La importancia de la amistad en la adultez

La amistad es un elemento importante de la vida de las personas; el poder socializar con otros y hablar con ellos es parte esencial del autocuidado. Sin embargo, durante la adultez el aumento de las responsabilidades laborales y familiares implica que se pierde el tiempo de relacionarse con otros, causando que los adultos se vean aislados y se les dificulte mantener o crear nuevas amistades.

Así, es importante mantener las amistades en la adultez, como demuestran investigaciones de Pezirkianidis et al., 2023 y Abrams, 2023, las cuales mencionan que  aunque las redes sociales tienden a reducirse con la edad, las amistades que se conservan adquieren mayor profundidad y significado, influyendo de manera directa en la salud mental y física.

¿Qué es la amistad en la adultez?

La amistad adulta se define como una relación voluntaria, recíproca, informal y generalmente duradera entre dos personas. A diferencia de los vínculos familiares o laborales, las amistades se sostienen principalmente por elección mutua, afinidad emocional y compromiso afectivo (Pezirkianidis et al., 2023).

Estas relaciones cumplen múltiples funciones psicológicas y sociales que se vuelven especialmente relevantes en etapas de transición, estrés o cambio vital.

Funciones psicológicas de la amistad adulta

La literatura científica ha identificado varias funciones clave que explican por qué las amistades influyen de forma tan profunda en el bienestar:

1. Apoyo social

Las amistades proporcionan distintos tipos de apoyo:

  • Apoyo emocional, como comprensión, afecto, confianza y compañía.
  • Apoyo instrumental, que incluye ayuda práctica o material.
  • Apoyo informativo, basado en consejos, orientación y retroalimentación.

Este apoyo permite afrontar situaciones difíciles con mayor sensación de contención y menor carga emocional (Pezirkianidis et al., 2023).

2. Seguridad emocional

Las amistades ofrecen un sentido de seguridad frente a situaciones nuevas, inciertas o amenazantes. Saber que se cuenta con alguien disponible reduce el impacto del estrés y amortigua las consecuencias emocionales de los eventos negativos de la vida (Pezirkianidis et al., 2023).

3. Alianza confiable

Una amistad sólida se basa en la lealtad y la disponibilidad constante. Esta percepción de estabilidad relacional fortalece la sensación de no estar solo ante las dificultades, lo cual es clave para la resiliencia psicológica (Pezirkianidis et al., 2023).

4. Autovalidación

Los amigos ayudan a reforzar una imagen positiva de uno mismo a través del reconocimiento, la motivación y la validación emocional. Este proceso favorece la autoestima y el mantenimiento de una identidad personal coherente (Pezirkianidis et al., 2023).

5. Intimidad

La amistad también implica la posibilidad de compartir pensamientos, emociones y experiencias personales de manera honesta. La autorrevelación recíproca fortalece la confianza y profundiza el vínculo emocional (Pezirkianidis et al., 2023).

Cantidad vs. calidad de las amistades

En la adultez, no solo importa cuántos amigos se tienen, sino la calidad de esos vínculos. La mayoría de las personas mantiene redes sociales pequeñas compuestas por amistades cercanas y duraderas, estas relaciones suelen organizarse en distintos niveles de cercanía, desde mejores amigos hasta amistades más casuales, y cada nivel cumple funciones emocionales diferentes (Pezirkianidis et al., 2023).

La evidencia sugiere que la calidad de las amistades es un predictor más fuerte del bienestar que la cantidad de relaciones sociales.

Amistad, salud mental y bienestar

Las relaciones positivas y de apoyo se asocian con mayores niveles de bienestar psicológico, más emociones positivas y una mayor sensación de sentido en la vida. Además, se relacionan con mayor resiliencia, mejor manejo del estrés y mayor compromiso con metas personales significativas (Pezirkianidis et al., 2023).

Sumado a esto, el contar con vínculos sociales sólidos actúa como un factor protector frente a problemas como la depresión, la ansiedad y la soledad. Las personas que perciben mayor apoyo social tienden a experimentar más calma y seguridad emocional en su vida cotidiana (Pezirkianidis et al., 2023).

Amistad y salud física

La ciencia también respalda la conexión entre amistad y salud física. Las personas con relaciones cercanas y de confianza reportan mayor satisfacción con la vida y menor probabilidad de presentar síntomas depresivos. Asimismo, presentan menor riesgo de mortalidad por diversas causas, incluyendo enfermedades cardiovasculares y condiciones crónicas (Abrams, 2023).

Por el contrario, el aislamiento social, la soledad y las relaciones de baja calidad se asocian con un mayor riesgo de deterioro de la salud y muerte prematura (Abrams, 2023).

Cultivar amistades en la adultez

Aunque el tiempo sea limitado, invertir en amistades es una decisión de autocuidado. Mantener el contacto, compartir actividades significativas y expresar apoyo emocional fortalece vínculos que actúan como una red de protección psicológica y física.

Lejos de ser un lujo, la amistad en la adultez es un recurso esencial para el bienestar integral y una de las bases más sólidas de la salud mental a lo largo de la vida.

Referencias

  • Pezirkianidis, C., Galanaki, E., Raftopoulou, G., Moraitou, D., & Stalikas, A. (2023). Adult friendship and wellbeing: A systematic review with practical implications. Frontiers in psychology, 14, 1059057. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2023.1059057
  • Abrams, Z. (2023). The science of why friendships keep us healthy. https://www.apa.org. https://www.apa.org/monitor/2023/06/cover-story-science-friendship

Amistades tóxicas y su impacto en la salud mental

Algunas veces las personas con las que crecemos y somos más cercanas nos puedes hacer daño sin que lo notemos. La expectativa de apoyo unilateral, chistes o comentarios ligados a inseguridades, entre otro tipo de actitudes, generan una relación donde uno de los involucrados recibe todo el apoyo y el otro solo recibe burlas, causando una relación tóxica.

Debido a las características de estas relaciones muchas personas pueden no reconocer cuando viven inmiscuidos en una amistad tóxica, por lo cual es necesario aprender a reconocerlas y comprender su impacto en la salud mental.

¿Qué es una amistad tóxica?

Una amistad tóxica es aquella en la que existe un patrón de interacciones que dañan el bienestar emocional de una de las personas involucradas. Según Esperansa, et al (2023), una amistad con influencia negativa puede afectar nuestros pensamientos, acciones y forma de vernos a nosotros mismos. Incluso señalan que dentro de algunas amistades pueden aparecer dinámicas de acoso o intimidación que suelen pasar desapercibidas por tratarse de alguien “cercano”.

Desde el enfoque de la teoría estímulo–organismo–respuesta (S-O-R), citada Esperansa, et al (2023) la comunicación dentro de la amistad puede convertirse en un estímulo constante que impacta la forma en que la persona se percibe y reacciona emocionalmente. Factores como la baja autoestima, dificultades para interpretar señales sociales, síntomas depresivos o ciertos rasgos de personalidad pueden influir en que alguien adopte comportamientos dañinos dentro de la relación.

Formas de violencia dentro de la amistad

La investigación sobre victimización en la amistad ha mostrado que no toda la violencia entre pares ocurre en contextos abiertos como la escuela o redes sociales. Dryburgh, et al (2025) explican que, debido a la cercanía emocional, en las amistades pueden aparecer formas específicas de agresión, como:

  • Agresión relacional, que busca dañar el vínculo (exclusión, rumores, manipulación social).
  • Coerción y control, donde una persona intenta dominar decisiones, amistades u opiniones de la otra.
  • Uso de información personal para hacer daño, aprovechando la intimidad compartida.

Estas dinámicas pueden ser especialmente dañinas porque la amistad, en teoría, es un espacio de confianza, y la traición de esa confianza incrementa la vulnerabilidad emocional.

Señales de una amistad tóxica

De acuerdo con Raypole (2020), las amistades tóxicas no se refieren a un solo desacuerdo, sino que se presentan cuando hay un patrón repetido de conductas que generan malestar, algunos de los comportamientos frecuentes en amistades tóxicas son:

1. Desvalorización constante

Burlas frecuentes, críticas disfrazadas de “bromas” o comentarios que atacan inseguridades personales pueden afectar profundamente la autoestima.

2. Falta de respeto por la confianza

Compartir secretos, divulgar información personal o usar lo que se ha confiado para avergonzar o manipular es una señal clara de una relación poco segura.

3. Disculpas poco sinceras

Frases como “lo siento si te ofendiste” minimizan el daño y evitan asumir responsabilidad real por lo ocurrido.

4. Relaciones desequilibradas

La relación gira siempre alrededor de las necesidades, problemas y emociones de una sola persona, mientras la otra se siente ignorada o poco importante.

5. Comparaciones constantes

Hacer sentir que “no eres suficiente” al compararte con otras personas erosiona la autoconfianza y genera inseguridad.

6. Inestabilidad emocional

Reacciones impredecibles, cambios bruscos de trato o explosiones de enojo por situaciones pequeñas pueden hacer que la otra persona se sienta en alerta constante.

Impacto en la salud mental

Teniendo en cuenta lo anterior, se comprende que las amistades tóxicas no solo generan incomodidad momentánea, sino que pueden tener efectos profundos en el ajuste emocional y social.

Dryburgh, et al (2025) encontraron que la victimización dentro de la amistad se asocia con mayores niveles de ansiedad, depresión y dificultades en la adaptación social. Además, quienes sufren este tipo de dinámicas en una amistad pueden tener más probabilidad de experimentar relaciones dañinas en otros contextos, como relaciones de pareja o con otros grupos de pares.

Un aspecto especialmente preocupante es que muchas personas no terminan estas amistades, aun cuando son dañinas. Esto puede deberse a que todavía perciben ciertos beneficios del vínculo, al miedo a quedarse sin grupo social o a la normalización del maltrato, y como resultado, la exposición al daño se prolonga en el tiempo.

Por su parte, Raypole (2020) señala que pasar tiempo con amistades que invalidan, critican o manipulan puede aumentar el estrés, disminuir la autoestima, generar sentimientos de soledad y afectar la confianza en otras relaciones. Con el tiempo, la persona puede empezar a dudar de sí misma e incluso culparse por el maltrato recibido.

¿Por qué es tan difícil reconocerlas?

Las amistades tóxicas suelen mezclarse con momentos positivos, recuerdos compartidos y lealtades antiguas. Además, el hecho de que el daño provenga de alguien cercano puede generar confusión, culpa o la esperanza de que la persona “va a cambiar”.

Dryburgh et al. (2025) destacan que la intimidad propia de la amistad puede aumentar la vulnerabilidad: cuanto más compartimos de nosotros mismos, más herramientas tiene la otra persona para herirnos si la relación se vuelve dañina.

Cuidar la salud mental también implica revisar nuestras amistades

Reconocer una amistad tóxica no significa culparnos por haber estado allí, sino entender que merecemos relaciones basadas en el respeto, el apoyo mutuo y la seguridad emocional. Las amistades saludables fortalecen la autoestima, brindan contención en momentos difíciles y permiten crecer sin miedo al juicio constante.

Aprender a poner límites, buscar apoyo en otras redes y, cuando sea necesario, tomar distancia de relaciones que dañan, es también una forma de cuidado de la salud mental.

 

Referencias

  • Esperansa, S. T., Siva, N., Saraswati, I. a. P., Wisnawa, K. S. C., & Kistian, A. (2023). The Effect of Toxic Friendship on Students’ Mental Health. APLIKATIF Journal of Research Trends in Social Sciences and Humanities, 2(2), 59–66. https://doi.org/10.59110/aplikatif.v2i2.124
  • Dryburgh, N. S. J., Martin-Storey, A., Craig, W. M., Holfeld, B., & Dirks, M. A. (2025). Quantifying Toxic Friendship: A Preliminary Investigation of a Measure of Victimization in the Friendships of Adolescents. Journal of interpersonal violence, 40(7-8), 1800–1823. https://doi.org/10.1177/08862605241265418
  • Raypole, C. (2020). In a Toxic Friendship? Here’s What to Look For (and How to Handle It). Healthline. https://www.healthline.com/health/toxic-friendships

TOC: Mitos y realidades

El Trastorno Obsesivo Compulsivo es un problema de salud mental que no suele reconocerse fuera de un estereotipo sobre el exceso de limpieza. Debido a esto, existen muchos mitos sobre el TOC que afectan el reconocimiento de este trastorno en las personas que lo presentan y sus familiares, aumentando la estigmatización hacia quienes viven con el trastorno (Mind, n.d.; International OCD Foundation, 2024).

