastorno y no definen a la persona es un paso importante para reducir el autoestigma y buscar apoyo (Mind, n.d.; International OCD Foundation, 2024).

Romper mitos para reducir el estigma

Teniendo en cuenta lo anterior, se comprende que la falta de información precisa sobre el TOC contribuye al estigma y a la discriminación, por lo cual desmentir mitos y promover una comprensión más realista del trastorno puede favorecer entornos más empáticos e inclusivos. Esto no solo facilita que más personas busquen ayuda, sino que también mejora el apoyo social hacia quienes viven con TOC (International OCD Foundation, 2024; Mind, n.d.).

 

Referencias

TOC: un trastorno incomprendido

El Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) suele aparecer en películas y series, pero con frecuencia se muestra de forma reducida y estereotipada, casi siempre asociado únicamente con la limpieza o el orden. Esta representación limitada hace que muchas personas no se reconozcan en los síntomas reales del trastorno y, en consecuencia, puedan pasar años sufriendo sin entender qué les ocurre.

En realidad, el TOC es un trastorno de salud mental serio que puede llegar a ser profundamente incapacitante y afectar a personas de todas las edades y contextos de vida (International OCD Foundation, 2025).

¿Qué es el TOC?

El TOC se caracteriza por un patrón de obsesiones y compulsiones que interfieren de manera significativa en la vida diaria y generan un alto malestar emocional (Mayo Clinic, n.d.; International OCD Foundation, 2025).

  • Obsesiones: pensamientos, imágenes o impulsos no deseados, intrusivos y repetitivos que generan ansiedad, miedo, asco o duda intensa.
  • Compulsiones: conductas o actos mentales repetitivos que la persona siente que debe realizar para reducir la ansiedad o evitar que ocurra algo terrible.

Aunque la persona suele reconocer que estos pensamientos o conductas son irracionales o excesivos, siente una necesidad urgente de realizarlos. Esto crea un círculo vicioso: la obsesión genera ansiedad, la compulsión alivia momentáneamente el malestar, pero a largo plazo refuerza el problema (Mayo Clinic, s. f.).

No es lo mismo que ser perfeccionista

Existe una diferencia importante entre tener gustos por el orden o ser detallista y vivir con TOC. En el TOC, las obsesiones y compulsiones consumen tiempo (a menudo más de una hora al día), generan un gran sufrimiento y afectan el trabajo, el estudio, las relaciones o la vida cotidiana (International OCD Foundation, 2025).

Además, los pensamientos del TOC suelen ser ego-distónicos, es decir, van en contra de los valores y deseos de la persona. Quien vive con TOC no disfruta estos pensamientos ni conductas; por el contrario, los experimenta como angustiantes y ajenos a su voluntad (International OCD Foundation, 2025).

Tipos frecuentes de obsesiones

Aunque el TOC se asocia popularmente con la contaminación, las obsesiones pueden tener muchos temas distintos (International OCD Foundation, 2025):

  • Contaminación: miedo intenso a gérmenes, sustancias, suciedad o enfermedades.
  • Daño: temor a hacer daño a uno mismo o a otros, incluso sin desearlo.
  • Responsabilidad excesiva: miedo a ser culpable de que ocurra una tragedia por un descuido.
  • Perfeccionismo: necesidad de que las cosas estén “exactas”, miedo a equivocarse o a no hacer algo “correctamente”.
  • Sexuales: pensamientos sexuales intrusivos no deseados o temores de actuar de forma inapropiada.
  • Religiosas o morales: miedo a ofender a Dios, pecar o actuar de manera inmoral.
  • Identidad: dudas obsesivas sobre la orientación sexual o la identidad de género.
  • Relaciones, memoria o existencia: dudas constantes sobre la relación de pareja, eventos del pasado o preguntas existenciales que generan angustia intensa.

Compulsiones: más que lavarse las manos

Las compulsiones también adoptan muchas formas (International OCD Foundation, 2025):

  • Lavado y limpieza excesiva
  • Comprobación repetida (puertas, estufas, errores, daños)
  • Repeticiones de acciones o movimientos hasta que “se sienta bien”
  • Compulsiones mentales, como rezar, contar, revisar mentalmente recuerdos o “cancelar” pensamientos
  • Ordenar o acomodar objetos hasta alcanzar una sensación de exactitud
  • Buscar tranquilidad constante mediante preguntas o confesiones
  • Evitar situaciones que puedan activar las obsesiones

Estas conductas no se realizan por gusto, sino para disminuir una ansiedad intensa o prevenir una catástrofe temida.

¿Cuándo buscar ayuda?

El TOC puede comenzar en la infancia, la adolescencia o la adultez temprana, y sus síntomas pueden variar en intensidad a lo largo de la vida. Suelen empeorar en momentos de estrés o cambios importantes (Mayo Clinic, s. f.).

Es importante consultar con un profesional de la salud mental cuando los pensamientos y rituales:

  • Ocupan mucho tiempo
  • Generan gran malestar
  • Interfieren con la vida diaria

El TOC no es una cuestión de falta de voluntad. Es un trastorno que requiere atención especializada.

Tratamientos efectivos para el TOC

Afortunadamente, existen tratamientos con sólida evidencia científica. La Terapia de Exposición y Prevención de Respuesta (ERP) es el tratamiento psicológico de primera línea para el TOC. Consiste en exponerse de manera gradual a las situaciones o pensamientos que generan ansiedad, mientras se evita realizar la compulsión. Con el tiempo, el cerebro aprende que la ansiedad disminuye sin necesidad de rituales (International OCD Foundation, 2025; Surles, 2025).

En algunos casos, se pueden utilizar medicamentos antidepresivos del tipo ISRS (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina), especialmente cuando los síntomas son moderados o graves, o en combinación con la terapia (International OCD Foundation, 2025; Surles, 2025).

Para casos más severos o resistentes, existen otras opciones especializadas que deben ser valoradas por profesionales de salud mental (Surles, 2025).

Conclusión

Teniendo en cuenta lo anterior, se entiende por qué una de las mayores dificultades para las personas con TOC es la falta de comprensión social, dado que existe una propensión a minimizar la gravedad del trastorno, lo cual tiende a retrasar el reconocimiento y el acceso a tratamiento adecuado (International OCD Foundation, 2025).

Hablar del TOC con información clara y basada en evidencia es un paso clave para reducir el estigma y ayudar a que más personas busquen la ayuda que necesitan.

 

Referencias

  • Mayo Clinic (n.d). Trastorno obsesivo compulsivo (TOC) – Síntomas y causas https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/obsessive-compulsive-disorder/symptoms-causes/syc-20354432
  • International OCD Foundation. (2025). About International OCD Foundation | All there is to know about OCD. https://iocdf.org/about-ocd/
  • Surles, T. (2025). Common types of OCD. NOCD. https://www.treatmyocd.com/education/different-types-of-ocd

Habilidades para la vida

Para desarrollarnos de forma saludable en el mundo necesitamos un conjunto de competencias que muchas veces usamos sin darnos cuenta. Sin embargo, cuando no somos conscientes de cuáles son, se vuelve difícil fortalecerlas de manera intencional.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) definió en 1999 las habilidades para la vida, también llamadas competencias psicosociales, como la habilidad de una persona para enfrentarse exitosamente a las exigencias y desafíos de la vida diaria (UNICEF, 2017). Estas habilidades no aparecen de forma automática: se construyen a lo largo de la vida mediante la experiencia, el aprendizaje intencional, la observación de otros y la práctica constante.

Tipos de habilidades para la vida

Las habilidades para la vida suelen agruparse en tres grandes categorías interrelacionadas (UNICEF, 2017):

 Habilidades cognitivas

Permiten analizar situaciones, reconocer alternativas, evaluar ventajas y desventajas, y tomar decisiones responsables. Implican pensamiento crítico, resolución de problemas y la capacidad de asumir las consecuencias de nuestras elecciones.

 Habilidades emocionales

Se relacionan con el reconocimiento y la regulación de las emociones. Ningún sentimiento es negativo en sí mismo; lo importante es cómo lo expresamos. Estas habilidades ayudan a identificar fuentes de tensión, manejar el estrés y responder de manera saludable a los desafíos emocionales.

 Habilidades sociales

Son las destrezas que facilitan la comunicación efectiva, la empatía, la cooperación y la resolución de conflictos. Permiten expresar pensamientos y sentimientos de manera clara y respetuosa, favoreciendo relaciones estables y duraderas.

El fortalecimiento de estas habilidades contribuye a recuperar el control sobre el propio comportamiento y a tomar decisiones informadas, promoviendo valores positivos y relaciones basadas en el respeto y el buen trato (UNICEF, 2017).

¿Por qué son tan importantes hoy?

El enfoque de habilidades para la vida cobró relevancia al observarse un aumento de conductas de riesgo en la infancia y la adolescencia, como el consumo de sustancias, la violencia, el acoso escolar y diversos problemas de salud mental (Jordana, 2025). Frente a este panorama, organismos internacionales promovieron la enseñanza temprana de estas competencias no solo como estrategia de prevención, sino como una vía para fomentar el bienestar integral.

Según este enfoque, adquirir y practicar habilidades para la vida desde la infancia fortalece la comprensión de uno mismo, el respeto por los demás y la capacidad de cooperación, elementos esenciales para la convivencia y la salud mental (Jordana, 2025).

Habilidades para la vida y salud mental adolescente

La adolescencia es una etapa clave para consolidar estas competencias. Durante este periodo se intensifican los desafíos emocionales, sociales y académicos, y las habilidades para la vida actúan como factores protectores frente al malestar psicológico (Jordana, 2025).

En la actualidad, muchos adolescentes enfrentan altos niveles de estrés, sobreexposición digital, presión por el rendimiento y una constante incertidumbre sobre el futuro. En este contexto, contar con recursos para manejar emociones, tomar decisiones responsables y construir relaciones sanas es fundamental para su bienestar mental y emocional.

El desarrollo de habilidades para la vida, por tanto, no solo ayuda a prevenir conductas de riesgo, sino que impulsa el crecimiento personal, la autonomía y la construcción de proyectos de vida con sentido (UNICEF, 2017; Jordana, 2025).

Educar para la vida

Diversas organizaciones han incorporado este enfoque en contextos educativos y comunitarios, reconociendo que la infancia y la adolescencia son momentos privilegiados para aprender y practicar estas competencias (Jordana, 2025). Las habilidades para la vida están directamente relacionadas con las acciones que realizamos por nosotros mismos, por los demás y por el entorno, promoviendo contextos más saludables y relaciones basadas en el respeto.

Fomentarlas implica apostar por una formación integral que vaya más allá del rendimiento académico, y que prepare a las personas para afrontar los retos cotidianos con equilibrio, empatía y responsabilidad.

Referencias

  • UNICEF. (2017=. Habilidades para la vida. Herramientas para el #BuenTrato y la prevención de la violencia. https://www.unicef.org/venezuela/informes/habilidades-para-la-vida-herramientas-para-el-buentrato-y-la-prevenci%C3%B3n-de-la-violencia
  • Jordana, Á. (2025). ¿Qué son las habilidades para la vida y por qué importan en la salud mental adolescente? WHI Institute. https://whi-institute.com/habilidades-para-la-vida-salud-mental-adolescente/

 

¿Qué es la vulnerabilidad?

En la actualidad, la vulnerabilidad suele interpretarse como debilidad. Mostrar emociones, admitir inseguridades o reconocer necesidades puede parecer inapropiado en una cultura que valora la autosuficiencia, el control y las versiones “editadas” de la vida, tanto en relaciones presenciales como en redes sociales. Sin embargo, desde la psicología, la vulnerabilidad es una dimensión fundamental del bienestar emocional y de la construcción de vínculos significativos.

Vulnerabilidad psicológica: riesgos y percepciones

El concepto de vulnerabilidad también ha sido estudiado desde una perspectiva más clínica y conductual. Jonason y De Gregorio (2020) explican que la vulnerabilidad psicológica puede estar compuesta por disposiciones que hacen que una persona parezca más fácil de engañar, manipular o explotar. 

Ciertas características, como la alta confianza interpersonal o dificultades para detectar intenciones dañinas, pueden convertir a algunas personas en blancos de fraudes, engaños en línea o dinámicas relacionales perjudiciales.

Este enfoque muestra que la vulnerabilidad no es un concepto exclusivamente positivo o negativo: depende del contexto, mientras en entornos inseguros puede aumentar el riesgo de victimización, en espacios de confianza puede facilitar la conexión emocional y el apoyo mutuo.

Vulnerabilidad emocional: la base de las relaciones profundas

Desde una mirada relacional, la vulnerabilidad implica ser abierto y honesto respecto a lo que sentimos. Compartir miedos, dudas, errores o deseos personales permite que otras personas nos conozcan de forma más auténtica. De acuerdo con Hippe (2024), mostrarnos vulnerables fortalece las relaciones con familiares, amistades, parejas y colegas, ya que fomenta la cercanía emocional y la confianza mutua.

Cuando una persona se permite ser vista tal como es, envía un mensaje implícito de confianza: “me siento lo suficientemente segura contigo como para mostrarte esta parte de mí”. Este acto, a su vez, suele invitar a la otra persona a abrirse también, creando un intercambio emocional que fortalece el vínculo.

¿Por qué resulta tan difícil ser vulnerables?

