Prevención en salud mental comunitaria

La salud mental comunitaria es un área que suele ignorarse, dado que vivimos en un mundo cada vez más individualista, lo cual erosiona nuestros lazos sociales. A pesar de esto, la comunidad es una de las redes de apoyo más importantes que existen, y por lo tanto es importante tomar medidas para buscar espacios que prevengan y cuiden la salud mental de la comunidad (Constanzo, 2024; Castillo et al., 2019).

Esta prevención en salud mental comunitaria parte de la idea de que los problemas psicosociales no pueden abordarse únicamente desde la atención individual, por lo cual es necesario intervenir sobre los contextos familiares, escolares, comunitarios e institucionales que influyen en el desarrollo de las personas (Constanzo, 2024).

¿Qué es la prevención en salud mental comunitaria?

Así, Constanzo (2024) define la prevención en salud mental como el conjunto de estrategias orientadas a reducir factores de riesgo y fortalecer factores protectores antes de que aparezcan trastornos o dificultades graves. Lo que en el ámbito comunitario, implica crear condiciones que promuevan la cohesión social, la participación y el acceso equitativo a oportunidades de bienestar.

Este enfoque, proveniente de la psicología comunitaria se basa en tres principios esenciales: el empoderamiento de las comunidades, la transformación de las desigualdades estructurales y la participación activa de las personas en las decisiones que afectan su bienestar (Constanzo, 2024).

El enfoque comunitario en la atención en salud mental

Parte de los principios del enfoque comunitario es la atención primaria en salud mental, modelo el cual se centra en la promoción, la prevención, la participación social y la recuperación en el entorno cotidiano de las personas, enfatizando el cuidado hacia la recuperación para que las personas puedan construir una vida significativa más allá del diagnóstico, fortaleciendo la esperanza, la autoestima, las relaciones saludables y la autonomía (Organización Panamericana de la Salud, 2025).

Intervenciones comunitarias que sí funcionan

En términos de función, autores como Castillo et al (2019) han demostrado que las intervenciones comunitarias en salud mental tienen un impacto positivo a nivel: individual, familiar, institucional, comunitario y de políticas públicas; ampliando el acceso a la atención mediante figuras de confianza dentro de la comunidad, como líderes locales, docentes o agentes comunitarios.

Algunas intervenciones exitosas han integrado servicios de salud mental en espacios no tradicionales como escuelas, iglesias, centros comunitarios e incluso sistemas judiciales, lo que aumenta la accesibilidad y reduce el estigma al fortalecer vínculos familiares, mejorar habilidades parentales y promover entornos escolares protectores. Mostrando efectos positivos tanto en salud mental como en resultados sociales más amplios (Castillo et al., 2019).

Organizaciones comunitarias y prevención en salud mental

Así, las organizaciones comunitarias han avanzado hasta cumplir un papel clave en la promoción de conductas saludables entre personas con condiciones de salud mental. Dado que de acuerdo con Gibson et al (2021) estas organizaciones suelen ofrecer apoyos psicosociales, acompañamiento, espacios de socialización y programas de rehabilitación que abordan necesidades integrales, incluyendo la salud física, y llevando a cabo acciones de cuidado preventivo como la detección de conductas de riesgo (por ejemplo, consumo de tabaco o sedentarismo) y el apoyo para modificarlas mediante consejería breve y derivación a servicios especializados (Gibson et al., 2021).

A pesar de lo anterior, Gibson et al (2021), también mencióna que, dada la falta de personal o de financiación, muchas organizaciones pueden detectar riesgos, pero con menor frecuencia ofrecen apoyo sostenido para el cambio de hábitos, lo que señala la necesidad de fortalecer recursos, capacitación y articulación con otros servicios, por medio de la presencia de personal capacitado, guías de actuación y sistemas de registro de datos, los cuales permiten mejorar la adopción de prácticas preventivas.

Innovaciones y nuevos caminos en prevención

Por otro lado, autores como Singh et al (2022) menciónan que intervenciónes innovadores, tales como la intervención digital, ofrecen oportunidades para ampliar el acceso a la prevención, especialmente en contextos con recursos limitados. Facilitando el seguimiento, reduciendo barreras de estigma y apoyando la continuidad del cuidado tras tratamientos intensivos (Singh et al., 2022).

Conclusión

La prevención en salud mental comunitaria representa un enfoque integral que reconoce la influencia de los entornos sociales en el bienestar psicológico. De modo que fortalecer las redes de apoyo, promover la participación, reducir desigualdades y acercar los servicios a la vida cotidiana de las personas son acciones clave para construir comunidades más saludables y resilientes (Constanzo, 2024; Castillo et al., 2019; Organización Panamericana de la Salud, 2025).

Referencias

  • Gibson, L., Clinton-McHarg, T., Wilczynska, M., Latter, J., Bartlem, K., Henderson, C., Wiggers, J., Wilson, A., Searles, A., & Bowman, J. (2021). Preventive care practices to address health behaviours among people living with mental health conditions: A survey of Community Managed Organisations. Preventive Medicine Reports, 23, 101495. https://doi.org/10.1016/j.pmedr.2021.101495
  • Singh, V., Kumar, A., & Gupta, S. (2022). Mental Health Prevention and Promotion—A Narrative Review. Frontiers in Psychiatry, 13, 898009. https://doi.org/10.3389/fpsyt.2022.898009
  • Organización Panamericana de la Salud. (2025). Mental health in primary care. https://www.paho.org/en/topics/mental-health-primary-care
  • Castillo, E. G., Ijadi-Maghsoodi, R., Shadravan, S., Moore, E., Mensah, M. O., Docherty, M., Nunez, M. G. A., Barcelo, N., Goodsmith, N., Halpin, L. E., Morton, I., Mango, J., Montero, A. E., Koushkaki, S. R., Bromley, E., Chung, B., Jones, F., Gabrielian, S., Gelberg, L., . . . Wells, K. B. (2019). Community Interventions to Promote Mental Health and Social Equity. Current Psychiatry Reports, 21(5), 35. https://doi.org/10.1007/s11920-019-1017-0
  • Stamboglis, N., & Jacobs, R. (2019). Factors Associated with Patient Satisfaction of Community Mental Health Services: A Multilevel Approach. Community Mental Health Journal, 56(1), 50–64. https://doi.org/10.1007/s10597-019-00449-x
  • Constanzo, A. Z. (2024). Community prevention in mental health and substance use: an approach from community psychology. International Journal of Family & Community Medicine, 9(1), 6–11. https://doi.org/10.15406/ijfcm.2025.09.00373

Cuidados preventivos en salud mental

La salud mental puede verse afectada por diversos factores estructurales, ambientales, sociales e individuales, por lo cual puede ser difícil pensar en cuidarla. Sin embargo, existen algunos cuidados preventivos que pueden ayudar a fortalecer la resiliencia y a mantener una buena salud mental, incluso en los momentos más difíciles (World Health Organization [WHO], 2025; UNICEF, n.d.).

Comprender la prevención en salud mental implica reconocer que el bienestar psicológico no solo se atiende cuando hay una crisis, sino que se cultiva de forma constante a lo largo de la vida (Mental Health Foundation, 2021; Thompson, 2025).

¿Qué significa prevenir en salud mental?

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (2025), la salud mental no es un estado fijo, sino un continuo que cambia según las experiencias, el entorno y los recursos personales. Puede fortalecerse o verse afectada por factores familiares, comunitarios y sociales. Por lo cual su cuidado debe ser permanente.

A partir de este concepto nace la prevención en salud mental, la cual incluye acciones que promueven el bienestar, reducen riesgos y ayudan a las personas a desarrollar habilidades para afrontar el estrés, relacionarse de forma saludable y tomar decisiones que favorezcan su equilibrio emocional (UNICEF, n.d.). Mientras que la promoción de la salud mental busca que las personas prosperen, no solo que eviten enfermar. (UNICEF, n.d.; WHO, 2025).

Factores de riesgo y factores protectores

Para poder llevar a cabo acciones de prevención y promoción de salud mental, se debe comprender que esta se ve influida por múltiples factores que interactúan entre sí: 

Factores de riesgo: pueden incluir dificultades económicas, violencia, desigualdad, aislamiento social, consumo de sustancias o experiencias adversas en la infancia (WHO, 2025; Mental Health Foundation, 2021). Estos factores no determinan que alguien desarrolle un problema de salud mental, pero sí aumentan la vulnerabilidad.

Factores protectores: ayudan a fortalecer la resiliencia. Entre ellos se encuentran las habilidades sociales y emocionales, relaciones de apoyo, acceso a educación de calidad, entornos seguros y comunidades conectadas (WHO, 2025; UNICEF, n.d.).

Ninguno de estos factores por sí solos pueden predecir el resultado de la salud mental, sin embargo, la combinación de estos y las circunstancias de la persona a lo largo del tiempo influyen en el bienestar psicológico (WHO, 2025).

Tipos de prevención en salud mental

Con el fin de fomentar estos factores de prevención y disminuir los efectos de los factores de riesgo nace la prevención, la cual se divide en tres niveles (Mental Health Foundation, 2021):

Prevención primaria

Busca evitar que aparezcan problemas de salud mental, promoviendo el bienestar en toda la población. Incluye campañas de sensibilización, educación emocional en escuelas y creación de entornos seguros e inclusivos (Mental Health Foundation, 2021; UNICEF, n.d.).

Prevención secundaria

Se centra en personas con mayor riesgo debido a experiencias de vida, discriminación, enfermedades crónicas o situaciones de vulnerabilidad. El objetivo es brindar apoyo temprano para reducir el impacto de posibles dificultades (Mental Health Foundation, 2021).

Prevención terciaria

Está dirigida a personas que ya viven con un problema de salud mental. Busca reducir recaídas, fortalecer la autonomía y mejorar la calidad de vida mediante tratamiento, apoyo social y estrategias de autocuidado (Mental Health Foundation, 2021).

Acciones personales para cuidar la salud mental

Dentro de estos niveles de prevención suele encontrarse la enseñanza del autocuidado preventivo, el cual no es igual para todas las personas, pero algunas prácticas generales han mostrado ser útiles para sostener el bienestar emocional, tales como (Mental Health Foundation, 2021; Thompson, 2025):

  • Hablar sobre lo que sentimos: Compartir emociones con personas de confianza reduce la sensación de aislamiento.
  • Dormir bien: El descanso adecuado está estrechamente vinculado con el equilibrio emocional.
  • Mantener una alimentación equilibrada: La nutrición influye en el estado de ánimo y la energía.
  • Realizar actividad física: El movimiento favorece la regulación del estrés y mejora el bienestar general.
  • Practicar mindfulness o atención plena: Ayuda a conectar con el presente y regular las emociones.
  • Cuidar las relaciones: Mantener vínculos significativos fortalece la red de apoyo.
  • Buscar ayuda temprana: Acudir a un profesional antes de que el malestar se intensifique facilita la recuperación (Thompson, 2025).

Salud mental en la comunidad y el trabajo

Sin embargo, la prevención no depende sólo de decisiones individuales. Los entornos laborales, educativos y comunitarios también influyen profundamente en el bienestar psicológico. Por lo cual los cuidados comunitarios y la creación de políticas que promuevan condiciones laborales saludables, acceso a servicios, apoyo social y reducción del estigma son fundamentales para abordar los determinantes sociales que impactan la salud mental (WHO, 2025).

La importancia de actuar antes de la crisis

De este modo, se comprende que el cuidado preventivo en salud mental permite identificar señales tempranas de estrés, sobrecarga o desgaste emocional, y actuar antes de que se conviertan en crisis, permitiendo que la persona fortalezca su resiliencia, mejore la toma de decisiones y tenga una vida más equilibrada (Thompson, 2025).

Por lo cual el invertir en promoción y prevención a nivel estructural permite desarrollar habilidades emocionales, fortalecer redes de apoyo y promover entornos seguros e inclusivos, que mejoren la calidad de vida de la población (WHO, 2025; UNICEF, n.d.).

Referencias

  • World Health Organization: WHO. (2025). Mental health. https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/mental-health-strengthening-our-response
  • UNICEF. (n.d). What do promotion and prevention mean in mental health?. UNICEF Adolescent Mental Health Hub. https://www.unicef.org/adolescentmentalhealthhub/what-do-promotion-and-prevention-mean-mental-health
  • Mental Health Foundation. (2021). Prevention and mental health. https://www.mentalhealth.org.uk/explore-mental-health/a-z-topics/prevention-and-mental-health
  • Thompson, S. (2025). Why is preventive Mental health care just as important as Physical health Check-Ups? Transforming Emotions. https://transformingemotions.ca/why-is-preventive-mental-health-care-just-as-important-as-physical-health-check-ups/

Prevención y cuidado post-ACV

Después de que un ser querido pasa por un accidente cerebro vascular (ACV), puede necesitar ciertos cuidados especiales, los cuales dependen del tipo de ACV y las áreas afectadas. Si bien puede haber tratamientos para el proceso de rehabilitación, la vida después de un ACV es permanentemente alterada tanto para la persona que lo sufre, como para su red de apoyo. Por lo cual es importante conocer los cuidados adecuados y cómo puede prevenirse en un principio (Mayo Clinic, n.d.; American Stroke Association, n.d.).

¿Qué es un accidente cerebrovascular?

De acuerdo con Apollo Hospitals y Mayo Clinic (n.d), un ACV ocurre cuando el flujo sanguíneo hacia una parte del cerebro se bloquea o cuando un vaso sanguíneo cerebral se rompe, lo que provoca daño en las células cerebrales. Las consecuencias dependen del área afectada y del tiempo que el cerebro permanezca sin oxígeno y nutrientes.

Tipos de ACV

Existen dos tipos principales de accidente cerebrovascular:

ACV isquémico

Es el más frecuente. Ocurre cuando un coágulo bloquea un vaso sanguíneo que irriga el cerebro, impidiendo que el tejido cerebral reciba oxígeno y nutrientes y causando la muerte de las neuronas en cuestión de minutos (Mayo Clinic, n.d.; National Institute of Neurological Disorders and Stroke [NINDS], n.d.).

ACV hemorrágico

Se produce cuando un vaso sanguíneo del cerebro se rompe y causa sangrado dentro o alrededor del tejido cerebral. La acumulación de sangre genera presión sobre las neuronas y las daña (Mayo Clinic, n.d.; NINDS, n.d.).

Ambos tipos constituyen una emergencia médica que requiere atención inmediata para reducir el daño cerebral y las posibles complicaciones (Mayo Clinic, n.d.).

Señales de alarma: método RÁPIDO

Ambos tipos de ACV tienen síntomas similares, por lo que aprender a reconocer los síntomas a tiempo puede ayudar a salvar la vida de la persona y disminuir los daños causados al cerebro. Para esto, se hace uso del método RÁPIDO, el cual facilita identificar los signos principales de un ACV (NINDS, n.d.):

  • R – Rostro caído: un lado de la cara se ve caído al sonreír.
  • Á – Alteración del equilibrio: dificultad repentina para mantenerse en pie o coordinar movimientos.
  • P – Pérdida de fuerza en el brazo: debilidad o adormecimiento en un brazo o un lado del cuerpo.
  • I – Impedimento visual repentino: visión borrosa, doble o pérdida de visión.
  • D – Dificultad para hablar: habla arrastrada, dificultad para expresarse o comprender.
  • O – Obtenga ayuda: llamar de inmediato a emergencias.

Diagnóstico y tratamiento temprano

Teniendo en cuenta lo anterior, el tratamiento temprano es crucial en un ACV. De acuerdo con American Stroke Association (n.d), en estos casos el diagnóstico incluye evaluación clínica, exámenes neurológicos e imágenes cerebrales como tomografía (TAC) o resonancia magnética (IRM). Estas pruebas permiten identificar el tipo de ACV y la zona afectada

En el ACV isquémico, el tratamiento puede incluir medicamentos para disolver el coágulo o procedimientos mecánicos para extraerlo. Mientras que en el ACV hemorrágico, el objetivo es detener el sangrado y estabilizar el vaso sanguíneo afectado (American Stroke Association, n.d.).

Secuelas frecuentes tras un ACV

Tras recibir tratamiento se identifican los daños causados por el ACV y sus secuelas, dado que las consecuencias dependen del área cerebral lesionada y del tiempo sin riego sanguíneo. Entre las secuelas más comunes se encuentran (American Stroke Association, n.d.; Mayo Clinic, n.d.):

Cambios físicos

  • Debilidad o parálisis en un lado del cuerpo
  • Espasticidad y rigidez muscular
  • Fatiga persistente
  • Convulsiones

Cambios en la comunicación

  • Afasia: dificultad para comprender o expresar el lenguaje
  • Disartria: dificultad para articular palabras
  • Apraxia del habla: dificultad para coordinar los movimientos necesarios para hablar

Cambios cognitivos

  • Problemas de memoria
  • Dificultades para planificar, organizar o tomar decisiones
  • Problemas de atención y aprendizaje

Cambios emocionales y conductuales

  • Ansiedad y depresión
  • Irritabilidad o cambios bruscos de humor
  • Labilidad emocional (llanto o risa involuntarios)

De acuerdo con la American Stroke Association (n.d) estos cambios son producto de las alteraciones en las funciones cerebrales afectadas por la lesión, por lo cual pueden ser tratadas, aunque no necesariamente recuperadas del todo.

Cuidados en el hogar después de un ACV

Debido a lo anterior, se comprende que el acompañamiento familiar es clave para la recuperación. Algunas recomendaciones incluyen (American Stroke Association, n.d.):

  • Seguir estrictamente las indicaciones médicas y de rehabilitación
  • Facilitar un entorno seguro para prevenir caídas
  • Fomentar la comunicación con paciencia y apoyo
  • Estimular la autonomía en actividades diarias cuando sea posible
  • Prestar atención a cambios emocionales y buscar apoyo psicológico si es necesario

Factores de riesgo del ACV

Sin embargo, los ACV, o sus secuelas pueden prevenirse al controlar algunos de los factores de riesgo que aumentan la probabilidad de sufrir un accidente cerebrovascular(Mayo Clinic, n.d.):

Factores de estilo de vida

  • Sobrepeso u obesidad
  • Inactividad física
  • Consumo excesivo de alcohol
  • Uso de drogas ilícitas
  • Tabaquismo o exposición al humo

Factores médicos

  • Hipertensión arterial
  • Diabetes
  • Colesterol elevado
  • Enfermedades cardíacas
  • Apnea obstructiva del sueño

Conclusión

De este modo, se comprende que un ACV es una emergencia médica que puede dejar secuelas físicas, cognitivas y emocionales significativas. De modo que reconocer los síntomas a tiempo, acceder a tratamiento temprano y mantener cuidados continuos en el hogar son pilares fundamentales para la recuperación. Asimismo, la prevención mediante hábitos de vida saludables y el control de factores de riesgo es esencial para disminuir la probabilidad de nuevos eventos (NINDS, n.d.; Mayo Clinic, n.d.; American Stroke Association, n.d.).

 

Referencias

Accidente cerebrovascular: mitos y realidades

Los accidentes cerebrovasculares (ACV) tienden a suceder cuando nadie los espera, pueden haber signos, pero al no conocerlos, para muchas personas estos suceden de la nada y generan cambios fundamentales en sus vidas con los cuales no están preparados para lidiar.

Debido a lo anterior, es importante saber cuales son los mitos y las realidades de los ACV, con el fin de aprender cómo prepararnos para ellos, reconocerlos y actuar con rapidez (Apollo Hospitals, s. f.; F.A.S.T Training Australia, 2025; Frei, 2025).

¿Qué es un accidente cerebrovascular?

De acuerdo con Frei F.A.S.T Training Australia (2025), un ACV ocurre cuando el flujo de sangre hacia una parte del cerebro se interrumpe o se reduce de manera significativa, sea por un coágulo (ACV isquémico), o por sangrado (ACV hemorrágico), lo cual impide que las células cerebrales reciban oxígeno y nutrientes, lo que puede provocar daño cerebral en cuestión de minutos.

Además de lo anterior, existe otro tipo de ACV, el  ataque isquémico transitorio (AIT), en donde suceden los síntomas de un ACV de forma rápida y pasajera, y el cual tiende a ser una señal de advertencia de un posible ACV mayor, por lo cual sin importar el estado pasajero de los síntomas se debe llevar a la persona a un hospital (Apollo Hospitals, s. f.; F.A.S.T Training Australia, 2025).