Estigma y conceptos erróneos sobre el TOC

De acuerdo con Mind (n.d) el estigma hacia el TOC hace referencia a las opiniones o creencias negativas basadas en ideas inexactas que suelen basarse en información incompleta o malinterpretada, las cuales pueden generar incomprensión, burlas o juicios hacia quienes lo padecen, e incluso provocar que la propia persona desarrolle autoestigma, lo que puede hacer que las personas tarden años en reconocer que lo que les ocurre tiene un nombre y un tratamiento posible (Mind, n.d.; International OCD Foundation, 2024).

Estereotipos frecuentes sobre el TOC

Existen numerosos estereotipos que simplifican el TOC, uno de los más comunes es pensar que solo implica lavarse las manos con frecuencia o mantener todo perfectamente ordenado. Aunque algunas personas con TOC pueden presentar obsesiones relacionadas con la contaminación o la simetría, el trastorno es mucho más amplio y diverso (Mind, n.d.; International OCD Foundation, 2024).

La trivialización del TOC

Debido a estos estereotipos, el TOC a menudo se trivializa en conversaciones cotidianas, redes sociales o incluso en publicidad. Expresiones como “soy un poco TOC” para referirse a ser ordenado o detallista minimizan el sufrimiento real que puede implicar este trastorno. Este uso informal del término transmite la idea de que el TOC es algo gracioso o leve, cuando en realidad puede llegar a ser profundamente incapacitante (Mind, n.d.; International OCD Foundation, 2024).

Siendo esta repetición constante de bromas o comentarios despectivos contribuye a crear un entorno en el que las personas con TOC pueden sentirse incomprendidas, ridiculizadas o poco tomadas en serio, lo que dificulta que hablen abiertamente de sus síntomas y busquen apoyo (Mind, n.d.).

Teniendo en cuenta lo anterior, existen diferentes mitos relacionados al TOC que dificultan su reconocimiento, de acuerdo con la International OCD FOundation (2024) son:

Mito 1: “El TOC es solo ser muy limpio u organizado”

Aunque la preocupación por la contaminación y la necesidad de orden pueden formar parte del TOC, el trastorno va mucho más allá. Las obsesiones pueden centrarse en temas como la violencia, la sexualidad, la religión, la responsabilidad, la identidad o las relaciones. Las compulsiones asociadas no se realizan por gusto, sino para reducir una ansiedad intensa o prevenir consecuencias temidas (International OCD Foundation, 2024).

Mito 2: “El TOC es solo una manía o rasgo de personalidad”

El TOC no es una simple preferencia por el orden ni un rasgo de personalidad. Es una condición de salud mental que implica pensamientos intrusivos no deseados y comportamientos o actos mentales repetitivos que la persona siente que debe realizar para aliviar su malestar. Aunque muchas personas reconocen que sus temores son exagerados, sienten una gran dificultad para dejar de realizar las compulsiones (International OCD Foundation, 2024).

Mito 3: “Las compulsiones siempre son conductas visibles”

No todas las compulsiones son acciones observables. Algunas son mentales, como contar, repetir frases en silencio, revisar mentalmente recuerdos o rezar de forma repetitiva para neutralizar la ansiedad. Estas compulsiones mentales pueden pasar desapercibidas para los demás, pero generan un gran desgaste y ocupan mucho tiempo (International OCD Foundation, 2024).

Mito 4: “El TOC es raro”

El TOC puede afectar a personas de distintas edades, géneros y contextos. No es un problema aislado ni excepcional. Pensar que es “muy raro” contribuye a que quienes lo padecen se sientan solos o “extraños”, lo cual refuerza el estigma y retrasa la búsqueda de ayuda (International OCD Foundation, 2024).

Mito 5: “Todo el mundo es un poco TOC”

Es común escuchar que alguien es “un poco TOC” por ser detallista o cuidadoso. Sin embargo, en el TOC las obsesiones y compulsiones consumen una cantidad significativa de tiempo, generan un malestar intenso e interfieren con la vida diaria. Reducir el trastorno a una característica de personalidad invisibiliza el sufrimiento real de quienes lo viven (International OCD Foundation, 2024).

Mito 6: “El TOC es una fase y se pasa solo”

El TOC es un trastorno que requiere atención profesional. Sin tratamiento, los síntomas pueden mantenerse o incluso empeorar con el tiempo. La detección e intervención tempranas pueden ayudar a reducir el impacto del trastorno en la vida de la persona (International OCD Foundation, 2024).

Mito 7: “El TOC se debe a falta de carácter o fuerza de voluntad”

Las personas con TOC no eligen tener pensamientos intrusivos ni realizar compulsiones. No se trata de falta de voluntad, sino de un problema de salud mental que necesita comprensión y tratamiento adecuado. Culpar a la persona solo aumenta la culpa y la vergüenza, y dificulta que busque ayuda (International OCD Foundation, 2024).

Mito 8: “El TOC no tiene tratamiento”

Existen tratamientos eficaces para el TOC. La Exposición con Prevención de Respuesta (EPR o ERP, por sus siglas en inglés) es una de las intervenciones psicológicas con mayor respaldo. En algunos casos, también se utilizan medicamentos bajo supervisión médica. Con el apoyo adecuado, muchas personas logran reducir de forma significativa sus síntomas y mejorar su calidad de vida (International OCD Foundation, 2024).

Mito 9: “Evitar los desencadenantes cura el TOC”

Evitar situaciones, lugares o pensamientos que generan ansiedad puede parecer útil a corto plazo, pero a largo plazo suele mantener o intensificar el problema. La evitación refuerza la idea de que el peligro es real y que la persona no puede afrontarlo, lo que puede ampliar cada vez más las limitaciones en la vida diaria (International OCD Foundation, 2024).

Mito 10: “El TOC es igual para todo el mundo”

El TOC puede manifestarse de muchas formas diferentes. Las obsesiones pueden estar relacionadas con la contaminación, el daño, la moralidad, la identidad, la responsabilidad o la necesidad de que las cosas se sientan “correctas”. Las compulsiones también varían y pueden ser físicas o mentales. Por ello, es importante que la evaluación y el tratamiento sean realizados por profesionales de la salud mental (International OCD Foundation, 2024).

Culpa, vergüenza y autoestigma

Estos mitos relacionados con el TOC hacen que incluso las personas que lo sufren no reconozcan la realidad del trastorno, por lo cual tienden a sentir vergüenza, culpa o miedo  por el contenido de sus pensamientos intrusivos, especialmente cuando estos se relacionan con temas que consideran inaceptables o contrarios a sus valores. Lo que puede llevar a ocultar los síntomas y a sufrir en silencio. 

Reconocer que estos pensamientos forman parte de un trastorno y no definen a la persona es un paso importante para reducir el autoestigma y buscar apoyo (Mind, n.d.; International OCD Foundation, 2024).

Romper mitos para reducir el estigma

Teniendo en cuenta lo anterior, se comprende que la falta de información precisa sobre el TOC contribuye al estigma y a la discriminación, por lo cual desmentir mitos y promover una comprensión más realista del trastorno puede favorecer entornos más empáticos e inclusivos. Esto no solo facilita que más personas busquen ayuda, sino que también mejora el apoyo social hacia quienes viven con TOC (International OCD Foundation, 2024; Mind, n.d.).

 

Referencias

TOC: un trastorno incomprendido

El Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) suele aparecer en películas y series, pero con frecuencia se muestra de forma reducida y estereotipada, casi siempre asociado únicamente con la limpieza o el orden. Esta representación limitada hace que muchas personas no se reconozcan en los síntomas reales del trastorno y, en consecuencia, puedan pasar años sufriendo sin entender qué les ocurre.

En realidad, el TOC es un trastorno de salud mental serio que puede llegar a ser profundamente incapacitante y afectar a personas de todas las edades y contextos de vida (International OCD Foundation, 2025).

¿Qué es el TOC?

El TOC se caracteriza por un patrón de obsesiones y compulsiones que interfieren de manera significativa en la vida diaria y generan un alto malestar emocional (Mayo Clinic, n.d.; International OCD Foundation, 2025).

  • Obsesiones: pensamientos, imágenes o impulsos no deseados, intrusivos y repetitivos que generan ansiedad, miedo, asco o duda intensa.
  • Compulsiones: conductas o actos mentales repetitivos que la persona siente que debe realizar para reducir la ansiedad o evitar que ocurra algo terrible.

Aunque la persona suele reconocer que estos pensamientos o conductas son irracionales o excesivos, siente una necesidad urgente de realizarlos. Esto crea un círculo vicioso: la obsesión genera ansiedad, la compulsión alivia momentáneamente el malestar, pero a largo plazo refuerza el problema (Mayo Clinic, s. f.).

No es lo mismo que ser perfeccionista

Existe una diferencia importante entre tener gustos por el orden o ser detallista y vivir con TOC. En el TOC, las obsesiones y compulsiones consumen tiempo (a menudo más de una hora al día), generan un gran sufrimiento y afectan el trabajo, el estudio, las relaciones o la vida cotidiana (International OCD Foundation, 2025).

Además, los pensamientos del TOC suelen ser ego-distónicos, es decir, van en contra de los valores y deseos de la persona. Quien vive con TOC no disfruta estos pensamientos ni conductas; por el contrario, los experimenta como angustiantes y ajenos a su voluntad (International OCD Foundation, 2025).

Tipos frecuentes de obsesiones

Aunque el TOC se asocia popularmente con la contaminación, las obsesiones pueden tener muchos temas distintos (International OCD Foundation, 2025):

  • Contaminación: miedo intenso a gérmenes, sustancias, suciedad o enfermedades.
  • Daño: temor a hacer daño a uno mismo o a otros, incluso sin desearlo.
  • Responsabilidad excesiva: miedo a ser culpable de que ocurra una tragedia por un descuido.
  • Perfeccionismo: necesidad de que las cosas estén “exactas”, miedo a equivocarse o a no hacer algo “correctamente”.
  • Sexuales: pensamientos sexuales intrusivos no deseados o temores de actuar de forma inapropiada.
  • Religiosas o morales: miedo a ofender a Dios, pecar o actuar de manera inmoral.
  • Identidad: dudas obsesivas sobre la orientación sexual o la identidad de género.
  • Relaciones, memoria o existencia: dudas constantes sobre la relación de pareja, eventos del pasado o preguntas existenciales que generan angustia intensa.

Compulsiones: más que lavarse las manos

Las compulsiones también adoptan muchas formas (International OCD Foundation, 2025):

  • Lavado y limpieza excesiva
  • Comprobación repetida (puertas, estufas, errores, daños)
  • Repeticiones de acciones o movimientos hasta que “se sienta bien”
  • Compulsiones mentales, como rezar, contar, revisar mentalmente recuerdos o “cancelar” pensamientos
  • Ordenar o acomodar objetos hasta alcanzar una sensación de exactitud
  • Buscar tranquilidad constante mediante preguntas o confesiones
  • Evitar situaciones que puedan activar las obsesiones

Estas conductas no se realizan por gusto, sino para disminuir una ansiedad intensa o prevenir una catástrofe temida.

¿Cuándo buscar ayuda?

El TOC puede comenzar en la infancia, la adolescencia o la adultez temprana, y sus síntomas pueden variar en intensidad a lo largo de la vida. Suelen empeorar en momentos de estrés o cambios importantes (Mayo Clinic, s. f.).

Es importante consultar con un profesional de la salud mental cuando los pensamientos y rituales:

  • Ocupan mucho tiempo
  • Generan gran malestar
  • Interfieren con la vida diaria

El TOC no es una cuestión de falta de voluntad. Es un trastorno que requiere atención especializada.

Tratamientos efectivos para el TOC

Afortunadamente, existen tratamientos con sólida evidencia científica. La Terapia de Exposición y Prevención de Respuesta (ERP) es el tratamiento psicológico de primera línea para el TOC. Consiste en exponerse de manera gradual a las situaciones o pensamientos que generan ansiedad, mientras se evita realizar la compulsión. Con el tiempo, el cerebro aprende que la ansiedad disminuye sin necesidad de rituales (International OCD Foundation, 2025; Surles, 2025).

En algunos casos, se pueden utilizar medicamentos antidepresivos del tipo ISRS (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina), especialmente cuando los síntomas son moderados o graves, o en combinación con la terapia (International OCD Foundation, 2025; Surles, 2025).

