El rol del psicólogo en emergencias y desastres

El rol del psicólogo en emergencias y desastres

En momentos de emergencia, además de los servicios médicos y de rescate, los psicólogos juegan un rol fundamental para poder mantener un adecuado cuidado de la población. Las situaciones traumáticas dejan marcas que pueden mantenerse incluso cuando los rastros físicos desaparecen, por lo tanto el rol del psicólogo como asistente primario en casos de emergencia es cada vez más reconocido para proteger el bienestar de las personas afectadas (WHO, 2025).

La mayoría de las personas expuestas a emergencias experimentan reacciones como ansiedad, tristeza, desesperanza, insomnio, irritabilidad, cansancio o molestias físicas sin causa médica clara. Aunque en muchos casos este malestar disminuye con el tiempo, una parte de la población desarrollará trastornos mentales que requieren atención especializada (WHO, 2025).

¿Por qué es clave la intervención psicológica en emergencias?

Las emergencias no solo generan daño inmediato, sino que también erosionan redes de apoyo, incrementan la desigualdad y agravan problemas sociales y de salud mental preexistentes. Por ello, la atención psicológica no es un complemento, sino un componente esencial de la respuesta humanitaria (IASC, 2007; WHO, 2025).

El IASC señala que las crisis afectan simultáneamente a distintos niveles:

Impacto social

  • Problemas sociales previos que se intensifican (pobreza, discriminación, marginación).
  • Problemas sociales generados por la emergencia (separación familiar, ruptura de redes comunitarias, aumento de la violencia).
  • Problemas derivados de la propia asistencia humanitaria, cuando debilita estructuras comunitarias tradicionales (IASC, 2007).

Impacto psicológico

  • Trastornos mentales preexistentes que se agravan.
  • Reacciones emocionales intensas ante la catástrofe, como duelo, miedo, ansiedad o síntomas de estrés postraumático.
  • Malestar asociado a la incertidumbre, la falta de información o la pérdida de control sobre la propia vida (IASC, 2007; WHO, 2025).

Esto muestra que la salud mental y el bienestar psicosocial van mucho más allá del tratamiento del trauma, implica acompañar procesos individuales y colectivos de adaptación, afrontamiento y reconstrucción.

Funciones del psicólogo en la respuesta a emergencias

Teniendo en cuenta lo anterior, las directrices internacionales destacan múltiples acciones en las que los profesionales de la psicología tienen un papel clave dentro de equipos interdisciplinarios (WHO, 2025; IASC, 2007):

  • Integrar el apoyo psicosocial y la salud mental en los planes de preparación y respuesta ante emergencias.
  • Participar en la coordinación intersectorial para asegurar intervenciones coherentes y culturalmente pertinentes.
  • Fortalecer la autoayuda y el apoyo comunitario, promoviendo la participación activa de la población afectada.
  • Capacitar a personal de primera línea en primeros auxilios psicológicos.
  • Difundir información clara que favorezca el afrontamiento positivo y la búsqueda de ayuda.
  • Brindar atención clínica basada en la evidencia para personas con trastornos mentales prioritarios.
  • Proteger los derechos de personas con afecciones mentales graves, especialmente en contextos institucionales o de desplazamiento.
  • Establecer redes de derivación entre servicios de salud mental, atención general, escuelas y servicios sociales (WHO, 2025; IASC, 2007).

Intervención psicológica según las fases de la emergencia

Estas acciones se dividen en etapas, dado que la actuación del psicólogo no es igual en todos los momentos de la crisis, y las intervenciones deben adaptarse a las necesidades cambiantes de la población a lo largo del tiempo (Infocop, 2025).

1. Fase inmediata (primeras horas y días)

En esta etapa, la prioridad es garantizar seguridad, cubrir necesidades básicas y reducir el malestar agudo. La mayoría de las reacciones psicológicas son respuestas normales ante situaciones extremas.

Aquí, los psicólogos y otros profesionales capacitados aplican primeros auxilios psicológicos, centrados en:

  • Escuchar sin presionar.
  • Brindar información clara y práctica.
  • Ayudar a conectar a las personas con sus redes de apoyo.
  • Favorecer una sensación básica de seguridad y control (Infocop, 2025; WHO, 2025).

2. Fase de corto y medio plazo

Cuando la situación se estabiliza, comienza la identificación de personas cuyo malestar persiste o interfiere con su vida cotidiana. En esta fase se desarrollan acciones como:

  • Espacios grupales de apoyo psicosocial.
  • Intervenciones psicoeducativas sobre reacciones emocionales esperables.
  • Estrategias de manejo del estrés.
  • Derivación a atención especializada cuando se detectan síntomas más graves (Infocop, 2025).

3. Fase de recuperación a largo plazo

A largo plazo, el rol del psicólogo se orienta al tratamiento de trastornos mentales que se han consolidado, como depresión, ansiedad o trastorno de estrés postraumático, y al fortalecimiento de la resiliencia individual y comunitaria.

En esta etapa también se promueven procesos de reconstrucción del proyecto de vida, recuperación de roles sociales y fortalecimiento de vínculos, elementos esenciales para la recuperación integral tras la crisis (Infocop, 2025; IASC, 2007).

Enfoque comunitario y de derechos

Pero estas fases de intervención deben ir más allá de la atención individual, las guías internacionales subrayan la importancia de intervenciones comunitarias que refuercen la cohesión social, la participación y la protección de derechos, por lo que el trabajo psicológico en emergencias implica también:

  • Reconocer y fortalecer los recursos propios de la comunidad.
  • Evitar prácticas que generen dependencia o debiliten redes locales.
  • Promover la inclusión de grupos especialmente vulnerables (personas mayores, infancia, personas con discapacidad o con trastornos mentales graves) (IASC, 2007; WHO, 2025).

De esta manera, el psicólogo no solo atiende el sufrimiento individual, sino que contribuye a reconstruir el tejido social y a crear condiciones que favorezcan la recuperación colectiva.

Conclusión

El rol del psicólogo en emergencias y desastres es esencial para reducir el sufrimiento, prevenir complicaciones a largo plazo y fortalecer la resiliencia de personas y comunidades. Integrar la salud mental y el apoyo psicosocial en todas las fases de la respuesta humanitaria no es un lujo, sino una necesidad para una recuperación verdaderamente integral (WHO, 2025; IASC, 2007; Infocop, 2025).

 

Referencias

  • World Health Organization: WHO. (2025). La salud mental en las situaciones de emergencia. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/mental-health-in-emergencies
  •  Inter Agency Standing Comitee: IASC. (2007). Guía del IASC sobre salud mental y apoyo psicosocial en emergencias humanitarias y catástrofes.
  • Infocop. (2025). La necesidad de cuidar la salud mental en contextos de emergencias y catástrofes – Infocop. Infocop. https://www.infocop.es/la-necesidad-de-cuidar-la-salud-mental-en-contextos-de-emergencias-y-catastrofes-2/
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