Mitos y realidades sobre el accidente cerebrovascular

Teniendo en cuenta lo anterior, es importante comprender los mitos y las realidades de los ACV , algunos de estos son:

Mito 1: “El ACV solo afecta a personas mayores”

Realidad: Aunque el riesgo aumenta con la edad, los ACV pueden ocurrir a cualquier edad, incluso en personas jóvenes, adolescentes y niños. En los últimos años se ha observado un aumento de casos en adultos jóvenes, asociado a factores como hipertensión, obesidad y diabetes (Apollo Hospitals, s. f.; Frei, 2025; F.A.S.T Training Australia, 2025).

Mito 2: “Los ACV no se pueden prevenir”

Realidad: Muchos factores de riesgo son modificables. Controlar la presión arterial, dejar de fumar, mantener un peso saludable, realizar actividad física, moderar el consumo de alcohol y tratar afecciones como la diabetes o la fibrilación auricular puede reducir significativamente el riesgo (Apollo Hospitals, s. f.; Frei, 2025; F.A.S.T Training Australia, 2025).

Mito 3: “Todos los ACV causan parálisis”

Realidad: No todos los ACV producen parálisis, las secuelas dependen del área del cerebro afectada, la magnitud del daño y la rapidez con que se reciba atención médica. Algunas personas pueden presentar alteraciones del habla, la memoria, la visión o cambios emocionales, sin parálisis evidente (Apollo Hospitals, s. f.; Frei, 2025).

Mito 4: “Los síntomas siempre son dramáticos y dolorosos”

Realidad: Los síntomas pueden ser sutiles y no siempre incluyen dolor. Debilidad en un lado del cuerpo, dificultad para hablar, caída de un lado del rostro, visión borrosa o pérdida del equilibrio son señales de alerta, incluso si no hay dolor intenso (Apollo Hospitals, s. f.; F.A.S.T Training Australia, 2025; Frei, 2025).

Mito 5: “No se puede hacer nada una vez comienza un ACV”

Realidad: El tratamiento inmediato puede salvar tejido cerebral y reducir la discapacidad. Existen intervenciones como medicamentos trombolíticos, procedimientos para retirar coágulos y cirugías en casos hemorrágicos. La rapidez en la atención es determinante para el pronóstico (Apollo Hospitals, s. f.; Frei, 2025; F.A.S.T Training Australia, 2025).

Mito 6: “La recuperación solo ocurre en los primeros meses”

Realidad: Aunque la recuperación suele ser más rápida al inicio, muchas personas continúan mejorando durante meses e incluso años gracias a la rehabilitación y a la capacidad del cerebro de reorganizarse (neuroplasticidad) (Apollo Hospitals, s. f.).

Mito 7: “El ACV solo afecta al cerebro”

Realidad: Aunque se origina en el cerebro, sus efectos pueden impactar el movimiento, la comunicación, la memoria, las emociones y la vida diaria. Por eso, la recuperación suele requerir un abordaje integral que incluya rehabilitación física, cognitiva y apoyo emocional (Apollo Hospitals, s. f.).

Mito 8: “La aspirina previene todos los tipos de ACV”

Realidad: La aspirina puede ser útil en algunos casos de ACV isquémico, pero no previene los hemorrágicos y puede ser riesgosa sin indicación médica. Su uso debe ser evaluado por un profesional de salud según los factores individuales (Apollo Hospitals, s. f.; F.A.S.T Training Australia, 2025).

Mito 9: “El ACV siempre es mortal”

Realidad: Aunque es una condición grave, muchas personas sobreviven y logran distintos grados de recuperación, especialmente cuando reciben atención oportuna y rehabilitación adecuada (Apollo Hospitals, s. f.; Frei, 2025).

Mito 10: “Si los síntomas desaparecen, no pasa nada”

Realidad: Los síntomas temporales pueden corresponder a un AIT, que es una fuerte señal de advertencia de un ACV mayor. Siempre se debe buscar atención médica inmediata, incluso si los síntomas mejoran rápidamente (Apollo Hospitals, s. f.; F.A.S.T Training Australia, 2025; Frei, 2025).

Reconocer un ACV: actuar R.Á.P.I.D.O

Debido a esto, es importante reconocer los síntomas de un ACV y actuar a tiempo, Una forma sencilla de recordar los principales signos de alerta es el acrónimo F.A.S.T./ 

    • R (Rostro): caída o asimetría facial
    • A (Alteración del Equilibrio): pérdida repentina de equilibrio
    • P (Pérdida de fuerza en brazos/piernas): debilidad o incapacidad para levantar un brazo o pierna
    • I (Impedimento Visual Repentino): incapacidad de ver o dificultad para ver
  • D (Dificultad para Hablar):  dificultad para hablar o entender
  • O (Obtén Ayuda): llamar de inmediato a emergencias

Actuar rápido puede marcar la diferencia entre la recuperación y una discapacidad permanente (F.A.S.T Training Australia, 2025; Frei, 2025).

La importancia del tratamiento oportuno

Parte de la importancia del tratamiento oportuno es que en un ACV, cada minuto cuenta. Mientras el cerebro no recibe suficiente sangre, las células cerebrales comienzan a morir, por lo cual el recibir atención médica en la llamada “hora dorada”, es decir en los primeros 60 minutos del accidente, mejora significativamente las probabilidades de supervivencia y reduce las secuelas a largo plazo (Apollo Hospitals, s. f.; Frei, 2025).

Conclusión

Los mitos sobre el accidente cerebrovascular pueden retrasar la búsqueda de ayuda y aumentar el riesgo de complicaciones. De modo que el informarse, reconocer los síntomas y actuar con rapidez salva vidas (Apollo Hospitals, s. f.; F.A.S.T Training Australia, 2025; Frei, 2025)

Referencias

  • Apollo Hospitals. (n.d). Mitos sobre el accidente cerebrovascular desmentidos: La diferencia entre la realidad y la ficción https://www.apollohospitals.com/es/health-library/stroke-myths-debunked-separating-fact-from-fiction
  • F.A.S.T Training Australia. (2025). Dispelling Myths about Stroke. https://fasttrainingaustralia.com.au/myths-about-stroke/
  • Frei. D.F. (2025). Five myths about stroke. Get Ahead of Stroke. https://getaheadofstroke.org/2017/11/05/five-myths/

Cuidadores y salud mental en la parálisis cerebral

Cuidar a una persona con parálisis cerebral (PC) es una experiencia profundamente significativa, pero también puede implicar una carga emocional, física y social considerable. Cuando existen necesidades de apoyo intensas, los cuidadores suelen asumir responsabilidades constantes que impactan su bienestar psicológico. A esto se suman los mitos sociales sobre la discapacidad, que pueden generar sentimientos de culpa, inadecuación o aislamiento (Cerebral Palsy Guide, 2025; Raina et al., 2005).

El impacto emocional del diagnóstico

De acuerdo con Cerebral Palsy Guide (2025) y Dlamini (2023), el momento del diagnóstico suele estar acompañado de confusión, miedo e incertidumbre sobre el futuro. Muchas familias reportan sentirse perdidas al inicio, especialmente cuando reciben poca información clara o apoyo emocional oportuno. 

Con el tiempo, los cuidadores atraviesan un proceso de adaptación que implica reorganizar expectativas, rutinas y proyectos de vida, pero este proceso no es lineal, pueden aparecer tristeza, frustración, culpa o ansiedad, especialmente ante hospitalizaciones, cirugías o dificultades del desarrollo. Aun así, muchos cuidadores también describen crecimiento personal, fortalecimiento familiar y un profundo vínculo afectivo con sus hijos (Dlamini et al., 2023).

Sobrecarga del cuidado y salud mental

El cuidado cotidiano de un niño o niña con PC puede ser físicamente exigente y emocionalmente desgastante. Las demandas de movilización, alimentación, terapias, seguimiento médico y apoyo escolar, se asocian con mayores niveles de estrés, síntomas depresivos y ansiedad en cuidadores, especialmente cuando el apoyo social es limitado (Raina et al., 2005).

Raina et al. (2005) encontraron que la salud física y psicológica de los cuidadores está influida por la conducta del niño, la intensidad de las demandas de cuidado y el funcionamiento familiar, dado que cuando las exigencias superan los recursos disponibles, el riesgo de agotamiento aumenta significativamente.

Carga física y desgaste corporal

Además del impacto emocional, muchos cuidadores presentan dolores musculares, fatiga crónica y problemas de sueño debido a las tareas físicas repetitivas, como cargar, movilizar o asistir en actividades básicas. Estas condiciones, sostenidas en el tiempo, pueden deteriorar la salud general del cuidador (Raina et al., 2005; Dlamini et al., 2023).

Causando un cansancio acumulado, el cual también afecta la regulación emocional, aumentando la irritabilidad, la sensación de desbordamiento y la dificultad para disfrutar actividades personales (Dlamini et al., 2023).

Impacto social y aislamiento

Otras de las áreas afectadas por el cuidado intensivo son la vida social, el descanso y las relaciones de pareja o familiares, debido a la falta de tiempo (Raina et al., 2005).

 Mientras que algunos cuidadores se distancian de actividades comunitarias por falta de apoyo, barreras físicas o temor al estigma, puesto que la discriminación hacia la discapacidad también puede extenderse a las familias, generando sentimientos de vergüenza o retraimiento social (Dlamini et al., 2023).

Sin embargo, el apoyo de la familia cercana, amistades y otros padres en situaciones similares puede actuar como un factor protector clave para la salud mental del cuidador (Raina et al., 2005).

Carga económica y estrés financiero

Por otro lado, los gastos asociados a terapias, transporte, medicamentos y dispositivos de apoyo representan una fuente frecuente de estrés. Muchas familias deben reorganizar su vida laboral para cubrir las necesidades de cuidado, lo que puede disminuir los ingresos y aumentar la presión financiera, lo cual se relaciona con mayor angustia emocional y preocupación constante por el futuro (Dlamini et al., 2023).

La importancia del apoyo social y profesional

Teniendo en cuenta lo anterior, se reconoce que contar con redes de apoyo reduce significativamente la sobrecarga. Espacios como los grupos de apoyo permiten compartir experiencias, estrategias de afrontamiento y validación emocional, permitiendo que los cuidadores se sientan comprendidos por otras personas en situaciones similares, lo cual disminuye el aislamiento y fortalece la resiliencia (Cerebral Palsy Guide, 2025; Dlamini et al., 2023).

Asimismo, es fundamental el acompañamiento de profesionales de la salud mental, dado que este puede ayudar a los cuidadores a manejar el estrés, trabajar la culpa y desarrollar estrategias de autocuidado sostenibles (Raina et al., 2005).

Autocuidado: una necesidad, no un lujo

Con frecuencia, los cuidadores priorizan tanto las necesidades del niño que descuidan su propia salud. Sin embargo, el bienestar del cuidador es un factor central en la calidad del cuidado brindado. Dormir lo suficiente, mantener controles médicos, expresar emociones y pedir ayuda no son actos egoístas, sino medidas protectoras fundamentales (Cerebral Palsy Guide, 2025; Raina et al., 2005).

Estrategias como dividir responsabilidades, aceptar ayuda de familiares, buscar espacios breves de descanso y participar en redes de apoyo pueden marcar una diferencia significativa en la salud mental a largo plazo.

Resiliencia y significado en el cuidado

A pesar de las dificultades, muchos cuidadores desarrollan una fuerte resiliencia. Con el tiempo, algunas familias reportan mayor empatía, unión familiar y sentido de propósito (Dlamini et al., 2023).

Conclusión

De este modo, se comprende que el cuidar a una persona con parálisis cerebral implica desafíos complejos que pueden afectar la salud mental del cuidador. No obstante, con información adecuada, apoyo social y acompañamiento profesional, es posible reducir la sobrecarga y fortalecer el bienestar emocional. Cuidar al cuidador no es un complemento del tratamiento: es una parte esencial del enfoque integral y familiar en la parálisis cerebral (Raina et al., 2005; Dlamini et al., 2023; Cerebral Palsy Guide, 2025).

Referencias

  • Cerebral Palsy Guide. (2025). Cerebral palsy caregiver resources | Cerebral palsy support groups & more. https://www.cerebralpalsyguide.com/community/parents-caregivers/
  • Raina, P., O’Donnell, M., Rosenbaum, P., Brehaut, J., Walter, S. D., Russell, D., Swinton, M., Zhu, B., & Wood, E. (2005). The health and well-being of caregivers of children with cerebral palsy. Pediatrics, 115(6), e626–e636. https://doi.org/10.1542/peds.2004-1689
  • Dlamini, M. D., Chang, Y., & Nguyen, T. T. B. (2023). Caregivers’ experiences of having a child with cerebral palsy. A meta-synthesis. Journal of Pediatric Nursing, 73, 157–168. https://doi.org/10.1016/j.pedn.2023.08.026

Apuestas en línea, apps y mercados de predicción

Las apuestas en línea cada vez son más accesibles, anteriormente las personas debían acceder físicamente a un sitio y hablar con otras personas o ser vistos para poder apostar. Por el contrario, actualmente las apuestas pueden realizarse en cualquier momento gracias al internet, sin necesidad de ningún contacto humano, e incluso ahora puede ser algo que se lleva en el bolsillo y te notifica sobre los momentos de apostar, gracias al surgimiento de las aplicaciones de apuestas.

De los lugares de apuestas a la pantalla del celular

El desarrollo de estas aplicaciones ha reducido al mínimo la distancia entre el impulso de apostar y la acción, causando que cada vez sea más fácil que las personas desarrollen una adicción sin notarlo.

Esta transformación en las formas de apostar, si bien inició en el cambio de los espacios, no se ha limitado a la tecnología. También ha cambiado aquello sobre lo que las personas pueden apostar, dado que, aunque tradicionalmente las apuestas estuvieron asociadas principalmente con eventos deportivos, actualmente aplicaciones especializadas en los “mercados de predicción” permiten realizar transacciones relacionadas con acontecimientos políticos, sociales, económicos y ambientales, entre otros.

A pesar de que tanto en los casos de las apuestas deportivas y los mercados de predicción las personas pueden perder o ganar dinero, Collis (2026) señala que existe una diferencia estructural entre las apuestas deportivas y los mercados de predicción. En las primeras, la persona apuesta contra una casa de apuestas o sportsbook, que establece las cuotas y obtiene un margen sobre las apuestas. Mientras que en los mercados de predicción, los usuarios compran y venden contratos entre sí y la plataforma funciona como intermediaria de las transacciones.

¿Qué son los mercados de predicción?

De este modo, los mercados de predicción son plataformas en las que los usuarios compran y venden contratos relacionados con el resultado de acontecimientos futuros, por ejemplo, si algo sucederá o no, y su precio cambia de acuerdo con la oferta y la demanda sin intervención de una casa de apuestas que establezca una cuota fija o tome un margen de las ganancias (Collis, 2026).

Esta modalidad libre ha ampliado considerablemente el tipo de acontecimientos sobre los cuales se puede especular. Además de los deportes, pueden encontrarse mercados relacionados con elecciones, indicadores económicos, decisiones sobre tasas de interés, precios de criptomonedas, lanzamientos tecnológicos y acontecimientos culturales. 

Sin embargo, esta diferencia en su estructura no significa que estén exentos de riesgos, dado que como señala Reed (2026), tanto los mercados de predicción como las apuestas implican poner dinero en juego frente a resultados inciertos y la diferencia en la forma de operar no elimina necesariamente la posibilidad de desarrollar patrones problemáticos de participación.

Apostar sobre acontecimientos de la vida real

Cómo se mencionó con anterioridad, estos mercados de predicción no apuestan solo por eventos deportivos, sino que, de acuerdo con la American Psychological Association (APA, 2026), los mercados de predicción han ganado popularidad y han ampliado las posibilidades de apostar sobre acontecimientos reales, desde resultados electorales, muertes, conflictos armados y otros acontecimientos de gran relevancia social.

Sherman (2026) documenta el crecimiento de los mercados de predicción y las controversias asociadas con apuestas relacionadas con conflictos militares que involucran a países como Irán, Venezuela e Israel. Señalando que estas plataformas han sido objeto de cuestionamientos relacionados con la regulación, la información privilegiada y las posibles implicaciones de permitir transacciones sobre acontecimientos de esta naturaleza.

Este fenómeno plantea una transformación importante: si prácticamente cualquier acontecimiento puede convertirse en un resultado sobre el cual apostar, también aumenta la cantidad de situaciones cotidianas que pueden adquirir un valor económico para quien participa en estas plataformas.

Desde la perspectiva de la psicología de las adicciones, este cambio resulta relevante porque puede contribuir a normalizar la idea de que los acontecimientos cotidianos constituyen oportunidades permanentes para arriesgar dinero (APA, 2026).

Un mercado que crece rápidamente

El crecimiento de las apuestas deportivas y de los mercados digitales ha sido considerable en los últimos años.

Los datos actuales señalan que, desde la expansión de las apuestas deportivas legales, se ha dado un aumento acelerado de las apuestas deportivas legales en el mercado estadounidense. De acuerdo con la American Gaming Association, durante los primeros ocho meses de 2025 los estadounidenses apostaron legalmente más de 90 mil millones de dólares con operadores comerciales de apuestas deportivas, tanto en establecimientos físicos como en plataformas digitales (Lacc, 2026). Mientras que, en América Latina, el crecimiento también resulta significativo, The Lancet Regional Health-Americas (2025) señala que el mercado latinoamericano de apuestas en línea continúa expandiéndose y proyecta un crecimiento importante hacia 2028, con Brasil, México y Colombia entre los principales mercados. Causando que, como menciona Sánchez (2026), las apuestas deportivas se hayan consolidado como una gran parte del mercado mundial de apuestas, teniendo en cuenta que desde 2024, el fútbol ha concentrado una proporción considerable del dinero apostado a nivel global.

Por lo cual los datos actuales demuestran un crecimiento acelerado de las apuestas en esta población. De acuerdo con la American Gaming Association, durante los primeros ocho meses de 2025 los estadounidenses apostaron legalmente más de 90 mil millones de dólares con operadores comerciales de apuestas deportivas, tanto en establecimientos físicos como en plataformas digitales (Lacc, 2026). Mientras que, en América Latina, el crecimiento también resulta significativo. The Lancet Regional Health-Americas (2025) señala que el mercado latinoamericano de apuestas en línea continúa expandiéndose y proyecta un crecimiento importante hacia 2028, con Brasil, México y Colombia entre los principales mercados.

¿Quiénes están apostando?

Aunque todavía hacen falta investigaciones, razón por la cual existen vacíos importantes de información sobre las personas que participan específicamente en mercados de predicción, sí existen datos sobre quienes realizan apuestas en línea.

La APA (2026) señala que no existen cifras nacionales representativas sobre todas las personas que juegan en línea, sin embargo, una encuesta realizada en febrero de 2025 por Siena College Research Institute y Jandoli School of Communication encontró que el 22 % de los estadounidenses y casi la mitad de los hombres entre 18 y 49 años tenían al menos una cuenta activa de apuestas deportivas en línea.

Por su parte, una encuesta de consumidores realizada por S&P Global en 2025 encontró que el 15 % de los adultos usuarios de internet en Estados Unidos había realizado una apuesta deportiva durante el año anterior (Nissan, 2025, citado en APA, 2026).

En marzo de 2026, 39 estados de Estados Unidos y el Distrito de Columbia habían legalizado las apuestas deportivas, mientras que 30 permitían las apuestas deportivas móviles. Además, siete estados permitían juegos de casino móviles con dinero real (APA, 2026).

En el caso de los mercados de predicción, Reed (2026) señala que una proporción importante de sus usuarios corresponde a adultos jóvenes, el autor indica que aproximadamente el 70 % de los usuarios de Polymarket se encuentra entre los 18 y los 34 años, y de acuerdo con los datos anteriores es altamente probable que la mayoría sean hombres.

¿Por qué las apuestas en línea pueden resultar especialmente atractivas?

Además de comprender quienes usan estas plataformas, se debe comprender cuales son los cambios que estas han generado en el comportamiento de juego, dado que una de las principales transformaciones introducidas por las aplicaciones es la eliminación de muchas de las barreras que antes separaban a una persona del acto de apostar.

Lacc (2026) explica que las aplicaciones móviles han sido fundamentales en esta transformación. Con ellas, las personas pueden consultar cuotas, desplazarse entre diferentes opciones y realizar apuestas en cuestión de segundos.

La disponibilidad permanente también modifica el contexto, una persona puede apostar desde su casa, mientras observa un partido, durante una pausa laboral o incluso durante la noche. Por lo cual la práctica deja de estar asociada a un lugar específico y puede integrarse a diferentes momentos de la vida cotidiana.