Para casos más severos o resistentes, existen otras opciones especializadas que deben ser valoradas por profesionales de salud mental (Surles, 2025).

Conclusión

Teniendo en cuenta lo anterior, se entiende por qué una de las mayores dificultades para las personas con TOC es la falta de comprensión social, dado que existe una propensión a minimizar la gravedad del trastorno, lo cual tiende a retrasar el reconocimiento y el acceso a tratamiento adecuado (International OCD Foundation, 2025).

Hablar del TOC con información clara y basada en evidencia es un paso clave para reducir el estigma y ayudar a que más personas busquen la ayuda que necesitan.

 

Referencias

  • Mayo Clinic (n.d). Trastorno obsesivo compulsivo (TOC) – Síntomas y causas https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/obsessive-compulsive-disorder/symptoms-causes/syc-20354432
  • International OCD Foundation. (2025). About International OCD Foundation | All there is to know about OCD. https://iocdf.org/about-ocd/
  • Surles, T. (2025). Common types of OCD. NOCD. https://www.treatmyocd.com/education/different-types-of-ocd

Habilidades para la vida

Para desarrollarnos de forma saludable en el mundo necesitamos un conjunto de competencias que muchas veces usamos sin darnos cuenta. Sin embargo, cuando no somos conscientes de cuáles son, se vuelve difícil fortalecerlas de manera intencional.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) definió en 1999 las habilidades para la vida, también llamadas competencias psicosociales, como la habilidad de una persona para enfrentarse exitosamente a las exigencias y desafíos de la vida diaria (UNICEF, 2017). Estas habilidades no aparecen de forma automática: se construyen a lo largo de la vida mediante la experiencia, el aprendizaje intencional, la observación de otros y la práctica constante.

Tipos de habilidades para la vida

Las habilidades para la vida suelen agruparse en tres grandes categorías interrelacionadas (UNICEF, 2017):

 Habilidades cognitivas

Permiten analizar situaciones, reconocer alternativas, evaluar ventajas y desventajas, y tomar decisiones responsables. Implican pensamiento crítico, resolución de problemas y la capacidad de asumir las consecuencias de nuestras elecciones.

 Habilidades emocionales

Se relacionan con el reconocimiento y la regulación de las emociones. Ningún sentimiento es negativo en sí mismo; lo importante es cómo lo expresamos. Estas habilidades ayudan a identificar fuentes de tensión, manejar el estrés y responder de manera saludable a los desafíos emocionales.

 Habilidades sociales

Son las destrezas que facilitan la comunicación efectiva, la empatía, la cooperación y la resolución de conflictos. Permiten expresar pensamientos y sentimientos de manera clara y respetuosa, favoreciendo relaciones estables y duraderas.

El fortalecimiento de estas habilidades contribuye a recuperar el control sobre el propio comportamiento y a tomar decisiones informadas, promoviendo valores positivos y relaciones basadas en el respeto y el buen trato (UNICEF, 2017).

¿Por qué son tan importantes hoy?

El enfoque de habilidades para la vida cobró relevancia al observarse un aumento de conductas de riesgo en la infancia y la adolescencia, como el consumo de sustancias, la violencia, el acoso escolar y diversos problemas de salud mental (Jordana, 2025). Frente a este panorama, organismos internacionales promovieron la enseñanza temprana de estas competencias no solo como estrategia de prevención, sino como una vía para fomentar el bienestar integral.

Según este enfoque, adquirir y practicar habilidades para la vida desde la infancia fortalece la comprensión de uno mismo, el respeto por los demás y la capacidad de cooperación, elementos esenciales para la convivencia y la salud mental (Jordana, 2025).

Habilidades para la vida y salud mental adolescente

La adolescencia es una etapa clave para consolidar estas competencias. Durante este periodo se intensifican los desafíos emocionales, sociales y académicos, y las habilidades para la vida actúan como factores protectores frente al malestar psicológico (Jordana, 2025).

En la actualidad, muchos adolescentes enfrentan altos niveles de estrés, sobreexposición digital, presión por el rendimiento y una constante incertidumbre sobre el futuro. En este contexto, contar con recursos para manejar emociones, tomar decisiones responsables y construir relaciones sanas es fundamental para su bienestar mental y emocional.

El desarrollo de habilidades para la vida, por tanto, no solo ayuda a prevenir conductas de riesgo, sino que impulsa el crecimiento personal, la autonomía y la construcción de proyectos de vida con sentido (UNICEF, 2017; Jordana, 2025).

Educar para la vida

Diversas organizaciones han incorporado este enfoque en contextos educativos y comunitarios, reconociendo que la infancia y la adolescencia son momentos privilegiados para aprender y practicar estas competencias (Jordana, 2025). Las habilidades para la vida están directamente relacionadas con las acciones que realizamos por nosotros mismos, por los demás y por el entorno, promoviendo contextos más saludables y relaciones basadas en el respeto.

Fomentarlas implica apostar por una formación integral que vaya más allá del rendimiento académico, y que prepare a las personas para afrontar los retos cotidianos con equilibrio, empatía y responsabilidad.

Referencias

  • UNICEF. (2017=. Habilidades para la vida. Herramientas para el #BuenTrato y la prevención de la violencia. https://www.unicef.org/venezuela/informes/habilidades-para-la-vida-herramientas-para-el-buentrato-y-la-prevenci%C3%B3n-de-la-violencia
  • Jordana, Á. (2025). ¿Qué son las habilidades para la vida y por qué importan en la salud mental adolescente? WHI Institute. https://whi-institute.com/habilidades-para-la-vida-salud-mental-adolescente/

 

¿Qué es la vulnerabilidad?

En la actualidad, la vulnerabilidad suele interpretarse como debilidad. Mostrar emociones, admitir inseguridades o reconocer necesidades puede parecer inapropiado en una cultura que valora la autosuficiencia, el control y las versiones “editadas” de la vida, tanto en relaciones presenciales como en redes sociales. Sin embargo, desde la psicología, la vulnerabilidad es una dimensión fundamental del bienestar emocional y de la construcción de vínculos significativos.

Vulnerabilidad psicológica: riesgos y percepciones

El concepto de vulnerabilidad también ha sido estudiado desde una perspectiva más clínica y conductual. Jonason y De Gregorio (2020) explican que la vulnerabilidad psicológica puede estar compuesta por disposiciones que hacen que una persona parezca más fácil de engañar, manipular o explotar. 

Ciertas características, como la alta confianza interpersonal o dificultades para detectar intenciones dañinas, pueden convertir a algunas personas en blancos de fraudes, engaños en línea o dinámicas relacionales perjudiciales.

Este enfoque muestra que la vulnerabilidad no es un concepto exclusivamente positivo o negativo: depende del contexto, mientras en entornos inseguros puede aumentar el riesgo de victimización, en espacios de confianza puede facilitar la conexión emocional y el apoyo mutuo.

Vulnerabilidad emocional: la base de las relaciones profundas

Desde una mirada relacional, la vulnerabilidad implica ser abierto y honesto respecto a lo que sentimos. Compartir miedos, dudas, errores o deseos personales permite que otras personas nos conozcan de forma más auténtica. De acuerdo con Hippe (2024), mostrarnos vulnerables fortalece las relaciones con familiares, amistades, parejas y colegas, ya que fomenta la cercanía emocional y la confianza mutua.

Cuando una persona se permite ser vista tal como es, envía un mensaje implícito de confianza: “me siento lo suficientemente segura contigo como para mostrarte esta parte de mí”. Este acto, a su vez, suele invitar a la otra persona a abrirse también, creando un intercambio emocional que fortalece el vínculo.

¿Por qué resulta tan difícil ser vulnerables?

A pesar de sus beneficios, muchas personas experimentan la vulnerabilidad como algo amenazante. Ser vulnerable implica exponerse a la posibilidad de rechazo, juicio o incomprensión. El miedo a “ser demasiado” o “no ser suficiente” puede llevar a ocultar emociones y necesidades.

Happiful Magazine (s. f.), retomando investigaciones en psicología social, describe cómo las personas tienden a pensar que mostrar su propia vulnerabilidad las hará ver débiles o inadecuadas. Sin embargo, cuando observan la vulnerabilidad en otros, suelen percibirla como algo humano, valiente e incluso atractivo. Esta diferencia entre cómo nos juzgamos a nosotros mismos y cómo juzgamos a los demás puede dificultar la apertura emocional.

Además, no todas las personas cuentan con las mismas herramientas emocionales para responder de forma empática ante la vulnerabilidad ajena. Cuando alguien comparte algo íntimo y recibe una reacción fría, burlona o despectiva, puede reforzarse la idea de que abrirse fue un error. Por ello, la vulnerabilidad requiere contextos relativamente seguros y relaciones donde exista respeto.

Beneficios psicológicos de la vulnerabilidad

A pesar de los temores que genera, la vulnerabilidad está asociada a múltiples beneficios para la salud mental y relacional.

Construcción de confianza

Mostrar emociones y pensamientos personales favorece la construcción de confianza. Según Hippe (2024), cuando una persona comparte aspectos sensibles de su experiencia, comunica que confía en el otro, lo que a menudo promueve reciprocidad y fortalece la relación.

Autenticidad y coherencia interna

Ocultar constantemente lo que se siente puede generar tensión emocional. En cambio, permitirse ser vulnerable facilita actuar de forma más auténtica, reduciendo la distancia entre lo que se vive internamente y lo que se muestra externamente (Hippe, 2024).

Regulación emocional y alivio psicológico

Expresar emociones difíciles en un entorno seguro puede disminuir la carga emocional asociada a guardarlas en silencio. Compartir preocupaciones o tristezas con personas de confianza ayuda a procesarlas, favoreciendo el bienestar psicológico (Hippe, 2024).

Conexión y sentido de pertenencia

La vulnerabilidad cumple una función social clave. Happiful Magazine (s. f.) señala que mostrarnos tal como somos facilita conexiones más genuinas. Cuando alguien responde con empatía a nuestra apertura emocional, se fortalece el sentido de pertenencia y la percepción de apoyo.

Vulnerabilidad con límites: no todo es para todos

Ser vulnerable no significa compartir todo con cualquiera. Una apertura indiscriminada puede resultar abrumadora o incluso riesgosa. Es importante evaluar con quién, cuándo y cuánto compartir.

Hippe (2024) recomienda comenzar con pequeños niveles de apertura con personas que hayan demostrado ser confiables. Observar la respuesta del otro permite ajustar el grado de vulnerabilidad en la relación. De este modo, la vulnerabilidad se convierte en un proceso gradual, basado en la confianza mutua.

Este equilibrio también implica reconocer que no todas las relaciones ofrecerán la contención necesaria. Parte del desarrollo emocional consiste en aprender a establecer límites y a diferenciar entre contextos seguros y aquellos donde conviene ser más reservado, tal como sugieren las investigaciones sobre vulnerabilidad y riesgo interpersonal (Jonason & De Gregorio, 2020).

Conclusión

La vulnerabilidad no es sinónimo de debilidad, sino una expresión de humanidad. Aunque puede implicar riesgos en determinados contextos, también es una puerta de entrada a relaciones más profundas, auténticas y satisfactorias. Comprender cuándo y con quién ser vulnerables, así como desarrollar entornos relacionales seguros, permite transformar la vulnerabilidad en un recurso para el bienestar psicológico y la conexión humana.

 

Referencias

  • Jonason, P. K., & De Gregorio, M. (2020). Psychological and physical cues to vulnerability: antagonism, empathy, and sex effects. Personality And Individual Differences, 184. https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0191886921005687
  • Hippe, H. (2024). The benefits of vulnerability. Sagent Behavioral Health. https://sagentbh.com/mental-health/the-benefits-of-vulnerability/
  • Happiful Magazine. (n.d.). Facing up to vulnerability (with tips from a clinical psychologist). https://happiful.com/facing-up-to-vulnerability-with-tips-from-a-clinical-psychologist

Retos clínicos en el acompañamiento de la psicosis

El acompañamiento clínico de la psicosis representa uno de los mayores desafíos dentro de la salud mental. Reconocer tempranamente un episodio psicótico resulta fundamental, no solo para los profesionales, sino también para el público general, ya que en muchas ocasiones la persona que lo experimenta no es consciente de que necesita ayuda, y esta falta de reconocimiento oportuno puede retrasar el acceso a tratamientos adecuados y aumentar el sufrimiento individual y familiar (Mind, n.d.).

