Categoría: Psicología Para Todos

Cómo identificar la esquizofrenia en edades tempranas

La esquizofrenia es un trastorno mental grave que altera la forma en que una persona piensa, siente y se comporta. Aunque suele desarrollarse en la adolescencia o adultez temprana, también puede presentarse en la infancia, lo que genera confusión entre padres, cuidadores y maestros, debido a que los primeros síntomas pueden confundirse con comportamientos propios del desarrollo. Identificar los signos iniciales es clave para garantizar una intervención temprana y mejorar la calidad de vida de quien la padece (NHS UK, 2025).

Síntomas positivos y negativos

Los síntomas de la esquizofrenia se dividen en dos grandes categorías: positivos y negativos.

Los síntomas positivos incluyen cambios en el pensamiento y la conducta, como alucinaciones o delirios.

Mientras que los síntomas negativos implican una desconexión emocional, aislamiento social y falta de interés en actividades cotidianas (NHS UK, 2025). Estos últimos pueden confundirse fácilmente con desinterés o pereza, lo que retrasa la búsqueda de ayuda.

Alucinaciones y delirios

Las alucinaciones son experiencias sensoriales sin una fuente real, siendo las auditivas las más frecuentes, donde las personas pueden escuchar voces que comentan sus acciones o les dan órdenes.

Los delirios, por su parte, son creencias falsas mantenidas con convicción, como pensar que alguien los persigue o controla sus pensamientos. Estos síntomas reflejan una alteración en las áreas cerebrales del lenguaje y la percepción (NHS UK, 2025).

Pensamiento y lenguaje desorganizado

Durante los episodios psicóticos, las personas pueden mostrar pensamiento confuso y discurso desorganizado, lo que dificulta mantener conversaciones o expresar ideas de manera coherente. Algunos describen sus pensamientos como “nublados” o sienten que estos son controlados por una fuerza externa. Estos episodios pueden generar comportamientos impredecibles o desorganizados (NHS UK, 2025).

Esquizofrenia infantil y adolescente

Así, se reconocen los principales síntomas de la esquizofrenia cuando se presenta en la adolescencia y la adultez, pero puede ser diferente al presentarse en la infancia.

La esquizofrenia infantil es poco común, pero cuando aparece, suele hacerlo antes de los 13 años y tiene un impacto profundo en el desarrollo emocional, social y cognitivo del niño (Mayo Clinic, n.d.). En esta etapa, los síntomas pueden ser difíciles de identificar, ya que se mezclan con comportamientos propios de la infancia, como la imaginación activa o el miedo a lo desconocido. Sin embargo, existen señales de alerta que pueden indicar un trastorno más serio, como:

  • Retraso en el desarrollo del lenguaje o en la adquisición de habilidades sociales.
  • Comportamientos extraños o ritualizados sin motivo aparente.
  • Aislamiento repentino o pérdida de interés por el juego y la interacción.
  • Dificultades para diferenciar entre la fantasía y la realidad.
  • Cambios drásticos en el rendimiento escolar o en la conducta habitual.

Durante la adolescencia, los síntomas de esquizofrenia pueden confundirse con problemas emocionales o de conducta típicos de la edad, como rebeldía o desinterés. No obstante, cuando estos cambios se acompañan de alucinaciones, delirios o un deterioro notable en la comunicación y el autocuidado, es fundamental buscar ayuda profesional de inmediato (WebMD, 2024). La identificación temprana y la intervención multidisciplinaria (psiquiatría, psicología, trabajo social y orientación escolar) permiten reducir los daños y fomentar un desarrollo más equilibrado.

Además, el acompañamiento emocional del entorno familiar y educativo es vital, dado que los niños y adolescentes con esquizofrenia infantil necesitan sentirse comprendidos, no juzgados. La intervención no solo busca tratar los síntomas, sino también preservar su identidad, autoestima y capacidad de aprendizaje, promoviendo la inclusión en el entorno escolar y social (Mayo Clinic, n.d.).

Causas y factores de riesgo

Aunque no se conoce una causa única, se ha identificado la interacción entre factores genéticos, neurobiológicos y ambientales. Alteraciones en neurotransmisores como la dopamina o el glutamato, antecedentes familiares de esquizofrenia, complicaciones durante el embarazo o parto, y el consumo de sustancias psicoactivas durante la adolescencia son factores asociados al desarrollo del trastorno (Mayo Clinic, n.d.; WebMD, 2024).

Detección temprana y tratamiento

Reconocer los signos tempranos es fundamental. Cambios en el sueño, irritabilidad, ansiedad o comportamientos extraños pueden preceder a un episodio agudo, y una evaluación médica o psicológica temprana permite intervenir con medicación antipsicótica, psicoterapia y apoyo psicosocial, mejorando el pronóstico y reduciendo recaídas (NHS UK, 2025).

El tratamiento integral incluye el acompañamiento familiar, el fortalecimiento de redes de apoyo y la promoción de hábitos saludables, como el ejercicio físico, una dieta equilibrada y la reducción del consumo de sustancias. Asimismo, la adherencia al tratamiento farmacológico es esencial para prevenir recaídas y favorecer la estabilidad emocional (NHS UK, 2025).

Apoyo familiar y social

Otro factor crucial en el cuidado de esta enfermedad es la familia, quien al ofrecer comprensión, mantener una comunicación abierta y fomentar rutinas saludables favorece el bienestar del paciente. Además, los grupos de apoyo y las intervenciones psicoeducativas permiten a los cuidadores entender mejor la enfermedad y fortalecer sus recursos emocionales (NHS UK, 2025).

Prevención y pronóstico

Así, se comprende que la esquizofrenia es una condición crónica, pero el diagnóstico y tratamiento temprano mejoran significativamente su pronóstico sin importar la edad de desarrollo.

Debido a lo anterior, es importante detectar los síntomas iniciales y brindar atención especializada para evitar complicaciones graves, como la depresión o el riesgo suicida, teniendo en cuenta que la intervención temprana también permite preservar las funciones cognitivas, sociales y académicas de niños y adolescentes (Mayo Clinic, n.d.).

Referencias

  • NHS UK. (2025). Symptoms – schizophrenia. nhs.uk. https://www.nhs.uk/mental-health/conditions/schizophrenia/symptoms/
  • HS UK (2025). Living with – Schizophrenia. nhs.uk. https://www.nhs.uk/mental-health/conditions/schizophrenia/living-with/
  • Web MD. (2024). Schizophrenia onset: When do symptoms usually start?. https://www.webmd.com/schizophrenia/schizophrenia-onset-symptoms
  • Mayo Clinic. (n.d). Childhood schizophrenia – Symptoms and causes. https://www.mayoclinic.org/diseases-conditions/childhood-schizophrenia/symptoms-causes/syc-20354483

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La homofobia no es un crímen sin víctimas

En un momento en el que muchas personas consideran que el progresismo ha ido demasiado lejos, surgen discursos que minimizan el impacto real de la discriminación. Se piensa que si los grupos LGBTQ+ ya gozan de ciertos derechos, entonces las expresiones de odio o rechazo hacia ellos no tienen consecuencias. Esta idea es profundamente equivocada, la homofobia, la transfobia y otros tipos de discriminación siguen generando daño, violencia y exclusión, tanto a nivel social como individual.

La contradicción entre aceptación y violencia

Según Bennet et al. (2023), vivimos en un tiempo donde la aceptación hacia las personas LGBTQ+ nunca ha sido tan alta. No obstante, los datos de GLAAD muestran un aumento del 300% en incidentes anti-LGBTQ durante 2023 respecto al año anterior (y este número solo ha mantenido su ascenso en los últimos años). Este contraste revela una realidad preocupante: aunque la mayoría de la población apoya la igualdad, un pequeño grupo extremista está amplificando la violencia, alentado por discursos políticos y religiosos cargados de odio.

Sarah Kate Ellis, presidenta de GLAAD, explica que esta situación no surge de manera espontánea; es el resultado de la politización de la identidad LGBTQ+, donde ciertos líderes utilizan la desinformación y el miedo para movilizar a sus bases. Esta narrativa no solo afecta a las personas LGBTQ+, sino también a sus aliados, quienes se convierten en objetivos de agresión por defender los derechos humanos (Bennet at al, 2023).

La homofobia como problema estructural y psicológico

De acuerdo con Ventriglio et al. (2021), la homofobia sigue siendo una lacra en la era moderna. Aunque muchos países han reconocido el matrimonio igualitario y otros derechos civiles, la heteronormatividad y las creencias religiosas o culturales siguen sosteniendo actitudes homofóbicas, las cuales demuestran en su rechazo a la diferencia y al progreso de los derechos.

Además de esta expresión social e institucional, existe la homofobia internalizada, entendida como la interiorización de prejuicios sociales contra la propia orientación sexual, donde la persona puede buscar negar su identidad al considerarla inapropiada e incluso lastimar a otros debido a este conflicto interno. Esta forma de autodesprecio está asociada a una alta prevalencia de trastornos mentales como depresión, ansiedad y estrés postraumático.

Siendo que la homofobia internalizada proviene de la absorción de los comportamientos, ideas y puntos de opinión de la homofobia en su forma externa, la literatura científica demuestra que el rechazo y la discriminación generan un efecto acumulativo sobre la salud mental de las personas LGBTQ+. El modelo de minority stress (Meyer, 1995, citado por  Ventriglio et al., 2021) describe cómo las experiencias de discriminación, acoso y exclusión social impactan en el bienestar psicológico y físico de las minorías sexuales.

Consecuencias sobre la salud mental y física

Así, se identifican los efectos de la homofobia en las personas; el What We Know Project (2021) de la Universidad de Cornell revisó 300 estudios calificados por pares sobre los efectos de la discriminación en la salud LGBTQ+ en Estados Unidos. El 95% de los estudios confirmó que la discriminación basada en orientación sexual o identidad de género está directamente relacionada con daños a la salud mental y física, incluyendo depresión, ansiedad, ideación suicida, PTSD y enfermedades cardiovasculares. Estos hallazgos reafirman que la homofobia no solo vulnera derechos, sino que también mata de forma silenciosa.

La instrumentalización política del odio

Así mismo, el Consejo de Europa (2023) advierte de un preocupante aumento en la instrumentalización política de la homo y transfobia. En varios países, políticos han explotado prejuicios preexistentes contra las minorías sexuales para obtener beneficios electorales, apelando a supuestos valores tradicionales. Esta estrategia genera un clima de hostilidad que empuja a muchas personas LGBTQ+ de vuelta al clóset, limita su acceso a derechos fundamentales y deteriora su salud mental.

El auge de los movimientos anti-género y la retórica de odio amenazan los cimientos democráticos y los principios de igualdad. En palabras del Consejo de Europa, el uso del odio como herramienta política no solo pone en riesgo a la comunidad LGBTQ+, sino también la cohesión y la paz social de todo el mundo.

Conclusión: La necesidad de una respuesta colectiva

La homofobia, lejos de ser una opinión o una postura moral, es una forma de violencia con consecuencias psicológicas, sociales y físicas. Combatirla requiere liderazgo político, educación en derechos humanos y apoyo psicosocial.

No se trata solo de proteger a una minoría, sino de defender la dignidad humana universal. Como afirma el Consejo de Europa (2023), los derechos humanos son indivisibles: ignorar o atacar a un grupo termina debilitando la libertad de todos. Frente a la homofobia, el silencio no es neutralidad, es complicidad.

Referencias

  • Bennett, G., Norris, C., & Hastings, D. (2023). How the rise of anti-LGBTQ+ hate and violence is impacting the community. PBS News. https://www.pbs.org/newshour/show/how-the-rise-of-anti-lgbtq-hate-and-violence-is-impacting-the-community
  • Ventriglio, A., Castaldelli-Maia, J. M., Torales, J., De Berardis, D., & Bhugra, D. (2021). Homophobia and mental health: a scourge of modern era. Epidemiology and Psychiatric Sciences, 30. https://doi.org/10.1017/s2045796021000391
  • Council of Europe. (2023). Pride vs. indignity: political manipulation of homophobia and transphobia in Europe. Commissioner for Human Rights. https://www.coe.int/en/web/commissioner/-/pride-vs-indignity-political-manipulation-of-homophobia-and-transphobia-in-europe
  • The What We Know Project. (2021). What does the scholarly research say about the effects of discrimination on the health of LGBT people? | What We Know. What We Know. https://whatweknow.inequality.cornell.edu/topics/lgbt-equality/what-does-scholarly-research-say-about-the-effects-of-discrimination-on-the-health-of-lgbt-people/

 

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Respeto vs aceptación: la homofobia silenciosa

La frase “respeto, pero no acepto la homosexualidad” se ha convertido en una expresión común en distintos contextos sociales. Sin embargo, lejos de representar una postura tolerante, esta afirmación perpetúa una forma silenciosa de homofobia bajo un disfraz de respeto, que mantiene la negación de derechos y la marginación hacia las personas LGBTIQ+, normalizando el rechazo como una opción válida dentro del discurso público.

La falsa neutralidad del “respeto”

Esta frase busca justificar la idea de que las personas homosexuales, trans o queer pueden existir, pero sin mostrar su identidad en público ni exigir igualdad de derechos. Quienes la emplean suelen escudarse en creencias religiosas, morales o en la supuesta “protección de los niños”, mientras afirman no ser homofóbicos porque “toleran” la diferencia. Sin embargo, como señala Johara (2017), la homofobia no se limita a los actos de odio explícito, sino también a las actitudes y prejuicios que sostienen una visión negativa de las personas LGBTIQ+. Esta forma de rechazo pasivo alimenta una cultura que legitima la violencia, la exclusión y la discriminación estructural.