A pesar de sus beneficios, muchas personas experimentan la vulnerabilidad como algo amenazante. Ser vulnerable implica exponerse a la posibilidad de rechazo, juicio o incomprensión. El miedo a “ser demasiado” o “no ser suficiente” puede llevar a ocultar emociones y necesidades.

Happiful Magazine (s. f.), retomando investigaciones en psicología social, describe cómo las personas tienden a pensar que mostrar su propia vulnerabilidad las hará ver débiles o inadecuadas. Sin embargo, cuando observan la vulnerabilidad en otros, suelen percibirla como algo humano, valiente e incluso atractivo. Esta diferencia entre cómo nos juzgamos a nosotros mismos y cómo juzgamos a los demás puede dificultar la apertura emocional.

Además, no todas las personas cuentan con las mismas herramientas emocionales para responder de forma empática ante la vulnerabilidad ajena. Cuando alguien comparte algo íntimo y recibe una reacción fría, burlona o despectiva, puede reforzarse la idea de que abrirse fue un error. Por ello, la vulnerabilidad requiere contextos relativamente seguros y relaciones donde exista respeto.

Beneficios psicológicos de la vulnerabilidad

A pesar de los temores que genera, la vulnerabilidad está asociada a múltiples beneficios para la salud mental y relacional.

Construcción de confianza

Mostrar emociones y pensamientos personales favorece la construcción de confianza. Según Hippe (2024), cuando una persona comparte aspectos sensibles de su experiencia, comunica que confía en el otro, lo que a menudo promueve reciprocidad y fortalece la relación.

Autenticidad y coherencia interna

Ocultar constantemente lo que se siente puede generar tensión emocional. En cambio, permitirse ser vulnerable facilita actuar de forma más auténtica, reduciendo la distancia entre lo que se vive internamente y lo que se muestra externamente (Hippe, 2024).

Regulación emocional y alivio psicológico

Expresar emociones difíciles en un entorno seguro puede disminuir la carga emocional asociada a guardarlas en silencio. Compartir preocupaciones o tristezas con personas de confianza ayuda a procesarlas, favoreciendo el bienestar psicológico (Hippe, 2024).

Conexión y sentido de pertenencia

La vulnerabilidad cumple una función social clave. Happiful Magazine (s. f.) señala que mostrarnos tal como somos facilita conexiones más genuinas. Cuando alguien responde con empatía a nuestra apertura emocional, se fortalece el sentido de pertenencia y la percepción de apoyo.

Vulnerabilidad con límites: no todo es para todos

Ser vulnerable no significa compartir todo con cualquiera. Una apertura indiscriminada puede resultar abrumadora o incluso riesgosa. Es importante evaluar con quién, cuándo y cuánto compartir.

Hippe (2024) recomienda comenzar con pequeños niveles de apertura con personas que hayan demostrado ser confiables. Observar la respuesta del otro permite ajustar el grado de vulnerabilidad en la relación. De este modo, la vulnerabilidad se convierte en un proceso gradual, basado en la confianza mutua.

Este equilibrio también implica reconocer que no todas las relaciones ofrecerán la contención necesaria. Parte del desarrollo emocional consiste en aprender a establecer límites y a diferenciar entre contextos seguros y aquellos donde conviene ser más reservado, tal como sugieren las investigaciones sobre vulnerabilidad y riesgo interpersonal (Jonason & De Gregorio, 2020).

Conclusión

La vulnerabilidad no es sinónimo de debilidad, sino una expresión de humanidad. Aunque puede implicar riesgos en determinados contextos, también es una puerta de entrada a relaciones más profundas, auténticas y satisfactorias. Comprender cuándo y con quién ser vulnerables, así como desarrollar entornos relacionales seguros, permite transformar la vulnerabilidad en un recurso para el bienestar psicológico y la conexión humana.

 

Referencias

  • Jonason, P. K., & De Gregorio, M. (2020). Psychological and physical cues to vulnerability: antagonism, empathy, and sex effects. Personality And Individual Differences, 184. https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0191886921005687
  • Hippe, H. (2024). The benefits of vulnerability. Sagent Behavioral Health. https://sagentbh.com/mental-health/the-benefits-of-vulnerability/
  • Happiful Magazine. (n.d.). Facing up to vulnerability (with tips from a clinical psychologist). https://happiful.com/facing-up-to-vulnerability-with-tips-from-a-clinical-psychologist

Retos clínicos en el acompañamiento de la psicosis

El acompañamiento clínico de la psicosis representa uno de los mayores desafíos dentro de la salud mental. Reconocer tempranamente un episodio psicótico resulta fundamental, no solo para los profesionales, sino también para el público general, ya que en muchas ocasiones la persona que lo experimenta no es consciente de que necesita ayuda, y esta falta de reconocimiento oportuno puede retrasar el acceso a tratamientos adecuados y aumentar el sufrimiento individual y familiar (Mind, n.d.).

Comprender la psicosis: más allá del diagnóstico

El término psicosis describe un síntoma o una experiencia que puede aparecer en diversos trastornos de salud mental, pero no equivale automáticamente a un diagnóstico clínico, por lo cual un “episodio psicótico” puede suceder sin la necesidad de asignar una categoría diagnóstica específica, lo que permite una comprensión más flexible y centrada en la experiencia de la persona (Mind, n.d.).

Así,  la psicosis se comprende como un conjunto de experiencias en las que la persona percibe la realidad de manera distinta a quienes la rodean. Estas experiencias pueden presentarse de forma puntual, repetida o persistente a lo largo de la vida, y afectan a cada persona de manera particular, por lo que, si bien algunas personas reportan vivencias subjetivamente positivas —como escuchar voces reconfortantes o sentir una mayor conexión con el mundo—, la psicosis suele ser una experiencia profundamente angustiante que puede generar miedo, confusión, desconfianza y una alteración significativa de la identidad y el comportamiento (Mind, n.d.). 

Por lo que cuando la psicosis tiene un impacto significativo en la vida de las personas y se ve acompañada de otros síntomas, puede formar parte de trastornos como la esquizofrenia, el trastorno esquizoafectivo, el trastorno bipolar, la depresión con síntomas psicóticos o la psicosis posparto (Mind, n.d.).

Principales manifestaciones clínicas de la psicosis

Alucinaciones

Las alucinaciones implican percepciones sensoriales que se experimentan como reales, aunque no exista un estímulo externo. Pueden afectar cualquier modalidad sensorial, siendo las más frecuentes las auditivas y visuales. 

Escuchar voces o ver figuras inexistentes puede resultar profundamente perturbador, aunque en algunos casos estas experiencias son vividas como reconfortantes (Mind, n.d.). Es importante destacar que escuchar voces no siempre implica la presencia de un trastorno mental, ya que se trata de una experiencia relativamente común en la población general.

Delirios

Los delirios son creencias firmemente sostenidas que no se ajustan a la realidad compartida y persisten a pesar de la evidencia en contra. Entre los más frecuentes se encuentran los delirios persecutorios, de grandeza, somáticos o de control, los cuales suelen generar intensos sentimientos de amenaza e inseguridad (Mind, n.d.).

Pensamiento y lenguaje desorganizados

La desorganización del pensamiento puede manifestarse como ideas aceleradas, asociaciones laxas, cambios abruptos de tema o dificultades para mantener un discurso coherente. Estas alteraciones dificultan la comunicación y pueden incrementar la sensación de desconexión social y aislamiento (Mind, n.d.).

Psicosis, riesgo y crisis

Durante un episodio psicótico, algunas personas pueden experimentar alucinaciones o delirios relacionados con hacerse daño a sí mismas o a otros. Estas vivencias incrementan el riesgo de crisis y requieren una intervención urgente y especializada (Mind, n.d.).

Factores asociados a la aparición de la psicosis

Las experiencias psicóticas pueden tener múltiples causas y factores asociados, que varían entre personas. Entre ellos se encuentran condiciones médicas, enfermedades neurológicas, experiencias traumáticas, abuso, discriminación racial, consumo de sustancias, efectos secundarios de medicamentos, duelos recientes, experiencias espirituales intensas, antecedentes familiares, cambios hormonales como el posparto, estrés crónico y privación severa de sueño o alimento (Mind, n.d.).

Retos clínicos en el tratamiento de la psicosis

Debido a la falta de comprensión de la psicosis y su representación negativa en la televisión, existen algunas barreras ligadas al tratamiento de la psicosis, siendo una de las más significativas el estigma asociado a este proceso, en donde las creencias erróneas y los prejuicios pueden generar rechazo, incomprensión y autoestigmatización, afectando la autoestima y la disposición a buscar ayuda (Mind, n.d.). 

Otros de los retos clínicos relacionados al tratamiento de la psicosis son:

Intervención temprana y adherencia al tratamiento

La respuesta inicial ante un primer episodio psicótico es determinante para el pronóstico a largo plazo. La intervención temprana permite reducir la duración de la psicosis no tratada y favorecer una mejor adherencia a los servicios de salud mental (Murphy & Brewer, 2011). Sin embargo, el acceso tardío y las intervenciones coercitivas pueden resultar traumáticas y dificultar el vínculo terapéutico.

Limitaciones de los tratamientos actuales

Las guías clínicas recomiendan una combinación de medicación antipsicótica, apoyo psicosocial y psicoterapia, especialmente la terapia cognitivo-conductual para psicosis. No obstante, una proporción significativa de personas no responde adecuadamente a estos abordajes, lo que evidencia la necesidad de desarrollar tratamientos más eficaces y centrados en la experiencia subjetiva del paciente (Nelson et al., 2020).

Importancia del enfoque psicosocial

Más allá del control de síntomas, el acompañamiento clínico debe considerar dimensiones como la desconexión social, el aislamiento y la pérdida de proyectos vitales. Intervenciones que fortalezcan el vínculo social y la participación comunitaria resultan clave para una recuperación significativa (Nelson et al., 2020).

Acompañar a una persona con psicosis

Teniendo en cuenta lo anterior, es necesario reconocer que en el tratamiento de la psicosis el apoyo de familiares y cuidadores desempeña un papel fundamental. Mantener la calma, validar la experiencia emocional sin confrontar directamente las creencias, usar un lenguaje claro y favorecer entornos seguros son estrategias esenciales que permiten el acceso temprano al tratamiento (Mind, n.d.).

Conclusión

El acompañamiento de la psicosis implica retos clínicos complejos que requieren una mirada integral, empática y basada en evidencia. Reconocer la diversidad de experiencias psicóticas, intervenir de forma temprana, reducir el estigma y fortalecer el apoyo psicosocial son elementos fundamentales para promover procesos de recuperación más humanos y efectivos.

 

Referencias

  • Mind. (n.d) Mental health problems | Psychosis | Mind. https://www.mind.org.uk/information-support/types-of-mental-health-problems/psychosis/
  • Murphy, B. P., & Brewer, W. J. (2011). Early intervention in psychosis: clinical aspects of treatment. Advances in Psychiatric Treatment, 17(6), 408–416. https://doi.org/10.1192/apt.bp.111.008979
  • Nelson, B., Torregrossa, L., Thompson, A., Sass, L., Park, S., Hartmann, J., McGorry, P., & Alvarez-Jimenez, M. (2020). Improving treatments for psychotic disorders: beyond cognitive behaviour therapy for psychosis. Psychosis, 13(1), 78–84. https://doi.org/10.1080/17522439.2020.1742200

Transferencia y contratransferencia: claves para comprender la psicosis

La transferencia y la contratransferencia son conceptos fundamentales en la formación y práctica clínica de la psicología y la psiquiatría. Ambos fenómenos emergen de manera natural dentro de la relación terapéutica, especialmente cuando se establece el vínculo paciente-terapeuta, por lo cual comprender estos procesos resulta especialmente relevante.

Dado que reconocer y manejar adecuadamente la transferencia y la contratransferencia no solo es una responsabilidad ética del profesional, sino también una condición esencial para prevenir complicaciones clínicas y fortalecer la alianza terapéutica (Fernández, 2023).

Origen y evolución de los conceptos

De acuerdo con Fernández (2023), los conceptos de transferencia y contratransferencia tienen su origen en el psicoanálisis clásico. Sigmund Freud introdujo la transferencia a comienzos del siglo XX, describiéndola como el proceso mediante el cual los sentimientos, deseos y patrones relacionales que pertenecen a figuras significativas del pasado del paciente se desplazan hacia el terapeuta.

Posteriormente, Freud amplió este marco al introducir la contratransferencia en su texto Las perspectivas futuras de la terapia psicoanalítica (1910), refiriéndose a las reacciones emocionales del terapeuta frente al paciente, las cuales pueden estar influenciadas tanto por la transferencia del paciente como por la historia personal del profesional.

Con el paso del tiempo, ambos conceptos se han enriquecido y ampliado, y hoy se entienden como fenómenos relacionales inevitables y potencialmente terapéuticos cuando son adecuadamente reconocidos y gestionados.

¿Qué es la transferencia?

La transferencia es un fenómeno psicológico mediante el cual el paciente proyecta en la relación terapéutica emociones, expectativas y formas de vinculación que se originan en experiencias pasadas, generalmente de forma inconsciente. Así, el terapeuta puede ser percibido como una figura parental, de autoridad o de apego, lo que condiciona las respuestas emocionales del paciente (Hughes & Kerr, 2000).