Comprender la psicosis: más allá del diagnóstico

El término psicosis describe un síntoma o una experiencia que puede aparecer en diversos trastornos de salud mental, pero no equivale automáticamente a un diagnóstico clínico, por lo cual un “episodio psicótico” puede suceder sin la necesidad de asignar una categoría diagnóstica específica, lo que permite una comprensión más flexible y centrada en la experiencia de la persona (Mind, n.d.).

Así,  la psicosis se comprende como un conjunto de experiencias en las que la persona percibe la realidad de manera distinta a quienes la rodean. Estas experiencias pueden presentarse de forma puntual, repetida o persistente a lo largo de la vida, y afectan a cada persona de manera particular, por lo que, si bien algunas personas reportan vivencias subjetivamente positivas —como escuchar voces reconfortantes o sentir una mayor conexión con el mundo—, la psicosis suele ser una experiencia profundamente angustiante que puede generar miedo, confusión, desconfianza y una alteración significativa de la identidad y el comportamiento (Mind, n.d.). 

Por lo que cuando la psicosis tiene un impacto significativo en la vida de las personas y se ve acompañada de otros síntomas, puede formar parte de trastornos como la esquizofrenia, el trastorno esquizoafectivo, el trastorno bipolar, la depresión con síntomas psicóticos o la psicosis posparto (Mind, n.d.).

Principales manifestaciones clínicas de la psicosis

Alucinaciones

Las alucinaciones implican percepciones sensoriales que se experimentan como reales, aunque no exista un estímulo externo. Pueden afectar cualquier modalidad sensorial, siendo las más frecuentes las auditivas y visuales. 

Escuchar voces o ver figuras inexistentes puede resultar profundamente perturbador, aunque en algunos casos estas experiencias son vividas como reconfortantes (Mind, n.d.). Es importante destacar que escuchar voces no siempre implica la presencia de un trastorno mental, ya que se trata de una experiencia relativamente común en la población general.

Delirios

Los delirios son creencias firmemente sostenidas que no se ajustan a la realidad compartida y persisten a pesar de la evidencia en contra. Entre los más frecuentes se encuentran los delirios persecutorios, de grandeza, somáticos o de control, los cuales suelen generar intensos sentimientos de amenaza e inseguridad (Mind, n.d.).

Pensamiento y lenguaje desorganizados

La desorganización del pensamiento puede manifestarse como ideas aceleradas, asociaciones laxas, cambios abruptos de tema o dificultades para mantener un discurso coherente. Estas alteraciones dificultan la comunicación y pueden incrementar la sensación de desconexión social y aislamiento (Mind, n.d.).

Psicosis, riesgo y crisis

Durante un episodio psicótico, algunas personas pueden experimentar alucinaciones o delirios relacionados con hacerse daño a sí mismas o a otros. Estas vivencias incrementan el riesgo de crisis y requieren una intervención urgente y especializada (Mind, n.d.).

Factores asociados a la aparición de la psicosis

Las experiencias psicóticas pueden tener múltiples causas y factores asociados, que varían entre personas. Entre ellos se encuentran condiciones médicas, enfermedades neurológicas, experiencias traumáticas, abuso, discriminación racial, consumo de sustancias, efectos secundarios de medicamentos, duelos recientes, experiencias espirituales intensas, antecedentes familiares, cambios hormonales como el posparto, estrés crónico y privación severa de sueño o alimento (Mind, n.d.).

Retos clínicos en el tratamiento de la psicosis

Debido a la falta de comprensión de la psicosis y su representación negativa en la televisión, existen algunas barreras ligadas al tratamiento de la psicosis, siendo una de las más significativas el estigma asociado a este proceso, en donde las creencias erróneas y los prejuicios pueden generar rechazo, incomprensión y autoestigmatización, afectando la autoestima y la disposición a buscar ayuda (Mind, n.d.). 

Otros de los retos clínicos relacionados al tratamiento de la psicosis son:

Intervención temprana y adherencia al tratamiento

La respuesta inicial ante un primer episodio psicótico es determinante para el pronóstico a largo plazo. La intervención temprana permite reducir la duración de la psicosis no tratada y favorecer una mejor adherencia a los servicios de salud mental (Murphy & Brewer, 2011). Sin embargo, el acceso tardío y las intervenciones coercitivas pueden resultar traumáticas y dificultar el vínculo terapéutico.

Limitaciones de los tratamientos actuales

Las guías clínicas recomiendan una combinación de medicación antipsicótica, apoyo psicosocial y psicoterapia, especialmente la terapia cognitivo-conductual para psicosis. No obstante, una proporción significativa de personas no responde adecuadamente a estos abordajes, lo que evidencia la necesidad de desarrollar tratamientos más eficaces y centrados en la experiencia subjetiva del paciente (Nelson et al., 2020).

Importancia del enfoque psicosocial

Más allá del control de síntomas, el acompañamiento clínico debe considerar dimensiones como la desconexión social, el aislamiento y la pérdida de proyectos vitales. Intervenciones que fortalezcan el vínculo social y la participación comunitaria resultan clave para una recuperación significativa (Nelson et al., 2020).

Acompañar a una persona con psicosis

Teniendo en cuenta lo anterior, es necesario reconocer que en el tratamiento de la psicosis el apoyo de familiares y cuidadores desempeña un papel fundamental. Mantener la calma, validar la experiencia emocional sin confrontar directamente las creencias, usar un lenguaje claro y favorecer entornos seguros son estrategias esenciales que permiten el acceso temprano al tratamiento (Mind, n.d.).

Conclusión

El acompañamiento de la psicosis implica retos clínicos complejos que requieren una mirada integral, empática y basada en evidencia. Reconocer la diversidad de experiencias psicóticas, intervenir de forma temprana, reducir el estigma y fortalecer el apoyo psicosocial son elementos fundamentales para promover procesos de recuperación más humanos y efectivos.

 

Referencias

  • Mind. (n.d) Mental health problems | Psychosis | Mind. https://www.mind.org.uk/information-support/types-of-mental-health-problems/psychosis/
  • Murphy, B. P., & Brewer, W. J. (2011). Early intervention in psychosis: clinical aspects of treatment. Advances in Psychiatric Treatment, 17(6), 408–416. https://doi.org/10.1192/apt.bp.111.008979
  • Nelson, B., Torregrossa, L., Thompson, A., Sass, L., Park, S., Hartmann, J., McGorry, P., & Alvarez-Jimenez, M. (2020). Improving treatments for psychotic disorders: beyond cognitive behaviour therapy for psychosis. Psychosis, 13(1), 78–84. https://doi.org/10.1080/17522439.2020.1742200

Transferencia y contratransferencia: claves para comprender la psicosis

La transferencia y la contratransferencia son conceptos fundamentales en la formación y práctica clínica de la psicología y la psiquiatría. Ambos fenómenos emergen de manera natural dentro de la relación terapéutica, especialmente cuando se establece el vínculo paciente-terapeuta, por lo cual comprender estos procesos resulta especialmente relevante.

Dado que reconocer y manejar adecuadamente la transferencia y la contratransferencia no solo es una responsabilidad ética del profesional, sino también una condición esencial para prevenir complicaciones clínicas y fortalecer la alianza terapéutica (Fernández, 2023).

Origen y evolución de los conceptos

De acuerdo con Fernández (2023), los conceptos de transferencia y contratransferencia tienen su origen en el psicoanálisis clásico. Sigmund Freud introdujo la transferencia a comienzos del siglo XX, describiéndola como el proceso mediante el cual los sentimientos, deseos y patrones relacionales que pertenecen a figuras significativas del pasado del paciente se desplazan hacia el terapeuta.

Posteriormente, Freud amplió este marco al introducir la contratransferencia en su texto Las perspectivas futuras de la terapia psicoanalítica (1910), refiriéndose a las reacciones emocionales del terapeuta frente al paciente, las cuales pueden estar influenciadas tanto por la transferencia del paciente como por la historia personal del profesional.

Con el paso del tiempo, ambos conceptos se han enriquecido y ampliado, y hoy se entienden como fenómenos relacionales inevitables y potencialmente terapéuticos cuando son adecuadamente reconocidos y gestionados.

¿Qué es la transferencia?

La transferencia es un fenómeno psicológico mediante el cual el paciente proyecta en la relación terapéutica emociones, expectativas y formas de vinculación que se originan en experiencias pasadas, generalmente de forma inconsciente. Así, el terapeuta puede ser percibido como una figura parental, de autoridad o de apego, lo que condiciona las respuestas emocionales del paciente (Hughes & Kerr, 2000).

Esta proyección puede manifestarse de diversas formas, como idealización, dependencia, desconfianza, hostilidad o agresividad, dependiendo de la historia emocional y relacional del paciente (Fernández, 2023).

Debido a lo anterior, la transferencia no puede entenderse como algo positivo o negativo, sino como un proceso natural cuyo análisis  permite identificar conflictos inconscientes, necesidades afectivas no resueltas y patrones relacionales repetitivos, que al ser abordados con cuidado y profesionalismo pueden ayudar al paciente a comprender cómo sus experiencias pasadas influyen en su manera de relacionarse, favoreciendo el autoconocimiento y el cambio terapéutico  (Hughes & Kerr, 2000).

¿Qué es la contratransferencia?

Por otro lado, la contratransferencia hace referencia a las reacciones emocionales, cognitivas y actitudinales que surgen en el terapeuta como respuesta a la transferencia del paciente. Estas reacciones pueden ser conscientes o inconscientes e incluyen sentimientos como empatía, frustración, enojo, tristeza o sobreprotección (MyWellbeing, 2025).

Este proceso debe ser gestionado de manera ética, por lo cual los profesionales de la salud mental reciben formación para identificar y gestionarla por medio de herramientas como la supervisión clínica, el trabajo personal y la reflexión constante, que permiten que estas reacciones no interfieran negativamente en el tratamiento  (Hughes & Kerr, 2000; MyWellbeing, 2025).

Transferencia, contratransferencia y psicosis

De este modo, se comprende que estos procesos suelen darse en la relación terapéutica. Sin embargo, en casos de psicosis estos fenómenos pueden intensificarse, dado que, según Hughes y Kerr (2000), las personas con estados psicóticos o altamente desorganizados pueden proyectar de manera intensa sus miedos, deseos y conflictos en el terapeuta o en el equipo de salud. Generando fuertes reacciones contratransferenciales, como confusión, desesperanza o irritabilidad, lo que incrementa el riesgo de desgaste profesional.

 Por ello, el trabajo en equipo, la supervisión y el mantenimiento de límites claros resultan fundamentales en estos contextos, Hughes y Kerr (2000), proponen como estrategias para manejar estos fenómenos:

  • Reconocer la relevancia de la relación terapéutica para el paciente.
  • Mantener una actitud profesional, consistente y confiable.
  • Establecer límites claros que protejan el encuadre terapéutico.
  • Utilizar la supervisión clínica como espacio de reflexión y contención.
  • Fomentar la autoconciencia del terapeuta respecto a sus propias reacciones emocionales.

Conclusión

La transferencia y la contratransferencia son componentes inevitables de toda relación terapéutica, por lo que el reconocer estos fenómenos contribuye a una práctica clínica más ética, empática y eficaz, beneficiando tanto al paciente como al terapeuta y fortaleciendo el proceso terapéutico en su conjunto.

Referencias

  • Fernández, M. (2023). ¿Qué es Transferencia y Contratransferencia en Psicoterapia? Psicólogos En El Prat ◎ Psicología Infantil, Adolescentes Y Pareja. Awen. https://awenpsicologia.com/transferencia-contratransferencia-freud/
  • MyWellbeing. (2025) Guide: Transference And Countertransference. MyWellbeing. https://mywellbeing.com/for-therapists/transference-and-countertransference
  • Hughes, P, & Kerr, I. (2000). Transference and countertransference in communication between doctor and patient. Advances in Psychiatric Treatment; 6(1):57-64. doi:10.1192/apt.6.1.57

TEPT: mitos y verdades

El trastorno de estrés postraumático (TEPT) ha sido representado de forma recurrente en películas y series de televisión. Sin embargo, estas representaciones suelen ser incompletas o inexactas, lo que contribuye a la difusión de mitos y creencias erróneas sobre su origen, manifestación y tratamiento. Debido a lo anterior, el comprender el TEPT desde una perspectiva informada resulta fundamental para reducir el estigma y facilitar el acceso a la ayuda adecuada.

¿Qué es el trastorno de estrés postraumático?