Esta accesibilidad se combina con características como las apuestas en vivo, las opciones de retiro inmediato de dinero, las promociones y las notificaciones automáticas. Como consecuencia, el teléfono celular puede convertirse en un dispositivo de acceso permanente al juego.

Además de facilitar el acceso, las aplicaciones de apuestas también han incorporado elementos propios de los videojuegos, utilizando características como recompensas, niveles, seguimiento del progreso, rachas de actividad, incentivos y mecanismos de interacción para aumentar la participación (Lacc, 2026).

La APA (2026) señala que mientras anteriormente una persona podía apostar principalmente por el resultado final de un partido, actualmente existen numerosas posibilidades de realizar apuestas durante el desarrollo del encuentro, conocidas como prop bets o apuestas sobre eventos específicos, lo que hace que apostar pueda convertirse en una actividad continua y no necesariamente en una acción aislada.

Kim, citado por la APA (2026), señala que algunas de las nuevas modalidades de apuestas o actividades similares al juego se encuentran en un nivel elevado de riesgo. En los mercados de predicción, aunque el ritmo puede ser más lento que en las apuestas deportivas en vivo, puede aparecer un fenómeno que el autor denomina “pseudo skill”, mediante el cual las personas pueden sentir que poseen una habilidad o conocimiento particular que les permitirá garantizar el éxito, haciendo más difícil reconocer los límites propios de la actividad.

Publicidad, notificaciones y personalización

La expansión de las apuestas digitales también ha estado acompañada por nuevas estrategias de marketing. Lacc (2026) destaca la presencia de las apuestas en transmisiones deportivas, redes sociales, servicios de streaming y plataformas digitales. Donde la combinación entre publicidad, personalización y gamificación puede hacer que una persona esté constantemente expuesta a oportunidades para apostar.

 En este contexto, el riesgo no depende únicamente de una decisión individual, sino también del entorno digital en el que esa decisión ocurre. Como señala Fischer, citada por la APA (2026), los daños asociados al juego no pueden explicarse exclusivamente a partir de la vulnerabilidad individual, puesto que la mayor disponibilidad de aplicaciones de juego rápido también puede incrementar el riesgo de desarrollar problemas relacionados con las apuestas.

¿Qué relación existe entre las apuestas en línea y la salud mental?

Todo lo anterior ha generado un aumento en el juego problemático, el cual, si bien no es un fenómeno nuevo, ha cambiado en la forma como se presenta, debido a la expansión de las plataformas digitales.

The Lancet Regional Health-Americas (2025) señala que una revisión sistemática publicada en 2024 encontró que aproximadamente el 61,3 % de los adultos de América del Norte había participado en alguna actividad de apuestas durante los 12 meses anteriores y que el 13,8 % de quienes apostaban participaba en actividades consideradas de riesgo. En adolescentes, el 33,7 % había reportado haber apostado y, entre ellos, el 27,8 % participaba en actividades de riesgo (The Lancet Regional Health-Americas, 2025).

De modo que cada vez más personas están actuando con patrones de juego problemático, al presentar un patrón persistente de apuestas a pesar de sus consecuencias negativas. La APA (2026) señala además que las personas con problemas de juego pueden experimentar dificultades para acceder a tratamiento y que menos del 10 % de quienes presentan problemas relacionados con las apuestas busca ayuda profesional.

Las consecuencias pueden ir más allá del dinero

Las consecuencias del juego problemático no se limitan a las pérdidas económicas.

The Lancet Regional Health-Americas (2025) señala asociaciones entre el juego y problemas de salud mental como ansiedad, depresión y trastorno obsesivo-compulsivo. Además, las apuestas y el trastorno por juego se han relacionado con un mayor riesgo de conducta suicida y autolesiones.

Estas consecuencias también pueden afectar las relaciones familiares y sociales, al causar endeudamiento, conflictos familiares, aumentar la probabilidad de violencia doméstica, y condiciones de vulnerabilidad social, como bajos ingresos, desempleo y menor nivel educativo.

En contextos económicos vulnerables, las apuestas pueden incluso presentarse como una supuesta estrategia para obtener ingresos rápidos. Sin embargo, las pérdidas reiteradas pueden profundizar las dificultades económicas y generar un ciclo de inseguridad financiera.

¿Quiénes pueden estar en mayor riesgo?

De acuerdo con la APA (2026), las personas que juegan en línea presentan algunas diferencias frente a quienes apuestan presencialmente. Los jugadores en línea tienden a ser más jóvenes y con mayor frecuencia hombres, quienes pueden presentar niveles más altos de educación e ingresos.

Además, quienes juegan en línea tienden a apostar con mayor frecuencia, participar en una mayor variedad de apuestas, dedicar más tiempo a esta actividad y realizar apuestas de mayor valor. También presentan un mayor riesgo de desarrollar problemas relacionados con el juego (Ghelfi et al., 2024, citado en APA, 2026).

El riesgo puede aumentar cuando se combinan diferentes factores. Reed (2026) identifica entre ellos los antecedentes familiares de adicción, algunas condiciones de salud mental, la impulsividad, la búsqueda de sensaciones, la dificultad para tolerar el malestar, el inicio temprano de las apuestas, la facilidad de acceso, los problemas relacionados con el consumo de sustancias y las dificultades económicas.

Señales de alerta frente al juego problemático

Actualmente no existe un diagnóstico formal específico denominado “adicción a los mercados de predicción”. Sin embargo, Reed (2026) señala que algunos patrones de participación pueden ser similares a los observados en la ludopatía.

Entre las señales de alerta se encuentran:

  • Pensar constantemente en apostar o participar en mercados de predicción.
  • Sentir la necesidad de aumentar progresivamente el dinero o el tiempo destinado a estas actividades.
  • Intentar reducir o abandonar las apuestas sin conseguirlo.
  • Experimentar irritabilidad o inquietud al intentar detenerse.
  • Sentir la necesidad de recuperar inmediatamente el dinero perdido.
  • Utilizar las apuestas como una manera de aliviar el estrés o el malestar emocional.
  • Ocultar a familiares o personas cercanas cuánto se apuesta.
  • Perder oportunidades o responsabilidades académicas o laborales debido a las apuestas.
  • Recurrir a otras personas para solucionar problemas económicos derivados de las apuestas.

Estas señales no deben interpretarse de manera aislada. Lo relevante es observar si existe un patrón persistente y si la actividad comienza a interferir con diferentes áreas de la vida.

¿Cómo se trata el juego problemático?

Teniendo en cuenta lo anterior, actualmente el tratamiento de los problemas relacionados con las apuestas en línea comparte características con el abordaje del trastorno por juego tradicional.

La APA (2026) señala que las intervenciones cognitivo-conductuales pueden ser favorables, el tratamiento puede incluir el establecimiento de actividades alternativas, la construcción de nuevas rutinas y el desarrollo de estrategias para manejar los impulsos relacionados con el juego.

También pueden establecerse sistemas de responsabilidad financiera. Fischer, citada por la APA (2026), destaca la importancia de retirar las aplicaciones y el acceso inmediato al dinero cuando la persona necesita interrumpir el ciclo de apuestas.

Detectar el problema antes de que se agrave

Una de las dificultades centrales es que muchas personas con problemas relacionados con el juego no buscan tratamiento. Por esta razón, la identificación temprana resulta fundamental.

La APA (2026) señala que los profesionales de la salud mental pueden incorporar preguntas sobre el juego dentro de las evaluaciones habituales, especialmente cuando existen dificultades financieras, emocionales o familiares.

Una herramienta sencilla es el cuestionario de dos preguntas conocido como “lie-bet”, que explora si la persona ha sentido la necesidad de apostar cantidades cada vez mayores y si alguna vez ha tenido que mentir a personas cercanas sobre cuánto juega.

Sin embargo, la detección no debe limitarse a un cuestionario. Preguntar de manera abierta por el uso del dinero destinado al entretenimiento, el tiempo dedicado a las apuestas y las consecuencias que ha tenido esta actividad puede facilitar la identificación de señales de alerta.

Como señala Fischer, citada por la APA (2026), cualquier evaluación psicológica puede convertirse en una oportunidad para identificar el problema.

Prevención: una tarea que todavía tiene desafíos

La expansión de las apuestas digitales ha sido más rápida que la capacidad de desarrollar estrategias de prevención y atención suficientes.

Uno de los problemas identificados por la APA (2026) es la disponibilidad limitada de profesionales especializados en problemas relacionados con el juego, particularmente de proveedores que puedan atender a poblaciones diversas y en diferentes idiomas. También existe una necesidad de fortalecer los programas preventivos dirigidos a niños, adolescentes y jóvenes, dado que la exposición temprana, la influencia de los pares y la normalización de las apuestas pueden convertirse en factores importantes en el desarrollo posterior de problemas relacionados con el juego.

The Lancet Regional Health-Americas (2025) plantea además la importancia de una regulación efectiva que permita proteger la salud pública, prevenir actividades ilícitas y garantizar condiciones adecuadas en las prácticas relacionadas con las apuestas.

La prevención, por tanto, no depende exclusivamente de la capacidad de una persona para controlar su comportamiento. También requiere considerar las características de las plataformas, la publicidad, la disponibilidad, la regulación y las condiciones sociales y económicas en las que se desarrolla la actividad.

De modo que, en cuanto se realiza una regulación adecuada de estas nuevas formas de apuestas, enseñar sobre las apuestas y sus consecuencias, aprender a reconocer las señales de alerta, establecer límites, utilizar herramientas de autoexclusión cuando sea necesario y buscar apoyo profesional pueden contribuir a reducir los daños asociados al juego problemático.

Referencias

  • American Psychological Association. (2026). The new prediction-driven gambling boom. Monitor on Psychology, 57(5). https://www.apa.org/monitor/2026/07-08/prediction-driven-gambling-mobile-betting-apps 
  • Collis, K. (2026). Prediction Markets vs Sports Betting: Key Differences (2026). Sportsillustrated. https://www.si.com/prediction-markets/guides/prediction-markets-vs-sports-betting
  • Lacc, A. W. (2026). The rapid growth of mobile gambling and sports betting – Addiction Center. Addiction Center. https://www.addictioncenter.com/behavioral-addictions/gambling-addiction/rise-of-gambling-apps/
  • Reed, S., PhD. (2026, 25 agosto). The Link Between Prediction Markets and Gambling Addiction. Addiction Center. https://www.addictioncenter.com/behavioral-addictions/gambling-addiction/prediction-markets/
  • Sherman, N. (2026). «Gruesome» war bets fuel calls for Kalshi Polymarket crackdown. https://www.bbc.com/news/articles/cjwz8051y0lo
  • The Lancet Regional Health-Americas (2025). Sports gambling in the Americas: the rise of invisible risks. Lancet regional health. Americas, 48, 101211. https://doi.org/10.1016/j.lana.2025.101211 
  • Sanchez, J. (2026, 31 marzo). Sports betting worldwide – statistics & facts. Statista. https://www.statista.com/topics/1740/sports-betting/?srsltid=AU7gw4Uipo0ifNWHTSC5Cd3puCOmMRqrs9qwlq_YOCbi-ZfrT6ouSSVV#topicOverview

Los niños aprenden lo que los padres enseñan

A pesar de que hoy existe mayor conciencia sobre la importancia del desarrollo infantil desde el nacimiento, todavía persiste la idea de que los niños pequeños “no entienden” lo que ocurre a su alrededor. Esta creencia lleva a subestimar el impacto que tienen las palabras, gestos y comportamientos de los adultos en los primeros años de vida. Sin embargo, la evidencia científica muestra que, desde edades muy tempranas, los niños observan activamente a sus cuidadores y aprenden de ellos, incluso cuando no hay explicaciones verbales explícitas (Waismeyer & Meltzoff, 2017).

Aprender observando: una base del desarrollo infantil

De acuerdo con Waismeyer & Meltzoff (2017), el aprendizaje observacional es un proceso fundamental mediante el cual los niños adquieren conocimientos sobre cómo funciona el mundo físico y social. Investigaciones en desarrollo infantil han demostrado que los niños pequeños pueden aprender relaciones de causa y efecto simplemente observando las acciones de otras personas, sin necesidad de manipular directamente los objetos o recibir instrucciones verbales.

Por lo cual este tipo de aprendizaje implica que el niño no es un observador pasivo, sino un participante activo que interpreta lo que ve y luego intenta reproducirlo. A partir de la observación, los niños pueden decidir qué acciones realizar para lograr un resultado específico. Esto demuestra que, incluso antes de dominar el lenguaje, los niños ya están construyendo conocimiento a partir del comportamiento de los demás (Waismeyer & Meltzoff, 2017).

La observación también fortalece habilidades cognitivas

De este modo, se comprende que la capacidad de observar con atención no solo influye en la imitación de conductas, sino también en el desarrollo de funciones cognitivas clave. La evidencia sugiere que el entrenamiento en observación y atención puede mejorar el rendimiento en el aprendizaje, la memoria de trabajo, la atención sostenida y las funciones ejecutivas en la infancia (Cunsolo, Richardson, & Vrolijk, 2021).

Siendo estas habilidades esenciales para el desarrollo de la autorregulación, la resolución de problemas y el comportamiento social. Por lo tanto, cuando los niños observan a adultos que planifican, se concentran o regulan sus emociones, no solo están copiando conductas externas, sino también internalizando formas de pensar y manejar situaciones (Cunsolo et al., 2021).

Los niños imitan conductas morales y también agresivas

Teniendo en cuenta lo anterior, se comprende que el aprendizaje observacional no es neutro, dado que los niños pueden aprender tanto conductas prosociales como comportamientos negativos. De acuerdo con Degen (2013), estudios sobre aprendizaje por observación han mostrado que los niños pueden reproducir comportamientos agresivos después de ver modelos que actúan de manera violenta, especialmente cuando esas conductas no parecen tener consecuencias negativas. De la misma manera, cuando los niños observan comportamientos morales, cooperativos y respetuosos, es más probable que ellos también actúen de esa forma.

Por lo cual el comportamiento de los padres y la exposición temprana a modelos positivos contribuyen al desarrollo de la moralidad y de actitudes prosociales, mientras que la exposición repetida a modelos negativos puede influir en decisiones y comportamientos poco empáticos (Degen, 2013).

El modelado emocional: cómo se transmite la ¿Por qué los niños imitan más a unas personas que a otras?

Sin embargo, se debe tener en cuenta que autores como Jones (2019) han identificado que los niños no solo imitan a cualquier persona, sino que tienden a imitar más a personas que perciben como figuras de autoridad, a quienes admiran o con quienes se sienten identificados. También es más probable que copien a personas que consideran similares a ellos en edad, intereses o características, y que observen con más atención cuando se sienten inseguros o no saben cómo actuar en una situación nueva, por lo cual pueden imitar diferentes tipos de comportamiento de acuerdo con las consecuencias que observen, dado que “si ven que una conducta es recompensada, aumenta la probabilidad de que la imiten; si observan que una conducta es castigada, es menos probable que la repitan” (Jones, 2019).

Modelar conductas positivas en casa

Teniendo en cuenta lo anterior, es importante comprender que el ejemplo de los adultos es una herramienta educativa poderosa. Por lo cual algunas acciones clave para modelar una buena conducta incluyen:

  • Cumplir las normas que se establecen. Cuando los adultos rompen reglas que exigen a los niños, se genera confusión y se debilita el aprendizaje de límites coherentes (Jones, 2019).
  • Cuidar las propias conductas. Hábitos poco saludables, reacciones impulsivas o formas inadecuadas de resolver conflictos pueden ser fácilmente imitados por los niños (Degen, 2013; Jones, 2019).
  • Mostrar con acciones, no solo con palabras. Los niños comprenden mejor cuando ven el comportamiento que se espera de ellos, en lugar de recibir solo instrucciones verbales (Waismeyer & Meltzoff, 2017; Jones, 2019).

Cuando el modelo es otra persona

Se debe tener en cuenta que los padres no serán siempre el modelo de sus hijos. Como menciona Jones (2019), a medida que crecen, los niños amplían sus fuentes de aprendizaje e incluyen a pares, figuras públicas y personas de su entorno social, las cuales pueden tener diferentes tipos de comportamiento.

En estos casos el rol del adulto sigue siendo necesario, en caso de que el niño imite comportamientos que los cuidadores no consideren adecuados. En estos casos, puede ser útil:

  • Seguir modelando de forma consistente las conductas que se desean fomentar.
  • Reforzar positivamente los comportamientos adecuados.
  • Hablar sobre las consecuencias de ciertas conductas sin recurrir a sermones o críticas constantes.
  • Mostrar curiosidad y empatía para entender qué motiva al niño a comportarse de determinada manera.

Estas estrategias ayudan a mantener el vínculo y a ofrecer modelos alternativos sin generar confrontaciones que puedan alejar al niño (Jones, 2019; Degen, 2013).

Conclusión

Así, los padres y cuidadores deben comprender que desde su nacimiento, los niños aprenden observando cómo los adultos actúan, se relacionan y regulan sus emociones. El aprendizaje observacional influye en su comprensión del mundo, en sus habilidades cognitivas, en su desarrollo moral y en su forma de enfrentar situaciones emocionales (Waismeyer & Meltzoff, 2017; Cunsolo et al., 2021; Burstein & Ginsburg, 2010).

Por ello, más allá de las palabras, el comportamiento cotidiano de madres, padres y cuidadores se convierte en una de las herramientas más poderosas para promover el desarrollo saludable y el bienestar psicológico infantil.

Referencias

  • Waismeyer, A., & Meltzoff, A. N. (2017). Learning to make things happen: Infants’ observational learning of social and physical causal events. Journal of experimental child psychology, 162, 58–71. https://doi.org/10.1016/j.jecp.2017.04.018
  •  Cunsolo, S., Richardson, D., Vrolijk, M. (2021). How observing develops and affects well-being throughout childhood, Innocenti Working Paper 2021-16, UNICEF Office of Research – Innocenti, Florence.
  • Degen, T. A. (2013). Observational learning and its impact on children’s morality [Dataset]. In PsycEXTRA Dataset. https://doi.org/10.1037/e605462013-001
  • Jones. K.(2019).Behavioural modelling in children. Child Development Clinic. https://www.childdevelopmentclinic.com.au/behavioural-modelling.html

La no violencia como camino de salud psicológica

En una actualidad donde cada día se ve más violencia a nuestro alrededor, es importante recordar que la resistencia y la no violencia también son un camino hacia el progreso. Teniendo esto en cuenta, la no violencia no es solo un ideal ético, sino también una estrategia de salud mental y bienestar colectivo. Promover entornos pacíficos, justos y empáticos contribuye directamente a la estabilidad emocional, la resiliencia y la cohesión social (United Nations, n.d.; WHO, citado en United Nations, n.d.).

Salud mental: un derecho humano y una base para la convivencia

De acuerdo con las Naciones Unidas (n.d.), la salud mental es un derecho humano universal y un pilar del desarrollo social, el cual se ve diariamente atacado por barreras como el estigma, la discriminación y la falta de acceso a servicios adecuados, lo que debilita tanto el bienestar individual como la cohesión social.

La Organización Mundial de la Salud define la salud mental como un estado de bienestar que permite a las personas afrontar el estrés de la vida, desarrollar sus capacidades, aprender, trabajar y contribuir a su comunidad. Este bienestar no es estático: existe en un continuo y está influido por factores individuales, sociales y estructurales, entre ellos la violencia, la desigualdad y la exclusión (United Nations, n.d.).

Por lo cual, en este sentido, reducir la violencia y fortalecer entornos seguros no solo previene daños físicos, sino que también protege la salud psicológica a lo largo del ciclo vital.

Violencia y trauma: impactos profundos en la salud mental

Teniendo en cuenta lo anterior, Bell (2025) identifica que los contextos de conflicto, desplazamiento y violencia prolongada tienen efectos severos sobre la salud mental, dado que cuando el trauma no recibe atención adecuada, puede erosionar la confianza social, alimentar ciclos de violencia y dificultar la recuperación comunitaria. Por eso, integrar el acompañamiento psicosocial y el abordaje del trauma en las estrategias de protección civil y construcción de paz es clave para interrumpir estos ciclos y favorecer procesos de sanación a largo plazo (Bell, 2025).

La infancia: romper el ciclo de la violencia desde temprano

La violencia también impacta de manera crítica en niños, niñas y adolescentes. La exposición a entornos violentos en el hogar, al consumo de sustancias y a contextos de inseguridad afecta el desarrollo emocional, cognitivo y social, y puede perpetuar patrones de conducta que mantienen un “círculo vicioso” de violencia en la sociedad (UNICEF, n.d.).