Esta proyección puede manifestarse de diversas formas, como idealización, dependencia, desconfianza, hostilidad o agresividad, dependiendo de la historia emocional y relacional del paciente (Fernández, 2023).

Debido a lo anterior, la transferencia no puede entenderse como algo positivo o negativo, sino como un proceso natural cuyo análisis  permite identificar conflictos inconscientes, necesidades afectivas no resueltas y patrones relacionales repetitivos, que al ser abordados con cuidado y profesionalismo pueden ayudar al paciente a comprender cómo sus experiencias pasadas influyen en su manera de relacionarse, favoreciendo el autoconocimiento y el cambio terapéutico  (Hughes & Kerr, 2000).

¿Qué es la contratransferencia?

Por otro lado, la contratransferencia hace referencia a las reacciones emocionales, cognitivas y actitudinales que surgen en el terapeuta como respuesta a la transferencia del paciente. Estas reacciones pueden ser conscientes o inconscientes e incluyen sentimientos como empatía, frustración, enojo, tristeza o sobreprotección (MyWellbeing, 2025).

Este proceso debe ser gestionado de manera ética, por lo cual los profesionales de la salud mental reciben formación para identificar y gestionarla por medio de herramientas como la supervisión clínica, el trabajo personal y la reflexión constante, que permiten que estas reacciones no interfieran negativamente en el tratamiento  (Hughes & Kerr, 2000; MyWellbeing, 2025).

Transferencia, contratransferencia y psicosis

De este modo, se comprende que estos procesos suelen darse en la relación terapéutica. Sin embargo, en casos de psicosis estos fenómenos pueden intensificarse, dado que, según Hughes y Kerr (2000), las personas con estados psicóticos o altamente desorganizados pueden proyectar de manera intensa sus miedos, deseos y conflictos en el terapeuta o en el equipo de salud. Generando fuertes reacciones contratransferenciales, como confusión, desesperanza o irritabilidad, lo que incrementa el riesgo de desgaste profesional.

 Por ello, el trabajo en equipo, la supervisión y el mantenimiento de límites claros resultan fundamentales en estos contextos, Hughes y Kerr (2000), proponen como estrategias para manejar estos fenómenos:

  • Reconocer la relevancia de la relación terapéutica para el paciente.
  • Mantener una actitud profesional, consistente y confiable.
  • Establecer límites claros que protejan el encuadre terapéutico.
  • Utilizar la supervisión clínica como espacio de reflexión y contención.
  • Fomentar la autoconciencia del terapeuta respecto a sus propias reacciones emocionales.

Conclusión

La transferencia y la contratransferencia son componentes inevitables de toda relación terapéutica, por lo que el reconocer estos fenómenos contribuye a una práctica clínica más ética, empática y eficaz, beneficiando tanto al paciente como al terapeuta y fortaleciendo el proceso terapéutico en su conjunto.

Referencias

  • Fernández, M. (2023). ¿Qué es Transferencia y Contratransferencia en Psicoterapia? Psicólogos En El Prat ◎ Psicología Infantil, Adolescentes Y Pareja. Awen. https://awenpsicologia.com/transferencia-contratransferencia-freud/
  • MyWellbeing. (2025) Guide: Transference And Countertransference. MyWellbeing. https://mywellbeing.com/for-therapists/transference-and-countertransference
  • Hughes, P, & Kerr, I. (2000). Transference and countertransference in communication between doctor and patient. Advances in Psychiatric Treatment; 6(1):57-64. doi:10.1192/apt.6.1.57

TEPT: mitos y verdades

El trastorno de estrés postraumático (TEPT) ha sido representado de forma recurrente en películas y series de televisión. Sin embargo, estas representaciones suelen ser incompletas o inexactas, lo que contribuye a la difusión de mitos y creencias erróneas sobre su origen, manifestación y tratamiento. Debido a lo anterior, el comprender el TEPT desde una perspectiva informada resulta fundamental para reducir el estigma y facilitar el acceso a la ayuda adecuada.

¿Qué es el trastorno de estrés postraumático?

De acuerdo con la Mayo Clinic (n.d.), el trastorno de estrés postraumático es una condición de salud mental que puede desarrollarse tras vivir o presenciar un evento traumático o aterrador. 

Pero mientras que la mayoría de las personas que atraviesan eventos traumáticos pueden experimentar malestar y prolongan durante meses o años, afectando el funcionamiento cotidiano (Mayo Clinic, n.d.).

Mitos y realidades sobre el TEPT

Teniendo en cuenta lo anterior, es necesario reconocer las realidades y los mitos ligados al TEPT, con el fin de poder aprender como reconocerlo y lidiar con este (Alonso, 2022; PTSD Alliance, 2015).

Mito 1: El TEPT solo afecta a personas débiles

El desarrollo del TEPT no está relacionado con la fortaleza o debilidad emocional. Existen múltiples factores que influyen en si una persona desarrollará o no este trastorno tras una experiencia traumática. Entre los factores de riesgo se encuentran los antecedentes de enfermedad mental y la ausencia de apoyo social o emocional posterior al trauma (PSD Alliance, 2015)

Por el contrario, factores de resiliencia como buscar apoyo en familiares o amigos, aprender estrategias de afrontamiento saludables, participar en grupos de apoyo y validar la propia reacción ante el trauma pueden actuar como elementos protectores (Alonso, 2022)..

Mito 2: El TEPT provoca conductas violentas

La mayoría de las personas con TEPT no son violentas ni peligrosas. La investigación indica que, al considerar otros factores de riesgo asociados —como el consumo de alcohol o drogas y la presencia de otros trastornos psiquiátricos—, la relación directa entre TEPT y conductas violentas disminuye significativamente. El trastorno, por sí solo, no explica la aparición de violencia (Alonso, 2022).

Mito 3: El TEPT está solo en la mente

Los eventos traumáticos pueden generar cambios medibles en el funcionamiento cerebral y corporal. En personas con TEPT se han identificado alteraciones en estructuras cerebrales como la amígdala, el hipocampo y la corteza prefrontal medial (Alonso, 2022).

 La amígdala, relacionada con el procesamiento emocional, tiende a reaccionar de forma exagerada ante estímulos asociados al trauma, mientras que las dificultades del hipocampo para regular las respuestas al estrés pueden explicar la aparición de flashbacks y reviviscencias, lo que demuestra que el TEPT no es solo una experiencia psicológica, sino también neurobiológica (PTSD Alliance, 2015).

Mito 4: El TEPT no es tratable

Contrario a esta creencia, el TEPT es altamente tratable, aunque no siempre completamente curable. Los abordajes terapéuticos incluyen tratamientos farmacológicos y psicoterapéuticos, siendo la terapia conductual y la terapia de exposición las que han demostrado ser efectivas en la reducción de los síntomas (PTSD Alliance, 2015).

Por otro lado, medicamentos como la sertralina y la paroxetina pueden ayudar a regular síntomas emocionales como la ansiedad, la tristeza y la irritabilidad (Alonso, 2022).

Mito 5: Los síntomas desaparecen cuando se “supera” el trauma

Los síntomas del TEPT pueden fluctuar en intensidad y reaparecer incluso años después del evento traumático. Situaciones estresantes o estímulos que recuerden al trauma pueden reactivar síntomas que parecían haber desaparecido (Alonso, 2022).

La reexperimentación del trauma, a través de emociones intensas o sensaciones físicas, es un fenómeno común en personas con TEPT y no se produce de manera voluntaria ni controlada.

Mito 6: Los síntomas aparecen inmediatamente después del trauma

Si bien en muchos casos los síntomas surgen en los primeros meses posteriores al evento traumático, en otros pueden manifestarse años después. Las personas con TEPT pueden experimentar pesadillas, flashbacks, hipervigilancia, irritabilidad, conductas evitativas y pérdida de interés por actividades que antes resultaban significativas (Alonso, 2022).

El diagnóstico de TEPT se establece cuando una combinación de estos síntomas persiste durante más de un mes y afecta de forma significativa la vida cotidiana (PTSD Alliance, 2015).

Mito 7: Todas las personas que viven un trauma desarrollan TEPT

Aunque la mayoría de las personas experimentará algún evento traumático a lo largo de su vida, solo una minoría desarrollará TEPT. Se estima que aproximadamente el 10% de las mujeres y el 4% de los hombres presentarán este trastorno en algún momento (PTSD Alliance, 2015).

Muchas personas pueden presentar síntomas aislados relacionados con el trauma sin cumplir los criterios diagnósticos establecidos por la Asociación Americana de Psiquiatría, que exige la presencia de síntomas específicos durante un periodo prolongado (Alonso, 2022).

Mito 8: El TEPT solo afecta a veteranos de guerra

Si bien el diagnóstico del TEPT se consolidó a partir del estudio de soldados que regresaban de la guerra, cualquier persona puede desarrollarlo tras vivir experiencias traumáticas como abuso infantil, violencia sexual, accidentes graves o desastres naturales.

Aunque la percepción social del TEPT ha estado históricamente asociada al contexto militar, la evidencia muestra que la condición puede afectar a personas de cualquier edad, género o contexto. Las mujeres presentan una probabilidad mayor de desarrollar TEPT en comparación con los hombres (PTSD Alliance, 2015).

Mito 9: Si no hay una herida física, no se necesita atención médica

El trauma no siempre deja marcas visibles. No es necesario haber sufrido una lesión física para desarrollar TEPT. Aun sin heridas corporales, el trastorno representa una forma de lesión psicológica que suele requerir atención profesional.

Si bien algunos síntomas pueden disminuir sin intervención especializada, muchas personas con TEPT ven afectada de manera significativa su calidad de vida y necesitan acompañamiento terapéutico para recuperar el control y el bienestar (PTSD Alliance, 2015).

Comprender para acompañar

Reconocer las realidades del trastorno de estrés postraumático permite derribar mitos, reducir el estigma y fomentar una mirada más empática hacia quienes lo padecen. El TEPT es una condición compleja, tratable y profundamente vinculada a la experiencia humana del trauma, que requiere comprensión, apoyo y acceso oportuno a la atención en salud mental.

 

 

Referencias

  • Trastorno por estrés postraumático – Síntomas y causas – Mayo Clinic. (n.d.). https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/post-traumatic-stress-disorder/symptoms-causes/syc-20355967
  • Alonso, A. (2022). 9 mitos sobre el estrés postraumático. Psyciencia. https://www.psyciencia.com/trastorno-por-estres-postraumatico-9-mitos/
  • PTSD Alliance. (2015). PTSD myths or Myths of Posttraumatic Stress Disorder. http://www.ptsdalliance.org/common-myths/

Trastorno de Estrés Postraumático: causas y realidades

El trastorno de estrés postraumático (TEPT) puede afectar a personas de cualquier edad y contexto, dado que puede presentarse en veteranos de guerra, personas que han sufrido agresiones físicas o sexuales, maltrato, accidentes, desastres naturales, ataques terroristas u otros eventos graves, así como quienes han sido testigos de estos hechos, causando que las personas con este trastorno se sientan estresadas o asustadas incluso cuando el peligro ya ha desaparecido (National Institute of Mental Health, n.d)

¿Qué es el trastorno de estrés postraumático?

El TEPT no siempre se origina tras haber vivido directamente una situación que amenazó la vida; en algunos casos, la exposición indirecta al trauma, como conocer que un familiar o amigo cercano atravesó una experiencia traumática, puede ser suficiente para desencadenar el trastorno (National Institute of Mental Health, n.d.). Según el Centro Nacional para el Trastorno por Estrés Postraumático, aproximadamente 6 de cada 100 personas desarrollarán TEPT en algún momento de su vida, siendo más frecuente en mujeres que en hombres (National Institute of Mental Health, n.d.).

La vulnerabilidad para desarrollar TEPT está influida por múltiples factores relacionados tanto con el evento traumático como con características individuales. Entre los factores asociados al evento se encuentran la intensidad, duración y repetición del trauma, así como la percepción de amenaza extrema o falta de control durante el mismo. Mientras que a nivel individual, aspectos biológicos como la predisposición genética y el funcionamiento neurobiológico pueden aumentar la susceptibilidad al trastorno (National Institute of Mental Health, n.d.).

Por otro lado, investigaciones en población infantil y adolescente muestran que variables como el funcionamiento previo, las características familiares y las estrategias de afrontamiento influyen significativamente en el desarrollo de síntomas de TEPT tras eventos traumáticos colectivos (Lee et al., 2017). 

Así mismo, estudios recientes señalan que experiencias adversas sostenidas, como el acoso escolar y el ciberacoso, pueden actuar como factores traumáticos, incrementando el riesgo de desarrollar sintomatología postraumática, especialmente cuando existen bajos niveles de apoyo social y recursos de resiliencia (Hinduja & Patchin, 2025).

Síntomas del trastorno por estrés postraumático

En el caso del TEPT este se identifica debido a la presencia de síntomas, los cuale comienzan dentro de los tres meses posteriores al evento traumático, aunque en algunos casos pueden aparecer más tarde. Para que se establezca el diagnóstico de TEPT, los síntomas deben persistir por más de un mes y generar un deterioro significativo en la vida cotidiana, como en el ámbito laboral, social o familiar; y estos no deben atribuirse al consumo de sustancias, medicamentos u otras enfermedades (National Institute of Mental Health, n.d.).