De acuerdo con la Mayo Clinic (n.d.), el trastorno de estrés postraumático es una condición de salud mental que puede desarrollarse tras vivir o presenciar un evento traumático o aterrador. 

Pero mientras que la mayoría de las personas que atraviesan eventos traumáticos pueden experimentar malestar y prolongan durante meses o años, afectando el funcionamiento cotidiano (Mayo Clinic, n.d.).

Mitos y realidades sobre el TEPT

Teniendo en cuenta lo anterior, es necesario reconocer las realidades y los mitos ligados al TEPT, con el fin de poder aprender como reconocerlo y lidiar con este (Alonso, 2022; PTSD Alliance, 2015).

Mito 1: El TEPT solo afecta a personas débiles

El desarrollo del TEPT no está relacionado con la fortaleza o debilidad emocional. Existen múltiples factores que influyen en si una persona desarrollará o no este trastorno tras una experiencia traumática. Entre los factores de riesgo se encuentran los antecedentes de enfermedad mental y la ausencia de apoyo social o emocional posterior al trauma (PSD Alliance, 2015)

Por el contrario, factores de resiliencia como buscar apoyo en familiares o amigos, aprender estrategias de afrontamiento saludables, participar en grupos de apoyo y validar la propia reacción ante el trauma pueden actuar como elementos protectores (Alonso, 2022)..

Mito 2: El TEPT provoca conductas violentas

La mayoría de las personas con TEPT no son violentas ni peligrosas. La investigación indica que, al considerar otros factores de riesgo asociados —como el consumo de alcohol o drogas y la presencia de otros trastornos psiquiátricos—, la relación directa entre TEPT y conductas violentas disminuye significativamente. El trastorno, por sí solo, no explica la aparición de violencia (Alonso, 2022).

Mito 3: El TEPT está solo en la mente

Los eventos traumáticos pueden generar cambios medibles en el funcionamiento cerebral y corporal. En personas con TEPT se han identificado alteraciones en estructuras cerebrales como la amígdala, el hipocampo y la corteza prefrontal medial (Alonso, 2022).

 La amígdala, relacionada con el procesamiento emocional, tiende a reaccionar de forma exagerada ante estímulos asociados al trauma, mientras que las dificultades del hipocampo para regular las respuestas al estrés pueden explicar la aparición de flashbacks y reviviscencias, lo que demuestra que el TEPT no es solo una experiencia psicológica, sino también neurobiológica (PTSD Alliance, 2015).

Mito 4: El TEPT no es tratable

Contrario a esta creencia, el TEPT es altamente tratable, aunque no siempre completamente curable. Los abordajes terapéuticos incluyen tratamientos farmacológicos y psicoterapéuticos, siendo la terapia conductual y la terapia de exposición las que han demostrado ser efectivas en la reducción de los síntomas (PTSD Alliance, 2015).

Por otro lado, medicamentos como la sertralina y la paroxetina pueden ayudar a regular síntomas emocionales como la ansiedad, la tristeza y la irritabilidad (Alonso, 2022).

Mito 5: Los síntomas desaparecen cuando se “supera” el trauma

Los síntomas del TEPT pueden fluctuar en intensidad y reaparecer incluso años después del evento traumático. Situaciones estresantes o estímulos que recuerden al trauma pueden reactivar síntomas que parecían haber desaparecido (Alonso, 2022).

La reexperimentación del trauma, a través de emociones intensas o sensaciones físicas, es un fenómeno común en personas con TEPT y no se produce de manera voluntaria ni controlada.

Mito 6: Los síntomas aparecen inmediatamente después del trauma

Si bien en muchos casos los síntomas surgen en los primeros meses posteriores al evento traumático, en otros pueden manifestarse años después. Las personas con TEPT pueden experimentar pesadillas, flashbacks, hipervigilancia, irritabilidad, conductas evitativas y pérdida de interés por actividades que antes resultaban significativas (Alonso, 2022).

El diagnóstico de TEPT se establece cuando una combinación de estos síntomas persiste durante más de un mes y afecta de forma significativa la vida cotidiana (PTSD Alliance, 2015).

Mito 7: Todas las personas que viven un trauma desarrollan TEPT

Aunque la mayoría de las personas experimentará algún evento traumático a lo largo de su vida, solo una minoría desarrollará TEPT. Se estima que aproximadamente el 10% de las mujeres y el 4% de los hombres presentarán este trastorno en algún momento (PTSD Alliance, 2015).

Muchas personas pueden presentar síntomas aislados relacionados con el trauma sin cumplir los criterios diagnósticos establecidos por la Asociación Americana de Psiquiatría, que exige la presencia de síntomas específicos durante un periodo prolongado (Alonso, 2022).

Mito 8: El TEPT solo afecta a veteranos de guerra

Si bien el diagnóstico del TEPT se consolidó a partir del estudio de soldados que regresaban de la guerra, cualquier persona puede desarrollarlo tras vivir experiencias traumáticas como abuso infantil, violencia sexual, accidentes graves o desastres naturales.

Aunque la percepción social del TEPT ha estado históricamente asociada al contexto militar, la evidencia muestra que la condición puede afectar a personas de cualquier edad, género o contexto. Las mujeres presentan una probabilidad mayor de desarrollar TEPT en comparación con los hombres (PTSD Alliance, 2015).

Mito 9: Si no hay una herida física, no se necesita atención médica

El trauma no siempre deja marcas visibles. No es necesario haber sufrido una lesión física para desarrollar TEPT. Aun sin heridas corporales, el trastorno representa una forma de lesión psicológica que suele requerir atención profesional.

Si bien algunos síntomas pueden disminuir sin intervención especializada, muchas personas con TEPT ven afectada de manera significativa su calidad de vida y necesitan acompañamiento terapéutico para recuperar el control y el bienestar (PTSD Alliance, 2015).

Comprender para acompañar

Reconocer las realidades del trastorno de estrés postraumático permite derribar mitos, reducir el estigma y fomentar una mirada más empática hacia quienes lo padecen. El TEPT es una condición compleja, tratable y profundamente vinculada a la experiencia humana del trauma, que requiere comprensión, apoyo y acceso oportuno a la atención en salud mental.

 

 

Referencias

  • Trastorno por estrés postraumático – Síntomas y causas – Mayo Clinic. (n.d.). https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/post-traumatic-stress-disorder/symptoms-causes/syc-20355967
  • Alonso, A. (2022). 9 mitos sobre el estrés postraumático. Psyciencia. https://www.psyciencia.com/trastorno-por-estres-postraumatico-9-mitos/
  • PTSD Alliance. (2015). PTSD myths or Myths of Posttraumatic Stress Disorder. http://www.ptsdalliance.org/common-myths/

Trastorno de Estrés Postraumático: causas y realidades

El trastorno de estrés postraumático (TEPT) puede afectar a personas de cualquier edad y contexto, dado que puede presentarse en veteranos de guerra, personas que han sufrido agresiones físicas o sexuales, maltrato, accidentes, desastres naturales, ataques terroristas u otros eventos graves, así como quienes han sido testigos de estos hechos, causando que las personas con este trastorno se sientan estresadas o asustadas incluso cuando el peligro ya ha desaparecido (National Institute of Mental Health, n.d)

¿Qué es el trastorno de estrés postraumático?

El TEPT no siempre se origina tras haber vivido directamente una situación que amenazó la vida; en algunos casos, la exposición indirecta al trauma, como conocer que un familiar o amigo cercano atravesó una experiencia traumática, puede ser suficiente para desencadenar el trastorno (National Institute of Mental Health, n.d.). Según el Centro Nacional para el Trastorno por Estrés Postraumático, aproximadamente 6 de cada 100 personas desarrollarán TEPT en algún momento de su vida, siendo más frecuente en mujeres que en hombres (National Institute of Mental Health, n.d.).

La vulnerabilidad para desarrollar TEPT está influida por múltiples factores relacionados tanto con el evento traumático como con características individuales. Entre los factores asociados al evento se encuentran la intensidad, duración y repetición del trauma, así como la percepción de amenaza extrema o falta de control durante el mismo. Mientras que a nivel individual, aspectos biológicos como la predisposición genética y el funcionamiento neurobiológico pueden aumentar la susceptibilidad al trastorno (National Institute of Mental Health, n.d.).

Por otro lado, investigaciones en población infantil y adolescente muestran que variables como el funcionamiento previo, las características familiares y las estrategias de afrontamiento influyen significativamente en el desarrollo de síntomas de TEPT tras eventos traumáticos colectivos (Lee et al., 2017). 

Así mismo, estudios recientes señalan que experiencias adversas sostenidas, como el acoso escolar y el ciberacoso, pueden actuar como factores traumáticos, incrementando el riesgo de desarrollar sintomatología postraumática, especialmente cuando existen bajos niveles de apoyo social y recursos de resiliencia (Hinduja & Patchin, 2025).

Síntomas del trastorno por estrés postraumático

En el caso del TEPT este se identifica debido a la presencia de síntomas, los cuale comienzan dentro de los tres meses posteriores al evento traumático, aunque en algunos casos pueden aparecer más tarde. Para que se establezca el diagnóstico de TEPT, los síntomas deben persistir por más de un mes y generar un deterioro significativo en la vida cotidiana, como en el ámbito laboral, social o familiar; y estos no deben atribuirse al consumo de sustancias, medicamentos u otras enfermedades (National Institute of Mental Health, n.d.).

La evolución del trastorno es variable: algunas personas se recuperan en pocos meses, mientras que otras pueden presentar síntomas durante un año o más. Es común que el TEPT coexista con otros problemas de salud mental, como depresión, trastornos de ansiedad o trastornos por uso de sustancias (National Institute of Mental Health, n.d.).

Criterios diagnósticos en adultos

De acuerdo con el National Institute of Mental Health (n.d.), para que una persona adulta sea diagnosticada con TEPT, debe presentar durante al menos un mes:

  • Al menos un síntoma de recuerdos intrusivos o reviviscencias.
  • Al menos un síntoma de evasión.
  • Al menos dos síntomas de hipervigilancia y reactividad.
  • Al menos dos síntomas cognitivos y del estado de ánimo.

Recuerdos intrusivos

Las personas pueden experimentar flashbacks, recuerdos recurrentes o sueños angustiantes relacionados con el evento traumático, estos episodios pueden ir acompañados de reacciones físicas como sudoración, palpitaciones o sensación intensa de angustia. Determinados pensamientos, emociones, palabras, objetos o situaciones pueden actuar como desencadenantes (National Institute of Mental Health, n.d.).

Síntomas de evasión

La evasión se manifiesta en el esfuerzo por evitar pensamientos, sentimientos, lugares u objetos que recuerden la experiencia traumática. Estos comportamientos pueden alterar significativamente la rutina diaria, como evitar conducir después de un accidente automovilístico grave (National Institute of Mental Health, n.d.).

Hipervigilancia y reactividad

Incluye síntomas como sobresaltarse con facilidad, mantenerse constantemente en alerta, dificultad para concentrarse, problemas de sueño, irritabilidad, estallidos de ira y conductas imprudentes o autodestructivas. Estos síntomas interfieren de manera importante en la vida cotidiana (National Institute of Mental Health, n.d.).

Síntomas cognitivos y del estado de ánimo

Las personas con TEPT pueden presentar dificultades para recordar aspectos importantes del trauma, pensamientos negativos persistentes sobre sí mismas o el mundo, sentimientos intensos de culpa o vergüenza, pérdida de interés en actividades significativas, aislamiento social y dificultad para experimentar emociones positivas (National Institute of Mental Health, n.d.).

TEPT en niños y adolescentes

Por otro lado, los síntomas pueden variar al presentarse en niños y adolescentes, de acuerdo con el National Institute of Mental Health (n.d.) en niños menores de seis años, los síntomas del TEPT pueden incluir regresiones en el desarrollo, dificultades en el lenguaje, recreación del trauma a través del juego o apego excesivo a figuras adultas. Mientras que en niños mayores y adolescentes, los síntomas se asemejan más a los de los adultos, pero pueden incluir conductas disruptivas, agresivas o sentimientos intensos de culpa y deseos de venganza.

Trauma, uso problemático de internet y ciberacoso

Otro factor relacionado al TEPT es el uso problemático de internet en niños y adolescentes expuestos a eventos traumáticos. Estudios como el de Lee, et al (2017) han demostrado que este tipo de uso comparte mecanismos neurobiológicos y psicológicos con las adicciones y se relaciona con estrategias de afrontamiento evitativas, rumiación y dificultades en la regulación emocional tras un evento traumático.