Por lo cual los adultos cumplen un papel central como modelos, siendo que sus palabras y acciones, especialmente cuando son agresivas o cargadas de ira, influyen directamente en el comportamiento infantil.

Paz fundamental: más que la ausencia de guerra

A partir de lo anterior, nace el concepto de la no violencia, la cual, de acuerdo con Gallardo (2025), implica promover una paz que vaya más allá del silencio de las armas, sino que se base en la justicia, la dignidad humana y la garantía de derechos. Empezando desde los niveles más básicos de la sociedad por medio de la enseñanza a cuidadores y educadores habilidades como el manejo de la ira, la disciplina positiva y la resolución pacífica de conflictos, las cuales contribuyen a formar generaciones con mayores recursos emocionales y sociales (American Psychological Association, 2003).

Dado que a partir de la formación de cambios en  las políticas públicas, los sistemas educativos y las iniciativas comunitarias que promuevan la empatía, la regulación emocional y el respeto mutuo, se dan estrategias de prevención de la violencia, las cuales a largo plazo promueven el bienestar emocional de la sociedad (Gallardo, 2025; United Nations, n.d.).

Una cultura de cuidado y empatía

De este modo, se comprende que el avanzar hacia la no violencia requiere transformar no sólo las políticas, sino también las prácticas cotidianas. 

Promover una cultura de cuidado implica valorar la empatía, el perdón, la escucha y la responsabilidad colectiva frente al sufrimiento. Estas actitudes contribuyen a la regulación emocional, a la resolución constructiva de conflictos y al fortalecimiento del tejido social, permitiendo que se modelen formas de relación basadas en el respeto y la compasión (Gallardo, 2025).

Conclusión

La evidencia muestra que la violencia, en cualquiera de sus formas, daña la salud mental individual y colectiva. En contraste, la promoción de la no violencia, la justicia y el apoyo psicosocial fortalece la resiliencia, la cohesión social y el bienestar a largo plazo (United Nations, n.d.; Bell, 2025; UNICEF, n.d.).

Apostar por la no violencia es, por tanto, apostar por sociedades psicológicamente más sanas, donde las personas puedan desarrollarse con dignidad, seguridad y esperanza.

Referencias

  • United Nations. (n.d.). Mental Health and Wellbeing | United Nations. https://www.un.org/en/global-issues/mental-health
  • Bell, B. (2025). Wellbeing in the face of violence. Nonviolent Peaceforce. https://nonviolentpeaceforce.org/wellbeing-in-the-face-of-violence/
  • UNICEF. (n.d). La violencia y sus efectos en la salud mental. https://www.unicef.org/bolivia/historias/la-violencia-y-sus-efectos-en-la-salud-mental
  • American Psychological Association (2003). Preventing violence by teaching Non-Violent Problem-Solving. https://www.apa.org. https://www.apa.org/topics/schools-classrooms/education-nonviolence
  • Gallardo, L. (2025). Embracing Non-Violence: A vision for global peace and happiness – World Happiness Foundation. World Happiness Foundation. https://worldhappiness.foundation/es/blog/leadership/embracing-non-violence-a-vision-for-global-peace-and-happiness/

Vapear no es la solución

Con el paso de los años, muchas personas han dejado de fumar los cigarrillos tradicionales, optando por cambiarlos por vapeadores, los cuales perciben como menos dañinos. Sin embargo, la evidencia actual muestra que vapear no es una alternativa segura ni inocua, y que puede implicar riesgos importantes para la salud física y mental, especialmente cuando se combina con el consumo de otras sustancias o con el cigarrillo convencional (CDC, 2025; D’Elia et al., 2025).

¿Por qué muchas personas ven el vapeo como algo “menos dañino”?

Diversos estudios muestran que quienes vapean suelen percibir esta práctica como una herramienta útil para reducir o dejar de fumar y como una opción con menos riesgos para la salud. Estas percepciones se asocian a beneficios subjetivos como mejor olor, sabor, menor estigma social y mayor comodidad de uso (D’Elia et al., 2025).

Sin embargo, también se ha encontrado que muchas personas que vapean tienen poco conocimiento sobre los efectos reales en la salud y tienden a basar sus decisiones en experiencias personales o en información incompleta, lo que puede reforzar la idea de que vapear es “más sano” sin suficiente evidencia que lo respalde (D’Elia et al., 2025).

Vapear no siempre reemplaza el cigarrillo: el problema del uso dual

Teniendo en cuenta lo anterior, aunque algunas personas comienzan a vapear con la intención de dejar de fumar, en la práctica es frecuente que mantengan ambos consumos. La investigación ha mostrado altos niveles de uso dual (vapear y fumar cigarrillos), incluso durante varios años, lo que cuestiona la efectividad del vapeo como estrategia real de cesación (D’Elia et al., 2025).

Siendo que el uso dual puede aumentar la exposición total a nicotina y otras sustancias tóxicas, incrementando la dependencia y los riesgos para la salud respiratoria y cardiovascular. Además, no protege frente a los daños asociados al tabaquismo tradicional (CDC, 2025).

¿Qué contienen los vapeadores y por qué es preocupante?

De acuerdo con la CDC (2025), los cigarrillos electrónicos calientan un líquido que se convierte en aerosol para ser inhalado. Este aerosol no es solo “vapor de agua”, puede contener nicotina, metales pesados, compuestos orgánicos volátiles, sustancias cancerígenas y saborizantes que, aunque pueden ser seguros al ingerirse, no lo son al inhalarse (Australian Government Department of Health, Disability and Ageing, 2026).

Además, algunos productos, especialmente los de venta ilegal, pueden no declarar todos sus ingredientes y contener sustancias peligrosas como formaldehído, acetona, acetaldehído o acroleína, además de metales como níquel, estaño y plomo (Australian Government Department of Health, Disability and Ageing, 2026).

Efectos del vapeo en los pulmones

El consumo de los vapeadores, entonces, expone directamente el tejido pulmonar a sustancias químicas que pueden generar inflamación y daño. Se han descrito diversas afecciones asociadas al vapeo, incluyendo lesiones pulmonares graves, neumonía lipoidea y enfermedades que afectan las vías respiratorias pequeñas, como la bronquiolitis obliterante o “pulmón de las palomitas” (Johns Hopkins Medicine, 2025; CDC, 2025).

También se han observado casos de neumotórax espontáneo (colapso pulmonar) en personas jóvenes que vapean, así como síntomas respiratorios persistentes como tos crónica, dificultad para respirar y dolor torácico (Johns Hopkins Medicine, 2025).

Nicotina: adicción y efectos en el cerebro

Por otro lado, la mayoría de los vapeadores contienen nicotina, una sustancia altamente adictiva que afecta el sistema nervioso al alterar el desarrollo cerebral en adolescentes y jóvenes, afectando la atención, el aprendizaje, el estado de ánimo y el control de impulsos (CDC, 2025).

Además, la exposición repetida a nicotina genera dependencia. Cuando la persona intenta dejar de vapear, pueden aparecer síntomas de abstinencia como irritabilidad, ansiedad, dificultad para concentrarse, cambios en el sueño y fuertes deseos de consumo (CDC, 2025; Australian Government Department of Health, Disability and Ageing, 2026).

Vapeo, salud mental y consumo de otras sustancias

Algunas personas utilizan el vapeo como forma de manejar el estrés, la ansiedad o el malestar emocional. Sin embargo, la dependencia a la nicotina puede empeorar estos síntomas con el tiempo, especialmente durante los periodos de abstinencia (CDC, 2025).

En poblaciones con mayor vulnerabilidad, como personas con trastornos por uso de sustancias, se ha observado que el vapeo puede integrarse en patrones de policonsumo, por lo que en estos casos, el vapeo no necesariamente reduce otros consumos y puede incluso mantener o reforzar ciclos de dependencia (D’Elia et al., 2025).

Riesgos durante el embarazo

El uso de cigarrillos electrónicos durante el embarazo no es seguro, dado que la nicotina es tóxica para el feto y puede afectar el desarrollo del cerebro y los pulmones. Además, se ha asociado el consumo de nicotina durante el embarazo con bajo peso al nacer y parto prematuro (CDC, 2025).

Lesiones y otros riesgos asociados

Más allá de los efectos químicos, los dispositivos de vapeo también pueden causar lesiones físicas. Se han reportado quemaduras y heridas por explosiones o fallos de las baterías, así como intoxicaciones accidentales en niños pequeños por contacto o ingestión de líquidos de vapeo (CDC, 2025).

Entonces, ¿vapear es una alternativa segura?

Aunque algunos adultos fumadores pueden considerar los cigarrillos electrónicos como una posible alternativa en contextos específicos, esto no significa que sean seguros. Ningún producto de tabaco o nicotina es inocuo, y el vapeo implica riesgos reales para la salud, especialmente en jóvenes, personas embarazadas y quienes no fumaban previamente (CDC, 2025).

Además, la evidencia muestra que muchas personas que vapean continúan fumando o desarrollan nuevas formas de dependencia, lo que debilita la idea de que vapear sea una solución efectiva y libre de daños (D’Elia et al., 2025).

Conclusión: información clara para decisiones más seguras

Vapear no es simplemente “agua con sabor”. Es una práctica que expone al organismo a nicotina y múltiples sustancias químicas con efectos aún en estudio, pero ya vinculadas a daños pulmonares, adicción y otros problemas de salud. La percepción de que es inofensivo o “mucho más sano” que fumar puede llevar a decisiones basadas en información incompleta (CDC, 2025; D’Elia et al., 2025).

Contar con información clara, basada en evidencia y libre de mitos es clave para que adolescentes, familias y personas adultas puedan tomar decisiones más conscientes sobre su salud.

Referencias

  • D’Elia, A., Panesar, B., Sanger, N., O’Neill, L., Rosic, T., Regenstreif, L., Park, K., De Oliveira, C., Marsh, D. C., Minuzzi, L., Thabane, L., & Samaan, Z. (2025). Effects of vaping on physical and mental health in at-risk populations (VAPE): mixed-methods study of motivations for and perspectives on vaping in patients with opioid use disorder. BJPsych Open, 11(3), e75. https://doi.org/10.1192/bjo.2025.6
  • CDC. (2025). Health effects of vaping. Smoking and Tobacco Use. https://www.cdc.gov/tobacco/e-cigarettes/health-effects.html
  • Australian Government Department of Health, Disability and Ageing. (2026,). Vaping – the facts. https://www.health.gov.au/vaping/facts?language=en
  • Jhons Hopkins Medicine. (2025). Https://www.hopkinsmedicine.org/-/media/images/Johns-Hopkins-medicine-logo-horizontal-full-color.svg. https://www.hopkinsmedicine.org/health/wellness-and-prevention/what-does-vaping-do-to-your-lungs

Fumar y salud mental: daños corporales y psicológicos

El fumar cualquier tipo de sustancias suele considerarse una de las adicciones “menos dañinas” que existe, si se compara con el consumo de otro tipo de drogas, muchas personas consideran que fumar un cigarrillo no hace tanto daño, o incluso no lo reconocen como una adicción. 

Sin embargo, el tabaquismo tiene efectos profundos tanto en la salud física como en la salud mental, y su impacto comienza desde la primera inhalación (Cleveland Clinic, 2025).

¿Por qué fumar genera dependencia?

El daño que genera el fumar proviene de la nicotina, esta llega al cerebro en cuestión de segundos y estimula la liberación de sustancias químicas asociadas con el placer y la regulación emocional, como la dopamina, lo cual puede generar sensaciones momentáneas de relajación, energía o mayor concentración. Con el tiempo, el cerebro se adapta y reduce su producción natural de estas sustancias, lo que lleva a la necesidad de seguir fumando para evitar el malestar de la abstinencia (Mental Health Foundation, n.d.; Cleveland Clinic, 2025).

Este ciclo de alivio temporal seguido de síntomas de abstinencia como ansiedad, irritabilidad, bajo estado de ánimo e insomnio, es el que mantiene la dependencia. Así, fumar no solo se convierte en un hábito, sino en una forma de regular emociones desagradables a corto plazo, a costa de un deterioro progresivo de la salud física y mental (Mental Health Foundation, n.d.).

Lo que el cigarrillo hace en el cuerpo

El humo del cigarrillo contiene miles de sustancias químicas que afectan prácticamente todos los órganos del cuerpo desde el primer momento, de acuerdo con la Cleveland Clinic (2025), algunas de estos efectos son:

Vías respiratorias y pulmones

El humo irrita y daña las vías respiratorias, paraliza los cilios (estructuras que ayudan a limpiar los pulmones) y favorece infecciones respiratorias. A largo plazo, puede provocar enfermedades como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), enfisema y cáncer de pulmón (Cleveland Clinic, 2025).

Corazón y vasos sanguíneos

La nicotina y otros químicos dañan el revestimiento de los vasos sanguíneos, los estrechan y favorecen la formación de coágulos. Esto aumenta el riesgo de infartos, accidentes cerebrovasculares y otras enfermedades cardiovasculares (Cleveland Clinic, 2025).

Sistema inmunológico y otros órganos

Fumar debilita el sistema inmunológico, favorece procesos inflamatorios crónicos y se asocia con enfermedades oculares, problemas óseos, alteraciones hormonales y daño en el ADN, lo que incrementa el riesgo de diversos tipos de cáncer (Cleveland Clinic, 2025).

Fumar y salud mental: una relación compleja

El tabaquismo no solo afecta al cuerpo; también está estrechamente relacionado con la salud mental. Las personas que fuman reportan con mayor frecuencia síntomas de ansiedad, depresión y malestar psicológico general, y algunos estudios han encontrado que quienes fuman tienden a presentar peor calidad de vida y mayor fatiga, factores que también se relacionan con mayor riesgo de depresión (Habib et al., 2024).

Aunque muchas personas sienten que fumar les ayuda a calmarse, este efecto es temporal y está ligado principalmente al alivio de los síntomas de abstinencia. A largo plazo, la dependencia a la nicotina puede intensificar los niveles de ansiedad y depresión, creando un círculo difícil de romper (Mental Health Foundation, n.d.).

Trastornos mentales y mayor consumo de tabaco

Junto con lo anterior, se reconoce que el consumo de tabaco es considerablemente más alto entre personas con trastornos mentales. Se estima que las personas con problemas de salud mental tienen entre dos y tres veces más probabilidades de fumar que la población general. Esta desigualdad contribuye de manera importante a una reducción significativa en la esperanza de vida, en gran parte debido a enfermedades cardiovasculares, respiratorias y cáncer asociados al tabaquismo (Gilbody et al., 2025).

En algunos casos, fumar se utiliza como una forma de manejar síntomas emocionales o efectos secundarios de medicamentos. Sin embargo, la evidencia muestra que dejar de fumar no empeora la salud mental y, por el contrario, puede asociarse con mejoras en el estado de ánimo, la ansiedad y la percepción de autoeficacia (Gilbody et al., 2025).

El mito de que dejar de fumar empeora la salud mental

De acuerdo con Gilbody et al (2025), existe la creencia de que intentar dejar de fumar puede desestabilizar a las personas con trastornos mentales. Este “pesimismo terapéutico” ha llevado a que, en muchos contextos, no se ofrezca apoyo suficiente para dejar el tabaco a esta población.

 No obstante, investigaciones muestran que las intervenciones para dejar de fumar, combinando apoyo psicológico y tratamiento farmacológico cuando es necesario, son efectivas y no se asocian con un deterioro de la salud mental, sino que de hecho, abandonar el tabaco puede relacionarse con reducciones en síntomas depresivos, ansiosos y de estrés, además de mejorar la calidad de vida (Gilbody et al., 2025; Mental Health Foundation, n.d.).

Beneficios de dejar de fumar

Cuando una persona deja de fumar, el cuerpo comienza a recuperarse. Disminuye la inflamación, mejora la función pulmonar y se reduce progresivamente el riesgo de enfermedades cardiovasculares y cáncer. A nivel psicológico, muchas personas experimentan mejoras en el estado de ánimo y una mayor sensación de control personal (Cleveland Clinic, 2025; Gilbody et al., 2025).

Aunque la abstinencia puede ser difícil al principio, con síntomas como irritabilidad o ansiedad, estos son temporales y existen múltiples formas de apoyo para atravesar este proceso (Mental Health Foundation, n.d.).

Estrategias para dejar de fumar

Dejar de fumar suele requerir más que fuerza de voluntad. Las estrategias más efectivas combinan apoyo conductual con tratamientos como terapia de reemplazo de nicotina o medicamentos específicos, adaptados a las necesidades de cada persona (Mental Health Foundation, n.d.; Gilbody et al., 2025).

También es útil identificar los momentos y emociones asociados al consumo, buscar apoyo social, aprender nuevas formas de manejar el estrés y contar con acompañamiento profesional. Las personas con trastornos mentales pueden dejar de fumar con éxito cuando reciben apoyo adecuado y un seguimiento cuidadoso, especialmente si toman medicación psiquiátrica que pueda requerir ajustes (Mental Health Foundation, n.d.; Gilbody et al., 2025).

Conclusión

Fumar no es un hábito inofensivo ni una adicción menor. Sus efectos alcanzan cada sistema del cuerpo y se entrelazan de forma compleja con la salud mental. 

Por lo que, lejos de ser una herramienta efectiva para manejar el estrés o las emociones, el tabaco mantiene un ciclo de dependencia que puede agravar el malestar psicológico. Pero dejar de fumar es posible y trae beneficios tanto físicos como emocionales, con información adecuada, apoyo profesional y redes de apoyo, abandonar el tabaco puede convertirse en un paso clave hacia una mejor salud integral (Cleveland Clinic, 2025; Mental Health Foundation, n.d.; Gilbody et al., 2025; Habib et al., 2024

Referencias

  • Cleveland Clinic (2025). Smoking. Cleveland Clinic. https://my.clevelandclinic.org/health/articles/17488-smoking
  • Habib, M. A., Islam, M. S., Sifat, I. K., Khondaker, M. E. A., & Kibria, M. K. (2024). Exploring the impact of smoking on mental health: Across-sectional analysis in a district-level university inBangladesh. Public Health Toxicology, 4(1), 1–9. https://doi.org/10.18332/pht/189225
  • Mental Health Foundation. (n.d).  Smoking and mental health. https://www.mentalhealth.org.uk/explore-mental-health/a-z-topics/smoking-and-mental-health
  • Gilbody, S., Bhatt, G., & Muliyala, K. P. (2025). The Epidemic of Tobacco Harms among People with Mental Health Conditions. New England Journal of Medicine, 393(24), 2385–2388. https://doi.org/10.1056/nejmp2500491

Programas comunitarios que salvan vidas

La comunidad es una parte importante del cuidado de la salud mental, pero en un mundo donde cada vez nos vemos más aislados, la pérdida de la comunidad se ha normalizado. Esta desconexión tiene consecuencias directas en el bienestar emocional, aumentando el riesgo de soledad, ansiedad, depresión y estrés. 

De modo que formar y fortalecer redes comunitarias no es solo un aspecto social deseable, sino que es una estrategia clave de protección en salud mental, dado que favorece el sentido de pertenencia, reduce el aislamiento y fortalece la resiliencia frente a situaciones difíciles. Las relaciones sociales significativas ayudan a regular el estrés, mejoran el estado de ánimo y aumentan la satisfacción con la vida. Estos beneficios son especialmente importantes para personas en situaciones de vulnerabilidad, como quienes viven con enfermedades crónicas, atraviesan crisis vitales o pertenecen a grupos históricamente marginados (Mental Health Foundation, s. f.).

Desigualdades y barreras en el acceso a la salud mental

Diversos factores como la pobreza, el aislamiento geográfico, los conflictos sociales, la discriminación y las crisis ambientales se asocian con mayores niveles de malestar psicológico y trastornos mentales. Estas condiciones afectan de manera desproporcionada a personas que viven en contextos con menos recursos, tanto en países de ingresos bajos y medios como en zonas rurales o comunidades marginadas dentro de países con mayores ingresos (Chutiyami et al., 2025).

En estos contextos, los servicios de salud mental suelen ser escasos, estar concentrados en zonas urbanas o resultar inaccesibles por barreras económicas, culturales o de transporte. Esto genera una amplia brecha de atención (Chutiyami et al., 2025).