Respeto vs. respetabilidad: una diferencia esencial

De acuerdo con Joshi (2012), la diferencia entre respeto y respetabilidad es clave para comprender la política queer contemporánea. El respeto implica reconocer los derechos, sentimientos y deseos de las personas, incluso cuando no se comparten. La respetabilidad, en cambio, exige ajustarse a normas sociales consideradas “aceptables”, lo que conlleva la represión de la autenticidad. Este fenómeno, al que Joshi denomina “queerness respetable”, plantea que el reconocimiento público de las personas LGBTIQ+ depende de su capacidad de encajar en moldes heteronormativos y moralmente aprobados. Así, el sistema premia a quienes se muestran “normales” y castiga la diversidad que desafía las convenciones, llevando a fenómenos como la falta de aprovación del pride y el odio a la representación en los medios, pues en estos casos se considera que se “están apropiando y metiendo en todo”, cuando estas mismas personas no suelen tener problema en mostrar roles de género tradiciónales o romance heterosexual en los mismos casos.

La homofobia silenciosa como control social

Como lo plantea Foucault (citado en Joshi, 2012), las normas sociales regulan los comportamientos mediante discursos que definen qué formas de sexualidad son legítimas. En este sentido, la respetabilidad se convierte en una herramienta de control: quienes buscan ser aceptados deben ajustar su identidad y conducta a estándares ajenos, generando una tensión constante entre el ser auténtico y el ser socialmente aceptado.

La consecuencia de esto, es una sociedad que aparenta inclusión, pero que en realidad reproduce jerarquías morales que marginan a quienes no encajan en la norma heterosexual o binaria.

Consecuencias de la discriminación estructural

De este modo, esta forma de homofobia silenciosa, y no tan silenciosa, la cual se encierra en la mente de las personas crea discriminación hacia las personas LGBTIQ+, y tiene efectos devastadores. Amnistía Internacional (2025) advierte que la homofobia, la transfobia y la bifobia generan violencia física, sexual y psicológica, además de restringir libertades fundamentales como la expresión, la movilidad y el acceso a recursos.

Estas formas de exclusión pueden derivar en ansiedad, depresión e incluso suicidio. Asimismo, el estudio señala que en el ámbito laboral, siete de cada diez personas homosexuales ocultan su identidad por miedo al rechazo o al despido. Esta realidad evidencia que la falta de aceptación social no es una cuestión de opinión, sino una violación sistemática de los derechos humanos.

El disfraz de la religión y la moralidad

Todo lo anterior culmina en el presente, en donde como expone Thoreson (2023) en Estados Unidos y otros países se han impulsado leyes que, bajo el argumento de la libertad religiosa ( y el deseo de “cuidar a los niños”), permiten discriminar a personas LGBTIQ+. Estas normativas otorgan a individuos y empresas la posibilidad de negar servicios o derechos alegando creencias personales, y en la práctica, constituyen un retroceso en materia de igualdad y envían un mensaje de exclusión: que los derechos de las personas diversas son secundarios frente a los prejuicios de otros. La “libertad de conciencia” se transforma así en un instrumento para legitimar la desigualdad.

La importancia de la educación y la visibilización

Así, según Amnistía Internacional (2025) los discursos de odio y los estereotipos que alimentan la homofobia son construcciones sociales que pueden ser transformadas mediante la educación sexual integral y la promoción de los derechos humanos. La visibilización de las experiencias LGBTIQ+ es fundamental para desarticular las narrativas que presentan la diversidad como una amenaza, erradicar estos prejuicios y construir sociedades donde la igualdad no dependa de la “aceptabilidad” sino del respeto genuino por la existencia de aquel que es diferente a mi.

Conclusión

El respeto verdadero no consiste en tolerar la existencia de otros mientras se les niega su derecho a ser, implica reconocer su dignidad, validar sus identidades y garantizar sus libertades.

Decir “respeto, pero no acepto” es perpetuar una homofobia silenciosa que continúa oprimiendo bajo la apariencia de civismo. La igualdad no se alcanza con tolerancia, sino con aceptación, justicia y compromiso social con la diversidad humana.

Referencias

  • Y, Joshi. Respectable Queerness (2012). Columbia Human Rights Law Review, Vol. 43, No. 2, p. 415, 2012, Available at SSRN: https://ssrn.com/abstract=2015349
  • A,Johara. (2017). “I’m not homophobic, I just don’t agree with homosexuality.”. https://medium.com/@alexajohara/im-not-homophobic-i-just-don-t-agree-with-homosexuality-5bf98aacdb9
  • Amnistia Internaciónal. (2025).10 preguntas sobre la homofobia, transfobia y bifobia. https://www.es.amnesty.org/en-que-estamos/blog/historia/articulo/10-preguntas-sobre-la-homofobia-transfobia-y-bifobia
  • Thoreson, R. (2023). “All We Want is Equality.” In Human Rights Watch. https://www.hrw.org/report/2018/02/19/all-we-want-equality/religious-exemptions-and-discrimination-against-lgbt-people

 

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Líneas de atención y ayuda de la Secretaria de salud

Como miembros de la sociedad, es fundamental promover el cuidado mutuo y reconocer que las problemáticas de los demás también nos conciernen, especialmente en casos de abuso infantil o violencia de pareja. Para ello, es necesario conocer las rutas de atención disponibles, cómo activarlas y a quién acudir en caso de necesidad.

De acuerdo con el Hospital Manuel Uribe Ángel (n.d.), estas líneas de atención hacen parte del compromiso de ofrecer una atención inclusiva, accesible y de calidad para toda la comunidad, mediante la implementación de rutas específicas dirigidas a distintos grupos poblacionales y sus necesidades particulares.

Secretaría Distrital de la Mujer: orientación psicosocial
Los servicios de atención psicosocial de la Secretaría Distrital de la Mujer (n.d.) están orientados a promover el bienestar, la autonomía, el empoderamiento y la exigibilidad de derechos de las mujeres, con el fin de prevenir y atender las violencias basadas en género.

Canales de atención:

  • Línea Púrpura Bogotá: 018000 112137 / WhatsApp 300 755 1846 / Correo: lpurpura@sdmujer.gov.co Disponible 24/7. Atiende a mujeres mayores de 18 años en situaciones de violencia. Ofrece acompañamiento psicosocial, orientación legal y activación de rutas de protección.
  • Casas de Igualdad de Oportunidades para las Mujeres (CIOM): presentes en las 20 localidades de Bogotá. Brindan atención individual y colectiva, acompañamiento psicosocial y fortalecimiento de redes de apoyo.
  • Duplas de Atención Psicosocial: equipos interdisciplinarios que apoyan la activación de rutas institucionales para mujeres víctimas de violencia y familiares de víctimas de feminicidio.

En caso de peligro inminente, comuníquese con la Línea 123, que activa la Ruta Única de Atención.
Líneas gratuitas de atención en salud mental

La Alcaldía de Bogotá (2023) promueve el lema “El apoyo es fundaMENTAL”, ofreciendo diversos canales de escucha y orientación:

  • Línea 106 y chat 300 754 8933: apoyo psicológico y promoción del autocuidado emocional para toda la ciudadanía.
  • Línea Púrpura (018000 112 137): atención integral a mujeres en situaciones de violencia.
  • Línea Calma (018000 423 614): espacio de escucha y orientación para hombres mayores de 18 años que deseen manejar emociones y prevenir conductas violentas.
  • Línea Diversa (310 864 4214): atención y asesoría psicosocial para la población LGBTI y sus familias.
  • Línea Una Llamada de Vida (601 380 8400): canal no presencial para víctimas de violencia intrafamiliar, disponible todos los días de 7:00 a.m. a 7:00 p.m.
  • Línea Salvavidas – Fundación Sergio Urrego (311 766 8666): contención en crisis para niños, niñas, adolescentes y jóvenes en riesgo de suicidio o discriminación.
  • Línea 123: atención de emergencias las 24 horas, con articulación entre profesionales de salud y seguridad.

Protección a la niñez: Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF)

La Línea 141 del ICBF (n.d.) es un canal gratuito nacional dirigido a niños, niñas, adolescentes y adultos para reportar emergencias, casos de maltrato infantil, abuso sexual, trabajo infantil o consumo de sustancias psicoactivas.

Un equipo especializado de psicólogos, abogados y trabajadores sociales brinda orientación, coordina acciones con las autoridades competentes y activa la red de protección infantil. Además, la línea 141 trabaja de forma articulada con la Policía de Infancia y Adolescencia y forma parte de la Red Mundial de Líneas de Asistencia para Niños.

Rutas de atención ante vulneración de derechos

Por otro lado, el Ministerio de Integración Social (2021) estableció procedimientos específicos según el tipo de violencia:

  • Violencia física o psicológica: acudir a la Comisaría de Familia más cercana o al CAVIF (Carrera 33 #18-33, Piso 1 Bloque B).
  • Violencia sexual: siempre acudir a urgencias del sector salud. Según el caso, también pueden intervenir el ICBF (línea 141), CAIVAS, o el CAPIV.
  • Negligencia o abandono: reportar al ICBF centro zonal o línea 141, y si hay riesgo inminente, a la Policía Nacional.
  • Trabajo infantil o mendicidad: contactar las líneas 310 879 2428 (SDIS) o 141 (ICBF).

Cuidar es un acto colectivo

El cuidado comunitario y la solidaridad son pilares fundamentales para una sociedad más justa. La creencia de que “cada uno debe resolver sus propios problemas” perpetúa la violencia y el silencio. Conocer las líneas de ayuda y actuar ante una situación de riesgo puede salvar vidas.

Referencias

  • Hospital Manuel Uribe Angel (n.d.). Rutas de Atención. https://www.hospitalmua.gov.co/SaladePrensa/Paginas/Rutas-de-Atenci%C3%B3n.aspx
  • Secretaria Distrital de la Mujer. (n.d). Orientación psicosocial | Secretaría Distrital de la Mujer. https://www.sdmujer.gov.co/nuestros-servicios/servicios-para-las-mujeres/orientacion-psicosocial
  • Alcaldia de Bogotá. (2023). Día de la Salud Mental: recibe atención psicológica 24 horas en estos canales. Día de la Salud Mental: recibe atención psicológica 24 horas en estos canales. Bogota.gov.co. https://bogota.gov.co/mi-ciudad/salud/cuales-son-las-lineas-de-atencion-en-salud-mental-en-bogota
  • Alcaldía de Bogotá. (2023). Una llamada puede salvar una vida: línea para las víctimas de maltrato familiar. Bogota.gov.co. https://bogota.gov.co/mi-ciudad/integracion-social/salva-personas-que-viven-violencia-familiar-con-una-llamada-de-vida
  • (n.d). Linea 141 | Portal ICBF. https://www.icbf.gov.co/noticias/linea-141
  • Ministerio de Integración Social. (2021). Ruta de atención frente a la vulneración de derechos. https://www.integracionsocial.gov.co/images/_docs/2021/Ruta_atencion.pdf

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Ansiedad y dependencia emocional

De acuerdo con Estévez et al. (2017), los seres humanos requieren formar vínculos afectivos sólidos y duraderos que influyen en su desarrollo emocional y en la configuración de la personalidad (Bowlby, 1951). Cuando estos lazos se establecen de forma saludable, las personas logran una identidad estable y confianza en los demás, manteniendo un adecuado concepto de sí mismos sin temor al abandono (Bornstein et al., 2002, citado en Estévez et al., 2017).

Sin embargo, en ciertos casos, la carencia de relaciones afectivas adecuadas puede derivar en vínculos dependientes y desadaptativos, definidos como un patrón persistente de necesidades emocionales insatisfechas que se intentan satisfacer de manera disfuncional a través de otros (Castelló, 2000 citado en Estévez et al., 2017).

El apego temprano y las raíces de la dependencia

Teniendo en cuenta lo anterior, la dependencia emocional entonces se vincula con los estilos de apego desarrollados en la infancia. Urbiola et al. (2017) destacan que la carencia afectiva durante la crianza puede llevar a la búsqueda constante de seguridad y validación en la pareja, teniendo en cuenta que la censura de la autonomía infantil puede generar una autopercepción de incapacidad y desvalorización, lo que se compensa con la necesidad de mantener la presencia de una figura que provea estabilidad emocional. Estos patrones de apego inseguro favorecen la baja autoestima, el miedo al rechazo y la dificultad para mantener relaciones interpersonales sanas (De la Villa & Sirvent, 2009; Ara, 2012, citado por Urbiola et al., 2017).

La dependencia emocional y su relación con la ansiedad

De estos vínculos desadaptativos nace la dependencia emocional, la cual se caracteriza por la búsqueda constante de afecto y atención, así como por el temor intenso a la soledad o al rechazo, generando relaciones asfixiantes y desequilibradas, donde predomina la subordinación hacia la pareja y la pérdida del sentido de identidad personal (Castelló, 2012 citado en Estévez et al., 2017).

En estos casos, la ansiedad juega un papel central, ya que las personas dependientes experimentan miedo permanente al abandono, lo que incrementa la vulnerabilidad emocional y favorece la aparición de síntomas ansiosos y depresivos (Urbiola et al., 2017).

Las investigaciones de Estévez et al. (2017) evidencian correlaciones significativas entre la dependencia emocional, la ansiedad y la depresión. Las personas con altos niveles de dependencia tienden a presentar baja autoestima y mayor sintomatología disfuncional. Este perfil es semejante al de los adolescentes con conductas adictivas, caracterizado por la necesidad de aprobación, inseguridad y ansiedad ante la posibilidad de perder la relación.

Factores evolutivos y de socialización

Así, se identifican los momentos de mayor vulnerabilidad a formar este tipo de relaciones, siendo que durante la adolescencia y la adultez emergente, el desarrollo de la identidad y la búsqueda de aceptación social incrementan el riesgo de dependencia emocional. Según Estévez et al. (2017), estas etapas se caracterizan por la exploración de la identidad, los primeros vínculos afectivos y una mayor vulnerabilidad ante la influencia del grupo de pares. A su vez, las diferencias de género en la dependencia emocional han sido ampliamente debatidas.