La evolución del trastorno es variable: algunas personas se recuperan en pocos meses, mientras que otras pueden presentar síntomas durante un año o más. Es común que el TEPT coexista con otros problemas de salud mental, como depresión, trastornos de ansiedad o trastornos por uso de sustancias (National Institute of Mental Health, n.d.).

Criterios diagnósticos en adultos

De acuerdo con el National Institute of Mental Health (n.d.), para que una persona adulta sea diagnosticada con TEPT, debe presentar durante al menos un mes:

  • Al menos un síntoma de recuerdos intrusivos o reviviscencias.
  • Al menos un síntoma de evasión.
  • Al menos dos síntomas de hipervigilancia y reactividad.
  • Al menos dos síntomas cognitivos y del estado de ánimo.

Recuerdos intrusivos

Las personas pueden experimentar flashbacks, recuerdos recurrentes o sueños angustiantes relacionados con el evento traumático, estos episodios pueden ir acompañados de reacciones físicas como sudoración, palpitaciones o sensación intensa de angustia. Determinados pensamientos, emociones, palabras, objetos o situaciones pueden actuar como desencadenantes (National Institute of Mental Health, n.d.).

Síntomas de evasión

La evasión se manifiesta en el esfuerzo por evitar pensamientos, sentimientos, lugares u objetos que recuerden la experiencia traumática. Estos comportamientos pueden alterar significativamente la rutina diaria, como evitar conducir después de un accidente automovilístico grave (National Institute of Mental Health, n.d.).

Hipervigilancia y reactividad

Incluye síntomas como sobresaltarse con facilidad, mantenerse constantemente en alerta, dificultad para concentrarse, problemas de sueño, irritabilidad, estallidos de ira y conductas imprudentes o autodestructivas. Estos síntomas interfieren de manera importante en la vida cotidiana (National Institute of Mental Health, n.d.).

Síntomas cognitivos y del estado de ánimo

Las personas con TEPT pueden presentar dificultades para recordar aspectos importantes del trauma, pensamientos negativos persistentes sobre sí mismas o el mundo, sentimientos intensos de culpa o vergüenza, pérdida de interés en actividades significativas, aislamiento social y dificultad para experimentar emociones positivas (National Institute of Mental Health, n.d.).

TEPT en niños y adolescentes

Por otro lado, los síntomas pueden variar al presentarse en niños y adolescentes, de acuerdo con el National Institute of Mental Health (n.d.) en niños menores de seis años, los síntomas del TEPT pueden incluir regresiones en el desarrollo, dificultades en el lenguaje, recreación del trauma a través del juego o apego excesivo a figuras adultas. Mientras que en niños mayores y adolescentes, los síntomas se asemejan más a los de los adultos, pero pueden incluir conductas disruptivas, agresivas o sentimientos intensos de culpa y deseos de venganza.

Trauma, uso problemático de internet y ciberacoso

Otro factor relacionado al TEPT es el uso problemático de internet en niños y adolescentes expuestos a eventos traumáticos. Estudios como el de Lee, et al (2017) han demostrado que este tipo de uso comparte mecanismos neurobiológicos y psicológicos con las adicciones y se relaciona con estrategias de afrontamiento evitativas, rumiación y dificultades en la regulación emocional tras un evento traumático.

Asimismo, otras investigaciones como la de Hinduja y Patchin (2025) proponen añadir a las causas del TEPT el acoso escolar y el ciberacoso, al considerarlos experiencias potencialmente traumáticas, comparables a otras experiencias adversas en la infancia. Lo cual se confirma en el estudio dado que se identificó una proporción significativa de víctimas de bullying y cyberbullying que presentaron síntomas clínicamente relevantes de TEPT, incluso años después de haber finalizado la escolaridad.

El TEPT y su tratamiento

Teniendo en cuenta lo anterior, se comprende que en el TEPT el apoyo profesional, junto con el acompañamiento de familiares y amigos, desempeña un papel clave en la recuperación, por lo cual se debe mejorar el entendimiento del TEPT para como sociedad verlo desde una perspectiva amplia y basada en la evidencia, que permita reducir el estigma y promover una atención oportuna y empática para quienes han atravesado experiencias traumáticas.

Referencias

  • National Institute of Mental Health (NIMH). (n.d.). Trastorno por estrés postraumático. https://www.nimh.nih.gov/health/publications/espanol/trastorno-por-estres-postraumatico
  • Lee, J., Kim, S., Kang, H., Kim, S., Bae, K., Kim, J., Shin, I., & Yoon, J. (2017). Relationship between Problematic Internet Use and Post-Traumatic Stress Disorder Symptoms among Students Following the Sewol Ferry Disaster in South Korea. Psychiatry Investigation, 14(6), 871. https://doi.org/10.4306/pi.2017.14.6.871
  • Hinduja, S., & Patchin, J. W. (2025). Cyberbullying through the lens of trauma: an empirical examination of US youth. BMC Public Health, 25(1), 1709. https://doi.org/10.1186/s12889-025-22692-6

Aceptar antes de educar: el rol de los padres

Durante el proceso de crianza puede ser difícil separar nuestros propios sesgos de las necesidades de los hijos. Las creencias que internalizamos a lo largo de la vida acerca de la crianza, o el deber ser de las cosas pueden no ser acordes al contexto actual o a las necesidades particulares de los niños, Por ello, se vuelve fundamental revisar, cuestionar y flexibilizar dichas creencias para poder aceptar, acompañar y orientar a los hijos antes de juzgarlos.

Entendiendo que el aceptar no implica renunciar a la educación ni a los límites, sino comprender al niño desde su experiencia emocional y relacional, construyendo vínculos más seguros y permitiendo un desarrollo integral basado en el respeto, la empatía y la confianza (Alexander, 2024).

El compromiso parental como base del desarrollo

Parte importante de la aceptación proviene del compromiso parental, el cual Davis (2024) define como la participación activa de los padres en el aprendizaje y desarrollo de sus hijos, el cual se manifiesta cuando los adultos asumen un rol cercano y cotidiano en la educación, fomentando la curiosidad, reforzando aprendizajes y brindando apoyo emocional a través de interacciones significativas.

De este modo, el compromiso parental contribuye a crear un entorno familiar que nutre el aprendizaje, fortalece la confianza de los niños y conecta las experiencias del hogar con la escuela y la vida cotidiana, haciendo uso de la aceptación de los hijos tal como son, cómo un punto de partida esencial para involucrarse de manera genuina en su desarrollo (Davis, 2024).

El impacto del compromiso parental en la vida diaria

Así, el verdadero impacto del compromiso parental ocurre en los espacios cotidianos, donde conversar sobre lo aprendido en la escuela, leer juntos, jugar o resolver tareas diarias son oportunidades valiosas para fortalecer la relación padre-hijo y promover el desarrollo cognitivo y social.

Sin embargo, cómo se menciona en (Davis, 2024) no todos los padres cuentan con las mismas condiciones para involucrarse de esta manera debido a la existencia de barreras sociales, económicas y emocionales que pueden dificultar esta participación y generar desigualdades en los resultados educativos de los niños, por lo cual es clave promover formas de participación accesibles, inclusivas y contextualizadas, donde el aprendizaje se integre a las actividades diarias del hogar.

Aceptación y equidad en el desarrollo infantil

De este modo, es importante procurar espacios donde los padres demuestran su compromiso parental con los niños, a partir del reconocimiento y el respeto. De acuerdo con Davis (2024), cuando los padres validan la experiencia emocional de sus hijos y se involucran activamente en su aprendizaje, contribuyen a mejorar no solo los resultados académicos, sino también el bienestar general y las oportunidades futuras.

Los riesgos de la aceptación condicional

Alexander (2024) advierte que educar a los hijos bajo una aceptación condicionada al cumplimiento de expectativas parentales puede generar consecuencias negativas a largo plazo. Aunque este tipo de crianza puede producir obediencia inmediata, suele estar asociada a mayores niveles de estrés, culpa y vergüenza en los niños.

La evidencia muestra que la falta de apoyo emocional parental se relaciona con un mayor riesgo de síntomas depresivos y ansiosos, así como con dificultades en el bienestar general durante la infancia. Estos efectos subrayan la importancia de una aceptación incondicional que priorice la conexión emocional por encima del rendimiento o la conducta.

Aceptación y desarrollo emocional desde una mirada relacional

Desde la neurociencia se ha demostrado que el desarrollo de la mente ocurre en el contexto de las relaciones. El vínculo entre padres e hijos constituye el entorno más significativo para el desarrollo cerebral temprano. Las relaciones interpersonales coherentes y seguras favorecen la integración neural y el desarrollo de la autorregulación emocional (Alexander, 2024).

Las experiencias de cuidado, aceptación y acompañamiento emocional contribuyen a la formación de conexiones neuronales saludables, sentando las bases para un desarrollo emocional adaptativo.

La aceptación en la crianza terapéutica

De este modo, Webley (2024) define la aceptación como el acto de valorar y acoger a los niños y jóvenes tal como son, sin juicio. El cual se expresa a través de habilidades comunicativas que validan las emociones del niño y fortalecen una relación basada en la seguridad y el apoyo.

El aceptar entonces, implica transmitir, de forma verbal y no verbal, que las emociones del niño son comprensibles y legítimas. Esta postura permite explorar lo que subyace al comportamiento, teniendo en cuenta las experiencias tempranas que pueden estar influyendo en las reacciones actuales (Webley, 2024). 

Qué es y qué no es la aceptación

Es importante comprender que, como menciona Webley (2024), la aceptación supone comprender que los pensamientos y emociones que impulsan una conducta no son correctos ni incorrectos, sino experiencias que necesitan ser reconocidas; También implica construir un espacio relacional seguro donde el niño pueda expresarse sin miedo al rechazo.

Aceptar no significa ser permisivo, eliminar límites ni justificar conductas inadecuadas; Tampoco implica intentar “arreglar” o castigar el comportamiento de manera inmediata, sino comprenderlo para poder intervenir de forma respetuosa y efectiva.

Los desafíos de aceptar en el momento

Debido a este equilibrio, el mostrar aceptación puede resultar difícil, especialmente cuando los adultos están habituados a modelos tradicionales de control conductual. Mientras que en los niños que han vivido experiencias traumáticas, la evaluación o el castigo pueden activar respuestas defensivas y sentimientos de vergüenza (Webley, 2024).

Por ello, adoptar una postura de aceptación requiere conciencia, práctica y disposición para priorizar la relación por encima de la reacción inmediata.

Beneficios de educar desde la aceptación

Teniendo en cuenta lo anterior, el educar desde la aceptación comunica a los niños que son valorados de manera incondicional, favoreciendo el desarrollo de una autoestima saludable, promoviendo la regulación emocional y fortaleciendo el vínculo parental (Webley, 2024).

Referencias

  • Davis, G. (2024). What is Parental Engagement and Why is it Important? Learning With Parents. https://learningwithparents.com/blog/2024/09/23/what-is-parental-engagement-and-why-is-it-important/
  • Alexander, C. (2024). Connecting parents and children. https://www.connectingparentsandchildren.com/post/accepting-your-children-as-they-are
  • Webley, P. (2024). Trauma Informed Practice by Meadows Psychology Service. Meadows Psychology Service. https://meadowspsychologyservice.co.uk/the-pace-parenting-series-acceptance/

El cuidado emocional de los padres como base del hogar

Suele decirse que los niños son como esponjas: absorben todo lo que ven, escuchan y sienten desde que nacen. Aunque esta idea es muy popular, no siempre se reflexiona con suficiente profundidad sobre lo que implica, puesto que incluso cuando un bebé o un niño pequeño no puede comunicarse como un adulto, las actitudes, emociones y formas de afrontamiento de sus padres se convierten en la base de su desarrollo emocional y comportamental.

Desde esta perspectiva, el cuidado emocional de los padres no es un aspecto secundario, sino un pilar fundamental del bienestar familiar, lo que hace que el aprender a cuidarse emocionalmente permite a los adultos enseñar, a través del ejemplo, cómo reconocer, expresar y regular las emociones de manera saludable.

La salud mental parental como base del desarrollo infantil

De acuerdo con UNICEF (n.d.), la salud mental es una parte fundamental de la salud y el bienestar general, en el contexto de la crianza, los padres desempeñan un papel central en el bienestar emocional de sus hijos donde el cuidado afectuoso, la cercanía emocional y un entorno seguro y amoroso contribuyen a que los niños desarrollen habilidades sociales y emocionales esenciales para llevar una vida saludable, plena y satisfactoria.

De este modo, se comprende que para los padres cuidarse emocionalmente no es un lujo, sino una necesidad, pues cuando los padres se cuidan, fortalecen su capacidad para cuidar también de sus hijos.

Estrategias de crianza emocionalmente inteligente en el hogar

Teniendo en cuenta lo anterior, portales como Edutopia (2001) señalan que la educación socioemocional y la inteligencia emocional son fundamentales para el desarrollo integral de niños y niñas. Por lo cual en el hogar, los padres cumplen un doble rol: acompañar y modelar comportamientos emocionalmente inteligentes.

Entre las estrategias más relevantes para el cuidado emocional se encuentran: la escucha activa, el respeto, la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace, y el fortalecimiento de la autoestima infantil. Dado que acciones como el escuchar con atención, pedir disculpas cuando es necesario y tratar a los demás con respeto son conductas que, si  los niños observan realizar a sus padres, se internalizan como formas válidas de relacionarse.