Programas comunitarios: una respuesta cercana y sostenible

Frente a estas brechas, los programas comunitarios han emergido como una estrategia eficaz para promover el bienestar mental en entornos con recursos limitados. Estos enfoques implican la participación activa de la comunidad en el diseño, la implementación y, en algunos casos, la evaluación de las iniciativas, dado que cuanto mayor es el nivel de participación comunitaria, mayores son las probabilidades de que los programas sean culturalmente relevantes, aceptados por la población y sostenibles en el tiempo (Chutiyami et al., 2025).

Las iniciativas pueden incluir grupos de apoyo entre pares, formación de personas de la comunidad para detectar señales de alerta y derivar a servicios, intervenciones psicosociales breves, y actividades que fortalezcan habilidades de afrontamiento y redes de apoyo. Al involucrar a las personas como participantes activos y no sólo como receptoras de servicios, estos programas amplían el alcance de la atención, refuerzan la cohesión social y promueven la resiliencia comunitaria (Chutiyami et al., 2025).

Del aislamiento a la inclusión: el modelo comunitario en salud mental

La Organización Mundial de la Salud propone transformar los sistemas de salud mental mediante redes de atención comunitaria integrales. Este modelo acerca los servicios a los lugares donde las personas viven, trabajan y estudian, favoreciendo la recuperación en entornos cotidianos y reduciendo el aislamiento. No se trata solo de una alternativa más humana a la institucionalización, sino de un enfoque respaldado por evidencia para mejorar el acceso, la calidad de la atención y los resultados en salud (OMS, 2025).

Los sistemas comunitarios efectivos combinan distintos niveles de apoyo: servicios de salud mental integrados en la atención primaria, equipos comunitarios especializados, apoyos en entornos no sanitarios como escuelas y lugares de trabajo, y redes de apoyo entre pares y familias. Este enfoque también impulsa procesos de desinstitucionalización progresiva, sustituyendo modelos centrados en hospitales psiquiátricos por apoyos comunitarios que respeten los derechos humanos y promuevan la inclusión social (OMS, 2025).

El valor de la participación y la experiencia vivida

Los programas con mayor impacto son aquellos donde la comunidad participa desde las etapas iniciales de diseño. Cuando las personas sienten que las iniciativas responden a sus necesidades reales y respetan su cultura, aumenta la confianza, la apropiación y la sostenibilidad de los programas. La participación activa también ayuda a superar barreras como la desconfianza, la percepción de irrelevancia o las dificultades de acceso (Chutiyami et al., 2025).

Un aspecto clave es la inclusión de personas con experiencia propia en problemas de salud mental. Su participación puede contribuir a reducir el estigma, mejorar la pertinencia de las intervenciones y fortalecer la justicia social. Además, integrar a trabajadores de la salud junto a líderes y miembros de la comunidad favorece la colaboración, el respeto mutuo y la construcción de soluciones más ajustadas a las realidades locales (Chutiyami et al., 2025; OMS, 2025).

Comunidad y bienestar: beneficios que protegen la vida

La evidencia muestra que las personas con redes sociales sólidas experimentan menos síntomas de malestar psicológico y mayor bienestar general. La comunidad no solo ofrece apoyo emocional, sino también un sentido de propósito, oportunidades de participación y espacios de reconocimiento. Estas experiencias fortalecen la autoestima, reducen el estrés y pueden actuar como factores protectores frente a la aparición o el agravamiento de problemas de salud mental (Mental Health Foundation, s. f.).

Durante crisis colectivas o eventos estresantes, el apoyo comunitario adquiere un papel aún más relevante. Sentirse acompañado, comprendido y respaldado por otras personas puede amortiguar el impacto emocional de situaciones adversas. Asimismo, las comunidades pueden desempeñar un rol clave en la protección de grupos que enfrentan discriminación o exclusión, ayudando a mitigar el daño psicológico asociado a estas experiencias (Mental Health Foundation, s. f.).

Construir comunidad es una estrategia de prevención

Fortalecer la comunidad no es un complemento opcional de la atención en salud mental: es una estrategia de prevención y promoción que puede salvar vidas. Invertir en programas comunitarios, fomentar la participación activa y garantizar servicios cercanos, inclusivos y culturalmente pertinentes permite cerrar brechas de atención, reducir el estigma y ofrecer apoyo oportuno a quienes más lo necesitan.

Reimaginar la salud mental desde la comunidad implica reconocer que el bienestar no se construye solo en consultorios, sino también en barrios, escuelas, grupos de apoyo, organizaciones locales y redes informales. Cuando las personas se sienten parte de algo más grande, con vínculos significativos y espacios de apoyo, las comunidades se convierten en verdaderos entornos que protegen, acompañan y, en muchos casos, salvan vidas.

Referencias

  • Chutiyami, M., Cutler, N., Sangon, S., Thaweekoon, T., Nintachan, P., Napa, W., Kraithaworn, P., & River, J. (2025). Community-Engaged Mental Health and Wellbeing Initiatives in Under-Resourced Settings: A Scoping Review of Primary studies. Journal of Primary Care & Community Health, 16, 21501319251332723. https://doi.org/10.1177/21501319251332723
  • World Health Organization: WHO. (2025). From Isolation to Inclusion: Community-Based Mental Health Care. https://www.who.int/news-room/commentaries/detail/from-isolation-to-inclusion—community-based-mental-health-care
  • Mental Health Foundation (n.d) How community benefits your mental health. https://www.mentalhealth.org.uk/our-work/public-engagement/mental-health-awareness-week/how-community-benefits-your-mental-health

Cuando la vida cambia: afrontar la pérdida de audición

La pérdida de la audición es un fenómeno que trae consigo una gran cantidad de emociones y experiencias nuevas, lo que puede causar un periodo de duelo para la persona. Este fenómeno no es solo un cambio físico. Para muchas personas representa un antes y un después en su forma de comunicarse, relacionarse y comprender el mundo. Cuando aparece de forma repentina, el impacto puede ser aún mayor, generando miedo, confusión y un proceso de duelo por la pérdida de una capacidad que antes se daba por sentada (Hearing Loss Association of America, 2025; EarTech Audiology, 2024).

Además de sus efectos médicos, la hipoacusia continúa siendo una discapacidad “invisible”, lo que favorece malentendidos, barreras sociales y experiencias de exclusión. Por ello, hablar de pérdida auditiva implica también hablar de accesibilidad, estigma e inclusión (Aldè et al., 2025).

¿Qué es la pérdida auditiva súbita?

La pérdida auditiva súbita, también llamada pérdida auditiva neurosensorial súbita (SSHL, por sus siglas en inglés), se caracteriza por una disminución rápida de la audición, que puede ocurrir de manera instantánea o desarrollarse en el transcurso de hasta 72 horas. Generalmente afecta un solo oído y se considera una emergencia médica (Hearing Loss Association of America, 2025).

Puede presentarse con síntomas como:

  • Sensación de “estallido” o sonido fuerte en el oído antes de perder audición
  • Dificultad notable para oír al despertar
  • Percepción de que las voces suenan como susurros
  • Mareo, presión en el oído o zumbidos (tinnitus)

Aunque en algunos casos la audición puede recuperarse parcialmente, la atención médica inmediata es fundamental, ya que el tratamiento temprano mejora las probabilidades de recuperación (Hearing Loss Association of America, 2025).

Posibles causas y factores de riesgo

En una parte de los casos, la pérdida auditiva súbita se debe a causas identificables, como infecciones, traumatismos, enfermedades autoinmunes, problemas circulatorios, tumores del nervio auditivo o trastornos neurológicos. Sin embargo, entre el 85 % y 90 % de los casos se consideran idiopáticos, es decir, sin una causa clara (Hearing Loss Association of America, 2025).

También puede confundirse con pérdidas auditivas conductivas temporales asociadas a tapones de cerumen, alergias o infecciones respiratorias. Por eso, cualquier pérdida repentina debe ser valorada por profesionales de la salud, ya que en ocasiones puede ser un síntoma de condiciones médicas graves (Hearing Loss Association of America, 2025).

El impacto emocional: un proceso de duelo

En cualquiera de los casos anteriores, la pérdida de audición de forma repentina puede generar sentimientos de impotencia, tristeza, frustración e incluso ira. Estas reacciones son una respuesta normal ante un cambio brusco que altera la forma habitual de interactuar con el entorno (EarTech Audiology, 2024).

Por lo que muchas personas experimentan aislamiento social, retraimiento o sensación de desconexión con sus seres queridos. También pueden aparecer ansiedad y síntomas depresivos, especialmente cuando la comunicación se vuelve más difícil y la persona siente que pierde autonomía (EarTech Audiology, 2024).

Reconocer estas emociones como parte de un proceso de adaptación es un primer paso importante. Contar con apoyo de familiares, amistades y profesionales de la salud auditiva puede facilitar el afrontamiento y reducir la sensación de soledad (EarTech Audiology, 2024).

Pérdida auditiva y salud mental

Parte de la razón para el duelo tras la pérdida auditiva es la relación entre audición y bienestar psicológico, dado que las dificultades para oír afectan la comunicación cotidiana, lo que puede aumentar la carga emocional, el esfuerzo cognitivo y el riesgo de aislamiento social. Causando que a largo plazo se impacte el estado de ánimo y la calidad de vida (Aldè et al., 2025).

En personas mayores, la pérdida auditiva no tratada se asocia con un mayor riesgo de deterioro cognitivo y demencia. Entre los mecanismos propuestos se encuentran la sobrecarga cognitiva por el esfuerzo constante de escuchar, la reducción de la estimulación sensorial y cambios en la actividad cerebral relacionados con la audición (Aldè et al., 2025).

Relaciones personales: cuando comunicarse se vuelve un reto

La comunicación es la base de los vínculos afectivos. Cuando la audición cambia de forma repentina, las conversaciones pueden volverse más difíciles, especialmente en entornos ruidosos o en grupos grandes. Esto puede generar malentendidos, frustración y una sensación de quedarse “por fuera” (EarTech Audiology, 2024; Aldè et al., 2025).

Algunas personas optan por evitar reuniones sociales para no enfrentar la incomodidad de no entender todo lo que se dice, causando que este aislamiento intensifique sentimientos de soledad. Por lo cual hablar abiertamente con familiares, amistades y parejas sobre lo que está ocurriendo permite buscar juntos nuevas estrategias de comunicación y fortalecer los vínculos (EarTech Audiology, 2024).

Una discapacidad invisible: estigma y barreras sociales

La pérdida auditiva suele pasar desapercibida para quienes rodean a la persona. Esta invisibilidad favorece prejuicios, como pensar que alguien “no presta atención” o “no quiere participar”, causando que el estigma pueda manifestarse como vergüenza, miedo al rechazo social y preocupación por la imagen personal (Aldè et al., 2025).

El uso de audífonos, por ejemplo, sigue rodeado de ideas erróneas, lo que hace que muchas personas que podrían beneficiarse de ellos no los utilicen. Combatir estas percepciones requiere visibilizar la pérdida auditiva como una condición de salud y promover una representación positiva de las ayudas técnicas como herramientas que potencian la comunicación y la autonomía (Aldè et al., 2025).

Accesibilidad e inclusión: más allá de los dispositivos

Abordar la pérdida auditiva no se limita a tratamientos médicos o al uso de audífonos. También implica crear entornos accesibles donde la comunicación sea posible para todas las personas. Esto incluye subtítulos, intérpretes de lengua de señas, tecnologías de apoyo y políticas inclusivas en educación, trabajo y espacios culturales (Aldè et al., 2025).

Cuando las instituciones y comunidades invierten en accesibilidad, no solo mejoran la calidad de vida de las personas con pérdida auditiva, sino que promueven una sociedad más equitativa, diversa y participativa (Aldè et al., 2025).

Buscar ayuda a tiempo marca la diferencia

Ante una pérdida auditiva repentina, es fundamental acudir de inmediato a servicios de salud. No se debe asumir que es algo pasajero. 

La evaluación temprana puede marcar la diferencia en la recuperación de la audición y en la prevención de secuelas permanentes (Hearing Loss Association of America, 2025).

Paralelamente, atender el impacto emocional es igual de importante. El acompañamiento psicológico, el apoyo social y la educación sobre la condición ayudan a transitar el proceso de ajuste con mayor confianza y recursos personales (EarTech Audiology, 2024).

Adaptarse a la pérdida de audición es un proceso. Con información, apoyo y entornos más accesibles, es posible reconstruir la forma de comunicarse con el mundo y mantener una vida plena y significativa.

Referencias

  • Hearing Loss Association of America. (2025). Sudden deafness – Hearing Loss Association of America. https://www.hearingloss.org/understanding-hearing-loss/types-causes-and-treatments/sudden-deafness/
  • Aldè, M., Ambrosetti, U., Barozzi, S., & Aldè, S. (2025). The Ongoing Challenges of Hearing Loss: Stigma, Socio-Cultural Differences, and Accessibility Barriers. Audiology research, 15(3), 46. https://doi.org/10.3390/audiolres15030046
  • EarTech Audiology. (2024, August 30). The emotional impact of sudden hearing loss. https://eartechaudiology.com/the-emotional-impact-of-sudden-hearing-loss/

La sordera en la juventud: retos invisibles

La sordera puede darse en cualquier momento de la vida, sea por cuestiones genéticas o causada por factores físicos, y puede influir profundamente en el desarrollo del lenguaje, el aprendizaje, las relaciones sociales y el bienestar emocional, especialmente cuando el entorno no es accesible ni está preparado para comunicarse de manera inclusiva, las barreras no provienen sólo de la audición, sino también del contexto social y educativo.

Comprender estos retos es clave para ofrecer apoyo temprano y evitar que las dificultades se acumulen con el paso del tiempo.

¿Cómo se produce la pérdida auditiva en la infancia?

La pérdida auditiva en niños puede tener múltiples causas, algunas están presentes desde antes del nacimiento y otras aparecen después. Entre los factores prenatales se encuentran causas genéticas, infecciones durante el embarazo (como rubéola o citomegalovirus), exposición a ciertos medicamentos, alcohol u otras sustancias, y complicaciones durante el parto que afectan la oxigenación del bebé. También puede haber afectación de otros órganos cuando la causa es hereditaria (IQWiG, 2025).

Después del nacimiento, las infecciones bacterianas o virales pueden dañar la audición. En la primera infancia son frecuentes los problemas temporales de audición por acumulación de líquido en el oído medio, por ejemplo tras infecciones de oído o por amígdalas y adenoides agrandadas. Las pérdidas auditivas permanentes son menos comunes, pero pueden producirse tras enfermedades como la meningitis, el sarampión o las paperas. La exposición a ruidos intensos, como música muy alta con audífonos o explosiones cercanas, también puede causar daño auditivo (IQWiG, 2025).

Señales de alerta según la edad

La pérdida auditiva no siempre se detecta de inmediato. En bebés y niños pequeños, algunas señales pueden ser que no reaccionan a sonidos, dejan de responder cuando se les habla o solo responden si ven el rostro de quien les habla. En pérdidas auditivas leves, puede haber dificultad para entender susurros o palabras a distancia; en pérdidas más severas, solo se perciben sonidos muy fuertes o vibraciones (IQWiG, 2025).

Estas señales pueden confundirse con distracción, desobediencia o problemas de atención, lo que retrasa la detección y el apoyo oportuno.

Impacto en el lenguaje y la comunicación

Escuchar sonidos y palabras es fundamental para que niñas y niños desarrollen el habla y comprendan el lenguaje. Cuando hay pérdida auditiva, pueden perderse partes importantes del habla cotidiana, lo que afecta la adquisición de vocabulario, la comprensión de frases complejas y el uso de estructuras gramaticales (ASHA, s. f.).

Los niños con pérdida auditiva pueden aprender palabras concretas con mayor facilidad, pero pueden tener dificultades con palabras abstractas o con términos que cambian de significado según el contexto. También pueden presentar dificultades para usar tiempos verbales, plurales o conectores, lo que influye en su expresión oral y escrita (ASHA, s. f.).

Por lo cual si la pérdida auditiva no se detecta y atiende, la brecha lingüística con sus pares oyentes puede aumentar con el tiempo (ASHA, s. f.).

Aprendizaje escolar: cuando oír también es aprender

Además, las dificultades auditivas pueden repercutir directamente en el desempeño escolar. La lectura, la escritura y las matemáticas pueden verse afectadas cuando el acceso al lenguaje oral es limitado. Sin apoyos adecuados, algunos niños con pérdida auditiva pueden rezagarse en varios niveles escolares respecto a sus compañeros oyentes (ASHA, s. f.).

 

Informes recientes han señalado que muchos niños y niñas sordos presentan brechas en habilidades de comunicación, alfabetización y desarrollo socioemocional en los primeros años de escolaridad, debido a las barreras de comunicación, la falta de acceso a servicios especializados y la insuficiente formación del profesorado, las cuales pueden agravar estas desigualdades (Deafness Resource Centre, 2023).

Impacto social y emocional

Las barreras comunicativas no solo afectan el aprendizaje, sino también las relaciones. Niñas, niños y adolescentes con pérdida auditiva pueden sentirse aislados, tener dificultades para hacer amistades o participar en actividades grupales. Esto puede influir en su autoestima y bienestar emocional (ASHA, s. f.; Deafness Resource Centre, 2023).

Por lo cual, cuando el entorno no es inclusivo, por ejemplo, si no se adapta la forma de comunicarse o no se ofrecen apoyos, el riesgo de frustración y exclusión aumenta (Deafness Resource Centre, 2023).

Diagnóstico y detección temprana

Ante la sospecha de pérdida auditiva, es fundamental realizar una evaluación médica y audiológica. Los profesionales pueden examinar el oído, buscar signos de infección y realizar pruebas para determinar el tipo y grado de pérdida auditiva. En muchos países se realizan pruebas de tamizaje auditivo en recién nacidos para detectar problemas desde el inicio de la vida (IQWiG, 2025).

La detección temprana permite iniciar apoyos que favorezcan el desarrollo del lenguaje, la comunicación y el aprendizaje.

Tratamientos y apoyos disponibles

En algunos casos es posible tratar la causa de la pérdida auditiva, por ejemplo, cuando se debe a líquido acumulado en el oído medio. Cuando la pérdida es permanente, los audífonos pueden amplificar los sonidos si existe audición residual. En casos de sordera profunda o cuando los audífonos no son suficientes, los implantes cocleares pueden ayudar a percibir estímulos sonoros (IQWiG, 2025).

Además de la tecnología, muchos niños y jóvenes se benefician de terapia del habla y lenguaje, apoyos educativos, sistemas de transmisión inalámbrica en el aula y adaptaciones escolares. El acceso a servicios especializados y a entornos educativos inclusivos es clave para reducir las barreras en el aprendizaje (ASHA, s. f.; Deafness Resource Centre, 2023).

El papel de la familia y la escuela

Por otro lado, el recibir el diagnóstico de pérdida auditiva puede generar preocupación en las familias. Contar con información clara sobre las causas, las opciones de tratamiento y los apoyos disponibles ayuda a tomar decisiones informadas y a acompañar el desarrollo del niño o adolescente (IQWiG, 2025).

La colaboración entre familia, profesionales de la salud y escuela es esencial. La formación docente, el acceso a recursos y la comunicación inclusiva favorecen que niñas, niños y jóvenes con pérdida auditiva participen plenamente en la vida escolar y social (Deafness Resource Centre, 2023).

Mirar más allá de la audición

La sordera en la juventud no solo es una condición médica, sino también una cuestión de accesibilidad, comunicación e inclusión. Con detección temprana, apoyos adecuados y entornos sensibles a la diversidad auditiva, es posible reducir las barreras y promover el desarrollo integral de niñas, niños y adolescentes con pérdida auditiva (IQWiG, 2025; ASHA, s. f.; Deafness Resource Centre, 2023).

 

Referencias

  • Institute for Quality and Efficiency in Health Care (IQWiG). (2025). Overview: Hearing loss and deafness in children. InformedHealth.org – NCBI Bookshelf. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK279527/
  • American Speech-Language-Hearing Association. (n.d.). Effects of hearing loss on development. https://www.asha.org/public/hearing/effects-of-hearing-loss-on-development/?srsltid=AfmBOoqgxCNog2fKHB-Ji4S6fzFHHeAnupvfbD-YmrMQtMVxfy0lVK5f
  • Deafness Resource Centre. (2023). Behind the Silence: Why D/deaf children are falling behind in early years – Deafness Resource Centre. Deafness Resource Centre – Support for Deaf People in St.Helens, Halton, and Knowsley. https://deafnessresourcecentre.org/news/deaf-children-falling-behind-peers-in-early-years/

 

La importancia de distinguir entre niños, niñas y adolescentes

En las últimas semanas, el inicio del nuevo gobierno ha traído cambios en las instituciones públicas, siendo uno de estos el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF).