Si bien algunos estudios señalan que las mujeres tienden a puntuar más alto en dependencia debido a la socialización en valores de entrega y cuidado, otras investigaciones indican que los varones adolescentes pueden presentar niveles superiores de dependencia en las relaciones de pareja (Estévez et al., 2017),

Consecuencias psicológicas de la dependencia emocional

Diversos autores han relacionado la dependencia emocional con la sintomatología ansiosa y depresiva. Bornstein (1994, citado por Urbiola et al., 2017) observó que la dependencia, combinada con experiencias de estrés interpersonal, puede intensificar los trastornos psicológicos. Urbiola et al. (2017) encontraron que el miedo a la soledad y la necesidad de agradar son factores predictivos de ansiedad y baja autoestima. Asimismo, la dependencia puede derivar en síntomas de desvalimiento, vacío emocional e insatisfacción crónica (Hirigoyen, 2013; Morgan & Clark, 2010, citado por Momeñe et al., 2022).

Dependencia, género y relaciones de pareja

Los resultados de Urbiola et al. (2017) revelan que no existen diferencias significativas entre hombres y mujeres en la dependencia emocional total, aunque los hombres tienden a mostrar una mayor necesidad de agradar. Estas diferencias podrían explicarse por factores evolutivos relacionados con el desarrollo de la autonomía e identidad (Momeñe et al., 2022). En cuanto a las relaciones de pareja, los jóvenes con pareja muestran mayor necesidad de exclusividad, mientras que quienes no tienen pareja presentan mayor temor a la soledad.

Conclusiones

La dependencia emocional se configura como un fenómeno complejo, relacionado con factores de apego, socialización y desarrollo evolutivo. Su estrecha relación con la ansiedad y la baja autoestima evidencia la necesidad de abordajes preventivos en contextos educativos y terapéuticos. Fomentar la autonomía emocional, el fortalecimiento del autoconcepto y la construcción de vínculos sanos puede ser clave para reducir la vulnerabilidad psicológica y favorecer un desarrollo afectivo equilibrado.

Referencias

  • Estevez, A., Urbiola, I., Iruarrizaga, I., Onaindia, J., & Jauregui, P. (2017). Dependencia emocional y consecuencias psicológicas del abuso de internet y móvil en jóvenes. Anales De Psicología, 33(2), 260. https://doi.org/10.6018/analesps.33.2.255111
  • Momeñe, J., Estévez, A., Etxaburu, N., Pérez-García, A. M., & Maguregi, A. (2022). Emotional dependence on the aggressor partner and its relationship to social anxiety, fear of negative evaluation and dysfunctional perfectionism. Behavioral Psychology/Psicología Conductual, 30(1), 51–68. https://doi.org/10.51668/bp.8322103n
  • Urbiola, I., Estévez, A., Iruarrizaga, I., & Jauregui, P. (2017). Dependencia emocional en jóvenes: relación con la sintomatología ansiosa y depresiva, autoestima y diferencias de género. Ansiedad Y Estrés, 23(1), 6–11. https://doi.org/10.1016/j.anyes.2016.11.003

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La violencia hacia la mujer en el diario vivir

La violencia hacia la mujer es un tema del que lamentablemente se habla a diario, sin embargo, en las últimas semanas los reportes de las periodistas de caracol a las que acosaron sexualmente por años y la investigación de CNN sobre las “academias de violación” online, han llevado a que se resalte nuevamente la violencia hacia la mujer como un acto sistémico.

A partir de ambos casos, se vuelve a visibilizar que, sin importar el rol de la mujer, su posición social, económica o profesional, siempre puede encontrarse en peligro de un acoso que es protegido por las instituciones, los sistemas y la cultura.

Violencia estructural en el ámbito laboral

El caso de Caracol Televisión pone en evidencia cómo el acoso sexual puede mantenerse durante años dentro de instituciones reconocidas, sostenido por el silencio, la omisión y la falta de protocolos efectivos. Según Beltrán (2026), las denuncias realizadas por periodistas y una practicante revelaron patrones reiterados de hostigamiento que no fueron atendidos oportunamente, y los cuales se habían mantenido por más de 5 años.

Las víctimas reportaron conductas como acercamientos físicos no consentidos, mensajes fuera del horario laboral y abuso de poder jerárquico. A pesar de existir llamados de atención previos, la empresa no activó mecanismos disciplinarios adecuados, lo que permitió la continuidad de estas conductas durante años (Beltrán, 2026), evidenciando un ambiente laboral inseguro, caracterizado por el temor, la revictimización y la ausencia de rutas claras de denuncia.

Según la Revista Raya (2026), muchas de las afectadas evitaron denunciar formalmente por miedo a represalias o por la percepción de que sus denuncias no tendrían consecuencias.

Este caso refleja un problema estructural: las instituciones no solo fallan en proteger a las víctimas, sino que, en ocasiones, terminan protegiendo a los agresores mediante la inacción o acuerdos que limitan la transparencia.

La normalización del abuso

Estos problemas estructurales se reflejan en la naturalización del acoso, en el caso de Caracol, algunos de los testimonios recogidos indican que las conductas inapropiadas eran conocidas por múltiples miembros de la organización, pero se convertían en un “ruido de fondo” con el que las mujeres debían aprender a convivir, implementando estrategias informales para evitar a los agresores, como no quedarse a solas con ellos o evitar saludarlos, lo que evidencia una adaptación al riesgo en lugar de una solución institucional  (Revista Raya, 2026).

Este tipo de comportamientos, resaltan como la normalización de la cultura de la violencia hacia la mujer contribuye a perpetuar la violencia, desplazando la responsabilidad hacia las víctimas y reforzando las dinámicas de silencio.

Violencia digital y comunidades de abuso

La continuidad y el alcance de este fenómeno se identifica en la investigación de CNN (2026), la cual muestra cómo la violencia contra las mujeres también se organiza y reproduce en entornos digitales. Dado que las plataformas online han permitido la creación de comunidades donde se comparte, promueve y enseña el acoso y el abuso sexual, incluyendo prácticas como la sumisión química y la grabación de agresiones sin consentimiento.

Estos espacios funcionan bajo el anonimato, lo que facilita la impunidad y fomenta una cultura de validación entre agresores. Según CNN (2026), los participantes no solo comparten contenido, sino que también intercambian consejos sobre cómo cometer abusos y evitar ser detectados. Lo que permite identificar que la violencia y su mantenimiento no es solo un acto individual, sino también un fenómeno colectivo que se refuerza social y culturalmente, incluso en entornos virtuales.

Violencia en el ámbito íntimo: el peligro invisible

En este caso, se refuerza el conocimiento de que una gran proporción de la violencia sexual ocurre dentro de relaciones de confianza. Los testimonios recogidos por CNN (2026) muestran casos de mujeres que fueron drogadas y abusadas por sus propias parejas durante años, sin tener conocimiento de lo que ocurría.

Lo cual desafía la creencia popular acerca del agresor como un desconocido, posicionándo como alguien cercano y en el que se puede confiar, lo que dificulta los procesos de denuncia debido al estigma, la culpa y la falta de reconocimiento social.

Todo lo anterior lleva a una baja tasa de denuncias, la cual se ve agravada por la falta de pruebas, la limitada memoria de las víctimas en casos de sumisión química y la escasa preparación institucional para abordar estos delitos (CNN, 2026).

Estigma, culpa y silenciamiento

De este modo, se comprende como el estigma social sigue siendo una de las principales barreras para enfrentar la violencia de género, dado que muchas víctimas internalizan la culpa o minimizan lo ocurrido, especialmente cuando el agresor es una pareja o alguien cercano.

Como evidencia la investigación de CNN (2026), frases como “pero es tu esposo” reflejan creencias culturales que deslegitiman la experiencia de las víctimas y dificultan el reconocimiento del abuso, perpetuando la violencia y contribuyendo al silencio y al aislamiento de quienes la sufren.

Un problema sistémico

Teniendo en cuenta lo anterior, tanto los casos locales como los internacionales coinciden en un punto clave: la violencia hacia la mujer no es un fenómeno aislado, sino sistémico. El cual se sostiene a través de estructuras culturales, fallas institucionales y dinámicas sociales que la permiten, justifican o invisibilizan.

Pasando desde los entornos laborales que ignoran denuncias hasta las plataformas digitales y presenciales que facilitan el abuso, hasta las relaciones íntimas donde la violencia se oculta,  demostrando que el problema atraviesa múltiples niveles de la sociedad.

Hacia una transformación necesaria

Así, es necesario abordar la violencia hacia la mujer de manera integral y sistemática, no es suficiente reaccionar ante los casos mediáticos, pues la mayoría de los casos no llegan a las noticias.

Se requiere una transformación estructural que impida que se den estos casos y permita la denuncia sin temor a las consecuencias laborales o sociales. Se requiere que se comprendan los efectos de estas dinámicas a nivel cultural y social, con el fin de evitar su normalización y los efectos en la salud física y mental de aquellos que sufren esta violencia.

 

Bibliografía

Beltrán, D. (2026, April 13). Así se forjó el escándalo por acoso sexual en Caracol Televisión: una prácticante los denunció. Infobae. https://www.infobae.com/colombia/2026/04/13/asi-se-forjo-el-escandalo-por-acoso-sexual-en-caracol-television-una-practicante-los-denuncio/

Revista Raya. (2026). El ultimátum que una periodista le dio a Caracol, prueba de que el acoso sexual venía de años atrás. Revista Raya. https://revistaraya.com/el-ultimatum-que-una-periodista-le-dio-a-caracol-prueba-de-que-el-acoso-sexual-venia-de-anos-atras.html

Cnn. (2026). Exposing a global ‘online rape academy’ that is teaching men how to abuse women and evade detection. CNN. https://edition.cnn.com/interactive/2026/03/world/expose-rape-assault-online-vis-intl/index.html

 

 

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Cuidado de los niños desde el mindfulness

El mindfulness o conciencia plena es una habilidad positiva para todas las personas. Sin importar si son adultos o niños, esta práctica puede favorecer el manejo emocional y, por lo tanto, puede aprenderse desde edades tempranas. Según Bögels (2010), la atención plena es una forma de meditación basada en la tradición budista que, durante las últimas dos décadas, se ha utilizado con éxito en el tratamiento de diversos problemas de salud mental, siendo una de sus aplicaciones más relevantes la integración en la crianza consciente.

La crianza consciente: un enfoque para prevenir y tratar dificultades

Las intervenciones de crianza consciente se han empleado para prevenir y tratar trastornos mentales en la infancia, así como para mejorar los vínculos familiares y evitar la transmisión intergeneracional de patrones disfuncionales. De acuerdo con Bögels (2010), la crianza consciente puede transformar las interacciones entre padres e hijos mediante seis mecanismos principales:

  1. Reducción del estrés y la reactividad parental.
  2. Disminución de la preocupación parental asociada a la psicopatología de los padres o de los hijos.
  3. Mejora de las funciones ejecutivas parentales, especialmente en padres impulsivos.
  4. Interrupción del ciclo de transmisión de esquemas disfuncionales de crianza.
  5. Incremento del autocuidado.
  6. Fortalecimiento del funcionamiento marital y la coparentalidad.

Estos mecanismos sugieren que la atención plena puede actuar como mediadora en la calidad de las interacciones familiares y en el bienestar emocional de padres e hijos.

Mindfulness en niños y jóvenes: fortaleciendo la regulación emocional

El mindfulness ha sido descrito como el prestar atención a propósito, en el momento presente y sin asignar juicios (Perry-Parrish, 2016), lo que en esencia implica hacer conciencia plena y sin juicio de lo que ocurre en el momento presente. Debido a esto, las intervenciones basadas en mindfulness buscan fortalecer la regulación emocional y las estrategias de afrontamiento frente al estrés, promoviendo una actitud de aceptación ante las experiencias desagradables.

Perry-Parrish (2016) destaca que estas prácticas pueden enseñarse tanto a niños como a adolescentes y sus padres, favoreciendo la autorregulación emocional y el manejo del estrés, complementando los enfoques conductuales tradicionales al mejorar las interacciones padre-hijo, contribuyendo a una mejor conducta infantil y a relaciones familiares más armónicas.

Conclusión: Una herramienta para el bienestar familiar

La práctica del mindfulness en la infancia y la crianza representa una oportunidad valiosa para fortalecer el vínculo familiar, mejorar la regulación emocional y promover entornos de crianza más saludables. Si bien aún se requiere mayor evidencia empírica, la integración de la conciencia plena en la vida familiar se perfila como una herramienta prometedora para el bienestar psicológico tanto de padres como de hijos.

 

Referencias

  • Bögels, S.M., Lehtonen, A. & Restifo, K. Mindful Parenting in Mental Health Care. Mindfulness 1, 107–120 (2010). https://doi.org/10.1007/s12671-010-0014-5
  • Perry-Parrish, C., Copeland-Linder, N., Webb, L., & Sibinga, E. M. (2016). Mindfulness-Based Approaches for Children and Youth. Current Problems in Pediatric and Adolescent Health Care, 46(6), 172–178. https://doi.org/10.1016/j.cppeds.2015.12.006

Mindfulness: vivir el presente para cuidar la mente

Vivir en la actualidad muchas veces implica pensar en el futuro y rememorar el pasado, viviendo en una carrera en la que todo lo que queremos es llegar a un punto para luego sobrepasarlo. Esta forma de vida no es positiva para las personas, el existir en el futuro o en el pasado tiene algo en común, evitan que vivamos el presente.

Debido a esto, han nacido diferentes estrategias de momento presente, y una de las más famosas y útiles incluso en espacios fuera de la terapia es el mindfulness

De acuerdo con NHS UK (2024) , prestar más atención al momento presente, a nuestros pensamientos, sentimientos y al mundo que nos rodea puede mejorar significativamente nuestro bienestar mental. Esta práctica nos permite disfrutar más de la vida y comprendernos mejor.

¿Qué es el mindfulness?

El mindfulness consiste en prestar atención plena a lo que ocurre dentro y fuera de nosotros, momento a momento. Muchas veces nos desconectamos del entorno o de nuestras sensaciones corporales, atrapados en pensamientos que influyen en nuestras emociones y conductas, por lo que practicar mindfulness implica reconectar con el cuerpo, percibir los sonidos, olores o texturas que nos rodean, y observar nuestras emociones sin juzgarlas (NHS UK, 2024.).