Aprender habilidades socioemocionales en familia

Otra parte importante del cuidado emociónal de los padres es el aprendizaje de habilidades socioemociónales. De acuerdo con el Greater Good Science Center (n.d.),  durante décadas, los programas de aprendizaje socioemocional se han centrado casi exclusivamente en los niños. Sin embargo, investigadores como Robert Roeser subrayan la necesidad de desarrollar estas competencias también en los adultos, especialmente en los padres, ya que su autoconocimiento y autorregulación tienen un impacto directo en el entorno familiar y educativo.

Diversas iniciativas han demostrado que es posible fomentar la introspección y la conciencia emocional en los padres mediante programas accesibles, comprensibles y cercanos a su realidad cotidiana. Talleres presenciales, acompañamiento con mentores y actividades familiares han permitido trabajar fortalezas como la gratitud, el perdón, el propósito y la compasión, facilitando espacios de diálogo y aprendizaje compartido entre padres e hijos (Greater Good Science Center, n.d.).

Estas experiencias muestran que cuando los padres se involucran activamente en su propio desarrollo emocional, no solo fortalecen su bienestar, sino también el vínculo con sus hijos.

Modelar con el ejemplo: una herramienta clave

Así, la investigación  del Greater Good Science Center (n.d.) sugiere que una de las formas más efectivas de participar en el desarrollo del carácter de los hijos es a través del modelamiento, donde los niños aprenden observando cómo los adultos gestionan sus emociones, resuelven conflictos y se relacionan con los demás. Causando que herramientas como la autocompasión en la crianza lleven a los padres a ser más amables consigo mismos, a sentirse menos aislados y a manejar mejor situaciones difíciles o traumáticas. Siendo este tipo de actitudes y herramientas las que se transmiten a los hijos, quienes se benefician de un entorno emocional más seguro y de padres más presentes y regulados emocionalmente.

Autocuidado, regulación emocional y juego

De este modo, se comprende que el cuidado emocional de los padres es también esencial para una buena crianza, por lo cual parte de lo que deben hacer los padres es buscar realizar acciones de autocuidado que les permitan cuidar de su salud mental, emocional y física, con el fin de modelar actitudes sanas para sus hijos.

Referencias

  • UNICEF. (n.d.). Mental health and well-being. UNICEF Parenting. https://www.unicef.org/parenting/mental-health-and-well-being
  • Greater Good Science Center. (n.d.) How parents and children can learn emotional skills together. https://greatergood.berkeley.edu/article/item/how_parents_and_children_can_learn_emotional_skills_together
  • Edutopia. (2001). Social and Emotional Learning: Strategies for parents. Edutopia. https://www.edutopia.org/social-emotional-learning-parent-resources

Cómo identificar a tiempo dificultades de aprendizaje

Desde los primeros años de vida, los niños comienzan a internalizar las expectativas que los adultos tienen sobre su desempeño. Aprenden cuándo “deben” leer, escribir o contar, y se enfrentan a la presión de hacerlo con aparente facilidad. Cuando esto no ocurre, los niños no solo enfrentan desafíos académicos, sino también emocionales y sociales: pueden sentir la decepción de los adultos o la burla de sus pares.

Estas experiencias tempranas moldean su autoconcepto y su relación con el aprendizaje, por lo que cuando entran al colegio, muchos niños ya asocian el “fracaso” con culpa o vergüenza, evitando pedir ayuda. Tal como señala Jacobson (2025), estos comportamientos pueden enmascarar dificultades reales de aprendizaje, ya que “para los niños, decir que no quieren hacer algo puede resultar más fácil que admitir que no saben cómo hacerlo”.

La importancia de la detección temprana

De acuerdo con TV et al. (2025), las dificultades de aprendizaje (Learning Disabilities, LD) afectan a un número significativo de niños a nivel global, generando retos emocionales, sociales y académicos, por lo que la identificación temprana es clave para reducir los impactos a largo plazo, ya que permite implementar estrategias pedagógicas adecuadas y personalizadas.

En este estudio, se enfatiza la necesidad de evaluaciones objetivas e interdisciplinarias que integren herramientas tecnológicas como la realidad virtual o la inteligencia artificial, mejorando la precisión en la detección de las dificultades. De esta manera, la intervención puede iniciarse antes de que el niño acumule frustración o rechazo hacia el aprendizaje.

Primeras señales de alerta en el desarrollo

Forestream Pediatrics (2024) destaca que las dificultades de aprendizaje suelen manifestarse de forma sutil en la infancia temprana, especialmente en el lenguaje, la motricidad y la atención. A continuación, se presentan algunos signos que pueden orientar a padres y maestros:

  • Lenguaje:Dificultad para construir frases o reconocer sonidos (posible dislexia o trastorno del lenguaje).
  • Motricidad fina:Problemas para sostener un lápiz, usar utensilios o recortar figuras (posible disfunción motora o disgrafía).
  • Atención:Dificultad para concentrarse o mantener rutinas cortas (posibles signos de TDAH).
  • Reconocimiento de patrones:Problemas para contar, ordenar objetos o entender el tiempo (posible discalculia).

Jacobson (2025) señala que estas diferencias pueden confundirse con ritmos naturales del desarrollo, pero la persistencia o combinación de varios signos debe ser una alerta para buscar orientación profesional.

Comprender los distintos tipos de dificultades de aprendizaje

Teniendo en cuenta estos signos, Huntington Psychological Services (2025) clasifica las principales dificultades en tres grandes grupos:

1. Dislexia

Afecta la lectura, el reconocimiento de letras y la comprensión de textos. Los niños pueden invertir letras, omitir palabras o leer con lentitud. Las intervenciones fonológicas y multisensoriales son esenciales para su abordaje.

2. Disgrafía

Impacta la escritura y la organización del pensamiento. Se manifiesta en la dificultad para formar letras, mantener márgenes o estructurar ideas. La terapia ocupacional y el uso de herramientas digitales pueden favorecer su progreso.

3. Discalculia

Compromete la comprensión de los conceptos numéricos y la resolución de operaciones básicas. Es común la confusión de secuencias o la dificultad para estimar cantidades. El uso de material visual y estrategias manipulativas puede facilitar el aprendizaje.

El papel de los adultos: acompañamiento y empatía

Teniendo en cuenta lo anterior, se comprende que tanto los padres como los maestros cumplen un rol esencial en la detección y acompañamiento de las dificultades de aprendizaje. Siendo de vital importancia que mantengan relaciónes cálidas basadas en la comprensión, más que en la comparación o el castigo, de modo que los estudiantes puedan ser honestos al presentar dificultades.

Forestream Pediatrics (2024) recomienda mantener una comunicación abierta con el entorno educativo y observar con atención los cambios emocionales o conductuales, ya que estos pueden ser indicadores de que algo no va bien en el proceso de aprendizaje. Además, según Huntington Psychological Services (2025), la autoestima infantil puede verse gravemente afectada cuando no se comprende la causa de las dificultades. Por eso, la identificación oportuna no solo mejora el rendimiento académico, sino también el bienestar emocional.

Estrategias y apoyos tempranos

Jacobson (2025) y TV et al. (2025) coinciden en que la detección temprana debe ir acompañada de intervenciones personalizadas. Algunas estrategias incluyen:

  • Evaluaciones profesionales:Psicólogos, terapeutas ocupacionales y fonoaudiólogos pueden determinar las causas específicas.
  • Apoyos pedagógicos:Adaptaciones curriculares y enseñanza multisensorial.
  • Trabajo en casa:Lectura compartida, juegos numéricos y actividades de coordinación.
  • Refuerzo positivo:Celebrar los avances pequeños para fortalecer la autoconfianza.

Conclusión

La detección temprana de las dificultades de aprendizaje es un proceso de cuidado y acompañamiento. Como señalan Huntington Psychological Services (2025), cada niño tiene un ritmo único, y reconocerlo es fundamental para evitar etiquetas negativas. Identificar a tiempo, intervenir con empatía y fortalecer la autoestima son pasos esenciales para que cada niño alcance su máximo potencial

 

Referencias

  • TV, M., M, M., & Albert, S. (2025). Early identification and enhanced assessment of learning disabilities: A review. Applied Neuropsychology: Child, 1–24. https://doi.org/10.1080/21622965.2025.2482754
  • Forestream Pediatrics. (n.d). Recognizing early signs of learning disabilities. https://www.forestreampediatrics.com/blog/1215572-recognizing-early-signs-of-learning-disabilities
  • Jacobson, R. (2025). Early signs of learning challenges. Child Mind Institute. https://childmind.org/article/early-signs-of-learning-challenges/
  • Huntington Psychological Services (2025). The importance of early detection in learning Disabilities | Pasadena, CA | Huntington Psychological Services. https://huntingtonpsych.com/blog/the-importance-of-early-detection-in-learning-disabilities

 

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Formas diversas de aprendizaje

Cada vez más colegios buscan reconocer las diferentes formas y necesidades de aprendizaje de sus estudiantes, con el fin de brindar una educación más completa, equitativa e integral.

Esto, es debido a que si bien se solía considerar que solo existe una forma de aprender (quedarse quieto y sentado escuchando una lección y tomando nota) con el paso de los años se ha aprendido que esta forma de aprender solo funciona en unos pocos y deja de lado a otros estudiantes que podrían aprender mejor de otras maneras (Yotta, 2023).

La Importancia de Reconocer los Estilos de Aprendizaje

El estilo de aprendizaje se define como la forma en que cada persona prefiere percibir, procesar y recordar la información (Emma, 2024). Reconocer estas diferencias es fundamental para que los docentes diseñen experiencias educativas que promuevan el desarrollo integral y el éxito académico de todos los estudiantes.

De acuerdo con Emma (2024), diversos modelos han intentado categorizar estas preferencias, entre ellos se destacan los modelos VARK (Visual, Auditory, Read/Write, Kinesthetic) de Neil Fleming, la Teoría de las Inteligencias Múltiples de Gardner y el Modelo de Aprendizaje Experiencial de Kolb. Siendo de particular importancia que todos coinciden en que comprender las diferencias individuales permite a los educadores crear ambientes de aprendizaje más inclusivos y efectivos.

El Modelo VARK de Neil Fleming

Uno de los modelos de aprendizaje más utilizados es el modelo VARK, el cual propone cuatro estilos principales:

  • Visuales: Aprenden mejor observando imágenes, gráficos, diagramas o mapas conceptuales. Necesitan ver la información para procesarla de manera eficaz (Yotta, 2023).
  • Auditivos: Prefieren escuchar explicaciones, participar en discusiones o escuchar grabaciones. Retienen mejor la información al escucharla (Affinity Workforce, 2024).
  • Lectura/Escritura: Aprenden principalmente a través de la lectura de textos y la escritura de apuntes o ensayos (Emma, 2024).
  • Kinestésicos: Aprenden haciendo. Necesitan movimiento, manipulación de materiales y experiencias prácticas para comprender los contenidos (Yotta, 2023).

El comprender estos estilos de aprendizaje es necesario para diversificar las estrategias de enseñanza, por ejemplo, combinando materiales visuales, actividades auditivas, lecturas y experiencias prácticas dentro de una misma clase.

Evaluación e Identificación de Estilos de Aprendizaje

Debido a lo anterior, Affinity Workforce (2024) considera que es importante que los profesores y padres sean capaces de identificar los estilos de aprendizaje de cada estudiante, con el fin de adaptar la enseñanza. Esto puede lograrse mediante:

  • Cuestionarios estandarizados como el test VARK o el Inventario de Estilos de Aprendizaje de Kolb (Emma, 2024).
  • Observación en el aula, analizando cómo los estudiantes participan en actividades diversas.
  • Conversaciones individuales, donde los estudiantes reflexionan sobre cómo aprenden mejor.

Estas estrategias permiten al docente conocer las preferencias individuales y planificar clases más efectivas y motivadoras (Affinity Workforce, 2024).

Estrategias Docentes para Atender la Diversidad de Aprendizaje

Siguiente al identificar los estilos de aprendizaje, Affinity Workface (2024) considera que se debe atender a la diversidad encontrada a partir de la adaptación de la enseñanza, la cual  implica diseñar experiencias variadas que integren múltiples sentidos y formas de aprender. Algunas estrategias recomendadas son:

  • Diferenciar la instrucción: variar los contenidos, procesos y productos para ajustarlos a las necesidades de los estudiantes.
  • Usar técnicas multisensoriales: combinar imágenes, sonidos, lecturas y actividades prácticas para fortalecer la comprensión.
  • Brindar flexibilidad y elección: permitir que los estudiantes elijan entre diferentes formas de presentar o estudiar un tema.
  • Ofrecer apoyo personalizado: acompañar de manera individual según las fortalezas y dificultades de cada estudiante (Affinity Workforce, 2024).

El Rol de la Tecnología en los Estilos de Aprendizaje

Así mismo, autores como Emma (2024) consideran que la tecnología se ha convertido en una herramienta poderosa para diversificar las experiencias de aprendizaje. Plataformas educativas, videos interactivos, podcasts y simulaciones permiten atender distintos estilos simultáneamente. Mientras que los sistemas de aprendizaje adaptativo impulsados por inteligencia artificial pueden ajustar los contenidos según las preferencias y el ritmo de cada estudiante.