 

En un comunicado realizado por la nueva directora del Instituto, María Carolina Restrepo, se solicitó dejar la ya reconocida forma de referirse a la niñez por medio de las palabras “niños, niñas y adolescentes”, y pasar a referirse a quienes la institución busca proteger como “niñez y adolescencia”, dado que de acuerdo con el comunicado 

 

“ La misión del ICBF es la protección integral de la niñez, la adolescencia y las familias de Colombia, sin distinción alguna. Cuando hablamos de niñez, hablamos de todos los niños y todas las niñas del país, con pleno reconocimiento de su dignidad, sus derechos y las garantías especiales que les otorgan la Constitución y la ley.

Por ello, esta Dirección promoverá una comunicación institucional clara, incluyente y acorde con la naturaleza y la misión del Instituto, que ponga en el centro aquello que nos corresponde proteger: la niñez, la adolescencia y las familias colombianas.

Nuestro compromiso es trabajar de manera incansable para garantizar sus derechos, fortalecer sus entornos familiares y asegurar el cumplimiento riguroso del orden constitucional y legal que los ampara.

De igual manera, reitero a todos los funcionarios y colaboradores la importancia de utilizar correctamente el nombre oficial de nuestra entidad: Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF). 

Esta es y seguirá siendo nuestra prioridad: servir y proteger a la niñez, la adolescencia y las familias de Colombia, con responsabilidad, firmeza y profundo sentido institucional. 

¡Firmes por la Patria!” (ICBF, 2026)

Este comunicado, el cual hace uso de la frase de campaña del presidente Abelardo de la Espriella, cosa que no se realizaba en los gobiernos anteriores, rápidamente generó controversia, dado que mientras la dirección del Instituto sostiene que utilizar el término “niñez” incluye tanto a niños como a niñas y no supone desconocer sus derechos, diferentes profesionales, organizaciones y actores políticos han cuestionado que se deje de nombrar explícitamente a las niñas, especialmente porque el ordenamiento jurídico colombiano reconoce diferencias relacionadas con el sexo, la edad y otras condiciones sociales que deben ser consideradas en la protección integral de esta población (La Silla Vacía, 2026; Toro, 2026; Gómez, 2026).

Por ello, más allá de una discusión lingüística, resulta pertinente preguntarse qué implica nombrar de manera diferenciada a niños, niñas y adolescentes y por qué el lenguaje puede ser relevante en el diseño y la implementación de políticas públicas.

Niñez no es necesariamente una categoría homogénea 

La Ley 1098 de 2006, mejor conocida como el Código de Infancia y Adolescencia, la cual fue creada de la mano del ICBF, aclara desde el inicio que el código “tiene por finalidad garantizar a los niños, a las niñas y a los adolescentes su pleno y armonioso desarrollo para que crezcan en el seno de la familia y de la comunidad, en un ambiente de felicidad, amor y comprensión. Prevalecerá el reconocimiento a la igualdad y la dignidad humana, sin discriminación alguna”.

Esta finalidad viene acompañada de la aclaración en el artículo 3 sobre los sujetos titulares de derechos en esta ley, quienes: “son todas las personas menores de 18 años. Sin perjuicio de lo establecido en el artículo 34 del Código Civil, se entiende por niño o niña las personas entre los 0 y los 12 años, y por adolescente las personas entre 12 y 18 años de edad”.

Siendo esta diferenciación parte de la  perspectiva de género, la cual ha de ser aplicada en cumplimiento del código, y se describe como “el reconocimiento de las diferencias sociales, biológicas y psicológicas en las relaciones entre las personas según el sexo, la edad, la etnia y el rol que desempeñan en la familia y en el grupo social. Esta perspectiva se debe tener en cuenta en la aplicación de este Código, en todos los ámbitos en donde se desenvuelven los niños, las niñas y los adolescentes, para alcanzar la equidad”.

Es precisamente esta perspectiva de género la que se ignora al dejar de nombrar a las niñas, no se trata solo de una palabra, es el nombrar que existen diferencias en las vivencias y desigualdades que enfrentan los niños y las niñas, independientemente de que sean cisgénero o no. Siendo de vital importancia que se nombren y tomen en cuenta cada una de estas diferencias a la hora de tomar decisiones que busquen dar respuesta a estas necesidades y mejorar la calidad de vida de los niños, niñas y adolescentes. 

¿Qué significa incorporar una perspectiva de género?

De este modo, se reconoce que la perspectiva de género permite analizar cómo las diferencias y relaciones construidas socialmente pueden producir experiencias distintas para diferentes grupos.

Elias, Ni y D’Agostino (2022) señalan que el género constituye un elemento relevante, aunque todavía insuficientemente desarrollado, para comprender la administración pública y las políticas públicas. Desde esta perspectiva, el género no se reduce a una característica individual, sino que también se relaciona con estructuras sociales, relaciones de poder y formas de organización institucional.

En consecuencia, incorporar una perspectiva de género en las instituciones públicas implica preguntarse si una política aparentemente dirigida a toda la población puede producir efectos diferentes sobre distintos grupos.

Esta consideración resulta particularmente importante en el caso de la niñez. Hablar de una población infantil en términos generales puede ser adecuado en determinados contextos, pero no debería impedir identificar cuándo existen experiencias, riesgos o desigualdades que afectan de manera diferenciada a niños y niñas.

Nombrar también puede ser una forma de reconocer

Además de lo anterior, se debe reconocer que esta desicion termina por decidir quienes son nombrados, y cuales realidades y grupos son reconocidos en la institución.

Un ejemplo de eso, es lo mencionado en Boris (2005), quien al analizar la relación entre género, raza y política pública, explica que las políticas y los documentos estatales pueden ser analizados a partir de aquello que nombran, pero también de aquello que dejan fuera o vuelven menos visible. De modo que las políticas aparentemente neutrales pueden contener supuestos de género y  el lenguaje utilizado por el Estado puede participar en la construcción de categorías sociales.

Desde esta perspectiva, nombrar a las niñas no significa afirmar que sean más importantes que los niños, ni supone negar que ambos forman parte de la categoría general de niñez. Significa que, cuando una diferencia resulta relevante para comprender una problemática, puede ser necesario hacerla explícita.

Lo cual es especialmente importante cuando las instituciones necesitan producir información, identificar desigualdades o diseñar intervenciones dirigidas a situaciones específicas.

El problema de asumir que una categoría general siempre es suficiente

Otro ejemplo de la necesidad de nombrar el género proviene del International Centre for Tax and Development (ICTD, 2025), el cual advierte que cuando las instituciones públicas no incorporan consideraciones de género en sus funciones centrales, se pueden producir diferentes consecuencias: prestación desigual de servicios, estrategias de gobernanza que no consideran impactos diferenciados, desigualdades dentro de las propias instituciones y pérdida de confianza pública.

Lo que causa que la ausencia de un análisis de género, tenga como consecuencia directa la falta de identificación de necesidades específicas para determinados grupos, haciendo que estas no sean tomadas en cuenta a la hora de tomar decisiones. Por ello, integrar esta perspectiva desde el diseño de las políticas públicas permite preguntarse quiénes están siendo afectados, de qué manera y si las medidas implementadas responden realmente a esas diferencias (International Centre for Tax and Development, 2025).

La controversia alrededor del ICBF

Teniendo en cuenta lo anterior, se comprende por qué la decisión del ICBF ha generado respuestas desde diferentes sectores. Volcánicas (2026) señaló que el artículo 203, numeral 12, de la Ley 1098 de 2006 establece que las políticas públicas de infancia, adolescencia y familia deben regirse, entre otros elementos, por la perspectiva de género. Por lo tanto, no basta necesariamente con diseñar una política “neutral” para todos los menores de edad. 

 Así, múltiples grupos sociales e instituciones ven este evento como parte de lo prometido por la Espriella en su campaña, quien buscaba “volver a meter a Dios en las clases, en los salones de nuestros niños” (Salazar, 2025) y eliminar la “ideología de género”, la cual no se ve como un mecanismo de mantenimeinto de los derechos, sino que se malentiende, y vende a los conservadores como “Yo soy enemigo de la ‘ideología de género’. No acepto que a nuestros niños se les quiera condicionar, se les contamine con ‘ideología de género’ para tratar de cambiar su visión sobre la sexualidad, incluso del sexo” (Molano, 2026).

Así, se ve esta reciente controversia como una forma de retroceder en materia de derechos de la mujer y LGBTI+, por lo cual el problema pasa de ser  una “exageración por una palabra” como los adeptos de la Espriella han mencionado, a ser parte de un ejercicio que busca dejar de nombrar a las niñas y mujeres como sujetos reconocidos de derechos.

Una discusión que trasciende al ICBF

Las críticas no han provenido únicamente de organizaciones feministas. El debate también ha involucrado a actores políticos, académicos y profesionales vinculados con la protección de derechos.

Toro (2026) recoge las declaraciones del exministro Juan Fernando Cristo, quien consideró que la decisión trasciende una discusión semántica porque el Código de Infancia y Adolescencia reconoce derechos tanto de niños como de niñas e incorpora el enfoque de género.

Asimismo, Osorio (2026) señala que diferentes voces han cuestionado que la discusión sea presentada como una disputa ideológica, recordando que la expresión “niños y niñas” forma parte del lenguaje utilizado por el propio Código de Infancia y Adolescencia.

María Cristina Hurtado, abogada y politóloga que participó en la elaboración del Código de Infancia y Adolescencia, también ha cuestionado la decisión. Según Osorio (2026), Hurtado sostiene que no nombrar a las niñas puede contribuir a invisibilizar violencias estructurales que las afectan de manera diferenciada y puede desconocer el desarrollo normativo y jurisprudencial relacionado con sus derechos.

Estas posiciones muestran que la discusión no se limita a determinar qué expresión es lingüísticamente correcta. En realidad, plantea una pregunta más amplia: ¿qué papel cumple el lenguaje en el reconocimiento de grupos que históricamente han enfrentado desigualdades?

¿Por qué es importante identificar específicamente a las niñas?

Gómez (2026) señala que organismos internacionales como ONU Mujeres realizan de manera permanente la diferenciación entre mujeres y niñas. Esta distinción parte del reconocimiento de que la edad puede modificar las condiciones en las que se experimentan la desigualdad y la discriminación. 

De modo que se identifica la necesidad de diferenciar, no solo entre niños y niñas, sino también entre grupos etarios, debido al reconocimiento de la existencia de formas de discriminación y violencia contra mujeres y niñas, tales como el matrimonio infantil, precoz y forzado (Gómez, 2026).

La visión de la directora del ICBF

Teniendo en cuenta lo anterior, se pueden analizar las respuestas de la directora del ICBF, quien, por su parte, ha defendido públicamente su posición. Según La Silla Vacía (2026), Restrepo ha afirmado que su manera de expresarse no supone desconocer los derechos de las niñas y que estas continuarán contando con toda la protección establecida por el ordenamiento jurídico.

La directora también ha cuestionado las críticas que consideran que utilizar “niñez” invisibiliza a las niñas, considerando que no existe la misma preoucpación por dejar de nombrar a los niños. Sevilla (2026) recoge una de sus declaraciones en la que sostiene que precisamente utiliza “niñez” porque considera que el término incluye a niños y niñas sin excluir a nadie.

Otra de las respuestas de la directora es recolectada por la Revista Semana (2026), donde afirma que la controversia ha sido creada por los grupos feministas y que  “Me cansan las feministas de cartel. Las que creen que el feminismo es una pañoleta, un color o una consigna. El feminismo es mucho más que eso”. Además de citar textualmente a la Constitución Política “A todos los que aseguran que ‘la ley obliga’ a decir siempre ‘niños, niñas y adolescentes’, les voy adelantando: la Constitución no lo dice. El Código de la Infancia y la Adolescencia no lo dice. La Ley 1146 de 2007 no lo dice. La Convención sobre los Derechos del Niño no lo dice. Entonces, si existe esa obligación legal que tantos aseguran que existe, la pregunta es muy sencilla: ¿en qué norma y en qué artículo está? Los leo”, afirmó.

Estas respuestas han aumentado la controversia, dado que demuestran la falta de consideración y apatía de la directora ante los profesionales y grupos sociales que han buscado explicar la falla en el comunicado.

Entonces, ¿es exagerado hablar de niñas?

La discusión actual alrededor del ICBF permite plantear una distinción fundamental: una cosa es afirmar que “niñez” incluye a niños y niñas, y otra diferente es preguntarse si en determinados contextos es necesario nombrarlos de manera diferenciada.

Por ello, la pregunta no debería ser únicamente “¿la palabra niñez incluye a las niñas?”, porque lingüísticamente la respuesta puede ser afirmativa. La pregunta más importante para las políticas públicas es: ¿la utilización de una categoría general permite identificar y responder adecuadamente a las experiencias particulares de niñas y niños?

La respuesta a esta pregunta, de parte de profesionales y grupos sociales es no, si bien se puede usar la palabra “niñez”, es necesario continuar mencionando a los “niños, niñas y adolescentes”, dado que las palabras y categorías utilizadas por las instituciones pueden tener implicaciones en la manera en que se identifican las poblaciones y se diseñan respuestas frente a sus necesidades (Ley 1098 de 2006; Boris, 2005; Elias, Ni & D’Agostino, 2022).

Una institución encargada de proteger a la infancia necesita reconocer que existen diferencias de edad, género, contexto social, territorio y otras condiciones que pueden modificar las experiencias de niños, niñas y adolescentes. Dejando de lado su “guerra ideológica” y reconociendo que la perspectiva de género precisamente busca que esas diferencias puedan ser identificadas cuando sean relevantes para garantizar la equidad (Ley 1098 de 2006; Elias, Ni & D’Agostino, 2022).

En este sentido, nombrar a las niñas es una herramienta de visibilidad que debe traducirse en políticas, programas, presupuestos, investigaciones y acciones institucionales capaces de responder a las necesidades de todas las niñas, independientemente de su sexo al nacer.

Referencias

  • Instituto Instituto Colombiano de Bienestar Familiar. (2026)- A todos los funcionarios y colaboradores del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar: | Portal ICBF – Instituto Colombiano de Bienestar Familiar ICBF. https://www.icbf.gov.co/todos-los-funcionarios-y-colaboradores-del-instituto-colombiano-de-bienestar-familiar
  • Ley 1098 de 2006 – Gestor Normativo. Función Pública. https://www.funcionpublica.gov.co/eva/gestornormativo/norma.php?i=22106
  • Volcánicas. (2026). La nueva directora del ICBF pide dejar de nombrar a las niñas y estigmatiza al colectivo infantil Resistencia Chiquita. Volcánicas. https://volcanicas.com/la-nueva-directora-del-icbf-pide-dejar-de-nombrar-a-las-ninas-y-estigmatiza-al-colectivo-infantil-resistencia-chiquita/
  • Salazar, C. (2025). De la Espriella propuso “meter a Dios en las clases” y sacar a Fecode de la enseñanza: “No quiero gente con cartones que no produzca.” Infobae. https://www.infobae.com/colombia/2025/10/02/de-la-espriella-propuso-meter-a-dios-en-las-clases-y-sacar-a-fecode-de-la-ensenanza-no-quiero-gente-con-cartones-que-no-produzca/
  • Molano, A. O. (2026). ¿Qué pasará con los derechos LGBTIQ+ en el gobierno de De la Espriella? Las primeras señales. ELESPECTADOR.COM. https://www.elespectador.com/genero-y-diversidad/la-disidencia/que-pasara-con-los-derechos-lgbtiq-en-el-gobierno-de-abelardo-de-la-espriella-las-primeras-senales/
  • La Silla Vacía. (2026). Icbf: críticas a directora por excluir “niña” del lenguaje institucional. La Silla Vacía. https://www.lasillavacia.com/en-vivo/icbf-criticas-a-directora-por-excluir-nina-del-lenguaje-institucional/
  • Toro, S. G. (2026). Polémica por decisión del ICBF de excluir la palabra “niñas” de su lenguaje: pide solo usar el término “niñez” | El Colombiano. El Colombiano. https://www.elcolombiano.com/colombia/icbf-excluir-palabra-ninas-ninez-directora-maria-carolina-restrepo-polemica-BD40162276
  • Osorio, C. (2026). La batalla cultural de De la Espriella arranca en el ICBF: la directora considera que usar palabras como ‘resistencia’ o ‘niños y niñas’ es ideologizar a los menores. El País América Colombia. https://elpais.com/america-colombia/2026-08-21/la-batalla-cultural-de-de-la-espriella-arranca-en-el-icbf-la-directora-considera-que-usar-palabras-como-resistencia-o-ninos-y-ninas-es-ideologizar-a-los-menores.html
  • Semana, R. (2026). “Me cansan las feministas de cartel”: directora del ICBF insiste en hablar de “niñez” en lugar de “niñas”; mantiene viva la polémica y reta a críticos. Semana – Últimas Noticias De Colombia Y El Mundo. https://www.semana.com/politica/articulo/me-cansan-las-feministas-de-cartel-directora-del-icbf-insiste-en-hablar-de-ninez-en-lugar-de-ninas-mantiene-viva-la-polemica-y-reta-a-criticos/202643/
  • Sevilla, D. M. R. (2026). Directora del Icbf se refirió a la polémica por retirar el término “niña” del lenguaje institucional: “Me sorprende tanta preocupación.” Infobae. https://www.infobae.com/colombia/2026/08/23/directora-del-icbf-se-refirio-a-la-polemica-por-retirar-el-termino-nina-del-lenguaje-institucional-me-sorprende-tanta-preocupacion/
  • Gómez, V. (2026). ¿Por qué es importante nombrar a las niñas? La discusión que abrió una polémica directriz del ICBF. Publimetro Colombia. https://www.publimetro.co/noticias/2026/08/21/por-que-es-importante-nombrar-a-las-ninas-la-discusion-que-abrio-la-polemica-en-el-icbf/
  • International Centre for Tax and Development. (2025). Why Mainstreaming Gender in Public Institutions Matters, and How We did it for Tax – ICTD. ICTD. https://www.ictd.ac/blog/why-mainstreaming-gender-in-public-institutions-matters-and-how-we-did-it-for-tax/
  • Boris E. On the Importance of Naming: Gender, Race, and the Writing of Policy History. Journal of Policy History. 2005;17(1):72-92. doi:10.1353/jph.2005.0003 
  • Elias, Ni & Dagostino, M. (2022). Gender: Expanding Theory in Public Administration and Policy. 10.4337/9781789908251.00028. 

Depresión en niños: señales de alerta

Debido a las asociaciones sociales de la depresión con la muerte, se suele considerar que esta solo puede suceder a partir de la adolescencia, de modo que se ignoran los patrones depresivos en la infancia, poniendo en riesgo a los más jóvenes (NHS, 2024; Hazell, 2002).

Reconocer la depresión infantil es fundamental, ya que cuanto más tiempo persisten los síntomas sin tratamiento, mayor es el riesgo de que interfieran en el desarrollo emocional, social y académico del niño, y de que evolucionen hacia problemas de salud mental a largo plazo (NHS, 2024).

¿Qué es la depresión infantil?

De acuerdo con la Cleveland Clinic (2025) la depresión en la infancia es un trastorno del estado de ánimo que puede hacer que el niño se sienta triste, irritable, desesperanzado o vacío de forma persistente. A diferencia de los cambios emocionales normales, como estar triste tras una pelea o una mala nota, en la depresión los síntomas duran al menos dos semanas y afectan distintas áreas de la vida del niño, como el sueño, el apetito, las relaciones y el rendimiento escolar.

Hazell (2002) señala que, aunque a algunos adultos les cuesta aceptar que los niños puedan experimentar depresión, existe continuidad entre la depresión infantil y la depresión en la vida adulta. Además, en niños los síntomas pueden aparecer de forma más gradual y ser confundidos con problemas de conducta u otras dificultades emocionales.