Asimismo, otras investigaciones como la de Hinduja y Patchin (2025) proponen añadir a las causas del TEPT el acoso escolar y el ciberacoso, al considerarlos experiencias potencialmente traumáticas, comparables a otras experiencias adversas en la infancia. Lo cual se confirma en el estudio dado que se identificó una proporción significativa de víctimas de bullying y cyberbullying que presentaron síntomas clínicamente relevantes de TEPT, incluso años después de haber finalizado la escolaridad.

El TEPT y su tratamiento

Teniendo en cuenta lo anterior, se comprende que en el TEPT el apoyo profesional, junto con el acompañamiento de familiares y amigos, desempeña un papel clave en la recuperación, por lo cual se debe mejorar el entendimiento del TEPT para como sociedad verlo desde una perspectiva amplia y basada en la evidencia, que permita reducir el estigma y promover una atención oportuna y empática para quienes han atravesado experiencias traumáticas.

Referencias

  • National Institute of Mental Health (NIMH). (n.d.). Trastorno por estrés postraumático. https://www.nimh.nih.gov/health/publications/espanol/trastorno-por-estres-postraumatico
  • Lee, J., Kim, S., Kang, H., Kim, S., Bae, K., Kim, J., Shin, I., & Yoon, J. (2017). Relationship between Problematic Internet Use and Post-Traumatic Stress Disorder Symptoms among Students Following the Sewol Ferry Disaster in South Korea. Psychiatry Investigation, 14(6), 871. https://doi.org/10.4306/pi.2017.14.6.871
  • Hinduja, S., & Patchin, J. W. (2025). Cyberbullying through the lens of trauma: an empirical examination of US youth. BMC Public Health, 25(1), 1709. https://doi.org/10.1186/s12889-025-22692-6

Aceptar antes de educar: el rol de los padres

Durante el proceso de crianza puede ser difícil separar nuestros propios sesgos de las necesidades de los hijos. Las creencias que internalizamos a lo largo de la vida acerca de la crianza, o el deber ser de las cosas pueden no ser acordes al contexto actual o a las necesidades particulares de los niños, Por ello, se vuelve fundamental revisar, cuestionar y flexibilizar dichas creencias para poder aceptar, acompañar y orientar a los hijos antes de juzgarlos.

Entendiendo que el aceptar no implica renunciar a la educación ni a los límites, sino comprender al niño desde su experiencia emocional y relacional, construyendo vínculos más seguros y permitiendo un desarrollo integral basado en el respeto, la empatía y la confianza (Alexander, 2024).

El compromiso parental como base del desarrollo

Parte importante de la aceptación proviene del compromiso parental, el cual Davis (2024) define como la participación activa de los padres en el aprendizaje y desarrollo de sus hijos, el cual se manifiesta cuando los adultos asumen un rol cercano y cotidiano en la educación, fomentando la curiosidad, reforzando aprendizajes y brindando apoyo emocional a través de interacciones significativas.

De este modo, el compromiso parental contribuye a crear un entorno familiar que nutre el aprendizaje, fortalece la confianza de los niños y conecta las experiencias del hogar con la escuela y la vida cotidiana, haciendo uso de la aceptación de los hijos tal como son, cómo un punto de partida esencial para involucrarse de manera genuina en su desarrollo (Davis, 2024).

El impacto del compromiso parental en la vida diaria

Así, el verdadero impacto del compromiso parental ocurre en los espacios cotidianos, donde conversar sobre lo aprendido en la escuela, leer juntos, jugar o resolver tareas diarias son oportunidades valiosas para fortalecer la relación padre-hijo y promover el desarrollo cognitivo y social.

Sin embargo, cómo se menciona en (Davis, 2024) no todos los padres cuentan con las mismas condiciones para involucrarse de esta manera debido a la existencia de barreras sociales, económicas y emocionales que pueden dificultar esta participación y generar desigualdades en los resultados educativos de los niños, por lo cual es clave promover formas de participación accesibles, inclusivas y contextualizadas, donde el aprendizaje se integre a las actividades diarias del hogar.

Aceptación y equidad en el desarrollo infantil

De este modo, es importante procurar espacios donde los padres demuestran su compromiso parental con los niños, a partir del reconocimiento y el respeto. De acuerdo con Davis (2024), cuando los padres validan la experiencia emocional de sus hijos y se involucran activamente en su aprendizaje, contribuyen a mejorar no solo los resultados académicos, sino también el bienestar general y las oportunidades futuras.

Los riesgos de la aceptación condicional

Alexander (2024) advierte que educar a los hijos bajo una aceptación condicionada al cumplimiento de expectativas parentales puede generar consecuencias negativas a largo plazo. Aunque este tipo de crianza puede producir obediencia inmediata, suele estar asociada a mayores niveles de estrés, culpa y vergüenza en los niños.

La evidencia muestra que la falta de apoyo emocional parental se relaciona con un mayor riesgo de síntomas depresivos y ansiosos, así como con dificultades en el bienestar general durante la infancia. Estos efectos subrayan la importancia de una aceptación incondicional que priorice la conexión emocional por encima del rendimiento o la conducta.

Aceptación y desarrollo emocional desde una mirada relacional

Desde la neurociencia se ha demostrado que el desarrollo de la mente ocurre en el contexto de las relaciones. El vínculo entre padres e hijos constituye el entorno más significativo para el desarrollo cerebral temprano. Las relaciones interpersonales coherentes y seguras favorecen la integración neural y el desarrollo de la autorregulación emocional (Alexander, 2024).

Las experiencias de cuidado, aceptación y acompañamiento emocional contribuyen a la formación de conexiones neuronales saludables, sentando las bases para un desarrollo emocional adaptativo.

La aceptación en la crianza terapéutica

De este modo, Webley (2024) define la aceptación como el acto de valorar y acoger a los niños y jóvenes tal como son, sin juicio. El cual se expresa a través de habilidades comunicativas que validan las emociones del niño y fortalecen una relación basada en la seguridad y el apoyo.

El aceptar entonces, implica transmitir, de forma verbal y no verbal, que las emociones del niño son comprensibles y legítimas. Esta postura permite explorar lo que subyace al comportamiento, teniendo en cuenta las experiencias tempranas que pueden estar influyendo en las reacciones actuales (Webley, 2024). 

Qué es y qué no es la aceptación

Es importante comprender que, como menciona Webley (2024), la aceptación supone comprender que los pensamientos y emociones que impulsan una conducta no son correctos ni incorrectos, sino experiencias que necesitan ser reconocidas; También implica construir un espacio relacional seguro donde el niño pueda expresarse sin miedo al rechazo.

Aceptar no significa ser permisivo, eliminar límites ni justificar conductas inadecuadas; Tampoco implica intentar “arreglar” o castigar el comportamiento de manera inmediata, sino comprenderlo para poder intervenir de forma respetuosa y efectiva.

Los desafíos de aceptar en el momento

Debido a este equilibrio, el mostrar aceptación puede resultar difícil, especialmente cuando los adultos están habituados a modelos tradicionales de control conductual. Mientras que en los niños que han vivido experiencias traumáticas, la evaluación o el castigo pueden activar respuestas defensivas y sentimientos de vergüenza (Webley, 2024).

Por ello, adoptar una postura de aceptación requiere conciencia, práctica y disposición para priorizar la relación por encima de la reacción inmediata.

Beneficios de educar desde la aceptación

Teniendo en cuenta lo anterior, el educar desde la aceptación comunica a los niños que son valorados de manera incondicional, favoreciendo el desarrollo de una autoestima saludable, promoviendo la regulación emocional y fortaleciendo el vínculo parental (Webley, 2024).

Referencias

  • Davis, G. (2024). What is Parental Engagement and Why is it Important? Learning With Parents. https://learningwithparents.com/blog/2024/09/23/what-is-parental-engagement-and-why-is-it-important/
  • Alexander, C. (2024). Connecting parents and children. https://www.connectingparentsandchildren.com/post/accepting-your-children-as-they-are
  • Webley, P. (2024). Trauma Informed Practice by Meadows Psychology Service. Meadows Psychology Service. https://meadowspsychologyservice.co.uk/the-pace-parenting-series-acceptance/

El cuidado emocional de los padres como base del hogar

Suele decirse que los niños son como esponjas: absorben todo lo que ven, escuchan y sienten desde que nacen. Aunque esta idea es muy popular, no siempre se reflexiona con suficiente profundidad sobre lo que implica, puesto que incluso cuando un bebé o un niño pequeño no puede comunicarse como un adulto, las actitudes, emociones y formas de afrontamiento de sus padres se convierten en la base de su desarrollo emocional y comportamental.

Desde esta perspectiva, el cuidado emocional de los padres no es un aspecto secundario, sino un pilar fundamental del bienestar familiar, lo que hace que el aprender a cuidarse emocionalmente permite a los adultos enseñar, a través del ejemplo, cómo reconocer, expresar y regular las emociones de manera saludable.

La salud mental parental como base del desarrollo infantil

De acuerdo con UNICEF (n.d.), la salud mental es una parte fundamental de la salud y el bienestar general, en el contexto de la crianza, los padres desempeñan un papel central en el bienestar emocional de sus hijos donde el cuidado afectuoso, la cercanía emocional y un entorno seguro y amoroso contribuyen a que los niños desarrollen habilidades sociales y emocionales esenciales para llevar una vida saludable, plena y satisfactoria.

De este modo, se comprende que para los padres cuidarse emocionalmente no es un lujo, sino una necesidad, pues cuando los padres se cuidan, fortalecen su capacidad para cuidar también de sus hijos.

Estrategias de crianza emocionalmente inteligente en el hogar

Teniendo en cuenta lo anterior, portales como Edutopia (2001) señalan que la educación socioemocional y la inteligencia emocional son fundamentales para el desarrollo integral de niños y niñas. Por lo cual en el hogar, los padres cumplen un doble rol: acompañar y modelar comportamientos emocionalmente inteligentes.

Entre las estrategias más relevantes para el cuidado emocional se encuentran: la escucha activa, el respeto, la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace, y el fortalecimiento de la autoestima infantil. Dado que acciones como el escuchar con atención, pedir disculpas cuando es necesario y tratar a los demás con respeto son conductas que, si  los niños observan realizar a sus padres, se internalizan como formas válidas de relacionarse.

Aprender habilidades socioemocionales en familia

Otra parte importante del cuidado emociónal de los padres es el aprendizaje de habilidades socioemociónales. De acuerdo con el Greater Good Science Center (n.d.),  durante décadas, los programas de aprendizaje socioemocional se han centrado casi exclusivamente en los niños. Sin embargo, investigadores como Robert Roeser subrayan la necesidad de desarrollar estas competencias también en los adultos, especialmente en los padres, ya que su autoconocimiento y autorregulación tienen un impacto directo en el entorno familiar y educativo.

Diversas iniciativas han demostrado que es posible fomentar la introspección y la conciencia emocional en los padres mediante programas accesibles, comprensibles y cercanos a su realidad cotidiana. Talleres presenciales, acompañamiento con mentores y actividades familiares han permitido trabajar fortalezas como la gratitud, el perdón, el propósito y la compasión, facilitando espacios de diálogo y aprendizaje compartido entre padres e hijos (Greater Good Science Center, n.d.).

Estas experiencias muestran que cuando los padres se involucran activamente en su propio desarrollo emocional, no solo fortalecen su bienestar, sino también el vínculo con sus hijos.

Modelar con el ejemplo: una herramienta clave

Así, la investigación  del Greater Good Science Center (n.d.) sugiere que una de las formas más efectivas de participar en el desarrollo del carácter de los hijos es a través del modelamiento, donde los niños aprenden observando cómo los adultos gestionan sus emociones, resuelven conflictos y se relacionan con los demás. Causando que herramientas como la autocompasión en la crianza lleven a los padres a ser más amables consigo mismos, a sentirse menos aislados y a manejar mejor situaciones difíciles o traumáticas. Siendo este tipo de actitudes y herramientas las que se transmiten a los hijos, quienes se benefician de un entorno emocional más seguro y de padres más presentes y regulados emocionalmente.

Autocuidado, regulación emocional y juego

De este modo, se comprende que el cuidado emocional de los padres es también esencial para una buena crianza, por lo cual parte de lo que deben hacer los padres es buscar realizar acciones de autocuidado que les permitan cuidar de su salud mental, emocional y física, con el fin de modelar actitudes sanas para sus hijos.