Según la Mental Health Foundation (n.d.), el mindfulness se basa en dos elementos principales: la conciencia y la atención al momento presente. Esto significa notar nuestros pensamientos, sentimientos y sensaciones físicas sin intentar controlarlos, manteniéndonos conectados con lo que sucede ahora, en lugar de pensar en el pasado o preocuparnos por el futuro.

Beneficios del mindfulness en la salud mental

Ser más conscientes del presente puede ayudarnos a disfrutar el mundo que nos rodea y entendernos mejor, permitiéndonos reconocer patrones de pensamiento poco saludables, tomar distancia de ellos y responder de forma más equilibrada. Además, ayuda a detectar señales tempranas de estrés o ansiedad, gestionándolas antes de que se intensifiquen (NHS UK, 2024).

El mindfulness también favorece la autocompasión, enseñándonos a aceptar nuestras emociones con amabilidad y sin juicio. De esta forma, dejamos de percibir los pensamientos negativos como hechos inamovibles y los reconocemos como simples eventos mentales que pasan por nuestra mente (Mental Health Foundation, n.d.).

Aplicaciones cotidianas del mindfulness

Así, de acuerdo con NHS UK (2024), el mindfulness se ha asociado con mejoras en el bienestar, incluyendo la reducción del estrés, la ansiedad y los síntomas de depresión. También puede mejorar la calidad del sueño y disminuir el agotamiento emocional al ayudarnos a manejar la presión diaria, y en niños y jóvenes, puede potenciar habilidades cognitivas como la memoria y la planificación.

Asimismo, el mindfulness se recomienda en entornos laborales como herramienta de bienestar, promoviendo un ambiente más saludable y productivo. Mientras que las terapias basadas en mindfulness también se utilizan en tratamientos para la depresión leve o moderada.

Ejercicios prácticos de mindfulness

Existen diversas formas de integrar el mindfulness en la rutina diaria. Algunas de las más efectivas incluyen (Mental Health Foundation, n.d.):

  • Respiración consciente: concentrarse en la respiración sin intentar modificarla, observando cómo el aire entra y sale del cuerpo.
  • Colorear o dibujar con atención plena: enfocarse en los colores, las formas y las sensaciones que produce la actividad.
  • Escaneo corporal: recorrer mentalmente cada parte del cuerpo, identificando tensiones o sensaciones sin tratar de cambiarlas.

Estas prácticas fomentan la concentración y el bienestar emocional, permitiendo una mayor conexión con uno mismo y con el entorno.

Conclusión

El mindfulness es una herramienta poderosa para cuidar la salud mental y emocional, ayudando a detener el ritmo acelerado de la vida moderna y a reconectar con el presente. Practicarlo de forma constante puede transformar la manera en que enfrentamos el estrés, las preocupaciones y los desafíos diarios, favoreciendo una vida más equilibrada y consciente.

 

Referencias

  • NHS UK (2024). Mindfulness. nhs.uk. https://www.nhs.uk/mental-health/self-help/tips-and-support/mindfulness/
  • Mental Health Foundation (n.d). How to look after your mental health using mindfulness. https://www.mentalhealth.org.uk/explore-mental-health/publications/how-look-after-your-mental-health-using-mindfulness

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Primeros auxilios psicológicos

Los primeros auxilios psicológicos o PAP son un grupo de acciones que se deben tomar cuando una persona está en una situación de crisis. Este tipo de entrenamiento, si bien debe ser conocido por los psicólogos, debe ser parte de los conocimientos de una amplia cantidad de profesionales (doctores, policías, rescatistas, profesores, etc.) e incluso es positivo que las personas de la comunidad civil las conozca, dado que como mencionan el Ministerio de Justicia y del Derecho (n.d.) y la Cruz Roja Argentina (2024)  cualquier persona capacitada, con estabilidad emocional y mental, puede aplicarlos en momentos críticos.

¿Qué son los Primeros Auxilios Psicológicos?

De acuerdo con el Ministerio de Justicia y del Derecho (n.d.), los PAP se definen como un apoyo inmediato a quienes experimentan un hecho traumático, con el fin de restaurar su equilibrio emocional y promover estrategias de afrontamiento efectivas. Este tipo de intervención no constituye una terapia psicológica ni una atención postraumática, sino una primera ayuda emocional que busca estabilizar a la persona y ofrecer contención en el momento de la crisis.

Importancia de los Primeros Auxilios Psicológicos

Según la Cruz Roja Argentina (2024), los PAP son esenciales porque permiten ayudar a una persona a recuperar la calma y la sensación de control en una situación de emergencia. Además, fomentan la empatía, la comunicación asertiva y la capacidad de actuar de manera humana ante la adversidad, de modo que aprender estas técnicas prepara a individuos y comunidades para responder adecuadamente ante crisis personales, desastres naturales o emergencias sociales.

Tipos de Crisis

Los PAP pueden utilizarse, siendo adecuadamente ajustados, en distintos tipos de crisis, las cuales pueden identificarse como (Ministerio de Salud ,2025):

  • Circunstanciales: Resultan de eventos inesperados como pérdidas, accidentes o violencias.
  • De desarrollo: Asociadas a etapas vitales o transiciones (divorcio, jubilación, etc.).
  • Ecosistémicas: Provocadas por fenómenos naturales o desastres humanos.
  • Existenciales: Derivadas de conflictos internos o de sentido vital.

Estas crisis suelen generar síntomas como ansiedad, fatiga, confusión o deterioro en el funcionamiento personal y social, haciendo necesaria la intervención temprana.

Pasos para aplicar los Primeros Auxilios Psicológicos

Teniendo en cuenta lo anterior,  el Ministerio de Salud (2025) hace uso de la secuencia propuesta por la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2012) para aplicar los PAP de manera efectiva:

1. Apoyo inicial y escucha empática

El primer paso consiste en acercarse con respeto, presentarse, ofrecer ayuda y mantener una escucha activa. Es importante permitir que la persona se exprese sin presionarla ni juzgarla. La empatía, el contacto visual y una actitud calmada son elementos clave.

2. Regulación emocional

La respiración guiada y las técnicas de conexión con el presente ayudan a disminuir la ansiedad y el descontrol emocional. Ejercicios como la respiración en cuatro tiempos o la técnica sensorial 5-4-3-2-1 son recomendados para estabilizar a la persona.

3. Identificación y priorización de necesidades

El interviniente debe ayudar a la persona a organizar sus necesidades (físicas, emocionales, sociales) y definir un plan de acción simple. Este paso permite clarificar prioridades y reducir la sensación de caos.

4. Conexión con redes de apoyo

Se debe orientar a la persona hacia recursos personales o institucionales (familia, servicios de salud, organismos de emergencia). El apoyo social favorece la recuperación y previene complicaciones posteriores, pero se debe preguntar a la persona a quién contactar y no asumir.

5. Normalización y psicoeducación

Es fundamental explicar que las reacciones emocionales intensas tras una crisis son respuestas normales ante eventos anormales. La psicoeducación ayuda a validar las emociones y a reconocer cuándo buscar ayuda profesional.

6. Seguimiento y acompañamiento

Finalmente, se sugiere realizar un seguimiento posterior, ya sea presencial o virtual, para verificar la evolución emocional y la efectividad de las derivaciones a servicios de apoyo.

Estrategias de Autocuidado para los Aplicadores de PAP

Además del proceso de PAP, se debe tomar en cuenta que las personas que aplican los PAP enfrentan una alta exposición al sufrimiento ajeno, lo que puede generar fatiga por compasión, estrés acumulativo o síndrome de Burnout (Cruz Roja Ecuatoriana, 2024; citado por el Ministerio de Salud, 2025). Para prevenirlo, se proponen cuatro momentos de autocuidado:

  1. Previo a la intervención: Revisar el estado emocional y reconocer los propios límites.
  2. Durante la aplicación: Escuchar con empatía sin absorber el sufrimiento del otro.
  3. Posterior a la intervención: Realizar actividades de descarga emocional (respiración, escritura, pausas).
  4. Autocuidado sostenido: Mantener hábitos saludables, asistir a terapia y fortalecer vínculos sociales

Conclusión

Los Primeros Auxilios Psicológicos representan una herramienta accesible y humana que fortalece la capacidad comunitaria de respuesta ante crisis, su correcta aplicación permite salvar vidas emocionales, fomentar la resiliencia y promover una cultura de cuidado colectivo.

Referencias

  • Ministerio de Justicia y del Derecho. (n.d). https://www.minjusticia.gov.co/programas-co/conexion-justicia/Documents/Infografias/Documento-PAP.pdf
  • Cruz Roja Argentina. (2024). Primeros Auxilios Psicológicos: ¿Qué son y cómo brindarlos? Cruz Roja Argentina | Blog. https://cruzroja.org.ar/blog/primeros-auxilios-psicologicos-que-son-y-como-brindarlos/
  • Ministerio de Salud. (2025).Orientaciones técnicas Para el fortalecimiento de capacidades en Primeros Auxilios Psicológicos – PAP, como herramienta de prevención en salud mental. https://www.minsalud.gov.co/sites/rid/Lists/BibliotecaDigital/RIDE/VS/PP/orientaciones-tecnicas-fortalecimiento-pap-herramienta-salud-mental.pdf

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Redes neuronales

Las redes neuronales son parte de la configuración del cerebro humano, el cual es una estructura compuesta por miles de millones de neuronas que se comunican entre sí para generar los procesos que nos permiten percibir, pensar, aprender y movernos. Estas conexiones, conocidas como redes neuronales biológicas, son esenciales para el aprendizaje, la memoria y la regulación de funciones vitales como la respiración y el ritmo cardíaco (Open Access Pub, n.d.). Sin embargo, en los últimos años, el término “red neuronal” también se ha popularizado en el ámbito tecnológico, lo que ha generado cierta confusión entre la comprensión biológica del cerebro y la forma en que las máquinas aprenden.

Las redes neuronales biológicas y su papel en la salud y la ciencia

Las redes neuronales biológicas son objeto de estudio constante en neurología, ya que entender su estructura y funcionamiento permite desarrollar terapias más efectivas para trastornos como el párkinson, la epilepsia o los accidentes cerebrovasculares. Utilizando técnicas como la electrofisiología, la genética o la estimulación cerebral profunda, que consiste en enviar impulsos eléctricos a regiones específicas del cerebro para aliviar síntomas (Open Access Pub, n.d.). Debido a esto, el conocimiento sobre estas redes ha abierto caminos hacia tecnologías como las interfaces cerebro-computadora, que permiten interpretar y manipular señales neuronales con fines médicos o tecnológicos.

De las neuronas humanas a las redes artificiales

De acuerdo con Miller (2024) las redes neuronales han tenido una amplia historia de desarrollo, durante las décadas de 1970 y 1980, investigadores como McClelland, Rumelhart y Hinton propusieron una nueva manera de entender el cerebro: como un sistema de procesamiento paralelo distribuido, donde el conocimiento no se almacena en una sola neurona, sino en el patrón de actividad compartida entre muchas, siendo este el enfoque que inspiró el desarrollo de modelos computacionales llamados redes neuronales artificiales, que aprenden a través de un proceso conocido como retropropagación o backpropagation, presentado por Rumelhart, Hinton y Williams en 1986 (Miller, 2024).

Este algoritmo permitió que las máquinas pudieran “aprender” a partir de los errores, ajustando sus conexiones internas para mejorar el desempeño, una idea que revolucionó el campo de la inteligencia artificial. Décadas después, con el avance de la capacidad computacional y la disponibilidad de grandes volúmenes de datos, surgieron las redes neuronales profundas (deep learning), que hoy impulsan tecnologías como el reconocimiento de voz, la visión por computadora o los modelos de lenguaje (Miller, 2024).

El regreso del cerebro a la ecuación

Pero este desarrollo ha causado nuevas preguntas sobre el cerebro humano, investigadores como McClelland han comenzado a explorar cómo los principios que rigen el aprendizaje en las máquinas pueden ayudar a comprender mejor la cognición humana. Sin embargo, existen diferencias fundamentales: mientras las redes artificiales requieren cantidades masivas de datos para aprender, el cerebro humano logra generalizar con muy poca información (Miller, 2024), lo que sugiere que los mecanismos biológicos de aprendizaje son más eficientes y flexibles.

Los límites de la comparación entre cerebro y máquina

Teniendo en cuenta lo anterior, es importante comprender que pese a las similitudes conceptuales, comparar directamente las redes neuronales artificiales con las biológicas puede ser engañoso. Un estudio del Massachusetts Institute of Technology (MIT) advirtió que muchas simulaciones de redes neuronales solo logran replicar patrones cerebrales cuando se les imponen restricciones artificiales que no existen en la biología. En su análisis de más de 11,000 modelos, los investigadores encontraron que solo un pequeño porcentaje mostraba comportamientos parecidos a los de las neuronas reales, lo que indica que estos modelos deben interpretarse con cautela (MIT News, 2022).

Conclusión

Así, se comprende que las redes neuronales, tanto biológicas como artificiales, representan dos mundos que se inspiran mutuamente. Mientras el estudio del cerebro humano impulsa avances en inteligencia artificial, los modelos computacionales nos pueden ayudar a formular nuevas hipótesis sobre la mente y el aprendizaje. Sin embargo, es fundamental mantener una mirada crítica y científica: las máquinas pueden aprender de forma parecida, pero no igual, a los humanos, y el entender esa diferencia es clave para avanzar en el conocimiento de ambos campos y del mismo modo consumir de forma crítica el contenido proporcionado por la inteligencia artificial, sin dejar que erosione nuestro propio conocimiento humano.