Reflexiones Finales: Educar desde la Diversidad

Reconocer las formas diversas de aprendizaje no significa encasillar a los estudiantes, sino ofrecer oportunidades equitativas para aprender de manera significativa. La clave está en el equilibrio: combinar metodologías variadas, fomentar la autonomía y promover una enseñanza inclusiva que valore las diferencias individuales.

Como señala Emma (2024), al adaptar las prácticas docentes a las particularidades de los estudiantes, se fomenta un aprendizaje más profundo, motivador y equitativo, pues el educar desde la diversidad es, en última instancia, reconocer que no todos aprendemos igual, pero todos podemos aprender.

Referencias

  • Yotta, E. G. (2023). Accommodating students’ learning styles differences in English language classroom. Heliyon, 9(6), e17497. https://doi.org/10.1016/j.heliyon.2023.e17497
  • Emma, L. (2024). The role of learning styles in effective teaching and learning. ResearchGate. https://www.researchgate.net/publication/385553766_The_Role_of_Learning_Styles_in_Effective_Teaching_and_Learning
  • Affinity Workforce. (2024). Adapting teaching strategies for different learning styles – Affinity workforce. https://affinityworkforce.com/jobseekers/teacher-jobs/adapting-teaching-strategies-for-different-learning-styles/

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No es adoctrinar, es respetar la diversidad

En tiempos de polarización política y social, se ha vuelto común escuchar que mostrar personas diversas en los medios o en la educación equivale a “adoctrinar”. Sin embargo, esta idea parte de una concepción reducida de lo humano, donde lo “correcto” o “normal” se asocia con identidades hegemónicas (blancas, heterosexuales, cisgénero o capacitistas, etc) y todo lo demás es visto como una desviación. En realidad, visibilizar la diversidad no es imponer una ideología, sino reconocer que existen múltiples formas legítimas de ser y estar en el mundo.

Adoctrinamiento vs. educación: una frontera ética y pedagógica

Según De La Herrán-Gascón y Rodríguez-Herrero (2024), el adoctrinamiento se opone a la educación. Mientras la educación promueve el pensamiento crítico, la autonomía y la comprensión de la realidad desde diferentes perspectivas, el adoctrinamiento busca imponer creencias sin espacio para el cuestionamiento. Los autores destacan que los sistemas egocéntricos (ya sean religiosos, nacionales, ideológicos o culturales) pueden fomentar el adoctrinamiento al transmitir sus verdades como incuestionables. En este sentido, el principal reto educativo consiste en formar personas conscientes, capaces de distinguir entre aprender y repetir.

Desde esta mirada radical e inclusiva de la educación, De La Herrán-Gascón (2024) propone comprender la enseñanza como un árbol cuyas raíces (interno, lo ético y lo humano) son esenciales pero invisibles. Una educación que solo se enfoca en lo visible (contenidos, competencias o metodologías) corre el riesgo de quedarse en la superficie. En cambio, una educación profunda debe abordar las raíces: la conciencia, la empatía, la capacidad crítica y la apertura hacia la diferencia.

La instrumentalización política del adoctrinamiento

Neundorf et al. (2024) amplían el debate mostrando que el adoctrinamiento no se limita a los regímenes autoritarios. Tanto democracias como autocracias pueden usar la educación y los medios para moldear ciudadanos “ideales” que apoyen los valores dominantes de su sistema. En las democracias, esto se traduce en la promoción de la participación y la tolerancia; en las autocracias, en la obediencia y la conformidad. En ambos casos, la educación puede convertirse en un medio de control cuando se utiliza para imponer una única visión del mundo y excluir las demás.

Esta instrumentalización ocurre especialmente durante la infancia, cuando los niños y niñas son más susceptibles a los mensajes educativos. Por ello, es fundamental diferenciar entre enseñar valores universales como el respeto, la empatía y la justicia y condicionar el pensamiento hacia una ideología específica. Enseñar a respetar la diversidad no es adoctrinar; es sembrar las bases para una convivencia pacífica y democrática.

El pensamiento crítico frente a la hegemonía del pensamiento único

Así, autores como Steyn y Vanyoro (2023) señalan que el educar en diversidad desarrolla el pensamiento crítico, que permite a los estudiantes analizar sus propias experiencias, reconocer los sesgos y comprender la realidad desde múltiples perspectivas. Este tipo de pensamiento genera empatía y cuestiona los discursos dominantes.

Sin embargo, en contextos de polarización, los sectores más conservadores suelen etiquetar el pensamiento crítico (CT) o la teoría crítica de la raza (CRT) como adoctrinamiento, buscando mantener la hegemonía de ciertas ideas y valores (Gramsci, 1971; Seiler, 2008, como se cita en Steyn y Vanyoro, 2023).

Por lo cual se debe tener en cuenta que el promover el pensamiento crítico no amenaza la democracia, sino que la fortalece, pues enseña a las personas a distinguir entre manipulación y razonamiento, entre imposición y diálogo.

Representación y diversidad: el antídoto contra el adoctrinamiento

Teniendo en cuenta lo anterior, Nadal (2021) señala que  la representación, en todas las áreas de la vida, importa porque las personas necesitan verse reflejadas para construir su identidad de forma saludable. La falta de modelos diversos en los medios o en la educación puede generar baja autoestima, sentimientos de exclusión y dificultades en el desarrollo de la identidad. Ver personas que comparten nuestras características, ya sea étnicas, sexuales, de género o de capacidad, tiene un efecto validante y reparador.

Nadal (2021) explica que la ausencia de representación también refuerza prejuicios y estereotipos. Cuando los medios solo muestran una versión homogénea de la sociedad, enseñan de forma implícita quién merece ser visible y quién no. La visibilidad, en cambio, tiene el poder de transformar las percepciones sociales: reduciendo la discriminación y aumentando el apoyo a los derechos.

Enseñar desde la diversidad: una mirada infantil

De este modo, se comprende que la exposición a lo diverso promueve la empatía y la aceptación, negar la pluralidad es limitar la comprensión del mundo y fomentar prejuicios, por lo cual el educar en diversidad es enseñar a convivir, no imponer ideologías.

Es ayudar a que cada niño o niña reconozca su valor y el de los demás, de modo que la representación diversa en los cuentos, las aulas y los medios no busca adoctrinar, sino ampliar la mirada de las futuras generaciones hacia un mundo más justo e inclusivo.

Referencias

  • De La Herrán-Gascón, A., & Rodríguez-Herrero, P. (2024). Adoctrinamiento y educación: consideraciones desde el enfoque radical e inclusivo para la enseñanza. Revista Electrónica Educare, 28(1), 1–19. https://doi.org/10.15359/ree.28-1.18486
  • Neundorf, A., Nazrullaeva, E., Northmore-Ball, K., Tertytchnaya, K., & Kim, W. (2024). Varieties of Indoctrination: The Politicization of Education and the Media around the World. Perspectives on Politics, 22(3), 771–798. https://doi.org/10.1017/s1537592723002967
  • Nadal, K. (2021). Reflections on growing up brown, queer, and Asian American. Psychology Today. https://www.psychologytoday.com/us/blog/psychology-the-people/202112/why-representation-matters-and-why-it-s-still-not-enough
  • Steyn, M., & Vanyoro, K. (2023). Debunking Critical Theory’s ‘Indoctrination’ charge: Provisional Notes on Critical Diversity Literacy Pedagogy. Research in Educational Policy and Management, 5(3), 128–144. https://doi.org/10.46303/repam.2023.27

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La importancia de la representación en medios de comunicación

Los medios de comunicación son parte esencial del entorno social y cultural de las personas, dado que a través de ellos, aprendemos, interpretamos y construimos nuestra percepción del mundo.

Por esta razón, la representación y diversidad en los medios no son solo cuestiones de inclusión, sino de desarrollo humano, empatía y cohesión social. Diversos estudios señalan que reflejar la variedad de razas, creencias, cuerpos, discapacidades, orientaciones sexuales y géneros en los medios es fundamental para el crecimiento saludable de las sociedades (Chen, 2024).

Diversidad cultural y representación mediática

De acuerdo con Chen (2024), la diversidad cultural en los medios implica la representación de diferentes grupos culturales, étnicos y sociales a través de plataformas como televisión, cine, prensa y redes digitales, pues en una sociedad globalizada, los medios tienen el poder de moldear percepciones, influir en la opinión pública y fomentar el intercambio cultural. Sin embargo, como advierte Hall (en Chen, 2024), la representación no se limita a la visibilidad: también importa cómo se construyen los relatos sobre los grupos representados.

La falta de voces diversas en los medios, según el Annenberg Inclusion Initiative, genera narrativas estereotipadas que pueden perpetuar prejuicios. En contraste, autores como McLeod (2007) y Delgado & Stefancic (citados en Chen, 2024) sostienen que las historias inclusivas son herramientas poderosas para la cohesión social y la empatía colectiva.

La representación en la infancia: construyendo identidad desde los medios

Desde una edad temprana, los medios influyen profundamente en la forma en que los niños perciben el mundo. Como destaca Buttle (2025), la representación diversa en los contenidos infantiles fomenta la empatía, rompe estereotipos y refuerza el sentido de pertenencia, pues para los niños pertenecientes a comunidades marginadas, verse reflejados en personajes y narrativas es una fuente de validación y empoderamiento.

La falta de diversidad en los medios infantiles, por el contrario, puede generar sentimientos de invisibilidad o confusión en la formación de la identidad, los niños que no se ven representados tienden a desarrollar una autoimagen débil y a interiorizar prejuicios culturales. Además, esta carencia afecta a todos los niños, al limitar su comprensión del mundo y reducir su capacidad de aceptar la diferencia (Buttle, 2025).

Representación y salud mental

El impacto de la representación mediática trasciende lo social y alcanza la esfera psicológica. Según el equipo de Trust Mental Health (2025), los medios moldean normas, valores y expectativas sobre cómo debemos vivir, amar y relacionarnos. Ver una y otra vez un mismo modelo de familia, cuerpo o éxito puede crear estándares inalcanzables y afectar la autoestima.

Por otro lado, la visibilidad positiva (por ejemplo, de personajes LGBTQ+, personas con discapacidad o comunidades raciales diversas) contribuye a fortalecer el autoconcepto y validar la experiencia personal, favoreciendo la aceptación propia y social.

Impactos positivos de una representación inclusiva

Como señala Chen (2024), la representación inclusiva no solo tiene un valor simbólico, sino que también impacta directamente en el bienestar social y emocional de las comunidades. Estudios del Annenberg Inclusion Initiative respaldan que los medios con mayor diversidad generan mayor aceptación de las diferencias culturales y reducen la discriminación estructuraln en especial en la infancia, donde Buttle (2025) enfatiza que la exposición a modelos diversos en los medios fomenta la empatía y fortalece la identidad personal desde edades tempranas, contribuyendo a sociedades más igualitarias y conscientes.

  • Visibilidad y validación: Ver reflejadas identidades diversas en los medios refuerza la autoestima y el sentido de pertenencia.
  • Modelos de rol: Las representaciones positivas ofrecen referentes que amplían las aspiraciones y reducen el aislamiento.
  • Empatía social: Las narrativas inclusivas promueven la comprensión de realidades diferentes, aumentando la empatía hacia otros grupos.
  • Educación emocional: Los contenidos diversos ayudan a los niños y adultos a identificar y respetar las emociones propias y ajenas.

Consecuencias de la mala representación

Las consecuencias de una mala representación mediática son profundas y multifacéticas, afectando no solo la percepción social, sino también el bienestar psicológico de quienes consumen estos contenidos. Diversos estudios (Trust Mental Health, 2025; Saleem et al., 2025) han señalado que las imágenes estereotipadas y los discursos sesgados pueden contribuir a la formación de prejuicios, la exclusión social y la internalización del estigma. Cuando las historias reproducen una visión parcial o distorsionada de la realidad, terminan condicionando cómo las audiencias interpretan las diferencias y jerarquías entre grupos.

Saleem et al. (2025) encontraron en su revisión meta-analítica que las representaciones negativas de grupos minoritarios en los medios refuerzan estereotipos inconscientes y generan respuestas emocionales automáticas que fortalecen los prejuicios raciales. Su investigación demostró que la exposición repetida a narrativas negativas (por ejemplo, asociar a comunidades negras o musulmanas con violencia o terrorismo) afecta las actitudes hacia esos grupos incluso cuando las personas no son conscientes de ese impacto. Además, observaron que la representación positiva, aunque menos frecuente, tiene el poder de revertir parcialmente los efectos negativos al fomentar empatía, confianza y actitudes prosociales hacia los grupos representados.

No toda representación es positiva. Como advierte Trust Mental Health (2025), cuando las narrativas se basan en estereotipos o en personajes unidimensionales, los resultados pueden ser perjudiciales:

  • Reforzamiento de prejuicios: Las representaciones negativas perpetúan la discriminación racial, de género o sexual.
  • Invisibilidad: La falta de representación genera sensación de exclusión en grupos marginados.
  • Distorsión de la realidad: Los estereotipos limitan la comprensión social de la diversidad y fomentan percepciones erróneas sobre grupos minoritarios.