Señales emocionales y conductuales de alerta

Debido a lo anterior, es importante comprender que los síntomas de depresión en niños pueden variar, pero suelen incluir una combinación de cambios emocionales, conductuales y físicos (NHS, 2024). Algunos de estos síntomas son:

Cambios en el estado de ánimo

  • Tristeza persistente o estado de ánimo bajo que no desaparece
  • Irritabilidad constante o mal humor frecuente
  • Sensación de vacío o dificultad para sentir emociones
  • Expresiones de culpa excesiva o sentimientos de inutilidad (NHS, 2024; Cleveland Clinic, 2025)

De acuerdo con la Cleveland Clinic (2025), se debe tener en cuenta que en la infancia, la depresión puede manifestarse más como irritabilidad que como tristeza evidente, lo que a veces dificulta su identificación. Mientras que otros síntomas pueden ser:

Pérdida de interés y energía

  • Falta de interés en actividades que antes disfrutaba
  • Cansancio frecuente o baja energía
  • Menor participación en juegos, deportes o actividades sociales (NHS, 2024; Cleveland Clinic, 2025)

Cambios físicos y cognitivos

Por otro lado, la NHS (2024) menciona que la depresión infantil no solo afecta las emociones, sino que  también impacta el cuerpo y el pensamiento, causando problemáticas en:

Sueño y apetito

  • Dificultad para dormir o dormir más de lo habitual
  • Comer mucho menos o mucho más de lo habitual
  • Cambios importantes de peso (NHS, 2024)

Concentración y rendimiento escolar

  • Problemas para concentrarse
  • Indecisión frecuente
  • Descenso en el rendimiento académico
  • Falta de asistencia o rechazo a ir a la escuela (NHS, 2024; Hazell, 2002)

Hazell (2002) señala que muchos niños con depresión llegan a la atención profesional por quejas físicas, problemas escolares o conductas disruptivas, más que por expresar directamente tristeza, presentando problemáticas como:

Síntomas físicos sin causa clara

  • Dolores de cabeza
  • Dolores de estómago
  • Malestares físicos recurrentes sin explicación médica evidente (NHS, 2024)

Pensamientos autolesivos y riesgo suicida

En los casos más graves, algunos niños pueden:

  • Hablar sobre hacerse daño o morir
  • Presentar conductas de autolesión
  • Mostrar desesperanza intensa sobre el futuro (NHS, 2024; Cleveland Clinic, 2025)

Estos signos requieren atención inmediata por parte de profesionales de la salud.

Factores de riesgo para la depresión en niños

Teniendo en cuenta lo anterior, los padres pueden preguntarse por qué puede suceder esto a sus hijos, de modo que deben saber que la depresión infantil suele ser el resultado de la interacción entre vulnerabilidades biológicas y experiencias vitales estresantes (Hazell, 2002; Cleveland Clinic, 2025).

Entre los factores de riesgo se encuentran:

  • Antecedentes familiares de depresión u otros trastornos mentales
  • Experiencias adversas en la infancia
  • Bullying o acoso escolar
  • Conflictos familiares o separación de los padres
  • Pérdidas significativas (duelos)
  • Enfermedades crónicas como diabetes, epilepsia, asma o dolor crónico
  • Consumo de sustancias en etapas posteriores de la niñez o adolescencia (NHS, 2024; Cleveland Clinic, 2025; Hazell, 2002)

Hazell (2002) también destaca que algunos cuadros depresivos pueden aparecer después de enfermedades físicas o infecciones, y que los síntomas pueden superponerse con problemas de fatiga.

¿Qué hacer si sospechas que un niño está deprimido?

Si se ha identificado lo anterior, el primer paso es hablar con el niño de manera abierta, calmada y sin minimizar lo que siente. Aunque el problema pueda parecer pequeño desde la perspectiva adulta, puede ser muy significativo para él o ella (NHS, 2024).

También es importante:

  • Informar a otros adultos de confianza (familiares, docentes)
  • Observar cambios en sueño, alimentación, energía y comportamiento
  • Buscar ayuda profesional si los síntomas duran dos semanas o más (Cleveland Clinic, 2025; NHS, 2024)

Hazell (2002) subraya que la evaluación debe incluir entrevistas con el niño, los cuidadores y, cuando sea posible, la escuela, ya que muchos niños no expresan espontáneamente su malestar.

Tratamiento de la depresión infantil

A pesar de sus síntomas, se debe comprender que la depresión sí tiene tratamiento, y una intervención temprana mejora significativamente el pronóstico, por lo cual es importante reconocerla desde edades tempranas para poder tratarla a partir de psicoterapia y en algunos casos medicación (Cleveland Clinic, 2025).

El papel de la familia

Sin embargo, uno de los factores protectores más importantes es el apoyo familiar, escuchar, validar las emociones del niño y mantener rutinas saludables (como sueño adecuado, actividad física y un entorno seguro) contribuyen a su recuperación emocional (NHS, 2024; Cleveland Clinic, 2025).

Aunque no siempre es posible prevenir la depresión, sí es posible detectar antes, acompañar mejor y buscar ayuda a tiempo. Tomar en serio los cambios emocionales y conductuales en la infancia puede marcar una diferencia profunda en el bienestar presente y futuro de los niños.

 

Referencias

  • NHS (2024). Depression in children and young people. nhs.uk. https://www.nhs.uk/mental-health/children-and-young-adults/advice-for-parents/children-depressed-signs/
  • Cleveland Clinic. (2025). Depression in children. (https://my.clevelandclinic.org/health/diseases/14938-depression-in-children
  • Hazell P. (2002). Depression in children. BMJ (Clinical research ed.), 325(7358), 229–230. https://doi.org/10.1136/bmj.325.7358.229

El consentimiento desde la infancia

Parte importante de lo que se le debe enseñar a los niños desde la infancia es el concepto del consentimiento. Hablar de consentimiento con niñas, niños y adolescentes no es adelantar conversaciones sobre sexo, sino enseñar respeto, límites y autonomía corporal desde las primeras etapas de la vida, siendo estos aprendizajes tempranos aquellos que se relacionan con relaciones más seguras, capacidad para expresar incomodidad y mayor comprensión de lo que significa un vínculo saludable (Sex Education Forum UK, 2024; Raising Children Network, 2025).

El consentimiento no es un concepto que aparezca de repente en la adolescencia. Es un conjunto de habilidades sociales y emocionales que se construyen poco a poco: reconocer lo que siento, identificar mis límites, expresar un “sí” o un “no” con claridad y respetar las decisiones de otras personas (Harvard Graduate School of Education, 2018).

¿Qué es el consentimiento y por qué debe enseñarse desde temprano?

El consentimiento significa dar permiso o aceptar participar en algo de manera libre y voluntaria. En el ámbito sexual, implica que todas las personas involucradas eligen participar, pueden decir que sí o que no con claridad, pueden cambiar de opinión en cualquier momento y comprenden aquello a lo que están accediendo (Raising Children Network, 2025).

Sin embargo, antes de aplicarse a relaciones sexuales, el consentimiento se vive en situaciones cotidianas: decidir si quiero un abrazo, si deseo compartir un objeto o si me siento cómodo con un juego. Enseñar estas bases desde la infancia ayuda a que niñas y niños entiendan que su cuerpo les pertenece y que también deben respetar los límites de los demás (Harvard Graduate School of Education, 2018; Raising Children Network, 2025).

Investigaciones recientes muestran que todavía existen confusiones importantes en jóvenes sobre qué es una relación sana y qué significa realmente el consentimiento, lo que refuerza la necesidad de empezar estas conversaciones mucho antes de la adolescencia (Sex Education Forum UK, 2024).

El consentimiento como habilidad que se aprende

Comprender y ejercer el consentimiento requiere varias habilidades: reconocer emociones propias y ajenas, comunicar límites, interpretar el lenguaje corporal y manejar la presión social. Estas capacidades se desarrollan con la práctica, en contextos seguros y adecuados a la edad (Sex Education Forum UK, 2024; Harvard Graduate School of Education, 2018).

Por eso, no se trata de una única “clase” sobre consentimiento, sino de un proceso continuo en el que familias y escuelas ofrecen oportunidades para que niñas, niños y adolescentes practiquen decir lo que quieren, escuchar a otros y respetar un “no” sin burlas ni presiones (Harvard Graduate School of Education, 2018).

Primera infancia: cuerpo, espacio y emociones (0–5 años)

En la educación inicial no es necesario usar la palabra “consentimiento”, pero sí se pueden enseñar sus bases a través de un lenguaje sencillo y coherente. Hablar de “mi cuerpo”, “tu cuerpo”, “espacio” y “tocar” ayuda a que las y los niños comprendan límites personales (Harvard Graduate School of Education, 2018).

También es clave fortalecer habilidades socioemocionales como la empatía, el reconocimiento de emociones y la expresión de malestar. Cuando las personas adultas validan frases como “no me gusta” o “me duele”, están enseñando que las emociones son importantes y que expresar incomodidad es válido (Harvard Graduate School of Education, 2018).

Las familias pueden:

  • Respetar cuando un niño no quiere dar besos o abrazos y ofrecer alternativas de saludo.
  • Pedir permiso antes de hacer contacto físico en situaciones cotidianas.
  • Modelar cómo se escucha y se respeta un “no”.

Estas experiencias sientan las bases para la autonomía corporal y la seguridad personal (Raising Children Network, 2025).

Niñez media: límites, voz propia y respeto (6–11 años)

En la edad escolar, niñas y niños ya pueden comprender que el consentimiento implica escuchar palabras, pero también prestar atención al tono de voz, las expresiones faciales y el lenguaje corporal. Pueden aprender que un “sí” dudoso o incómodo no es un consentimiento claro (Harvard Graduate School of Education, 2018).

También es un buen momento para ampliar la conversación hacia otros ámbitos: no compartir secretos que hacen sentir mal a un amigo, pedir permiso antes de publicar fotos de otras personas o respetar cuando alguien no quiere participar en un juego. De este modo, el consentimiento se entiende como parte de las relaciones cotidianas, no solo de situaciones íntimas (Harvard Graduate School of Education, 2018; Raising Children Network, 2025).

Las familias y escuelas pueden reforzar que:

  • Decir “no” es un derecho, incluso frente a amigos o familiares.
  • Nadie debe presionar, burlarse o insistir cuando alguien ya expresó que no quiere.
  • Pedir ayuda a un adulto de confianza es importante cuando algo genera incomodidad o miedo (Raising Children Network, 2025).

Adolescencia: consentimiento en relaciones afectivas y sexuales

Durante la adolescencia, las conversaciones deben incluir de forma directa el consentimiento en contextos románticos y sexuales. Las y los jóvenes necesitan saber que el consentimiento debe ser claro, entusiasta y continuo, y que puede retirarse en cualquier momento (Raising Children Network, 2025).

También es importante hablar sobre situaciones en las que el consentimiento no es válido, por ejemplo, cuando alguien está bajo el efecto de alcohol u otras sustancias, o cuando existe presión, manipulación o miedo. Estas conversaciones ayudan a diferenciar entre relaciones respetuosas y dinámicas de control o coerción (Harvard Graduate School of Education, 2018; Raising Children Network, 2025).

Además, en la adolescencia el consentimiento también se relaciona con el entorno digital: compartir imágenes íntimas, enviar mensajes sexuales o publicar fotos de otras personas requiere permiso claro. Las mismas reglas de respeto al cuerpo y a los límites aplican en los espacios virtuales (Raising Children Network, 2025).

La influencia del entorno y los mensajes sociales

La comprensión del consentimiento no se construye solo en casa o en la escuela. Los mensajes que niñas, niños y adolescentes reciben de redes sociales, internet y otros contenidos también influyen en sus ideas sobre relaciones, género y poder. Por eso, es fundamental ofrecer espacios seguros para conversar, cuestionar estereotipos y aclarar información confusa o dañina (Sex Education Forum UK, 2024).

Cuando las personas adultas abordan estos temas de manera abierta y sin juicios, aumentan las probabilidades de que niñas, niños y jóvenes compartan dudas, experiencias incómodas o situaciones de riesgo (Raising Children Network, 2025).

Familia y escuela: un trabajo conjunto

La evidencia indica que la educación sobre consentimiento es más efectiva cuando existe coherencia entre lo que se enseña en la escuela y lo que se conversa en casa. Informar a las familias sobre cómo se trabaja el tema y por qué es importante facilita que continúen estas conversaciones en la vida cotidiana (Sex Education Forum UK, 2024).

No se trata de tener respuestas perfectas, sino de construir un ambiente donde hablar de límites, respeto y relaciones sea posible. Cada conversación, por pequeña que parezca, fortalece la confianza y la capacidad de niñas, niños y adolescentes para cuidar de sí mismos y respetar a los demás (Harvard Graduate School of Education, 2018; Raising Children Network, 2025).

 

Referencias

  • Sex Education Forum UK. (2024). Why is it so important to start teaching about consent and privacy. sexeducationforum.org.uk. https://www.sexeducationforum.org.uk/news/news/why-it-so-important-start-teaching-about-consent-and-privacy-key-stage-1-children%C2%A0%C2%A0
  •  Harvard Graduate School of Education. (2018). Consent at every age.https://www.gse.harvard.edu/ideas/usable-knowledge/18/12/consent-every-age
  • CCCC How to Discuss Sex Ed with Your Kids at Every Age. Parents. https://www.parents.com/age-by-age-guide-to-sex-education-7497793
  • Raising Children Network. (2025). Consent and sexual consent: talking with children and teenagers. https://raisingchildren.net.au/school-age/development/sexual-development/sexual-consent-how-to-talk-with-children-teens

Salud sexual: lo que los padres deben enseñar a sus hijos

La educación de la salud sexual es un tema que, aunque controvertido, es necesario enseñar de forma comprensiva desde la infancia a modo de proceso continuo que se fortalece a lo largo del desarrollo.

El proveer a los niños de información clara, veraz y adaptada a la edad a lo largo de su vida les permite tomar mejores decisiones acerca de su salud sexual, comprender sus derechos y sepan a quién acudir si se sienten confundidos, vulnerados o necesitan apoyo (OMS, 2023; Raising Children Network, 2025).

¿Por qué es importante hablar de salud sexual desde la infancia?

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (2023) la educación integral en sexualidad no se limita a hablar de relaciones sexuales. Incluye temas como el conocimiento del cuerpo, las emociones, el respeto, el consentimiento, las relaciones, la toma de decisiones y la prevención de la violencia. Por lo cual cuando esta educación es científica, progresiva y apropiada para la edad, se asocia con mejores resultados en salud y bienestar a lo largo de la vida.

Además, la evidencia muestra que niñas, niños y adolescentes que reciben educación sexual de calidad tienden a retrasar el inicio de las relaciones sexuales y, cuando las inician, a adoptar prácticas más seguras. También desarrollan mayor capacidad para reconocer situaciones de riesgo, ejercer su autonomía y pedir ayuda cuando lo necesitan (OMS, 2023).

El papel fundamental de madres y padres

Aunque las escuelas cumplen un rol clave, la educación sexual es más efectiva cuando también se construye en casa. Madres, padres y cuidadores aportan valores, contexto cultural y un espacio de confianza que facilita conversaciones continuas y significativas (Victoria Government, 2024; Punjani, Scott & Hussain, 2025).

Sin embargo, Punjani, Scott y Hussain (2025) identifican que si bien los padres pueden estar dispuestos a hablar sobre estos temas, muchas veces se sienten inseguros sobre qué decir, cuándo hacerlo o qué palabras usar. Por lo cual necesitan recursos claros, prácticos y adaptados a las distintas etapas del desarrollo 

Al hacer uso de estos recursos las familias pueden:

  • Proveer una perspectiva basada en los valores familiares

  • Favorecer la confianza para hablar de sexualidad sin vergüenza
  • Fomentar una educación especializada en las necesidades de sus hijos

  • Mantener comunicación con la escuela sobre lo que se enseña

  • Aprovechar situaciones cotidianas como oportunidades de aprendizaje
    (Victoria Government, 2024; Punjani et al., 2025)

Conversaciones según la edad: cómo acompañar el desarrollo

La educación sexual es progresiva, de modo que lo que se conversa en la primera infancia es muy distinto de lo que se aborda en la pubertad. Así la OMS (2023)  y Raising Children Network (2025) recomiendan ajustar la información a la etapa del desarrollo para que niñas y niños comprendan sin sentirse abrumados por medio de ejercicios como:

0–2 años: primeras nociones sobre el cuerpo

Las rutinas diarias como el baño o el cambio de ropa son oportunidades para nombrar partes del cuerpo con naturalidad. Esto sienta las bases para que el cuerpo se viva como algo propio, valioso y digno de cuidado (Raising Children Network, 2025).

2–5 años: curiosidad y aprendizaje básico

En esta etapa aumenta la curiosidad por las diferencias corporales y el origen de los bebés. Las respuestas pueden ser simples, breves y honestas, usando los nombres correctos de las partes del cuerpo. También es un momento clave para empezar a hablar de límites corporales, consentimiento básico y la diferencia entre toques adecuados e inadecuados (Raising Children Network, 2025; OMS, 2023).

6–8 años: más detalles y preparación para la pubertad

A esta edad, muchos niños y niñas quieren entender con mayor claridad cómo se forman los bebés y cómo funcionan los cuerpos. También es recomendable comenzar a prepararles para los cambios de la pubertad antes de que ocurran, explicando que cada cuerpo crece a su propio ritmo (Raising Children Network, 2025; OMS, 2023).

Temas clave que no deben faltar

Se debe tener en cuenta que una educación sexual integral incluye, de manera gradual y adaptada a la edad, temas como: relaciones familiares y afectivas, respeto, consentimiento, autonomía corporal, anatomía, pubertad, menstruación, reproducción, anticoncepción, infecciones de transmisión sexual y derechos sexuales y reproductivos (OMS, 2023).

También es fundamental enseñar a niñas, niños y adolescentes que tienen derecho a decir “no” ante cualquier contacto que les incomode y que siempre pueden acudir a un adulto de confianza si algo les preocupa. Este aprendizaje temprano contribuye a la prevención de la violencia, el abuso y la explotación (OMS, 2023; Raising Children Network, 2025).

Cuando surgen dudas difíciles

Es normal que madres y padres se sientan incómodos o no tengan todas las respuestas. Decir “no lo sé, pero lo averiguamos” fortalece la confianza y muestra que hablar de sexualidad no es un tabú, sino parte del cuidado. La conversación no es única ni perfecta: es un proceso que evoluciona con el tiempo (Raising Children Network, 2025), el cual se ve alimentado por el acceso de los padres a orientación concreta sobre el momento oportuno, el lenguaje adecuado y cómo abordar temas como consentimiento, diversidad de género, cambios corporales y seguridad digital. La cual les permita contar con materiales claros, visuales y culturalmente pertinentes para facilitar las conversaciones (Punjani, Scott & Hussain, 2025).

Educación sexual y diversidad

Otro aspecto importante de la educación sexual es que esta también debe reconocer la diversidad de cuerpos, identidades y experiencias. Muchas familias expresan disposición a hablar de diversidad sexual y de género, pero señalan que no siempre cuentan con el lenguaje o los recursos necesarios. Por eso, es importante promover materiales inclusivos, culturalmente sensibles y adaptados al nivel de desarrollo de cada niño o niña (Punjani, Scott & Hussain, 2025).

Una conversación que dura toda la vida

Hablar de sexualidad no es una única charla, sino un diálogo continuo que se transforma a medida que niñas, niños y adolescentes crecen. Cuando las familias ofrecen información honesta, apertura para escuchar y un ambiente de respeto, están construyendo una base sólida para relaciones saludables, toma de decisiones responsables y cuidado de la propia salud a lo largo de la vida (OMS, 2023; Victoria Government, 2024; Raising Children Network, 2025).

 

Referencias

  • Organización Mundial de la Salud (OMS) Comprehensive sexuality education. (2023). https://www.who.int/news-room/questions-and-answers/item/comprehensive-sexuality-education
  • Victoria Government. (2024). Sexuality education for parents. vic.gov.au. https://www.vic.gov.au/sexuality-education-parents
  • Punjani, N., Scott, S. D., & Hussain, A. (2025). Parents’ information needs and their recommendations for effective sexuality education to children. Frontiers in Public Health, 13, 1653924. https://doi.org/10.3389/fpubh.2025.1653924
  • Raising Children Network. (2025). Parent guide to talking about sex: 0-8 years. https://raisingchildren.net.au/school-age/development/sexual-development/sex-education-children

Sobrellevar la pérdida por sobredosis

Perder a un ser querido por una sobredosis es una de las formas más complejas y dolorosas de vivir el duelo. Se trata de una muerte súbita, inesperada y muchas veces traumática, que deja a las familias enfrentándose no solo a la ausencia, sino también a sentimientos intensos de culpa, ira, vergüenza y confusión (Rosansky et al., 2025; Carpenter, 2024).

A diferencia de otros tipos de pérdidas, el duelo por sobredosis suele estar profundamente marcado por el estigma social hacia el consumo de sustancias. Las familias pueden sentirse juzgadas, señaladas o responsabilizadas por la muerte de su ser querido, lo que incrementa el aislamiento y dificulta la búsqueda de apoyo (PBS News, 2024; Carpenter, 2024).