 

Referencias

  • Open Access Pub. (n.d). Biological Neural Network | Journal of Neurological Research and Therapy. Open Access Pub. https://openaccesspub.org/neurological-research-and-therapy/biological-neural-network
  • Miller, K., (2024) From Brain to Machine: The Unexpected Journey of Neural Networks | Stanford HAI. https://hai.stanford.edu/news/from-brain-to-machine-the-unexpected-journey-of-neural-networks
  • MIT News. (2022). Study urges caution when comparing neural networks to the brain. Massachusetts Institute of Technology. https://news.mit.edu/2022/neural-networks-brain-function-1102

 

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Autor: Leonardo Amaya

La presión estética en los jóvenes

El advenimiento de las redes sociales, los influencers y la televisión ha generado una tendencia creciente hacia la búsqueda de cirugías estéticas entre adolescentes y adultos jóvenes. Este fenómeno se conoce como “presión estética, entendida como el conjunto de influencias sociales y culturales que incitan a las personas a modificar su apariencia para ajustarse a los ideales de belleza predominantes. De acuerdo con Tanguay et al. (2025), las presiones socioculturales sobre la apariencia se asocian tanto con aspectos positivos como negativos de la imagen corporal, así como los comportamientos alimentarios en adolescentes, encontrando distintos perfiles de presión que van desde una influencia moderada de los padres y pares hasta una presión elevada proveniente de los medios.

Modelos de influencia sociocultural

Tomando en cuenta lo anterior, Tanguay et al. (2025) explican la presión estética a partir del Modelo de Influencia Tripartita propuesto por Thompson et al. (1999). El cual identifica tres principales fuentes de influencia en la imagen corporal: los padres, los pares y los medios de comunicación.

Este modelo explica cómo la comparación social y la internalización de los ideales de apariencia pueden llevar a la insatisfacción corporal y a comportamientos alimentarios poco saludables. En la adolescencia, esta tendencia se intensifica, ya que los jóvenes suelen realizar comparaciones frecuentes de su aspecto con el de los demás, especialmente a través de las redes sociales.

Presión de padres y pares

De este modo, el interés en las cirugías estéticas y la presión para realizarlas provienen de diferentes factores. Siendo los padres y pares agentes fundamentales en la transmisión de normas sobre la apariencia y el cuerpo (Tanguay et al, 2025)

En el caso de los pares, comportamientos como las burlas o comentarios relacionados con el peso, la presión por verse de determinada manera, especialmente mediante la imitación de hábitos alimentarios o comentarios sobre el cuerpo, etc., influyen directamente en la autoimagen de los adolescentes.

Así mismo, la influencia parental, aunque más indirecta, también es significativa, como identifican Rodgers y Chabrol (2009, citados por Tanguay et al., 2025) encontraron que las madres tienden a tener mayor influencia en las hijas, promoviendo ideales de delgadez, mientras que los padres influyen más en los hijos, reforzando ideales de musculatura. Estas dinámicas familiares pueden consolidar la percepción de que el valor personal depende en gran medida del aspecto físico.

La presión mediática en la adolescencia

Por otro lado, otro de los factores más influyentes es la presión ejercida por los medios de comunicación y las redes sociales. Según Roberts et al. (2022, citados por Tanguay et al., 2025), la exposición continua a imágenes editadas o filtradas incrementa la internalización de ideales corporales inalcanzables, por lo cual los adolescentes que pasan más tiempo en redes sociales tienden a mostrar mayores niveles de insatisfacción corporal y a adoptar conductas de riesgo relacionadas con su imagen.

Tomando en cuenta lo anterior, Aviva Preminger (2025) señala que las plataformas como Instagram y TikTok han transformado la manera en que los adolescentes perciben la belleza, fomentando una cultura de perfección donde la apariencia “ideal” se considera requisito para la aceptación social, donde los filtros, los influencers y la edición de imágenes distorsionan la realidad, llevando a los adolescentes a compararse constantemente y a considerar la cirugía estética como una vía rápida hacia la aceptación o la felicidad.

Lo anterior, lleva a la internalización de los ideales mediáticos, lo cual, de acuerdo con Rodgers et al. (2015, citados por Tanguay et al., 2025), precede las comparaciones sociales, aumentando la insatisfacción corporal; subrayando la necesidad de promover la alfabetización mediática para disminuir el impacto de estos mensajes.

Cirugías estéticas y adolescencia

Así, se identifica como el auge de las redes sociales ha hecho que la cirugía estética parezca una solución rápida para alcanzar los estándares de belleza digital. Sin embargo, Singh (2015) advierte que los adolescentes deben someterse a procedimientos solo cuando existan razones médicas o psicológicas válidas. Los consejos médicos incluyen períodos de reflexión, consentimiento informado y acompañamiento parental, reconociendo que la madurez emocional aún está en desarrollo durante la adolescencia.

Khunger y Pant (2020) destacan que la demanda de procedimientos cosméticos entre adolescentes se relaciona con la ansiedad, la depresión y la baja autoestima derivadas de la cultura de la imagen. Por lo cual estas intervenciones deben realizarse únicamente cuando sean necesarias y bajo estricta supervisión médica y psicológica, priorizando la salud mental del joven por encima del deseo estético.

Promoviendo una relación saludable con la imagen y las redes sociales

Así, se comprende que no puede evitarse el ver contenido de redes sociales e incluso crear comparaciónes a partir de este, de modo que es necesario fomentar una relación equilibrada con las redes sociales, educar en el pensamiento crítico frente a los contenidos digitales, promover modelos diversos de belleza y fortalecer la autoestima desde los logros personales y las habilidades, no solo desde la apariencia física (Aviva Preminger, 2025). Haciendo que la educación mediática y emocional pueda prevenir que la presión estética se convierta en un factor de riesgo para la salud mental de los adolescentes.

 

Referencias

  • Tanguay, C., Barbeau, K., Lavigne, G., & Carbonneau, N. (2025). Examining how sociocultural appearance pressures relate to positive and negative facets of body image and eating behaviors in adolescents: An Exploratory Person-Centered Approach. Appetite, 107890. https://doi.org/10.1016/j.appet.2025.107890
  • Singh, K. (2015). Cosmetic surgery in teenagers: To do or not to do. Journal of Cutaneous and Aesthetic Surgery, 8(1), 57. https://doi.org/10.4103/0974-2077.155091
  • Khunger, N., & Pant, H. (2020). Cosmetic procedures in adolescents: What’s safe and what can wait. Indian Journal of Paediatric Dermatology, 22(1), 12. https://doi.org/10.4103/ijpd.ijpd_53_20
  • Aviva Preminger Aesthetic Plastic Surgery. (2025). The Social Media Effect: Understanding the rise of teen plastic surgery in the digital age. AvivaTM Preminger MD Aesthetic Plastic Surgery. https://premingermd.com/blog/the-social-media-effect-understanding-the-rise-of-teen-plastic-surgery-in-the-digital-age/

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Como cuidar nuestra salud en un mundo sin tiempo

En la actualidad nos encontramos en constante aceleración, donde la necesidad de cumplir con más responsabilidades y hacer la mayor cantidad de cosas posibles con el fin de mantener nuestras finanzas nos deja sin tiempo para existir fuera del trabajo y de las necesidades básicas.

Así, vivimos en un mundo sin tiempo, en donde nos perdemos en lo que el capitalismo y la sociedad demandan de nosotros y dejamos de cuidarnos, llevando al desarrollo de problemas de salud. Debido a esto, sujetos como la Cleveland Clinic (2025) advierten que cuando sacrificamos nuestra salud y responsabilidades personales por exceso de trabajo, renunciamos a más que nuestro tiempo y energía: nuestras relaciones pueden deteriorarse, la salud mental puede verse afectada y el cuerpo puede colapsar por el estrés acumulado.

¿Qué significa estar sobrecargado de trabajo?

Estar sobrecargado implica trabajar más allá de los propios límites, y  puede manifestarse en jornadas prolongadas, tareas excesivas o una constante presión por cumplir. Según Cleveland Clinic (2025), este fenómeno es subjetivo, ya que puede experimentarse de distintas formas: desde empleados de tiempo completo que trabajan más horas de las acordadas hasta personas que asumen múltiples responsabilidades laborales, académicas o domésticas, excediendo su capacidad física y mental. El psicólogo Adam Borland (citado por Cleveland Clinic, 2025) subraya que si las exigencias laborales afectan negativamente la vida dentro y fuera del trabajo, es necesario reflexionar sobre las causas y buscar cambios.

Señales de alerta: cuando el cuerpo y la mente se agotan

De este modo, el desequilibrio entre trabajo y vida personal genera señales visibles: aumento del estrés y la ansiedad, desmotivación, agotamiento, baja productividad, deterioro en las relaciones y dificultades para desconectarse del trabajo. Cleveland Clinic (2025) señala que estos síntomas suelen acompañarse de problemas de sueño, fatiga constante y la sensación de no poder cumplir con las demandas diarias; este estado sostenido puede llevar al burnout, una condición que compromete tanto el bienestar psicológico como el físico.

Consecuencias del exceso de trabajo en la salud

Cuando el cuerpo y la mente se exigen de forma continua sin descanso, se genera un impacto directo en la salud integral. Cleveland Clinic (2025) identifica entre las consecuencias más frecuentes: debilitamiento del sistema inmunológico, infecciones recurrentes, trastornos del sueño, depresión, dificultades cognitivas como la confusión mental y problemas cardiovasculares. El Dr. Borland utiliza una metáfora clara: “Un automóvil no puede funcionar de manera óptima cuando su tanque está vacío; de la misma forma, nuestra salud se compromete cuando agotamos nuestras reservas físicas y emocionales” (citado por Cleveland Clinic, 2025).

La necesidad de recuperación según la psicología del trabajo

Tomando en cuenta lo anterior, Cropley et al. (2020) destacan que la recuperación del trabajo es esencial para el bienestar. Modelos psicológicos como el de Conservación de Recursos (Hobfoll) y el de Esfuerzo-Recuperación (Meijman y Mulder) explican que los individuos cuentan con recursos personales que se desgastan ante las demandas laborales, y solo el descanso permite restaurarlos. Demostrando que la falta de recuperación adecuada conduce a fatiga, ansiedad y problemas de salud crónicos.

En su estudio longitudinal, Cropley et al. (2020) hallaron que la alta carga interna, definida como tener demasiado trabajo o saltarse pausas, se asocia con mayor fatiga física, psicológica y dificultades para dormir; mientras que la carga externa, mantener conexión tecnológica con el trabajo fuera del horario laboral, incrementa la fatiga mental. Estos hallazgos reflejan cómo la tecnología, aunque ofrece flexibilidad, también difumina los límites entre el trabajo y la vida personal, dificultando la desconexión y el descanso.

Redefinir la pausa: estrategias para el autocuidado

Cropley et al. (2020) señalan que el proceso de recuperación no debe entenderse como un momento puntual, sino como una regulación constante del equilibrio entre esfuerzo y descanso. Detenerse durante la jornada, desconectarse de los dispositivos laborales y realizar pausas activas son estrategias que permiten recuperar recursos y prevenir el agotamiento. Iniciativas como los programas de ejercicio al aire libre durante el almuerzo o la implementación de descansos obligatorios son formas de fomentar el bienestar en los entornos laborales.

La educación sobre la importancia del descanso también resulta clave: aprender a “recuperarse durante el trabajo” puede parecer contradictorio, pero es una medida necesaria para proteger la salud mental y física en un mundo donde el tiempo parece no alcanzar.

Referencias

  • Cleveland Clinic. (2025). Overworked? Here’s how it can affect your health. Cleveland Clinic. https://health.clevelandclinic.org/effects-of-working-too-much
  • Cropley, M., Rydstedt, L. W., & Andersen, D. (2020). Recovery from work: testing the effects of chronic internal and external workload on health and well-being. Journal of Epidemiology & Community Health, 74(11), 919–924. https://doi.org/10.1136/jech-2019-213367

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Importancia del cuidado de la salud integral

El cuidado integral de la salud es importante para mantener el equilibrio entre la salud física y mental de cada una de las personas. El cuidado integral de la salud es fundamental para mantener un equilibrio entre la salud física y mental de las personas. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (WHO, 2025), la salud mental es un componente esencial de la salud general. En su constitución se establece que: «La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades». Esta definición subraya que la salud mental no se limita a la ausencia de trastornos, sino que implica un estado de bienestar que permite a las personas afrontar las tensiones de la vida y contribuir a su comunidad.

La conexión entre cuerpo y mente

Kwarciany (2024) explica que los síntomas de salud física y mental están profundamente entrelazados. El estrés puede causar dolores de cabeza, los ataques de pánico pueden parecer infartos, y una cirugía retrasada puede provocar ansiedad y angustia. Sin embargo, los sistemas de salud han tendido a separar la atención física de la mental, generando un sistema fragmentado y difícil de navegar, lo que conlleva a necesidades no cubiertas y resultados deficientes.

Esta fragmentación ha impulsado el surgimiento de la atención integrada o mental health care integration, también conocida como atención colaborativa o integral, cuyo propósito es tratar a la persona de manera holística, abordando tanto su salud física como mental para optimizar su bienestar general. Este enfoque busca mejorar los resultados en salud, reducir costos y aumentar la satisfacción de los pacientes y los profesionales.

El surgimiento del modelo de atención integrada

De acuerdo con Kwarciany (2024), el modelo de atención integrada comenzó a popularizarse en la década de 1980, cuando los proveedores de salud general empezaron a tratar condiciones de salud mental. Su desarrollo se vio impulsado por reformas en los seguros de salud, la aparición de nuevas tecnologías como los registros médicos electrónicos y la creación de incentivos financieros para coordinar la atención. Este enfoque ha evolucionado hacia un sistema centrado en la persona, donde los pacientes participan activamente en su tratamiento junto con un equipo interdisciplinario de médicos, enfermeros, trabajadores sociales y terapeutas.

Beneficios de la atención integrada

Así, se identifica la necesidad de la integración de la salud mental en la atención primaria y sus beneficios en la salud integral, donde las personas pueden tratar diversas necesidades en un entorno conocido y accesible, los profesionales de la salud trabajan de manera colaborativa, y los pacientes reciben la atención adecuada en el momento oportuno. Además, este enfoque contribuye a reducir el estigma asociado con la atención en salud mental, ya que normaliza hablar de estrés, ansiedad o depresión durante las consultas médicas rutinarias.