 

Estrategias para fomentar la diversidad en medios
Teniendo en cuenta lo anterior es importante generar inclusión de una manera adecuada, y de acuerdo con Chen (2024) algunas estrategias para fomentar la diversidad en los medios de comunicación son:

  1. Apoyar voces auténticas: Promover producciones creadas por personas pertenecientes a comunidades diversas.
  2. Formar pensamiento crítico: Enseñar a los niños y jóvenes a analizar los contenidos que consumen, identificando estereotipos o sesgos.
  3. Fomentar liderazgo diverso: Impulsar la participación de minorías en puestos de dirección y guión.
  4. Promover políticas inclusivas: Establecer normas que garanticen diversidad en los procesos de selección y producción.
  5. Buscar contenido independiente: Explorar obras fuera del mainstream que reflejen realidades más variadas y auténticas.

 

Conclusión

La representación en los medios no es solo un reflejo de la sociedad, sino también una herramienta para transformarla. Una narrativa inclusiva y auténtica favorece el respeto, la comprensión y el bienestar psicológico de las personas. Para construir una sociedad más empática y equitativa, es indispensable que los medios sigan ampliando sus voces y miradas.

 

Referencias

  • Chen W. (2024). Cultural Diversity in Media: Promoting Inclusivity and Representation. https://www.globalmediajournal.com/open-access/cultural-diversity-in-media-promoting-inclusivity-and-representation.pdf
  • Buttle, C. (2025). Why diversity in children’s media matters. Home-Start Camden & Islington. https://homestartcamdenandislington.org.uk/why-diversity-in-childrens-media-matters/
  • THE TRUST MENTAL HEALTH CARE TEAM. (2025). The impact of media representation on Mental health: Why it matters — Trust Mental health. Trust Mental Health. https://trustmentalhealth.com/blog/impact-of-media-representation-on-mental-health
  • Saleem, M., Hawkins, I., Rains, S. A., Mastro, D., & Coles, S. (2025). Media Depictions of Minority Groups: A Meta-Analytic Review examining the effects of positive and negative portrayals on outgroup evaluations. Media Psychology, 1–31. https://doi.org/10.1080/15213269.2025.2498374

 

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Cómo identificar la esquizofrenia en edades tempranas

La esquizofrenia es un trastorno mental grave que altera la forma en que una persona piensa, siente y se comporta. Aunque suele desarrollarse en la adolescencia o adultez temprana, también puede presentarse en la infancia, lo que genera confusión entre padres, cuidadores y maestros, debido a que los primeros síntomas pueden confundirse con comportamientos propios del desarrollo. Identificar los signos iniciales es clave para garantizar una intervención temprana y mejorar la calidad de vida de quien la padece (NHS UK, 2025).

Síntomas positivos y negativos

Los síntomas de la esquizofrenia se dividen en dos grandes categorías: positivos y negativos.

Los síntomas positivos incluyen cambios en el pensamiento y la conducta, como alucinaciones o delirios.

Mientras que los síntomas negativos implican una desconexión emocional, aislamiento social y falta de interés en actividades cotidianas (NHS UK, 2025). Estos últimos pueden confundirse fácilmente con desinterés o pereza, lo que retrasa la búsqueda de ayuda.

Alucinaciones y delirios

Las alucinaciones son experiencias sensoriales sin una fuente real, siendo las auditivas las más frecuentes, donde las personas pueden escuchar voces que comentan sus acciones o les dan órdenes.

Los delirios, por su parte, son creencias falsas mantenidas con convicción, como pensar que alguien los persigue o controla sus pensamientos. Estos síntomas reflejan una alteración en las áreas cerebrales del lenguaje y la percepción (NHS UK, 2025).

Pensamiento y lenguaje desorganizado

Durante los episodios psicóticos, las personas pueden mostrar pensamiento confuso y discurso desorganizado, lo que dificulta mantener conversaciones o expresar ideas de manera coherente. Algunos describen sus pensamientos como “nublados” o sienten que estos son controlados por una fuerza externa. Estos episodios pueden generar comportamientos impredecibles o desorganizados (NHS UK, 2025).

Esquizofrenia infantil y adolescente

Así, se reconocen los principales síntomas de la esquizofrenia cuando se presenta en la adolescencia y la adultez, pero puede ser diferente al presentarse en la infancia.

La esquizofrenia infantil es poco común, pero cuando aparece, suele hacerlo antes de los 13 años y tiene un impacto profundo en el desarrollo emocional, social y cognitivo del niño (Mayo Clinic, n.d.). En esta etapa, los síntomas pueden ser difíciles de identificar, ya que se mezclan con comportamientos propios de la infancia, como la imaginación activa o el miedo a lo desconocido. Sin embargo, existen señales de alerta que pueden indicar un trastorno más serio, como:

  • Retraso en el desarrollo del lenguaje o en la adquisición de habilidades sociales.
  • Comportamientos extraños o ritualizados sin motivo aparente.
  • Aislamiento repentino o pérdida de interés por el juego y la interacción.
  • Dificultades para diferenciar entre la fantasía y la realidad.
  • Cambios drásticos en el rendimiento escolar o en la conducta habitual.

Durante la adolescencia, los síntomas de esquizofrenia pueden confundirse con problemas emocionales o de conducta típicos de la edad, como rebeldía o desinterés. No obstante, cuando estos cambios se acompañan de alucinaciones, delirios o un deterioro notable en la comunicación y el autocuidado, es fundamental buscar ayuda profesional de inmediato (WebMD, 2024). La identificación temprana y la intervención multidisciplinaria (psiquiatría, psicología, trabajo social y orientación escolar) permiten reducir los daños y fomentar un desarrollo más equilibrado.

Además, el acompañamiento emocional del entorno familiar y educativo es vital, dado que los niños y adolescentes con esquizofrenia infantil necesitan sentirse comprendidos, no juzgados. La intervención no solo busca tratar los síntomas, sino también preservar su identidad, autoestima y capacidad de aprendizaje, promoviendo la inclusión en el entorno escolar y social (Mayo Clinic, n.d.).

Causas y factores de riesgo

Aunque no se conoce una causa única, se ha identificado la interacción entre factores genéticos, neurobiológicos y ambientales. Alteraciones en neurotransmisores como la dopamina o el glutamato, antecedentes familiares de esquizofrenia, complicaciones durante el embarazo o parto, y el consumo de sustancias psicoactivas durante la adolescencia son factores asociados al desarrollo del trastorno (Mayo Clinic, n.d.; WebMD, 2024).

Detección temprana y tratamiento

Reconocer los signos tempranos es fundamental. Cambios en el sueño, irritabilidad, ansiedad o comportamientos extraños pueden preceder a un episodio agudo, y una evaluación médica o psicológica temprana permite intervenir con medicación antipsicótica, psicoterapia y apoyo psicosocial, mejorando el pronóstico y reduciendo recaídas (NHS UK, 2025).

El tratamiento integral incluye el acompañamiento familiar, el fortalecimiento de redes de apoyo y la promoción de hábitos saludables, como el ejercicio físico, una dieta equilibrada y la reducción del consumo de sustancias. Asimismo, la adherencia al tratamiento farmacológico es esencial para prevenir recaídas y favorecer la estabilidad emocional (NHS UK, 2025).

Apoyo familiar y social

Otro factor crucial en el cuidado de esta enfermedad es la familia, quien al ofrecer comprensión, mantener una comunicación abierta y fomentar rutinas saludables favorece el bienestar del paciente. Además, los grupos de apoyo y las intervenciones psicoeducativas permiten a los cuidadores entender mejor la enfermedad y fortalecer sus recursos emocionales (NHS UK, 2025).

Prevención y pronóstico

Así, se comprende que la esquizofrenia es una condición crónica, pero el diagnóstico y tratamiento temprano mejoran significativamente su pronóstico sin importar la edad de desarrollo.

Debido a lo anterior, es importante detectar los síntomas iniciales y brindar atención especializada para evitar complicaciones graves, como la depresión o el riesgo suicida, teniendo en cuenta que la intervención temprana también permite preservar las funciones cognitivas, sociales y académicas de niños y adolescentes (Mayo Clinic, n.d.).

Referencias

  • NHS UK. (2025). Symptoms – schizophrenia. nhs.uk. https://www.nhs.uk/mental-health/conditions/schizophrenia/symptoms/
  • HS UK (2025). Living with – Schizophrenia. nhs.uk. https://www.nhs.uk/mental-health/conditions/schizophrenia/living-with/
  • Web MD. (2024). Schizophrenia onset: When do symptoms usually start?. https://www.webmd.com/schizophrenia/schizophrenia-onset-symptoms
  • Mayo Clinic. (n.d). Childhood schizophrenia – Symptoms and causes. https://www.mayoclinic.org/diseases-conditions/childhood-schizophrenia/symptoms-causes/syc-20354483

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La homofobia no es un crímen sin víctimas

En un momento en el que muchas personas consideran que el progresismo ha ido demasiado lejos, surgen discursos que minimizan el impacto real de la discriminación. Se piensa que si los grupos LGBTQ+ ya gozan de ciertos derechos, entonces las expresiones de odio o rechazo hacia ellos no tienen consecuencias. Esta idea es profundamente equivocada, la homofobia, la transfobia y otros tipos de discriminación siguen generando daño, violencia y exclusión, tanto a nivel social como individual.

La contradicción entre aceptación y violencia

Según Bennet et al. (2023), vivimos en un tiempo donde la aceptación hacia las personas LGBTQ+ nunca ha sido tan alta. No obstante, los datos de GLAAD muestran un aumento del 300% en incidentes anti-LGBTQ durante 2023 respecto al año anterior (y este número solo ha mantenido su ascenso en los últimos años). Este contraste revela una realidad preocupante: aunque la mayoría de la población apoya la igualdad, un pequeño grupo extremista está amplificando la violencia, alentado por discursos políticos y religiosos cargados de odio.

Sarah Kate Ellis, presidenta de GLAAD, explica que esta situación no surge de manera espontánea; es el resultado de la politización de la identidad LGBTQ+, donde ciertos líderes utilizan la desinformación y el miedo para movilizar a sus bases. Esta narrativa no solo afecta a las personas LGBTQ+, sino también a sus aliados, quienes se convierten en objetivos de agresión por defender los derechos humanos (Bennet at al, 2023).

La homofobia como problema estructural y psicológico

De acuerdo con Ventriglio et al. (2021), la homofobia sigue siendo una lacra en la era moderna. Aunque muchos países han reconocido el matrimonio igualitario y otros derechos civiles, la heteronormatividad y las creencias religiosas o culturales siguen sosteniendo actitudes homofóbicas, las cuales demuestran en su rechazo a la diferencia y al progreso de los derechos.

Además de esta expresión social e institucional, existe la homofobia internalizada, entendida como la interiorización de prejuicios sociales contra la propia orientación sexual, donde la persona puede buscar negar su identidad al considerarla inapropiada e incluso lastimar a otros debido a este conflicto interno. Esta forma de autodesprecio está asociada a una alta prevalencia de trastornos mentales como depresión, ansiedad y estrés postraumático.

Siendo que la homofobia internalizada proviene de la absorción de los comportamientos, ideas y puntos de opinión de la homofobia en su forma externa, la literatura científica demuestra que el rechazo y la discriminación generan un efecto acumulativo sobre la salud mental de las personas LGBTQ+. El modelo de minority stress (Meyer, 1995, citado por  Ventriglio et al., 2021) describe cómo las experiencias de discriminación, acoso y exclusión social impactan en el bienestar psicológico y físico de las minorías sexuales.

Consecuencias sobre la salud mental y física

Así, se identifican los efectos de la homofobia en las personas; el What We Know Project (2021) de la Universidad de Cornell revisó 300 estudios calificados por pares sobre los efectos de la discriminación en la salud LGBTQ+ en Estados Unidos. El 95% de los estudios confirmó que la discriminación basada en orientación sexual o identidad de género está directamente relacionada con daños a la salud mental y física, incluyendo depresión, ansiedad, ideación suicida, PTSD y enfermedades cardiovasculares. Estos hallazgos reafirman que la homofobia no solo vulnera derechos, sino que también mata de forma silenciosa.

La instrumentalización política del odio

Así mismo, el Consejo de Europa (2023) advierte de un preocupante aumento en la instrumentalización política de la homo y transfobia. En varios países, políticos han explotado prejuicios preexistentes contra las minorías sexuales para obtener beneficios electorales, apelando a supuestos valores tradicionales. Esta estrategia genera un clima de hostilidad que empuja a muchas personas LGBTQ+ de vuelta al clóset, limita su acceso a derechos fundamentales y deteriora su salud mental.

El auge de los movimientos anti-género y la retórica de odio amenazan los cimientos democráticos y los principios de igualdad. En palabras del Consejo de Europa, el uso del odio como herramienta política no solo pone en riesgo a la comunidad LGBTQ+, sino también la cohesión y la paz social de todo el mundo.

Conclusión: La necesidad de una respuesta colectiva

La homofobia, lejos de ser una opinión o una postura moral, es una forma de violencia con consecuencias psicológicas, sociales y físicas. Combatirla requiere liderazgo político, educación en derechos humanos y apoyo psicosocial.

No se trata solo de proteger a una minoría, sino de defender la dignidad humana universal. Como afirma el Consejo de Europa (2023), los derechos humanos son indivisibles: ignorar o atacar a un grupo termina debilitando la libertad de todos. Frente a la homofobia, el silencio no es neutralidad, es complicidad.