Referencias

  • UNICEF. (n.d.). Mental health and well-being. UNICEF Parenting. https://www.unicef.org/parenting/mental-health-and-well-being
  • Greater Good Science Center. (n.d.) How parents and children can learn emotional skills together. https://greatergood.berkeley.edu/article/item/how_parents_and_children_can_learn_emotional_skills_together
  • Edutopia. (2001). Social and Emotional Learning: Strategies for parents. Edutopia. https://www.edutopia.org/social-emotional-learning-parent-resources

Cuidado de los niños desde el mindfulness

El mindfulness o conciencia plena es una habilidad positiva para todas las personas. Sin importar si son adultos o niños, esta práctica puede favorecer el manejo emocional y, por lo tanto, puede aprenderse desde edades tempranas. Según Bögels (2010), la atención plena es una forma de meditación basada en la tradición budista que, durante las últimas dos décadas, se ha utilizado con éxito en el tratamiento de diversos problemas de salud mental, siendo una de sus aplicaciones más relevantes la integración en la crianza consciente.

La crianza consciente: un enfoque para prevenir y tratar dificultades

Las intervenciones de crianza consciente se han empleado para prevenir y tratar trastornos mentales en la infancia, así como para mejorar los vínculos familiares y evitar la transmisión intergeneracional de patrones disfuncionales. De acuerdo con Bögels (2010), la crianza consciente puede transformar las interacciones entre padres e hijos mediante seis mecanismos principales:

  1. Reducción del estrés y la reactividad parental.
  2. Disminución de la preocupación parental asociada a la psicopatología de los padres o de los hijos.
  3. Mejora de las funciones ejecutivas parentales, especialmente en padres impulsivos.
  4. Interrupción del ciclo de transmisión de esquemas disfuncionales de crianza.
  5. Incremento del autocuidado.
  6. Fortalecimiento del funcionamiento marital y la coparentalidad.

Estos mecanismos sugieren que la atención plena puede actuar como mediadora en la calidad de las interacciones familiares y en el bienestar emocional de padres e hijos.

Mindfulness en niños y jóvenes: fortaleciendo la regulación emocional

El mindfulness ha sido descrito como el prestar atención a propósito, en el momento presente y sin asignar juicios (Perry-Parrish, 2016), lo que en esencia implica hacer conciencia plena y sin juicio de lo que ocurre en el momento presente. Debido a esto, las intervenciones basadas en mindfulness buscan fortalecer la regulación emocional y las estrategias de afrontamiento frente al estrés, promoviendo una actitud de aceptación ante las experiencias desagradables.

Perry-Parrish (2016) destaca que estas prácticas pueden enseñarse tanto a niños como a adolescentes y sus padres, favoreciendo la autorregulación emocional y el manejo del estrés, complementando los enfoques conductuales tradicionales al mejorar las interacciones padre-hijo, contribuyendo a una mejor conducta infantil y a relaciones familiares más armónicas.

Conclusión: Una herramienta para el bienestar familiar

La práctica del mindfulness en la infancia y la crianza representa una oportunidad valiosa para fortalecer el vínculo familiar, mejorar la regulación emocional y promover entornos de crianza más saludables. Si bien aún se requiere mayor evidencia empírica, la integración de la conciencia plena en la vida familiar se perfila como una herramienta prometedora para el bienestar psicológico tanto de padres como de hijos.

 

Referencias

  • Bögels, S.M., Lehtonen, A. & Restifo, K. Mindful Parenting in Mental Health Care. Mindfulness 1, 107–120 (2010). https://doi.org/10.1007/s12671-010-0014-5
  • Perry-Parrish, C., Copeland-Linder, N., Webb, L., & Sibinga, E. M. (2016). Mindfulness-Based Approaches for Children and Youth. Current Problems in Pediatric and Adolescent Health Care, 46(6), 172–178. https://doi.org/10.1016/j.cppeds.2015.12.006

Neurodiversidad: celebrar la diferencia

Baumer y Frueh (2021) definen la neurodiversidad como la idea de que las personas experimentan e interactúan con el mundo de muchas formas distintas, por lo cual no existe una única manera correcta de pensar, aprender o comportarse, y las diferencias no deben considerarse deficiencias. El término, acuñado por Judy Singer en la década de 1990, nació como un movimiento de justicia social que promueve la inclusión y la aceptación de las minorías neurológicas, y hoy, la neurodiversidad representa tanto un concepto biológico como una filosofía social que celebra las variaciones naturales del cerebro humano.

Un Movimiento por la Inclusión

Goldberg (2023) destaca que la neurodiversidad es un movimiento social y científico que busca normalizar la heterogeneidad neurocognitiva. Se estima que alrededor del 20% de la población es neurodivergente, lo que incluye condiciones como el TDAH, el autismo, la dislexia o los trastornos del aprendizaje. Este enfoque invita a ver la diferencia neurológica no como un error, sino como una expresión natural de la diversidad humana.

Milman (2024) complementa esta visión al señalar que la neurodiversidad implica un cambio de paradigma: dejar atrás la patologización de las diferencias cognitivas y reconocer el valor que las personas neuro divergentes aportan a la sociedad, fomentando la innovación, la empatía y la equidad.

Perspectivas Sociales y Científicas

Desde una mirada social, la neurodiversidad busca desafiar el modelo médico tradicional, que tiende a clasificar las diferencias como trastornos; haciendo uso de el modelo social, el cual sostiene que la discapacidad surge cuando el entorno no se adapta a las necesidades de las personas (Goldberg, 2023). Este cambio de perspectiva implica que la solución no está en “curar” al individuo, sino en transformar las estructuras sociales para promover la participación y la accesibilidad.

Al reconocer que las diferencias en el cerebro humano son parte de una distribución natural. Las variaciones en la estructura y función cerebral generan diferentes formas de percibir, aprender y comunicarse, lo que contribuye a la diversidad cognitiva de la especie (Goldberg, 2023).

Comunicación y Lenguaje Respetuoso

Teniendo en cuenta lo anterior, se considera que uno de los primeros cambios a realizar es el hacer uso del un lenguaje inclusivo y preguntar cómo las personas prefieren ser nombradas en cuanto a sus condiciones, señalando que este acto refuerza la dignidad y el respeto hacia las distintas identidades neurológicas (Baumer & Frueh, 2021).

Evitando hacer uso del enfoque médico centrado en el “déficit” y promoviendo conversaciones que destaquen las fortalezas, las habilidades y la diversidad de formas de aprendizaje.

Hacia una Sociedad Neuro Inclusiva

De este modo, la neurodiversidad nos invita a repensar lo que entendemos por normalidad, y a reconocer que las diferencias cerebrales son parte de la evolución humana. Lo que nos lleva a construir entornos que acojan la diversidad en lugar de castigarla.

Como señala Goldberg (2023), las sociedades inclusivas no solo benefician a las personas neuro divergentes, sino que enriquecen a toda la comunidad, promoviendo creatividad, resiliencia y adaptabilidad.

Conclusión: Celebrar la Diferencia

La neurodiversidad es tanto una realidad biológica como una aspiración social. Implica reconocer que no existe una única manera correcta de ser humano, y que nuestras diferencias cognitivas son esenciales para el progreso colectivo.

Así, avanzar hacia una sociedad que celebre la neurodiversidad requiere acción, conciencia y compromiso desde la educación hasta las políticas públicas, donde cada esfuerzo por incluir y valorar todas las mentes es un paso hacia una humanidad más empática, justa y diversa.

Referencias

  • Baumer, N & Frueh, J,. (2021). What is neurodiversity? Harvard Health. https://www.health.harvard.edu/blog/what-is-neurodiversity-202111232645
  • Community Early Learning Australia. (2024). Why embracing neurodiversity is important for educators and children. https://www.cela.org.au/publications/amplify!-blog/dec-2024/embracing-neurodiversity-important
  • Goldberg, H. (2023). Unraveling Neurodiversity: Insights from Neuroscientific Perspectives. Encyclopedia, 3(3), 972-980. https://doi.org/10.3390/encyclopedia3030070
  • Milman, R. (2024). Embracing neurodiversity- what it means and why it matters — IMPACT Psychological Services. IMPACT Psychological Services. https://www.impact-psych.com/blog/embracing-neurodiversity-what-it-means-and-why-it-matters

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Autor: Leonardo Amaya

El poder del autocuidado emocional: cátedra emocional en los colegios

La educación emocional constituye un pilar fundamental en el desarrollo integral de las personas. Promoverla desde la infancia permite que los niños y niñas aprendan a reconocer, comprender y gestionar sus emociones, fortaleciendo su bienestar afectivo y su capacidad de relacionarse de manera saludable con los demás.

Una ley que transforma la educación en Colombia

El año pasado el Congreso de la República aprobó una ley que convierte la educación emocional en una asignatura obligatoria en todos los colegios del país. De acuerdo con el Ministerio de Educación (2025), esta cátedra deberá impartirse desde preescolar hasta grado once, con el objetivo de prevenir conductas de riesgo y fortalecer el bienestar emocional de los estudiantes.

Elizabeth Blandón Bermúdez, directora del ICFES, señaló que este enfoque “representa una herramienta de cambio poderosa que puede revolucionar nuestros sistemas educativos”, promoviendo evaluaciones que incluyan habilidades socioemocionales, valores y actitudes esenciales para la vida en sociedad. El nuevo Sistema de Evaluación Integral busca equilibrar la evaluación sumativa y la formativa, integrando la dimensión emocional como parte del aprendizaje (Ministerio de Educación, 2025).

La educación emocional como eje del desarrollo integral

Así nace la cátedra en educación emocional, la cual, en consonancia con estándares internacionales, no solo fomenta el bienestar psicológico, sino que también fortalece la empatía, la autorregulación y el sentido de comunidad. Según Aponte (2025), “Educar emocionalmente es construir comunidad, sanar historias y abrir caminos hacia una sociedad más empática y consciente”.

Diversos estudios respaldan esta medida. La Organización Mundial de la Salud señala que 1 de cada 7 adolescentes enfrenta problemas de salud mental, mientras que en Colombia el 43 % de los estudiantes reporta síntomas de ansiedad (Ministerio de Salud, citado por Caracol Radio, 2025). Asimismo, el Banco Interamericano de Desarrollo ha evidenciado que la educación emocional reduce los niveles de agresividad y mejora el rendimiento académico.

Las competencias emocionales: una apuesta por el bienestar colectivo

El proyecto de ley establece seis competencias clave: conciencia emocional, autonomía, regulación emocional, habilidades sociales para la vida, bienestar y cultura del autocuidado. Estas serán desarrolladas a través de metodologías lúdicas como el cuento, el psicodrama y el relato audiovisual, fomentando la expresión personal y la comprensión emocional en contextos diversos (Caracol Radio, 2025). Respetando la diversidad cultural, religiosa y familiar, asegurando que los padres sean informados sobre los contenidos de la cátedra y su modo de implementación.

Desafíos y próximos pasos

Actualmente, el país atraviesa la fase de formación docente, un aspecto crucial para la implementación exitosa de la ley, los colegios deben de hacer la implementación de la cátedra para el segundo semestre de 2026, pero como destaca Isabella Bolívar, asesora legislativa, “el reto hoy es que el Ministerio de Educación Nacional reglamente esta ley de cátedra de educación emocional (….) Entre más temprano comencemos con la educación emocional de los niños, menos consecuencias veremos en el futuro” (Caracol Radio, 2025).

Referencias

  • Ministerio de Educación (2025) La educación emocional ya hace parte del Sistema Integral de Evaluación en Colombia: Icfes. Portal MEN – Presentación. https://www.mineducacion.gov.co/portal/salaprensa/Comunicados/418318:La-educacion-emocional-ya-hace-parte-del-Sistema-Integral-de-Evaluacion-en-Colombia-Icfes
  • Aponte, J. (2025). Expertos UNAD | ¿Qué implica la nueva ley de educación emocional en Colombia? Noticias UNAD. https://noticias.unad.edu.co/index.php/2025/7562-expertos-unad-que-implica-la-nueva-ley-de-educacion-emocional-en-colombia
  • Caracol Radio (2025). ABC de la cátedra de Educación Emocional: una respuesta para mejorar la salud mental en Colombia. Caracol Radio. https://caracol.com.co/2025/10/09/abc-de-la-catedra-de-educacion-emocional-una-respuesta-para-mejorar-la-salud-mental-en-colombia/

 

Celulares en el aula. Beneficios y afectaciones

En la actualidad la tecnología ha permeado todos los ámbitos de nuestra vida, convirtiéndose en una herramienta indispensable para la comunicación, el entretenimiento, el acceso a la información e incluso el contexto educativo. La presencia de teléfonos móviles en las aulas ha generado un debate sobre sus beneficios y desventajas en la motivación de los estudiantes. Por tal motivo, es importante analizar, desde una perspectiva psicológica cómo la digitalización y el uso de estos dispositivos pueden afectar el campo atencional, la concentración y los procesos de aprendizaje. 