Integración y acceso a la atención

Por lo tanto, la atención primaria es el primer punto de contacto de las personas con el sistema de salud, lo que la convierte en un espacio ideal para detectar y tratar tempranamente los síntomas de salud mental. Esto facilita la intervención temprana, mejora los resultados clínicos y refuerza la conexión entre los servicios médicos y los de salud mental (Kwarciany, 2024). Además, la integración permite que los pacientes con condiciones complejas reciban apoyo continuo y coordinado.

Prevención y salud física

Teniendo en cuenta lo anterior es necesario recordar que, de acuerdo con Funk et al (2008) cada año, aproximadamente el 20% de los adultos en el mundo experimenta algún tipo de enfermedad mental, y muchos también enfrentan condiciones físicas crónicas. Por lo cual integrar la salud mental en la atención primaria ayuda a prevenir enfermedades físicas y a promover hábitos saludables, siendo un ejemplo de esto el hecho de que las personas con enfermedades mentales graves suelen morir antes que sus pares sin estos diagnósticos, principalmente por enfermedades cardiovasculares, respiratorias, infecciosas, diabetes e hipertensión. Así, la integración de la atención puede revertir esta situación, promoviendo la prevención y la detección temprana (Funk et al., 2008)

La salud mental en la atención primaria

Según Funk et al. (2008), la integración de la salud mental en la atención primaria garantiza un acceso temprano y equitativo a los servicios, aumenta las posibilidades de recuperación y facilita la reintegración social. La atención en este nivel es más accesible y menos costosa, ya que está cerca de los hogares y comunidades, evitando gastos indirectos como transporte o ausencias laborales. Además, al no estar asociada a un estigma psiquiátrico, es más aceptada por los pacientes y sus familias.

La integración también reduce el riesgo de violaciones de derechos humanos y promueve una atención más humana, continua y cercana. El personal de salud primaria acompaña a los pacientes a lo largo del ciclo vital, lo que fomenta la adherencia al tratamiento y la continuidad del cuidado. Esta relación de largo plazo también fortalece los vínculos con otros sectores sociales relevantes para la salud mental, como la educación, el trabajo y la protección social.

Desafíos y perspectivas

A pesar de sus beneficios, la integración plena enfrenta retos relacionados con la capacidad del sistema, la tecnología, la formación del personal y los recursos financieros. Sin embargo, como afirman Funk et al. (2008), este modelo representa una solución prometedora para atender de forma integral las necesidades de salud de las personas, mejorar los resultados, reducir costos y elevar la calidad de vida. En definitiva, cuidar la salud integral implica reconocer que cuerpo y mente no son entidades separadas, sino partes de un mismo sistema que requiere atención, respeto y acompañamiento continuo.

Referencias

  • World Health Organization. (2025). Health and Well-Being. https://www-who-int.translate.goog/data/gho/data/major-themes/health-and-well-being?_x_tr_sl=en&_x_tr_tl=es&_x_tr_hl=es&_x_tr_pto=tc
  • J., (2024). Why we need mental health care integration. National Alliance on Mental Illness (NAMI). https://www.nami.org/medical/why-we-need-mental-health-care-integration/
  • Funk, M., Saraceno, B., Drew, N., & Faydi, E. (2008, March 1). Integrating mental health into primary healthcare. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC2777555/

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Inclusión educativa para la neurodiversidad

La neurodiversidad muchas veces tiene necesidades específicas, las cuales deben de ser atendidas de manera atenta por la sociedad. Esto, claramente, incluye el cuidado en la educación, en donde se pueden requerir algunos cambios para hacerla más accesible, dejando de lado las barreras estructurales que impiden una participación equitativa.

Esto puede provar ser difícil, dado que, como señala Cook (2024), aunque los docentes coinciden en la importancia de la inclusión para la justicia social, las concepciones reduccionistas que asocian la neurodiversidad con el déficit o la discapacidad limitan su capacidad para adaptar estrategias pedagógicas que respondan a las diversas necesidades estudiantiles. De modo que los marcos regulatorios y las formaciones docentes centradas en la técnica tienden a reproducir modelos rígidos, poco personalizados y poco receptivos a la diversidad, dificultando una comprensión más amplia de la inclusión, y fomentando la exclusión implícita en las aulas, cuando la atención se dirige a “la mayoría” y no a “todos” los estudiantes (Cook, 2024).

Más allá del diagnóstico: hacia una comprensión integral de la diversidad

De este modo, Cook (2024) señala como los sistemas educativos suelen basarse en modelos diagnósticos que definen la ayuda según categorías clínicas, invisibilizando la heterogeneidad del alumnado y las condiciones que coexisten.

En estos casos se genera una problemática en donde no se reconocen las dificultades de los estudiantes, quienes pueden durar años e incluso llegar a la adultez sin un diagnóstico, a la vez que permanecen presentando problemáticas en el aula. Debido a lo anterior, Cook (2024) reconoce que la existencia de un diagnóstico que debería facilitar apoyos, pero su ausencia no debería ser un obstáculo para brindar una educación adaptada, dado que si los apoyos especializados solo se activan tras una evaluación formal, se terminan por reforzar desigualdades socioeconómicas y promoviendo intervenciones basadas en la normalización, que pueden afectar negativamente la salud mental de los estudiantes neuro divergentes.

Así se comprende que el verdadero propósito de la inclusión educativa no es restaurar la “normalidad”, sino aceptar y apoyar la diferencia como valor, buscando generar un cambio paradigmático hacia una educación que celebre la variación humana sin patologizarla (Cook, 2024).

Aprender desde la diferencia: beneficios de enseñar neurodiversidad

Estos enfoques basados en la inclusión, permiten comprender la neurodiversidad desde la infancia y promover una cultura educativa basada en la empatía y la cooperación. De acuerdo con Community Early Learning Australia (2024), enseñar neurodiversidad permite crear entornos donde cada estudiante se sienta seguro, aceptado y valorado.

Entre los principales beneficios de introducir la neurodiversidad en la enseñanza se destacan:

  • Promueve la empatía y reduce el estigma, al enseñar que las diferencias son naturales.

  • Fomenta el sentido de pertenencia, reforzando la autoestima y la confianza.

  • Fortalece las relaciones entre pares, al mejorar la comprensión y prevenir la exclusión.

  • Construye una sociedad más justa, al formar generaciones más sensibles y cooperativas.

El derecho a una educación realmente inclusiva

A pesar de lo anterior, existen diferentes creencias de cómo se debe brindar la educación inclusiva. Uno de estos puntos puntos de vista es el de Wallis (2025), quien considera que la integración obligatoria de estudiantes neuro divergentes en entornos que no están adaptados a sus necesidades puede resultar contraproducente, por lo cual la inclusión genuina debe basarse en la elección informada, no en la imposición.

Esto implica diseñar entornos educativos diversos: escuelas convencionales adaptadas y también espacios especializados que respondan a necesidades sensoriales y pedagógicas específicas, garantizando así la agencia de los propios estudiantes. Tal enfoque evita la exclusión encubierta y promueve comunidades donde la neuro divergencia se celebra y no se tolera pasivamente.

Estrategias para una enseñanza inclusiva y flexible

En cualquier caso, la creación de entornos educativos diversos implica adaptar la enseñanza a los estilos de aprendizaje diversos, como menciona Swartz (2025) en cualquiera de los casos se debe de hacer uso de:

  • Métodos de enseñanza flexibles, utilizando recursos visuales, auditivos y kinestésicos.

  • Planes Educativos Individualizados (IEP), que respondan a las fortalezas y desafíos particulares.

  • Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA), promoviendo múltiples formas de representación, expresión y participación.

  • Enfoques basados en fortalezas, que reconozcan talentos únicos, como la memoria o la creatividad.

Estas estrategias requieren colaboración entre familias, escuelas y comunidades, generando un compromiso compartido que derribe barreras estructurales y sociales (Swartz, 2025).

Mirar más allá del comportamiento: comprender el iceberg del aprendizaje

A la vez que se aplican estas estrategias, se debe tomar en cuenta que los desafíos conductuales, sociales y de funcionamiento ejecutivo deben interpretarse como señales de necesidades no satisfechas, no como “problemas” del estudiante. Por lo cual el papel del docente es validar emociones, favorecer la autorregulación y acompañar el aprendizaje desde la comprensión y la empatía, en lugar de aplicar castigos o exigir la normalización del comportamiento (Garey, 2025)

Conclusión: hacia una pedagogía neuroafirmativa

Teniendo en cuenta lo anterior, se comprende que la inclusión educativa no debe reducirse a un discurso, sino consolidarse como una práctica viva que implica reestructurar la cultura escolar para aceptar que la neurodiversidad es la norma, no la excepción. Reconociendo tanto fortalezas como desafíos, valorando las diferencias sin juicios y construyendo entornos donde cada mente pueda florecer.. No se trata de solo dar beneficios a unos cuantos, sino de poner a todos los niños en un campo de juego de pares donde se cumplan las necesidades de cada uno de forma adecuada.

 

Referencias

  • Cook, A. (2024). Conceptualisations of neurodiversity and barriers to inclusive pedagogy in schools: A perspective article. Journal of Research in Special Educational Needs, 24(3), 627–636. https://doi.org/10.1111/1471-3802.12656
  • Community Early Learning Australia. (2024). Why embracing neurodiversity is important for educators and children. https://www.cela.org.au/publications/amplify!-blog/dec-2024/embracing-neurodiversity-important
  • Swartz, S. (2025). Neurodiversity and Education: Celebrating Differences in learning. Woodhaven. https://www.woodhaventeam.org/neurodiversity-and-education-celebrating-differences-in-learning/
  • Garey, J. (2025). How schools can support neurodiverse students. Child Mind Institute. https://childmind.org/article/how-schools-can-support-neurodiverse-students/
  • Wallis, C. (2025). Inclusive education is a disservice to neurodivergent pupils | Aeon Essays. https://aeon.co/essays/inclusive-education-is-a-disservice-to-neurodivergent-pupils

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Neurodiversidad: celebrar la diferencia

Baumer y Frueh (2021) definen la neurodiversidad como la idea de que las personas experimentan e interactúan con el mundo de muchas formas distintas, por lo cual no existe una única manera correcta de pensar, aprender o comportarse, y las diferencias no deben considerarse deficiencias. El término, acuñado por Judy Singer en la década de 1990, nació como un movimiento de justicia social que promueve la inclusión y la aceptación de las minorías neurológicas, y hoy, la neurodiversidad representa tanto un concepto biológico como una filosofía social que celebra las variaciones naturales del cerebro humano.

Un Movimiento por la Inclusión

Goldberg (2023) destaca que la neurodiversidad es un movimiento social y científico que busca normalizar la heterogeneidad neurocognitiva. Se estima que alrededor del 20% de la población es neurodivergente, lo que incluye condiciones como el TDAH, el autismo, la dislexia o los trastornos del aprendizaje. Este enfoque invita a ver la diferencia neurológica no como un error, sino como una expresión natural de la diversidad humana.

Milman (2024) complementa esta visión al señalar que la neurodiversidad implica un cambio de paradigma: dejar atrás la patologización de las diferencias cognitivas y reconocer el valor que las personas neuro divergentes aportan a la sociedad, fomentando la innovación, la empatía y la equidad.

Perspectivas Sociales y Científicas

Desde una mirada social, la neurodiversidad busca desafiar el modelo médico tradicional, que tiende a clasificar las diferencias como trastornos; haciendo uso de el modelo social, el cual sostiene que la discapacidad surge cuando el entorno no se adapta a las necesidades de las personas (Goldberg, 2023). Este cambio de perspectiva implica que la solución no está en “curar” al individuo, sino en transformar las estructuras sociales para promover la participación y la accesibilidad.

Al reconocer que las diferencias en el cerebro humano son parte de una distribución natural. Las variaciones en la estructura y función cerebral generan diferentes formas de percibir, aprender y comunicarse, lo que contribuye a la diversidad cognitiva de la especie (Goldberg, 2023).

Comunicación y Lenguaje Respetuoso

Teniendo en cuenta lo anterior, se considera que uno de los primeros cambios a realizar es el hacer uso del un lenguaje inclusivo y preguntar cómo las personas prefieren ser nombradas en cuanto a sus condiciones, señalando que este acto refuerza la dignidad y el respeto hacia las distintas identidades neurológicas (Baumer & Frueh, 2021).

Evitando hacer uso del enfoque médico centrado en el “déficit” y promoviendo conversaciones que destaquen las fortalezas, las habilidades y la diversidad de formas de aprendizaje.

Hacia una Sociedad Neuro Inclusiva

De este modo, la neurodiversidad nos invita a repensar lo que entendemos por normalidad, y a reconocer que las diferencias cerebrales son parte de la evolución humana. Lo que nos lleva a construir entornos que acojan la diversidad en lugar de castigarla.

Como señala Goldberg (2023), las sociedades inclusivas no solo benefician a las personas neuro divergentes, sino que enriquecen a toda la comunidad, promoviendo creatividad, resiliencia y adaptabilidad.

Conclusión: Celebrar la Diferencia

La neurodiversidad es tanto una realidad biológica como una aspiración social. Implica reconocer que no existe una única manera correcta de ser humano, y que nuestras diferencias cognitivas son esenciales para el progreso colectivo.

Así, avanzar hacia una sociedad que celebre la neurodiversidad requiere acción, conciencia y compromiso desde la educación hasta las políticas públicas, donde cada esfuerzo por incluir y valorar todas las mentes es un paso hacia una humanidad más empática, justa y diversa.