Referencias

  • Bennett, G., Norris, C., & Hastings, D. (2023). How the rise of anti-LGBTQ+ hate and violence is impacting the community. PBS News. https://www.pbs.org/newshour/show/how-the-rise-of-anti-lgbtq-hate-and-violence-is-impacting-the-community
  • Ventriglio, A., Castaldelli-Maia, J. M., Torales, J., De Berardis, D., & Bhugra, D. (2021). Homophobia and mental health: a scourge of modern era. Epidemiology and Psychiatric Sciences, 30. https://doi.org/10.1017/s2045796021000391
  • Council of Europe. (2023). Pride vs. indignity: political manipulation of homophobia and transphobia in Europe. Commissioner for Human Rights. https://www.coe.int/en/web/commissioner/-/pride-vs-indignity-political-manipulation-of-homophobia-and-transphobia-in-europe
  • The What We Know Project. (2021). What does the scholarly research say about the effects of discrimination on the health of LGBT people? | What We Know. What We Know. https://whatweknow.inequality.cornell.edu/topics/lgbt-equality/what-does-scholarly-research-say-about-the-effects-of-discrimination-on-the-health-of-lgbt-people/

 

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Respeto vs aceptación: la homofobia silenciosa

La frase “respeto, pero no acepto la homosexualidad” se ha convertido en una expresión común en distintos contextos sociales. Sin embargo, lejos de representar una postura tolerante, esta afirmación perpetúa una forma silenciosa de homofobia bajo un disfraz de respeto, que mantiene la negación de derechos y la marginación hacia las personas LGBTIQ+, normalizando el rechazo como una opción válida dentro del discurso público.

La falsa neutralidad del “respeto”

Esta frase busca justificar la idea de que las personas homosexuales, trans o queer pueden existir, pero sin mostrar su identidad en público ni exigir igualdad de derechos. Quienes la emplean suelen escudarse en creencias religiosas, morales o en la supuesta “protección de los niños”, mientras afirman no ser homofóbicos porque “toleran” la diferencia. Sin embargo, como señala Johara (2017), la homofobia no se limita a los actos de odio explícito, sino también a las actitudes y prejuicios que sostienen una visión negativa de las personas LGBTIQ+. Esta forma de rechazo pasivo alimenta una cultura que legitima la violencia, la exclusión y la discriminación estructural.

Respeto vs. respetabilidad: una diferencia esencial

De acuerdo con Joshi (2012), la diferencia entre respeto y respetabilidad es clave para comprender la política queer contemporánea. El respeto implica reconocer los derechos, sentimientos y deseos de las personas, incluso cuando no se comparten. La respetabilidad, en cambio, exige ajustarse a normas sociales consideradas “aceptables”, lo que conlleva la represión de la autenticidad. Este fenómeno, al que Joshi denomina “queerness respetable”, plantea que el reconocimiento público de las personas LGBTIQ+ depende de su capacidad de encajar en moldes heteronormativos y moralmente aprobados. Así, el sistema premia a quienes se muestran “normales” y castiga la diversidad que desafía las convenciones, llevando a fenómenos como la falta de aprovación del pride y el odio a la representación en los medios, pues en estos casos se considera que se “están apropiando y metiendo en todo”, cuando estas mismas personas no suelen tener problema en mostrar roles de género tradiciónales o romance heterosexual en los mismos casos.

La homofobia silenciosa como control social

Como lo plantea Foucault (citado en Joshi, 2012), las normas sociales regulan los comportamientos mediante discursos que definen qué formas de sexualidad son legítimas. En este sentido, la respetabilidad se convierte en una herramienta de control: quienes buscan ser aceptados deben ajustar su identidad y conducta a estándares ajenos, generando una tensión constante entre el ser auténtico y el ser socialmente aceptado.

La consecuencia de esto, es una sociedad que aparenta inclusión, pero que en realidad reproduce jerarquías morales que marginan a quienes no encajan en la norma heterosexual o binaria.

Consecuencias de la discriminación estructural

De este modo, esta forma de homofobia silenciosa, y no tan silenciosa, la cual se encierra en la mente de las personas crea discriminación hacia las personas LGBTIQ+, y tiene efectos devastadores. Amnistía Internacional (2025) advierte que la homofobia, la transfobia y la bifobia generan violencia física, sexual y psicológica, además de restringir libertades fundamentales como la expresión, la movilidad y el acceso a recursos.

Estas formas de exclusión pueden derivar en ansiedad, depresión e incluso suicidio. Asimismo, el estudio señala que en el ámbito laboral, siete de cada diez personas homosexuales ocultan su identidad por miedo al rechazo o al despido. Esta realidad evidencia que la falta de aceptación social no es una cuestión de opinión, sino una violación sistemática de los derechos humanos.

El disfraz de la religión y la moralidad

Todo lo anterior culmina en el presente, en donde como expone Thoreson (2023) en Estados Unidos y otros países se han impulsado leyes que, bajo el argumento de la libertad religiosa ( y el deseo de “cuidar a los niños”), permiten discriminar a personas LGBTIQ+. Estas normativas otorgan a individuos y empresas la posibilidad de negar servicios o derechos alegando creencias personales, y en la práctica, constituyen un retroceso en materia de igualdad y envían un mensaje de exclusión: que los derechos de las personas diversas son secundarios frente a los prejuicios de otros. La “libertad de conciencia” se transforma así en un instrumento para legitimar la desigualdad.

La importancia de la educación y la visibilización

Así, según Amnistía Internacional (2025) los discursos de odio y los estereotipos que alimentan la homofobia son construcciones sociales que pueden ser transformadas mediante la educación sexual integral y la promoción de los derechos humanos. La visibilización de las experiencias LGBTIQ+ es fundamental para desarticular las narrativas que presentan la diversidad como una amenaza, erradicar estos prejuicios y construir sociedades donde la igualdad no dependa de la “aceptabilidad” sino del respeto genuino por la existencia de aquel que es diferente a mi.

Conclusión

El respeto verdadero no consiste en tolerar la existencia de otros mientras se les niega su derecho a ser, implica reconocer su dignidad, validar sus identidades y garantizar sus libertades.

Decir “respeto, pero no acepto” es perpetuar una homofobia silenciosa que continúa oprimiendo bajo la apariencia de civismo. La igualdad no se alcanza con tolerancia, sino con aceptación, justicia y compromiso social con la diversidad humana.

Referencias

  • Y, Joshi. Respectable Queerness (2012). Columbia Human Rights Law Review, Vol. 43, No. 2, p. 415, 2012, Available at SSRN: https://ssrn.com/abstract=2015349
  • A,Johara. (2017). “I’m not homophobic, I just don’t agree with homosexuality.”. https://medium.com/@alexajohara/im-not-homophobic-i-just-don-t-agree-with-homosexuality-5bf98aacdb9
  • Amnistia Internaciónal. (2025).10 preguntas sobre la homofobia, transfobia y bifobia. https://www.es.amnesty.org/en-que-estamos/blog/historia/articulo/10-preguntas-sobre-la-homofobia-transfobia-y-bifobia
  • Thoreson, R. (2023). “All We Want is Equality.” In Human Rights Watch. https://www.hrw.org/report/2018/02/19/all-we-want-equality/religious-exemptions-and-discrimination-against-lgbt-people

 

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Líneas de atención y ayuda de la Secretaria de salud

Como miembros de la sociedad, es fundamental promover el cuidado mutuo y reconocer que las problemáticas de los demás también nos conciernen, especialmente en casos de abuso infantil o violencia de pareja. Para ello, es necesario conocer las rutas de atención disponibles, cómo activarlas y a quién acudir en caso de necesidad.

De acuerdo con el Hospital Manuel Uribe Ángel (n.d.), estas líneas de atención hacen parte del compromiso de ofrecer una atención inclusiva, accesible y de calidad para toda la comunidad, mediante la implementación de rutas específicas dirigidas a distintos grupos poblacionales y sus necesidades particulares.

Secretaría Distrital de la Mujer: orientación psicosocial
Los servicios de atención psicosocial de la Secretaría Distrital de la Mujer (n.d.) están orientados a promover el bienestar, la autonomía, el empoderamiento y la exigibilidad de derechos de las mujeres, con el fin de prevenir y atender las violencias basadas en género.

Canales de atención:

  • Línea Púrpura Bogotá: 018000 112137 / WhatsApp 300 755 1846 / Correo: lpurpura@sdmujer.gov.co Disponible 24/7. Atiende a mujeres mayores de 18 años en situaciones de violencia. Ofrece acompañamiento psicosocial, orientación legal y activación de rutas de protección.
  • Casas de Igualdad de Oportunidades para las Mujeres (CIOM): presentes en las 20 localidades de Bogotá. Brindan atención individual y colectiva, acompañamiento psicosocial y fortalecimiento de redes de apoyo.
  • Duplas de Atención Psicosocial: equipos interdisciplinarios que apoyan la activación de rutas institucionales para mujeres víctimas de violencia y familiares de víctimas de feminicidio.

En caso de peligro inminente, comuníquese con la Línea 123, que activa la Ruta Única de Atención.
Líneas gratuitas de atención en salud mental

La Alcaldía de Bogotá (2023) promueve el lema “El apoyo es fundaMENTAL”, ofreciendo diversos canales de escucha y orientación:

  • Línea 106 y chat 300 754 8933: apoyo psicológico y promoción del autocuidado emocional para toda la ciudadanía.
  • Línea Púrpura (018000 112 137): atención integral a mujeres en situaciones de violencia.
  • Línea Calma (018000 423 614): espacio de escucha y orientación para hombres mayores de 18 años que deseen manejar emociones y prevenir conductas violentas.
  • Línea Diversa (310 864 4214): atención y asesoría psicosocial para la población LGBTI y sus familias.
  • Línea Una Llamada de Vida (601 380 8400): canal no presencial para víctimas de violencia intrafamiliar, disponible todos los días de 7:00 a.m. a 7:00 p.m.
  • Línea Salvavidas – Fundación Sergio Urrego (311 766 8666): contención en crisis para niños, niñas, adolescentes y jóvenes en riesgo de suicidio o discriminación.
  • Línea 123: atención de emergencias las 24 horas, con articulación entre profesionales de salud y seguridad.

Protección a la niñez: Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF)

La Línea 141 del ICBF (n.d.) es un canal gratuito nacional dirigido a niños, niñas, adolescentes y adultos para reportar emergencias, casos de maltrato infantil, abuso sexual, trabajo infantil o consumo de sustancias psicoactivas.

Un equipo especializado de psicólogos, abogados y trabajadores sociales brinda orientación, coordina acciones con las autoridades competentes y activa la red de protección infantil. Además, la línea 141 trabaja de forma articulada con la Policía de Infancia y Adolescencia y forma parte de la Red Mundial de Líneas de Asistencia para Niños.

Rutas de atención ante vulneración de derechos

Por otro lado, el Ministerio de Integración Social (2021) estableció procedimientos específicos según el tipo de violencia:

  • Violencia física o psicológica: acudir a la Comisaría de Familia más cercana o al CAVIF (Carrera 33 #18-33, Piso 1 Bloque B).
  • Violencia sexual: siempre acudir a urgencias del sector salud. Según el caso, también pueden intervenir el ICBF (línea 141), CAIVAS, o el CAPIV.
  • Negligencia o abandono: reportar al ICBF centro zonal o línea 141, y si hay riesgo inminente, a la Policía Nacional.
  • Trabajo infantil o mendicidad: contactar las líneas 310 879 2428 (SDIS) o 141 (ICBF).

Cuidar es un acto colectivo

El cuidado comunitario y la solidaridad son pilares fundamentales para una sociedad más justa. La creencia de que “cada uno debe resolver sus propios problemas” perpetúa la violencia y el silencio. Conocer las líneas de ayuda y actuar ante una situación de riesgo puede salvar vidas.

Referencias

  • Hospital Manuel Uribe Angel (n.d.). Rutas de Atención. https://www.hospitalmua.gov.co/SaladePrensa/Paginas/Rutas-de-Atenci%C3%B3n.aspx
  • Secretaria Distrital de la Mujer. (n.d). Orientación psicosocial | Secretaría Distrital de la Mujer. https://www.sdmujer.gov.co/nuestros-servicios/servicios-para-las-mujeres/orientacion-psicosocial
  • Alcaldia de Bogotá. (2023). Día de la Salud Mental: recibe atención psicológica 24 horas en estos canales. Día de la Salud Mental: recibe atención psicológica 24 horas en estos canales. Bogota.gov.co. https://bogota.gov.co/mi-ciudad/salud/cuales-son-las-lineas-de-atencion-en-salud-mental-en-bogota
  • Alcaldía de Bogotá. (2023). Una llamada puede salvar una vida: línea para las víctimas de maltrato familiar. Bogota.gov.co. https://bogota.gov.co/mi-ciudad/integracion-social/salva-personas-que-viven-violencia-familiar-con-una-llamada-de-vida
  • (n.d). Linea 141 | Portal ICBF. https://www.icbf.gov.co/noticias/linea-141
  • Ministerio de Integración Social. (2021). Ruta de atención frente a la vulneración de derechos. https://www.integracionsocial.gov.co/images/_docs/2021/Ruta_atencion.pdf

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