Impacto en la salud mental de quienes quedan

La evidencia muestra que el duelo por muerte por sobredosis se asocia con riesgos elevados para la salud mental de los familiares. En comparación con quienes pierden a alguien por una muerte natural repentina, las personas en duelo por sobredosis tienen mayor probabilidad de presentar ansiedad, depresión, trastorno de estrés postraumático (TEPT), trastorno por duelo prolongado (TDP) y conductas suicidas (Rosansky et al., 2025).

Teniendo en cuenta que el impacto puede variar según el vínculo con la persona fallecida. Madres y padres que pierden a un hijo por sobredosis presentan riesgos particularmente elevados de complicaciones emocionales graves e incluso mayor mortalidad en años posteriores, lo que refleja la magnitud del sufrimiento que atraviesa este grupo (Rosansky et al., 2025).

Culpa, vergüenza y preguntas sin respuesta

De acuerdo con Carpenter (2024), tras una muerte por sobredosis es frecuente que aparezcan pensamientos como: “¿Pude haber hecho algo más?”, “¿Por qué no vi las señales?”, “¿Y si hubiera contestado esa última llamada?”. Este tipo de cuestionamientos suele alimentar sentimientos profundos de culpa y autorreproche, los cuales no son compatibles con la realidad de que la adicción es una condición compleja, influida por múltiples factores biológicos, psicológicos y sociales. 

Por lo que, aunque la culpa es una reacción emocional común, no significa que la familia sea responsable de lo ocurrido, y el reconocer esto es un paso importante para aliviar el peso del autoculpabilizarse (Carpenter, 2024).

Asimismo, la vergüenza también puede dificultar hablar abiertamente sobre la causa de la muerte. Algunas personas evitan mencionar la sobredosis por miedo al juicio social, lo que puede aumentar el silencio y la soledad del duelo (PBS News, 2024).

El primer año: un período de alta vulnerabilidad

El primer año tras la pérdida suele ser un período de especial vulnerabilidad emocional. Rosansky et al (2025) señalan que durante este tiempo algunas personas pueden aumentar el consumo de alcohol u otras sustancias como forma de afrontar el dolor, lo que a largo plazo se asocia con mayor gravedad de síntomas depresivos, de estrés postraumático, de duelo prolongado y de problemas por uso de sustancias. Complicando el proceso de adaptación al duelo (Rosansky et al., 2025).

El peso del estigma social

Muchas familias describen que, además del dolor, deben enfrentarse a comentarios hirientes o silencios incómodos. Algunas personas minimizan la pérdida o la interpretan como consecuencia de “malas decisiones”, en lugar de comprender la adicción como un problema de salud. Este tipo de reacciones puede profundizar el aislamiento y hacer que el duelo se viva en soledad (PBS News, 2024; Carpenter, 2024).

El estigma no solo afecta emocionalmente, sino que también limita el acceso a redes de apoyo. A diferencia de otros tipos de duelo, los recursos específicos para personas que han perdido a alguien por sobredosis aún son escasos en muchos lugares (PBS News, 2024).

Estrategias que pueden ayudar a transitar el duelo

Debido a lo anterior, existen algunas estrategias para favorecer un proceso de duelo más saludable en estos casos, entre las cuales se encuentran: 

 Permitirse sentir

El duelo puede incluir tristeza profunda, ira, culpa, alivio, confusión o incluso momentos de calma. Todas estas emociones son válidas. Permitirse sentir sin juzgarse es un paso fundamental para procesar la pérdida (Carpenter, 2024).

 Buscar apoyo seguro

Hablar con personas de confianza o con otras que hayan vivido una pérdida similar puede reducir la sensación de aislamiento. Los espacios donde no hay juicio y sí comprensión pueden convertirse en un sostén clave durante el duelo (PBS News, 2024).

 Considerar ayuda profesional

Cuando el dolor se vuelve abrumador, persistente o interfiere de forma importante con la vida diaria, el acompañamiento psicológico puede ser de gran ayuda. Profesionales con experiencia en duelo y adicciones pueden ofrecer herramientas específicas para afrontar la culpa, el trauma y la tristeza intensa (Carpenter, 2024).

 Honrar la memoria más allá de la adicción

Recordar a la persona por quien fue, más allá de su consumo de sustancias, ayuda a recuperar su historia completa. Compartir recuerdos, crear rituales o participar en acciones de sensibilización puede ser una forma de transformar el dolor en memoria significativa (Carpenter, 2024; PBS News, 2024).

No atravesar este duelo en soledad

El duelo por sobredosis combina dolor, trauma y estigma, lo que puede hacerlo especialmente solitario. Sin embargo, hablar de lo ocurrido, buscar espacios de comprensión y reconocer que la adicción es una condición compleja puede aliviar parte del peso emocional.

Por lo cual tanto profesionales como el público general deben dejar de lado sus prejuicios y buscar ayudar a las personas que pasan por este tipo de pérdidas, permitiendo la formación de redes de apoyo y comunidades que verdaderamente busquen el bienestar del otro (PBS News, 2024; Carpenter, 2024; Rosansky et al., 2025).

 

Referencias

  • Rosansky, J. A., Gracey, E. J., Chilton, R., Janzow, G., Prigerson, H. G., & Schuman-Olivier, Z. (2025). A Hidden Crisis: Associations Between Overdose Bereavement, Substance Use, and Mental Health. Journal of Loss and Trauma, 1–23. https://doi.org/10.1080/15325024.2025.2550566
  • PBS News. (2024). “The pain is so much.” How stigma and shame over fatal overdose make grief more unbearable. https://www.pbs.org/newshour/health/finding-little-support-when-loved-ones-died-from-overdose-these-americans-are-helping-others
  • Carpenter, J. (2024). Working Through The Grief of a Loved One’s Overdose Death. D’Amore Mental Health. https://damorementalhealth.com/coping-with-grief-from-overdose-death/

Drogas: creencias y realidades

En la actualidad existen diferentes creencias sobre el consumo de sustancias psicoactivas, algunas son creencias positivas y otras negativas, pero no todas son verdad.  Contar con información basada en evidencia es clave para promover decisiones responsables, reducir el estigma y facilitar que las personas que necesitan ayuda puedan buscar tratamiento sin miedo ni vergüenza (Penn Foundation, 2021).

Es necesario recordar que el trastorno por consumo de sustancias no es un “problema de voluntad” ni un defecto moral; al igual que otras enfermedades, tiene múltiples factores asociados, como la genética, la presión de pares, el malestar emocional, el estrés ambiental, la ansiedad y la depresión. Y, también como otras enfermedades, la recuperación es posible (Penn Foundation, 2021).

Mitos y realidades sobre la adicción

Mito 1: “Es fácil reconocer a una persona con adicción”

Realidad: No todas las personas con un trastorno por consumo de sustancias encajan en el estereotipo social de “adicto”. Muchas tienen empleo, estudian, cuidan de sus familias y pueden no mostrar señales evidentes para los demás. Este mito refuerza el estigma e impide que muchas personas reciban comprensión y apoyo (Penn Foundation, 2021; Association of Intervention Specialists, s.f.).

 Mito 2: “Solo las drogas ‘duras’ son adictivas”

 Realidad: Sustancias de uso socialmente más aceptado, como el alcohol o la marihuana, también pueden generar dependencia. Asimismo, medicamentos prescritos (opioides, benzodiacepinas y estimulantes) pueden ser altamente adictivos si se usan de forma inadecuada.

 El hecho de que una sustancia sea legal o recetada no la hace automáticamente segura (Penn Foundation, 2021; Association of Intervention Specialists, s.f.).

 Mito 3: “La rehabilitación no funciona”

 Realidad: El trastorno por consumo de sustancias es una enfermedad compleja y las recaídas pueden formar parte del proceso de recuperación. Que una persona necesite más de un intento o distintos enfoques terapéuticos no significa que el tratamiento sea inútil. La rehabilitación sigue siendo una herramienta efectiva y necesaria (Penn Foundation, 2021).

 Mito 4: “Las personas con adicción pueden dejar de consumir cuando quieran”

Realidad: Abandonar el consumo no es simplemente una decisión, muchas sustancias generan dependencia física y psicológica. Los síntomas de abstinencia pueden ser intensos e incluso peligrosos, lo que hace necesario el acompañamiento profesional en muchos casos (Penn Foundation, 2021).

 Mito 6: “La adicción solo afecta a cierto tipo de personas”

 Realidad: La adicción no discrimina. Puede afectar a personas de cualquier edad, género, nivel socioeconómico o contexto cultural. El estereotipo de que solo ocurre en personas “al margen” de la sociedad es inexacto y perjudicial (Association of Intervention Specialists, s.f.).

 Mito 7: “Solo se puede ser adicto a una sustancia a la vez”

 Realidad: El policonsumo, es decir, el uso simultáneo de varias sustancias, es frecuente. Esto complica los riesgos para la salud y también el tratamiento, ya que cada sustancia puede producir efectos distintos en el cerebro y el cuerpo (Association of Intervention Specialists, s.f.).

Marihuana: mitos frecuentes y riesgos reales

Teniendo en cuenta lo anterior, también se debe considerar que en los últimos años ha aumentado la percepción de la marihuana como una sustancia “inofensiva”. Sin embargo, la evidencia muestra que su consumo también conlleva riesgos, especialmente en adolescentes y personas con ciertas vulnerabilidades, por lo que se debe conocer la realidad de la sustancia para mantener un consumo responsable (Sonoma County, s.f.; Wnuk, 2021).

 Mito 1: “La marihuana no es adictiva”

 Realidad: El consumo crónico puede llevar a un trastorno por consumo de cannabis. Aproximadamente 9% de quienes la usan desarrollan adicción en algún momento, cifra que aumenta a cerca del 17% en quienes empiezan en la adolescencia y puede llegar a 25–50% en consumidores diarios. Además, pueden presentarse síntomas de abstinencia como irritabilidad, insomnio, ansiedad y deseo intenso de consumo (Sonoma County, s.f.; Wnuk, 2021).

 Mito 2: “La marihuana es segura para jóvenes”

 Realidad: El consumo durante la adolescencia se asocia con afectaciones en áreas del cerebro relacionadas con el aprendizaje y la memoria. También se ha vinculado con menor rendimiento escolar y mayor riesgo de abandono académico (Sonoma County, s.f.).

 Mito 3: “La marihuana no afecta la salud mental”

 Realidad: El uso regular se ha relacionado con mayor riesgo de depresión, ansiedad y empeoramiento de síntomas en personas con trastornos psicóticos. En personas con vulnerabilidades previas, como antecedentes familiares de esquizofrenia o adicciones, el consumo puede aumentar el riesgo de desarrollar problemas graves de salud mental (Sonoma County, s.f.; Wnuk, 2021).

 Mito 4: “Conducir después de consumir marihuana es seguro”

 Realidad: La marihuana afecta la coordinación motora, el juicio y el tiempo de reacción. El riesgo de accidente de tránsito aumenta tras su consumo y es aún mayor cuando se combina con alcohol (Sonoma County, s.f.).

 Mito 5: “El humo de segunda mano de marihuana no hace daño”

 Realidad: El humo de marihuana contiene toxinas e irritantes similares a los del tabaco y puede dañar los pulmones. La exposición pasiva también implica riesgos para la salud, especialmente en poblaciones vulnerables como niños e infantes (Sonoma County, s.f.).

 Mito 6: “La marihuana es completamente medicinal”

 Realidad: Existen algunos usos médicos específicos aprobados para componentes derivados del cannabis, pero esto no significa que cualquier forma de consumo sea segura o adecuada para todas las personas o condiciones. El uso con fines terapéuticos debe estar basado en indicaciones médicas claras y evidencia científica donde se especifique el componente usado en el medicamento (Wnuk, 2021).

Reducir el estigma, facilitar la ayuda

Los mitos sobre las drogas no solo generan desinformación, sino que también alimentan el estigma. Este estigma puede impedir que las personas reconozcan un problema o busquen tratamiento por miedo a ser juzgadas. 

Comprender la adicción como un problema de salud y no como un fallo personal es un paso fundamental para construir entornos más compasivos y efectivos en la prevención y el tratamiento. Por lo que hablar con información clara, basada en evidencia y libre de prejuicios es una herramienta poderosa de cuidado individual y colectivo  (Penn Foundation, 2021).

Referencias

  • Penn Foundation. (2021). Myths and Misconceptions about Substance Use | St. Luke’s Penn Foundation. St. Luke’s Penn Foundation. https://www.pennfoundation.org/news-events/articles-of-interest/myths-and-misconceptions-about-substance-use/
  •  Association of Intervention Specialists. (n.d.). AIS. Five consistent myths about Drug Abuse and Addiction | AIS. https://www.associationofinterventionspecialists.org/five-consistent-myths-about-drug-abuse-and-addiction/
  • Sonoma County .(n.d.). Myths and facts about marijuana use. https://sonomacounty.gov/health-and-human-services/health-services/marijuana-public-health-and-safety/myths-and-facts-about-marijuana-use
  • Wnuk, A. (2021). Marijuana myths and facts. https://www.brainfacts.org/thinking-sensing-and-behaving/diet-and-lifestyle/2021/marijuana-myths-042021

Duelo: un proceso necesario para sanar

El proceso de duelo es algo que a veces se ve como innecesario, se considera algo que debe suceder en un tiempo corto y que la persona debe “superar” para seguir adelante. Además de solo aplicarse a la muerte de una persona, ignorando que el duelo puede darse debido a la pérdida de una mascota, o incluso no deberse a la muerte sino a la pérdida de una amistad, una relación, o una meta.

¿Qué es el duelo?

El duelo es una reacción emocional intensa frente a una pérdida significativa. Puede generar sensaciones de tristeza profunda, desconexión, confusión e incluso dificultad para continuar con la vida cotidiana. Es una experiencia universal, pero al mismo tiempo profundamente personal, ya que cada persona vive el duelo de forma distinta según la relación con lo perdido, su historia y sus recursos emocionales (Mayo Clinic, 2016).

Aunque el dolor suele disminuir con el tiempo, el proceso puede durar meses o incluso años. No existe un “tiempo correcto” para dejar de sentir.

El duelo no solo ocurre ante la muerte

Diversos autores han señalado que el duelo también aparece ante pérdidas que no implican fallecimiento. Las rupturas amorosas, la pérdida de una amistad, una enfermedad crónica, la pérdida de un empleo o la imposibilidad de cumplir un proyecto vital pueden desencadenar reacciones de duelo igualmente válidas (Mara & Mara, 2024).

Desde una perspectiva fenomenológica, estas experiencias comparten algo fundamental: la sensación de haber perdido posibilidades de vida que eran importantes para la identidad y el futuro de la persona (Ratcliffe & Richardson, 2023). No solo se pierde “algo”, sino también la vida que se imaginaba junto a ello.

Fases del duelo: un proceso, no una línea recta

Tradicionalmente se han descrito fases del duelo como una guía para comprender su evolución. Sin embargo, estas no son etapas rígidas ni secuenciales; las personas pueden avanzar, retroceder o experimentar varias a la vez, pero en general Cabodevilla (2007) las divide en: 

1. Aturdimiento o shock

Sensación de incredulidad, confusión o bloqueo emocional. Funciona como un mecanismo de protección ante el impacto inicial de la pérdida.

2. Anhelo y búsqueda

Deseo intenso de recuperar lo perdido. Puede haber inquietud, irritabilidad y autorreproches.

3. Desorganización y desesperación

Predomina la tristeza profunda, la sensación de vacío y la dificultad para encontrar sentido a la vida sin aquello que se perdió.

4. Reorganización

Gradualmente la persona empieza a adaptarse a una nueva realidad, desarrollando rutinas, roles y vínculos distintos.

Cómo se manifiesta el duelo

Así mismo, se reconoce que el duelo, al ser un fenómeno complejo, puede afectar múltiples dimensiones de la persona (Cabodevilla, 2007):

  •  Física

Cansancio, alteraciones del sueño, cambios en el apetito, opresión en el pecho o en la garganta, dolores corporales.

  •  Emocional

Tristeza, rabia, culpa, miedo, ansiedad, soledad, desesperanza o incluso alivio en algunos casos.

  •  Cognitiva

Dificultades de concentración, pensamientos repetitivos sobre la pérdida, sensación de confusión o embotamiento mental.

  •  Conductual

Aislamiento, llanto frecuente, cambios en la actividad diaria o en el consumo de sustancias.

  •  Social

Retraimiento o dificultad para relacionarse como antes.

  •  Espiritual

Cuestionamientos sobre el sentido de la vida, la muerte y las creencias personales.

Estas manifestaciones están mediadas por factores culturales, personales y relacionales, por lo que no todas las personas las viven de la misma manera.

Formas de duelo

Además, se debe comprender que el duelo puede adoptar distintas formas, dependiendo de la situación que lo cause. Siendo todas estas procesos únicos que requieren de ayuda especializada para cada caso (Cabodevilla, 2007):

  • Duelo anticipatorio

 Cuando la pérdida se prevé antes de que ocurra.

  • Duelo crónico

El dolor se mantiene de forma intensa durante años.

  • Duelo congelado o retardado

Dificultad para expresar emociones tras la pérdida.

  • Duelo enmascarado

 El malestar aparece en forma de síntomas físicos o conductas sin que la persona lo relacione con la pérdida.

  • Duelo ambiguo

Ocurre cuando no hay claridad sobre la pérdida (por ejemplo, desapariciones o deterioro cognitivo severo de un familiar).

  • Duelo normal

Incluye reacciones intensas pero que, con el tiempo, tienden a integrarse en la vida de la persona.

Todas estas formas de duelo entonces son normales, y dependen de las características de la pérdida, la persona y su entorno, las cuales causan que en general, la mayoría de las personas logren atravesar el duelo con apoyo social. Sin embargo, puede ser necesario buscar ayuda cuando el malestar es muy intenso, persistente o interfiere gravemente con la vida cotidiana. Algunos signos de alerta incluyen culpa extrema, aislamiento prolongado, conductas autodestructivas o imposibilidad de hablar de la pérdida sin desbordarse emocionalmente (Cabodevilla, 2007).

Tareas del duelo: el trabajo emocional de sanar

Así, se debe comprender que el duelo en todos los casos implica un proceso activo de adaptación, donde la persona con el paso del tiempo debe de (Cabodevilla, 2007):

  1. Aceptar la realidad de la pérdida.
  2. Trabajar el dolor emocional, permitiéndose sentir y expresar las emociones.
  3. Adaptarse a una vida en la que lo perdido ya no está, asumiendo nuevos roles y rutinas.
  4. Recolocar emocionalmente lo perdido y seguir viviendo, manteniendo el vínculo en la memoria sin que impida abrirse a nuevas experiencias.

Teniendo en cuenta que estas tareas no significan olvidar, sino aprender a vivir de una manera distinta.

La importancia del acompañamiento

Además de esto, se debe tener en cuenta que el entorno cumple un papel clave. Escuchar sin juzgar, validar el dolor y respetar el ritmo de cada persona favorece la elaboración del duelo en todos los casos, especialmente en aquellos duelos que no implican la muerte, dado que la red de apoyo debe comprender que el sufrimiento no debe ser minimizado y pasar incomprendido (Mara & Mara, 2024; Ratcliffe & Richardson, 2023).

Duelo y esperanza

Teniendo en cuenta lo anterior, se debe comprender que en el duelo el sanar no significa olvidar a la persona o los buenos momentos, sino que resolver el duelo se trata de recordar sin que el dolor se vuelva inmovilizante y aprender a seguir adelante Siendo este un proceso con altibajos, que no tiene una sola forma de darse.

Referencias

  • Mayo Clinic (2016) ¿Qué es el duelo?. https://www.mayoclinic.org/es/patient-visitor-guide/support-groups/what-is-grief
  • Cabodevilla, I.. (2007). Las pérdidas y sus duelos. Anales del Sistema Sanitario de Navarra, 30(Supl. 3), 163-176. Recuperado en 28 de enero de 2026, de http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1137-66272007000600012&lng=es&tlng=es.
  • Mara, & Mara. (2024). El duelo sin pérdida. Equipo Clínico. https://equipoclinico.atam.es/el-duelo-sin-perdida/
  • Ratcliffe, M., & Richardson, L. (2023). Grief over Non-Death Losses: A Phenomenological Perspective. Passion: Journal of the European Philosophical Society for the Study of Emotions, 1(1), 50-67. https://doi.org/10.59123/passion.v1i1.12287