Referencias

  • Baumer, N & Frueh, J,. (2021). What is neurodiversity? Harvard Health. https://www.health.harvard.edu/blog/what-is-neurodiversity-202111232645
  • Community Early Learning Australia. (2024). Why embracing neurodiversity is important for educators and children. https://www.cela.org.au/publications/amplify!-blog/dec-2024/embracing-neurodiversity-important
  • Goldberg, H. (2023). Unraveling Neurodiversity: Insights from Neuroscientific Perspectives. Encyclopedia, 3(3), 972-980. https://doi.org/10.3390/encyclopedia3030070
  • Milman, R. (2024). Embracing neurodiversity- what it means and why it matters — IMPACT Psychological Services. IMPACT Psychological Services. https://www.impact-psych.com/blog/embracing-neurodiversity-what-it-means-and-why-it-matters

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Autor: Leonardo Amaya

Accesibilidad como derecho en salud mental

La salud mental es un derecho fundamental para todas las personas; sin embargo, la falta de presupuesto, la dificultad de la atención y el mantenimiento de los sesgos hacia la salud mental por parte tanto de profesionales como del público general impiden su adecuada atención. De acuerdo con la World Health Organization (2025), la salud mental es un estado de bienestar que permite a las personas afrontar el estrés, desarrollar su potencial, aprender, trabajar y contribuir a su comunidad, por lo cual tiene un valor intrínseco e instrumental y constituye un derecho humano fundamental.

Así, la salud mental se manifiesta en un proceso continuo y complejo, donde factores individuales, familiares, comunitarios y estructurales pueden fortalecerla o deteriorarla, de modo que, aunque muchas personas muestren resiliencia, aquellas expuestas a circunstancias adversas corren un mayor riesgo de desarrollar afecciones como trastornos mentales, discapacidades psicosociales y estados de angustia o disfunción que limitan la vida cotidiana, los cuales pueden ser tratados, pero la falta de recursos en los sistemas de salud mantiene una amplia brecha en la atención (World Health Organization, 2025), el cual es uno de las cuatro dimensiónes escenciales del derecho a la salud reconocidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS): disponibilidad, accesibilidad, aceptabilidad y calidad.

Panorama global de la salud mental

De acuerdo con la World Health Organization (2025) a nivel mundial, más de mil millones de personas viven con una afección de salud mental, pero no todas reciben una atención adecuada y a tiempo, lo cual refleja la necesidad urgente de promover políticas y estrategias que garanticen el acceso universal a servicios de calidad, independientemente de los factores sociales o ambientales (pobreza, la violencia, vivienda rural, etc) de la persona que puedan aumentar su vulnerabilidad.

Promoción y prevención de la salud mental

Así, se han de generar estrategias de promoción y prevención, las cuales busquen mejorar la salud mental abordando los determinantes sociales, estructurales e individuales. Estas deben diseñarse para toda la población y requieren una fuerte coordinación intersectorial entre educación, trabajo, justicia y bienestar social, con el fin de construir entornos saludables y accesibles que reduzcan la incidencia de los trastornos mentales al promover la salud mental en todas las áreas desde la infancia, fortaleciendo la resiliencia y el bienestar colectivo.

Atención y tratamiento en salud mental
De este modo, la World Health Organization (2025) enfatiza la necesidad de garantizar una atención integral, para lo cual se requiere fortalecer los servicios comunitarios de salud mental, los cuales ofrecen mayor accesibilidad y resultados positivos en la recuperación. Estos deben articularse a través de una red de servicios que incluya:

  • Atención de salud mental integrada en hospitales generales y servicios de atención primaria.

  • Centros comunitarios y equipos especializados en rehabilitación psicosocial y apoyo entre pares.

  • Intervenciones en espacios no sanitarios, como escuelas o instituciones de protección social.

Factores que se busca incluir en políticas como la Ley 2460 de 2025 de Colombia, en donde se enfatiza de manera oficial el deber del Estado de garantizar el acceso equitativo a servicios integrales de salud mental, abarcando promoción, prevención, atención y rehabilitación.

Barreras de acceso y equidad

El seguimiento adecuado de esta ley entonces recae en reconocer las causas de las limitaciones en el acceso efectivo a los servicios de salud mental; por lo cual, como mencióna González et al. (2016) se ha de desarrollar procesos que reduzcan barreras económicas y geográficas, así como factores como la distancia geográfica, la falta de personal capacitado, la escasez de camas hospitalarias y las rutas de atención poco claras; así como las barreras actitudinales, como el estigma, el miedo o la falta de información.

Estas limitaciones tienen un impacto significativo en la equidad del sistema, por lo que resulta esencial garantizar una atención en salud mental basada en los principios de no discriminación, accesibilidad física, económica e informativa. Cumplir con estas dimensiones es indispensable para construir un sistema de salud verdaderamente inclusivo y equitativo (World Health Organization, 2025).

La salud mental como componente del bienestar integral

De este modo, Radias Health (2024) enfatiza que la salud mental es un componente esencial de la salud general y un derecho humano que merece especial protección, dado que el bienestar psicológico influye directamente en la capacidad de las personas para afrontar el estrés, trabajar y contribuir socialmente. Sin embargo, el estigma, los costos elevados, la escasa cobertura del seguro y la falta de profesionales especializados siguen limitando el acceso efectivo.

Conclusiones

La salud mental debe entenderse y defenderse como un derecho humano fundamental. Su promoción, prevención y atención requieren compromiso estatal, políticas intersectoriales y participación ciudadana; el garantizar el acceso real y equitativo a servicios de salud mental no solo mejora la calidad de vida, sino que contribuye a construir sociedades más justas, resilientes e inclusivas.

 

Referencias

  • World Health Organization: WHO. (2025). Salud mental. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/mental-health-strengthening-our-response
  • Ley 2460 de 2025 Congreso de la República – Gestor Normativo. Función Pública. https://www.funcionpublica.gov.co/eva/gestornormativo/norma.php?i=260636
  • González, L. M., Peñaloza, R. E., Matallana, M. A., Gil, F., Gómez-Restrepo, C., & Landaeta, A. P. V. (2016). Factores que determinan el acceso a servicios de salud mental de la población adulta en Colombia. Revista Colombiana De Psiquiatría, 45, 89–95. https://doi.org/10.1016/j.rcp.2016.10.004
  • Radias Health (2024). Por qué una atención sanitaria mental asequible y accesible es un derecho humano – RADIAS Health. RADIAS Health –. https://www.radiashealth.org/es/por-que-una-atencion-sanitaria-mental-asequible-y-accesible-es-un-derecho-humano/

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Diversidad, Equidad e Inclusión: más que una moda

En un mundo donde la diversidad, la equidad y la inclusión (DEI) se han visto reducidos por algunos sectores de la sociedad como modas o insultos. Por lo cual es importante recordar su origen y necesidad, el cual se encuentra en la lucha histórica por los derechos de las mujeres, las personas racializadas, la comunidad LGBTI+ y otros grupos históricamente excluidos. Estas iniciativas no buscan privilegios, sino garantizar que todos tengan acceso a oportunidades justas en educación, trabajo y participación social (Tessema et al., 2023).

La evolución del concepto DEI

En la actualidad, los grupos educativos y laborales se han vuelto cada vez más diversos en cuanto a género, raza, religión, edad y orientación sexual. Este cambio ha obligado a las empresas, colegios y gobiernos a reconocer que tener diversidad no es suficiente: es necesario construir entornos donde las personas puedan prosperar, sentirse valoradas e incluidas, donde se valoren las diferencias culturales dentro de su estructura (Culture Ally ,2025).

El verdadero significado de diversidad, equidad e inclusión

De acuerdo con Tessema et al. (2023), el DEI es más que un conjunto de políticas; constituye un marco organizacional que promueve el trato justo y la participación plena, en donde la diversidad se refiere a la presencia de variedad en la fuerza laboral; la equidad, a la justicia en el acceso y en los resultados; y la inclusión, a la creación de una cultura donde cada persona se sienta parte esencial del grupo

En este caso, mientras que la diversidad trata de estar presente, la inclusión implica tener voz y ser escuchado. Este enfoque se refuerza cuando las empresas, escuelas y comunidades buscan desarrollar estrategias que valoran la singularidad de los otros y promueven un sentido de pertenencia (Tessema et al., 2023).

Beneficios y desafíos de los programas DEI

Debido a lo anterior, Tessema et al. (2023) mencionan que implementar programas DEI tiene múltiples beneficios: mejora la creatividad, la innovación y la toma de decisiones, al integrar diferentes perspectivas; además, favorece la atracción y retención de talento, la reputación organizacional y el rendimiento financiero.

Sin embargo, este proceso no está exento de retos, como en cualquier caso donde una persona siente que pierde sus “ privilegios”; pueden darse casos de resistencia al cambio, problemas de comunicación intercultural y superficialidad en la aplicación (Tessema et al., 2023).

Un recorrido histórico: del activismo a la institucionalización

Así, es importante reconocer la historia del DEI y reconocer su necesidad. De acuerdo con Conway et al. (2025) el camino hacia la inclusión comenzó hace más de un siglo, en el caso de estados unidos, este proceso inició desde la creación de la Women’s Bureau en 1920 hasta la promulgación de la Civil Rights Act de 1964, cuando la legislación estadounidense sentó las bases de la equidad laboral; décadas después, leyes como la American Disabilities Act (1990) y la Lilly Ledbetter Fair Pay Act (2009) ampliaron la protección contra la discriminación. Siendo este proceso el que consolidó un marco institucional que permitió a empresas y universidades incorporar la diversidad como valor organizacional (Conway et al., 2025).

Retrocesos y resistencias contemporáneas

Sin embargo, a pesar de los avances, los ataques contra las políticas de DEI han resurgido con fuerza. Conway (2025) advierte que más de cien proyectos de ley buscan restringir programas de diversidad en Estados Unidos, bajo el argumento de oponerse a la “ideología identitaria”; estos esfuerzos reflejan una reacción política organizada para debilitar décadas de progreso civil, especialmente tras el fallo de la Corte Suprema contra la acción afirmativa en 2023.

La creación de este tipo de medidas que buscan prohibir y eliminar el DEI en colegios y empresas bajo la excusa de la “angustia psicológica” que el interactuar con otro tipo de personas causa a los hombres blancos no tienen otro fin más que el erosionar los derechos y las oportunidades de las minorías, con el fin de mantener el poder en las manos de unos pocos y reforzar las desigualdades estructurales que los programas de inclusión intentan corregir.

El impacto del DEI en la educación, el trabajo y la cultura
Así, Conway et al. (2025) analiza el impacto de las políticas DEI en tres ámbitos esenciales:

  • Educación: los entornos inclusivos aumentan la retención y el éxito académico de todos los estudiantes al fomentar el respeto y la pertenencia.
  • Militar: las fuerzas armadas se fortalecen al integrar a individuos diversos y romper con históricas exclusiones de mujeres y personas LGBTQ+.
  • Trabajo: las empresas que aplican políticas DEI no solo previenen la discriminación, sino que impulsan la innovación, reducen riesgos legales y promueven ambientes de respeto y colaboración (Culture Ally, 2025).

El impacto de estos ámbitos no solo es la diversidad en cultura, sino la posibilidad de la igualdad de derechos y participación de las minorías como iguales en una sociedad que cada vez más busca erosionar su humanidad.

Conclusión: DEI como compromiso ético y humano

Más que una tendencia, la diversidad, equidad e inclusión representan una responsabilidad social y ética. Construir espacios donde todas las personas puedan ser, pertenecer y crecer no solo mejora los resultados organizacionales y educativos, sino que también fortalece el tejido social. En un contexto donde el retroceso amenaza décadas de conquistas, reafirmar el valor de la inclusión es un acto de resistencia y de humanidad.

Referencias

  • Tessema, M. T., Hulback, T., Jones, J., Santos-Leslie, R., Ninham, K., Sterbin, A., & Swanson, N. (2023). Diversity, Equity, and Inclusion: history, climate, benefits, challenges, and creative strategies. Journal of Human Resource and Sustainability Studies, 11(04), 780–794. https://doi.org/10.4236/jhrss.2023.114044
  • Conway, K., Zeng, K., & Mimbela, R. (2025, February 27). DEI and Accessibility, Explained | ACLU. American Civil Liberties Union. https://www.aclu.org/news/racial-justice/dei-and-accessibility-explained
  • Culture Ally (2025). The Importance of DEI and Why it Matters — CultureAlly. https://www.cultureally.com/blog/why-is-dei-important

 

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Cuidar el planeta también es salud mental

El cuidado de la salud mental no solo se trata de lo interno, sino que también implica el cuidado del otro y del medio ambiente. De acuerdo con el United Nations Environment Programme, el entorno puede influir positiva o negativamente en el bienestar mental; por lo cual el vivir en medio de la crisis climática, enfrentar la incertidumbre económica o ser testigo de fenómenos naturales extremos puede generar ansiedad, depresión y estrés.

Mientras que la contaminación del aire y otros factores ambientales se han visto relacionados con enfermedades mentales como la depresión, la demencia y los trastornos de ansiedad.

Contaminación y salud mental

La United Nations Environment Programme informa que diversos estudios muestran que los niños expuestos a altos niveles de contaminación tienen tres o cuatro veces más probabilidades de sufrir depresión en la adolescencia. Asimismo, los metales pesados como el plomo también afectan el sistema nervioso, provocando dificultades de aprendizaje. Además, la urbanización excesiva incrementa el aislamiento de la naturaleza, reduciendo los beneficios psicológicos que proporciona el contacto con entornos naturales.

La naturaleza como fuente de bienestar

Teniendo en cuenta lo anterior, se identifica que los ambientes saludables pueden tener un efecto curativo, dado que, como resalta Inger Andersen, directora ejecutiva del programa BreatheLife, la naturaleza es “el sistema de salud más importante”, pues los bosques, parques y espacios verdes contribuyen a reducir el estrés y fomentan una conexión significativa con el entorno (United Nations Environment Programme)

Desigualdad ambiental y vulnerabilidad psicológica

Por otro lado, la emergencia climática no solo afecta los recursos naturales, sino que también causa desigualdad, razón por la cual se refuerzan los determinantes sociales de la salud negativos (Flores et al., 2022). Flores et al. (2022) resaltan que las comunidades vulnerables del Sur Global enfrentan las consecuencias más severas debido a factores estructurales y la falta de recursos en caso de desastres naturales como inundaciones o deslizamientos, los cuales pueden generar estrés postraumático, ansiedad o depresión prolongada.

