Duelo: un proceso necesario para sanar

Duelo: un proceso necesario para sanar

El proceso de duelo es algo que a veces se ve como innecesario, se considera algo que debe suceder en un tiempo corto y que la persona debe “superar” para seguir adelante. Además de solo aplicarse a la muerte de una persona, ignorando que el duelo puede darse debido a la pérdida de una mascota, o incluso no deberse a la muerte sino a la pérdida de una amistad, una relación, o una meta.

¿Qué es el duelo?

El duelo es una reacción emocional intensa frente a una pérdida significativa. Puede generar sensaciones de tristeza profunda, desconexión, confusión e incluso dificultad para continuar con la vida cotidiana. Es una experiencia universal, pero al mismo tiempo profundamente personal, ya que cada persona vive el duelo de forma distinta según la relación con lo perdido, su historia y sus recursos emocionales (Mayo Clinic, 2016).

Aunque el dolor suele disminuir con el tiempo, el proceso puede durar meses o incluso años. No existe un “tiempo correcto” para dejar de sentir.

El duelo no solo ocurre ante la muerte

Diversos autores han señalado que el duelo también aparece ante pérdidas que no implican fallecimiento. Las rupturas amorosas, la pérdida de una amistad, una enfermedad crónica, la pérdida de un empleo o la imposibilidad de cumplir un proyecto vital pueden desencadenar reacciones de duelo igualmente válidas (Mara & Mara, 2024).

Desde una perspectiva fenomenológica, estas experiencias comparten algo fundamental: la sensación de haber perdido posibilidades de vida que eran importantes para la identidad y el futuro de la persona (Ratcliffe & Richardson, 2023). No solo se pierde “algo”, sino también la vida que se imaginaba junto a ello.

Fases del duelo: un proceso, no una línea recta

Tradicionalmente se han descrito fases del duelo como una guía para comprender su evolución. Sin embargo, estas no son etapas rígidas ni secuenciales; las personas pueden avanzar, retroceder o experimentar varias a la vez, pero en general Cabodevilla (2007) las divide en: 

1. Aturdimiento o shock

Sensación de incredulidad, confusión o bloqueo emocional. Funciona como un mecanismo de protección ante el impacto inicial de la pérdida.

2. Anhelo y búsqueda

Deseo intenso de recuperar lo perdido. Puede haber inquietud, irritabilidad y autorreproches.

3. Desorganización y desesperación

Predomina la tristeza profunda, la sensación de vacío y la dificultad para encontrar sentido a la vida sin aquello que se perdió.

4. Reorganización

Gradualmente la persona empieza a adaptarse a una nueva realidad, desarrollando rutinas, roles y vínculos distintos.

Cómo se manifiesta el duelo

Así mismo, se reconoce que el duelo, al ser un fenómeno complejo, puede afectar múltiples dimensiones de la persona (Cabodevilla, 2007):

  •  Física

Cansancio, alteraciones del sueño, cambios en el apetito, opresión en el pecho o en la garganta, dolores corporales.

  •  Emocional

Tristeza, rabia, culpa, miedo, ansiedad, soledad, desesperanza o incluso alivio en algunos casos.

  •  Cognitiva

Dificultades de concentración, pensamientos repetitivos sobre la pérdida, sensación de confusión o embotamiento mental.

  •  Conductual

Aislamiento, llanto frecuente, cambios en la actividad diaria o en el consumo de sustancias.

  •  Social

Retraimiento o dificultad para relacionarse como antes.

  •  Espiritual

Cuestionamientos sobre el sentido de la vida, la muerte y las creencias personales.

Estas manifestaciones están mediadas por factores culturales, personales y relacionales, por lo que no todas las personas las viven de la misma manera.

Formas de duelo

Además, se debe comprender que el duelo puede adoptar distintas formas, dependiendo de la situación que lo cause. Siendo todas estas procesos únicos que requieren de ayuda especializada para cada caso (Cabodevilla, 2007):

  • Duelo anticipatorio

 Cuando la pérdida se prevé antes de que ocurra.

  • Duelo crónico

El dolor se mantiene de forma intensa durante años.

  • Duelo congelado o retardado

Dificultad para expresar emociones tras la pérdida.

  • Duelo enmascarado

 El malestar aparece en forma de síntomas físicos o conductas sin que la persona lo relacione con la pérdida.

  • Duelo ambiguo

Ocurre cuando no hay claridad sobre la pérdida (por ejemplo, desapariciones o deterioro cognitivo severo de un familiar).

  • Duelo normal

Incluye reacciones intensas pero que, con el tiempo, tienden a integrarse en la vida de la persona.

Todas estas formas de duelo entonces son normales, y dependen de las características de la pérdida, la persona y su entorno, las cuales causan que en general, la mayoría de las personas logren atravesar el duelo con apoyo social. Sin embargo, puede ser necesario buscar ayuda cuando el malestar es muy intenso, persistente o interfiere gravemente con la vida cotidiana. Algunos signos de alerta incluyen culpa extrema, aislamiento prolongado, conductas autodestructivas o imposibilidad de hablar de la pérdida sin desbordarse emocionalmente (Cabodevilla, 2007).

Tareas del duelo: el trabajo emocional de sanar

Así, se debe comprender que el duelo en todos los casos implica un proceso activo de adaptación, donde la persona con el paso del tiempo debe de (Cabodevilla, 2007):

  1. Aceptar la realidad de la pérdida.
  2. Trabajar el dolor emocional, permitiéndose sentir y expresar las emociones.
  3. Adaptarse a una vida en la que lo perdido ya no está, asumiendo nuevos roles y rutinas.
  4. Recolocar emocionalmente lo perdido y seguir viviendo, manteniendo el vínculo en la memoria sin que impida abrirse a nuevas experiencias.

Teniendo en cuenta que estas tareas no significan olvidar, sino aprender a vivir de una manera distinta.

La importancia del acompañamiento

Además de esto, se debe tener en cuenta que el entorno cumple un papel clave. Escuchar sin juzgar, validar el dolor y respetar el ritmo de cada persona favorece la elaboración del duelo en todos los casos, especialmente en aquellos duelos que no implican la muerte, dado que la red de apoyo debe comprender que el sufrimiento no debe ser minimizado y pasar incomprendido (Mara & Mara, 2024; Ratcliffe & Richardson, 2023).

Duelo y esperanza

Teniendo en cuenta lo anterior, se debe comprender que en el duelo el sanar no significa olvidar a la persona o los buenos momentos, sino que resolver el duelo se trata de recordar sin que el dolor se vuelva inmovilizante y aprender a seguir adelante Siendo este un proceso con altibajos, que no tiene una sola forma de darse.

Referencias

  • Mayo Clinic (2016) ¿Qué es el duelo?. https://www.mayoclinic.org/es/patient-visitor-guide/support-groups/what-is-grief
  • Cabodevilla, I.. (2007). Las pérdidas y sus duelos. Anales del Sistema Sanitario de Navarra, 30(Supl. 3), 163-176. Recuperado en 28 de enero de 2026, de http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1137-66272007000600012&lng=es&tlng=es.
  • Mara, & Mara. (2024). El duelo sin pérdida. Equipo Clínico. https://equipoclinico.atam.es/el-duelo-sin-perdida/
  • Ratcliffe, M., & Richardson, L. (2023). Grief over Non-Death Losses: A Phenomenological Perspective. Passion: Journal of the European Philosophical Society for the Study of Emotions, 1(1), 50-67. https://doi.org/10.59123/passion.v1i1.12287
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