Ecoansiedad y acción positiva

Asimismo, Flores et al. (2022) consideran que la degradación ambiental también puede desencadenar emociones negativas como tristeza, miedo o desesperanza. Sin embargo, los mismos autores enfatizan que las prácticas sostenibles pueden transformarse en fuentes de bienestar; acciones como reducir plásticos, conservar energía o participar en actividades ecológicas fortalecen la sensación de propósito y esperanza. Por lo cual, en lugar de fomentar el catastrofismo, es necesario comunicar la crisis ambiental desde la eco-inspiración, promoviendo la acción y el equilibrio emocional  (Flores et al., 2022).

Cuidado ambiental y bienestar personal

Teniendo en cuenta lo anterior, el colectivo Zero Circle (2024) plantea que la salud mental y la sostenibilidad están profundamente entrelazadas, de modo que involucrarse en actividades ecológicas como reciclar, compostar o participar en limpiezas comunitarias ayuda a reducir el estrés y mejorar el estado de ánimo. Dado que estas prácticas fomentan un sentido de conexión con el entorno y con los demás, generando bienestar emocional y resiliencia.

Conclusión: un planeta sano, una mente sana

Cuidar del planeta es cuidar de nosotros mismos. Adoptar prácticas sostenibles, participar en acciones ambientales y promover espacios verdes son estrategias que benefician tanto a la salud mental individual como al bienestar social.

Por lo cual, la armonía entre un planeta saludable y una mente equilibrada representa un camino hacia una vida más plena y consciente.

Referencias

  • United Nations Environment Programme. (n.d.). Caring for the environment helps to care for your mental health. UNEP. https://www.unep.org/news-and-stories/story/caring-environment-helps-care-your-mental-health
  • Flores, E. C., Kelman, I., Joye, Y., Bolderdijk, J. W., Ayeb-Karlsson, S., Wutich, A., Ayalon, L., & Hickman, C. (2022). A healthy planet for a healthy mind. One Earth, 5(4), 307–310. https://doi.org/10.1016/j.oneear.2022.03.021
  • Zero Circle. (2024). The Connection Between Mental Health and Sustainability: How Taking Care of the Planet Can Improve Your Well-being. https://blog.zerocircle.eco/en/the-connection-between-mental-health-and-sustainability-how-taking-care-of-the-planet-can-improve-your-well-being

 

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Psicología y el bombardeo de noticias en redes sociales

Cuando cada día hay más noticias sobre los problemas del mundo, los gobernantes y la guerra, puede ser difícil tratar de alejarse. La consciencia de la necesidad de mantenerse informado, mantenerse sano y de que, al mismo tiempo, otras personas no tienen el privilegio de descansar de los acontecimientos, puede llevar al burnout y causar más daños que beneficios en la persona y su comunidad.

De este modo, cuando el flujo de noticias se vuelve incesante, el consumo mediático puede transformarse en una fuente de estrés y agotamiento emocional. Huff (2022) señala que muchos adolescentes y adultos jóvenes están experimentando estrés directamente relacionado con las noticias que reciben a través de redes sociales o medios tradicionales. Este fenómeno, denominado sobrecarga de saturación mediática, describe la sobrecarga psicológica que surge ante el exceso de información negativa y constante.

Doomscrolling: el ciclo del miedo digital

Parte de esta sobrecarga proveniente de las redes sociales proviene del doomscrolling, el cual se popularizó durante la pandemia para describir la tendencia a usar redes sociales y consumir contenido por horas, lo que, de acuerdo con Grant (citado por Huff, 2022), puede generar un aumento en las emociones de miedo, tristeza o impotencia. De modo que esta sobreexposición puede causar ansiedad por titulares, donde los usuarios presentan tensión corporal y pensamientos intrusivos antes incluso de revisar las noticias (Grant, citado por Huff, 2022)

Sobrecarga de información y fatiga digital

Así, se da la sobrecarga de redes sociales, la cual Li et al. (2023) describe como la percepción subjetiva de estar expuesto a más información y demandas sociales de las que se puede procesar, lo que puede producir estados de cansancio emocional, irritabilidad y pérdida de interés. Conduciendo al desarrollo de ansiedad, depresión, trastornos del sueño y disminución de la autoeficacia en salud. a la vez que crea una necesidad compulsiva de mantenerse actualizado, reforzando el ciclo de sobreuso, alimentando aún más el estrés digital (Li et al., 2023).

La negatividad como estrategia mediática

Este ciclo de consumo de contenido y estrés se convierte en un mecanismo de los medios de comunicación para aumentar su alcance (Anderson, 2025). De acuerdo con Anderson (2025), podemos ver los resultados de este ciclo actualmente, dado que el estudio de Stress in America Survey revela que el 83% de los estadounidenses reportó estrés por el futuro del país en 2020 y el 73% se sintió abrumado por las crisis mundiales en 2023. Demostrando el impacto de la exposición prolongada a noticias negativas en la salud mental colectiva.

Polarización, identidad y agotamiento social

Pero se debe tener en cuenta que el impacto de este consumo no es solo en la salud mental, sino que tiende a llevar a la polarización. Anderson (2025) explica que la selección de noticias que confirman nuestras creencias refuerza el pensamiento binario y las divisiones sociales, lo que desde la teoría de la identidad social fomenta el tribalismo, la intolerancia y la agresividad hacia quienes piensan diferente, factores que amplifican el estrés y la frustración.

Así, se explica por qué este proceso de sobrecarga también es usado por políticos, dado que, como señala Bartels (2025), estos hacen uso de estrategias políticas y mediáticas, como el flood the zone, las cuales buscan generar una sensación de caos e impotencia al inundar el espacio informativo, estimulando respuestas de miedo que afectan tanto la capacidad cognitiva como la emocional, causando miedo constante y distorsionando la percepción de riesgo y reforzando patrones de pensamiento extremos, como la generalización o el catastrofismo, imposibilitando la acción por parte de la sociedad.

Estrategias psicológicas de afrontamiento

Ante este panorama, los psicólogos sugieren implementar una dieta mediática, es decir, limitar el tiempo de exposición a noticias y redes sociales. Stosny (citado por Huff, 2022) recomienda apagar notificaciones, establecer horarios sin dispositivos y practicar la escritura reflexiva para moderar la ansiedad, canalizando la preocupación hacia la acción comunitaria, transformando el estrés en un impulso constructivo (Bartels, 2025)

Conclusiones

El bombardeo de noticias en redes sociales representa un desafío contemporáneo para la salud mental; la exposición constante a contenidos negativos no solo provoca fatiga emocional, sino también ansiedad, desesperanza y polarización social. Es por esto que debemos repensar el consumo mediático y promover un equilibrio entre el consumo de información responsable y el bienestar emocional. Se debe recordar que el descansar de las noticias es positivo, no es cuestión de ignorar los sucesos, sino de cuidarnos los unos a los otros para poder resistir.

Referencias

  • Huff, C. (2022). Media overload is hurting our mental health. Here are ways to manage headline stress. https://www.apa.org. https://www.apa.org/monitor/2022/11/strain-media-overload
  • Li, K., Jiang, S., Yan, X., & Li, J. (2023). Mechanism study of social media overload on health self-efficacy and anxiety. Heliyon, 10(1), e23326. https://doi.org/10.1016/j.heliyon.2023.e23326
  • Anderson, B., MD. (2025). Media Excess & Mental Health. Psychiatric Times – Mental Health News, Clinical Insights. https://www.psychiatrictimes.com/view/media-excess-mental-health
  • Bartels, M. (2025). Feeling overwhelmed by the news? Here’s how to protect your mental health. Scientific American. https://www.scientificamerican.com/article/feeling-overwhelmed-by-the-news-heres-how-to-protect-your-mental-health/

 

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Analfabetismo funcional: una barrera silenciosa

En un mundo donde cada vez nos vemos más bombardeados por redes sociales e inteligencia artificial, se ha dado un nuevo fenómeno: estudiantes de secundaria y adultos que leen y al mismo tiempo son incapaces de comprender un texto o analizarlo de forma crítica.

Así nace el fenómeno del analfabetismo funcional, el cual, de acuerdo con Vágvölgyi et al. (2016), afecta tanto a jóvenes como a adultos y representa una amenaza silenciosa para el desarrollo cognitivo y social en la sociedad contemporánea.

Definición y alcance del analfabetismo funcional

De acuerdo con Vágvölgyi et al. (2016), el analfabetismo funcional (AF) describe habilidades de lectura, escritura e interpretación insuficientes para enfrentar los retos cotidianos de la vida moderna. Esto incluye desde el uso de tecnologías digitales hasta la comprensión de información sobre salud, empleo o política.

Según la UNESCO (1978, citado en Gronchi y Perini, 2024), una persona funcionalmente alfabetizada debe poder participar activamente en las actividades de su comunidad, utilizando la lectura y la escritura como herramientas de desarrollo personal y colectivo, por lo cual el  AF no se limita al desconocimiento de la lectura o escritura, sino a la incapacidad de aplicar el conocimiento de manera eficaz. Las personas afectadas pueden leer un texto corto, pero no logran analizarlo, interpretarlo o evaluar su veracidad (Vágvölgyi et al., 2016), y esta limitación no solo afecta el desempeño laboral y académico, sino también la autonomía personal y la participación ciudadana.

El aumento del analfabetismo funcional en jóvenes

La importancia de este fenómeno recae en estudios recientes, donde se revela que en Estados Unidos se ha dado una tendencia alarmante: uno de cada cuatro jóvenes adultos es funcionalmente analfabeto, a pesar de haber obtenido un diploma de secundaria (Harkay, 2025). Entre 2017 y 2023, el porcentaje de jóvenes de 16 a 24 años con bajos niveles de alfabetización aumentó del 16% al 25%, y este incremento coincide con la expansión tecnológica y la digitalización del aprendizaje, donde la lectura crítica ha sido reemplazada por la inmediatez informativa (Harkay, 2025).

Sin embargo, Harkay (2025) menciona que, de acuerdo con expertos en educación, esta situación se puede agravar por factores como la pobreza, la inestabilidad habitacional y la desconexión entre los programas escolares y las habilidades reales necesarias para desenvolverse en la sociedad actual. Siendo el resultado una generación que, aunque certificada, carece de las competencias para analizar, cuestionar y producir conocimiento de forma autónoma.

Alfabetización, tecnología y la ilusión de competencia

De este modo, se identifica que el auge de la tecnología y la información digital ha generado una paradoja: mientras se amplía el acceso al conocimiento, disminuye la capacidad de comprensión profunda. De acuerdo con la Universidad GLOBIS (2024), el analfabetismo funcional crea una “ilusión de habilidades”, donde las personas creen saber más de lo que realmente saben, y a exposición constante a videos, tutoriales o publicaciones breves promueve una falsa sensación de dominio sobre temas que solo se conocen superficialmente.

Este fenómeno, denominado por Kardas y O’Brien como la “ilusión de habilidad”, refuerza la idea de que ver información equivale a comprenderla o aplicarla. Sin embargo, esta aparente alfabetización se traduce en una pérdida de pensamiento crítico, debilitando las funciones cognitivas necesarias para la reflexión y la toma de decisiones informadas (Universidad GLOBIS, 2024).

Consecuencias sociales y cognitivas del analfabetismo funcional

En este contexto,  las repercusiones del AF trascienden el ámbito educativo. Según Vágvölgyi et al. (2016), las personas funcionalmente analfabetas enfrentan mayores dificultades para obtener y mantener empleo, manejar sus finanzas y comprender información médica o política, lo que, en el contexto digital, las hace más vulnerables a la desinformación, la manipulación mediática y las teorías conspirativas.

Gronchi y Perini (2024) destacan que el analfabetismo funcional puede verse estrechamente ligado a la propagación de noticias falsas y la incapacidad de distinguir información veraz de la engañosa, lo que se explica a través de la teoría del doble proceso del pensamiento (Kahneman, 2011, como se cita en Gronchi y Perini, 2024), según la cual el pensamiento rápido (intuitivo y emocional) predomina sobre el pensamiento lento (analítico y deliberado), especialmente en contextos de sobrecarga informativa.

Repensar la alfabetización en la era digital

Teniendo en cuenta lo anterior, Gronchi y Périni (2024) recalcan que más allá de enseñar a leer y escribir, la alfabetización contemporánea requiere desarrollar habilidades críticas, tecnológicas y cognitivas que permitan navegar en entornos digitales saturados de información. Las estrategias educativas deben enfocarse en la comprensión profunda, la interpretación contextual y la capacidad de discernir entre información confiable y manipulada.

Conclusión

Así, se comprende que el analfabetismo funcional constituye una amenaza silenciosa que debilita la capacidad de las sociedades para pensar críticamente y desarrollarse de manera sostenible. Su combate requiere políticas públicas, programas educativos y estrategias comunitarias que fomenten no solo la lectura, sino también la comprensión, la reflexión y el pensamiento crítico. En una era donde la información abunda, la verdadera alfabetización consiste en saber discernir, analizar y aplicar el conocimiento con sentido.

 

Referencias

  • Vágvölgyi, R., Coldea, A., Dresler, T., Schrader, J., & Nuerk, H. (2016). A Review about Functional Illiteracy: Definition, Cognitive, Linguistic, and Numerical Aspects. Frontiers in Psychology, 7. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2016.01617
  • Harkay, J., (2025). Many Young Adults Barely Literate, Yet Earned a High School Diploma. The 74 Million. https://www.the74million.org/article/many-young-adults-barely-literate-yet-earned-a-high-school-diploma
  • Gronchi, G., & Perini, A. (2024). Limits of functional illiteracy in explaining human misinformation: the knowledge illusion, values, and the dual process theory of thought. Frontiers in psychology, 15, 1381865. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2024.1381865
  • GLOBIS University. (2024). A new threat to the digital age, the functionally illiterate can’t see the whole picture | GLOBIS University. https://www.globis.ac.jp/stories/digital-age-functionally-illiterate/

 

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