Beneficios

La integración de los teléfonos móviles en el entorno educativo tiene sus defensores. Un creciente conjunto de evidencia destaca las ventajas potenciales de incorporar los teléfonos celulares como herramientas valiosas para mejorar el aprendizaje, promover la participación y preparar a los estudiantes para el mundo digital.

A continuación, veremos los principales aportes de esta tecnología en el salón de clases:

Mejora del aprendizaje y compromiso. Estos dispositivos son una puerta de entrada a un extenso depósito de recursos educativos, incluidos libros en línea, simulaciones interactivas, vídeos educativos y datos en tiempo real.

Esta información permite a los estudiantes profundizar en conceptos, personalizar sus viajes de aprendizaje y mantenerse al tanto de los desarrollos actuales. Esto puede hacer que el aprendizaje sea más relevante y atractivo, y ayudar a los estudiantes a desarrollar una perspectiva global.

Promoción de la alfabetización digital y las competencias tecnológicas. Estas competencias son para el éxito en el siglo XXI. Al utilizar teléfonos celulares para la investigación, la comunicación y la expresión creativa, los estudiantes adquieren competencia para navegar en el panorama digital, utilizar la tecnología de manera responsable y aprovechar la tecnología para mejorar su aprendizaje y productividad.
Accesibilidad y aprendizaje personalizado. Permite personalizar las experiencias de aprendizaje, como aplicaciones de aprendizaje adaptativo que se ajustan al ritmo y nivel de habilidades de cada estudiante.
Fomentar el aprendizaje y la investigación autodirigidos. Los estudiantes pueden explorar temas que despierten su curiosidad, realizar investigaciones independientes y cultivar habilidades de pensamiento crítico.
Preparación para entornos de trabajo digital. Al dominar el uso de teléfonos móviles para comunicación, colaboración y productividad, los estudiantes pueden obtener una ventaja competitiva en el mercado laboral.

Reconocer la integración efectiva de los teléfonos celulares en las aulas requiere una planificación, implementación y pautas cuidadosas para garantizar su uso con fines educativos y minimizar las distracciones del proceso de aprendizaje. Los profesores deben desempeñar un papel fundamental a la hora de orientar a los estudiantes sobre cómo utilizar los teléfonos móviles de forma responsable y productiva en el aula.

Afectaciones

Por su parte, los opositores de que los celulares hagan parte del contexto escolar, expresan su preocupación por los posibles inconvenientes que de su uso puedan surgir. Si bien existen ventajas al usar celulares en entornos educativos, como las anteriormente expuestas, es esencial reconocer los posibles impactos negativos que pueden tener en el aprendizaje y el bienestar general de los estudiantes:

Distracción y concentración reducida. Los celulares pueden desviar la atención del proceso de aprendizaje y reducir la capacidad de concentrarse en las instrucciones del maestro, las discusiones en clase y las tareas asignadas.

Las notificaciones constantes, las actualizaciones de las redes sociales y los juegos pueden desviar fácilmente la atención de los estudiantes del entorno académico, dificultando su comprensión y retención de información.

Ciberbullying y acoso online. El anonimato y la facilidad de acceso que brindan los celulares pueden alentar a las personas a adoptar comportamientos hirientes y dañinos hacia sus pares, causando angustia emocional, aislamiento social e incluso autolesiones en el afectado.
Plagio y deshonestidad. El fácil acceso a los recursos en línea y la capacidad de copiar y pegar información pueden incentivar al estudiante a tomar atajos y evitar el esfuerzo necesario para lograr una comprensión genuina y un trabajo original.
Aislamiento social e interacción reducida. El uso inapropiado de estos dispositivos, fomenta el aislamiento social y reduce la interacción cara a cara, obstaculizando el desarrollo de habilidades sociales y relaciones interpersonales esenciales.

La tendencia a centrarse en las conexiones virtuales y las interacciones digitales puede limitar las oportunidades de comunicación, colaboración y creación de empatía en el mundo real, que son cruciales para el desarrollo personal y social.

Los teléfonos móviles pueden ser herramientas valiosas para el aprendizaje, pero su uso en el aula debe ser regulado y monitoreado para evitar que se conviertan en una fuente de distracción o un problema para el bienestar de los estudiantes. Un enfoque equilibrado que aproveche las ventajas de la tecnología mientras se minimizan los riesgos es esencial para crear un entorno educativo favorable para todos los estudiantes.

 

Referencias

Cervantes-González, E., & López, M. (2020). El móvil en las aulas de clase ¿Se prohíbe o se incluye? Emprennova, 1(1), 7-23.

Mellado Moreno, P. C., Patiño Masó, J., Ramos Pardo, F. J., & Estebanell Minguell, M. (2022). El debate en redes sociales sobre el uso educativo del móvil. Discursos de promoción y prohibición.

Romero, D., & Martinez, J. (2023) El uso del móvil en el aula.

Acoso escolar: causas, consecuencias y estrategias de intervención

El acoso escolar es un fenómeno complejo con efectos potencialmente duraderos en la vida de niños y adolescentes. Actualmente, la presencia constante de las redes sociales ha intensificado esta problemática, limitando las rutas de escape de las víctimas y aumentando su vulnerabilidad al aislamiento (UNICEF, s.f.).

¿Qué es el acoso escolar?

Según UNICEF (s.f.), el acoso escolar se caracteriza por tres elementos esenciales: intención de causar daño, repetición del comportamiento y un desequilibrio de poder. Los agresores buscan causar dolor físico o psicológico de manera reiterada, ejerciendo su poder —ya sea por fuerza física, acceso a información, o popularidad— para someter a otros.

Los niños más vulnerables, como aquellos provenientes de comunidades marginadas, con discapacidad, identidad de género diversa o situación de migración, presentan mayor riesgo de ser victimizados (UNICEF, s.f.; ASPA, 2024).

El acoso puede ocurrir tanto en entornos presenciales como en plataformas digitales. El ciberacoso representa un desafío especial, ya que los agresores pueden atacar en cualquier momento y lugar, muchas veces fuera del conocimiento de los adultos responsables.

Consecuencias del acoso escolar

Las consecuencias del acoso escolar son profundas y pueden manifestarse tanto a corto como a largo plazo. A corto plazo, los niños pueden experimentar síntomas de ansiedad, depresión, problemas psicosomáticos como dolores de cabeza o de estómago, dificultades para dormir y bajo rendimiento académico (Advanced Psychiatry Associates, 2024).

A largo plazo, las secuelas incluyen mayor riesgo de trastornos mentales, enfermedades inducidas por el estrés y problemas de socialización y autoestima. Tanto las víctimas como los agresores enfrentan riesgos serios para su salud emocional y social (Advanced Psychiatry Associates, 2024).

Tipos de acoso escolar
De acuerdo con ASPA (2024), existen tres principales tipos de acoso:
● Acoso verbal: incluye burlas, insultos, comentarios sexuales inapropiados y amenazas.
●Acoso social: afecta las relaciones sociales de la víctima a través de la exclusión intencionada, la difusión de rumores o la humillación pública.
● Acoso físico: implica daño corporal directo, como golpear, empujar o dañar las pertenencias de la víctima.

¿Dónde y cuándo ocurre el acoso?

El acoso puede ocurrir en diferentes lugares: en el edificio escolar, en el patio, en el autobús escolar, en el trayecto a casa o incluso en los barrios. Asimismo, el ciberacoso ha ampliado estos espacios al entorno digital, volviéndose más difícil de detectar y controlar (ASPA, 2024).

¿Por qué algunos jóvenes acosan?
Diversos factores explican el comportamiento acosador:
● Factores sociales: búsqueda de poder o aceptación grupal.
● Factores familiares: exposición a violencia intrafamiliar o falta de apoyo emocional.
● Factores emocionales: inseguridad, baja autoestima, incapacidad para manejar emociones.
●Factores escolares: ausencia de políticas claras contra el acoso o sentimientos de exclusión en el entorno escolar (ASPA, 2024).

Prevención del acoso escolar

La prevención es fundamental para erradicar el acoso escolar. UNICEF (s.f.) sugiere las siguientes estrategias:
1. Educar sobre el acoso: explicar claramente qué es y cómo identificarlo.
2. Fomentar la comunicación: mantener un diálogo abierto y regular con los hijos.
3. Promover el respeto: enseñar con el ejemplo cómo tratar a los demás con dignidad.
4. Fortalecer la autoestima: apoyar la participación en actividades extracurriculares que refuercen la confianza.
5. Monitorear la actividad en línea: conocer las plataformas que usan los hijos y educarlos sobre los riesgos.

Señales de alerta de acoso
Es importante observar cambios en el comportamiento que puedan indicar que un niño está siendo víctima de acoso, como:
● Lesiones físicas inexplicables.
● Miedo a asistir a la escuela.
● Pérdida de amigos o aislamiento social.
● Problemas de sueño o pesadillas.
● Cambios de humor o comportamientos agresivos.
● Angustia después de utilizar dispositivos electrónicos (UNICEF, s.f.).

¿Qué hacer si mi hijo es víctima de acoso?
Ante la sospecha o confirmación de acoso, se recomienda:
1. Escuchar activamente: brindar apoyo sin juzgar ni minimizar el problema.
2. Tranquilizar al niño: reafirmarle que no es su culpa y que no está solo.
3. Involucrar a la escuela: solicitar apoyo y revisar las políticas de prevención de acoso.
4. Brindar apoyo continuo: reforzar el vínculo emocional y la seguridad del niño (UNICEF, s.f.).

¿Qué hacer si mi hijo acosa a otros?
Si el niño es quien acosa, es crucial abordar el problema de forma constructiva:
1. Fomentar la comunicación: comprender el motivo detrás del comportamiento.
2. Ofrecer alternativas de afrontamiento: enseñar maneras sanas de gestionar emociones.
3. Reflexionar sobre el entorno familiar: evaluar si se están modelando conductas agresivas en el hogar.
4. Imponer consecuencias apropiadas: sin recurrir a la violencia, y guiándolo a reparar el daño causado (UNICEF, s.f.).

Conclusión

El acoso escolar no debe ser minimizado. Afecta no solo a las víctimas, sino también a los agresores y a los testigos. El abordaje efectivo implica la colaboración entre padres, docentes y la comunidad, promoviendo un entorno escolar seguro y respetuoso para todos los niños.

Referencias

  • (n.f). Portal Sobre Crianza. Acoso escolar: qué es y cómo ponerle fin. https://www.unicef.org/parenting/es/cuidado-infantil/acoso-escolar
  • Assistant Secretary for Public Affairs (ASPA). (2024, October 8). ¿Qué es el acoso?gov. https://espanol.stopbullying.gov/acoso-escolar-mkb6/qu%C3%A9-es-el-acoso
  • Advanced Psychiatry Associates. (2024, August 7). The effects of bullying on mental health. Advanced Psychiatry Associates. https://advancedpsychiatryassociates.com/resources/blog/effects-of-bullying-on-mental-health

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Un mes para crear conciencia global

Cada año, el mes de la salud mental nos invita a reflexionar sobre la importancia de cuidar nuestro bienestar emocional y psicológico. De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS, 2025), esta conmemoración representa “una oportunidad global para crear conciencia, mejorar la comprensión y fomentar la acción sobre problemas de salud mental en todo el mundo”. Su propósito es reducir el estigma, promover la empatía y movilizar esfuerzos para mejorar el acceso a los servicios de salud mental.

Propósito de la conmemoración

Según Brown University Health (2024), el Mes de la Concienciación sobre la Salud Mental es una iniciativa que busca educar al público sobre las enfermedades mentales, apoyar la investigación, reducir el estigma y celebrar los procesos de recuperación. La desinformación y los prejuicios suelen impedir que las personas busquen ayuda, por lo que visibilizar estas problemáticas es esencial para promover una sociedad más compasiva y consciente.

Así, la finalidad de este mes es abrir espacios de conversación, educación y sensibilización sobre cómo los trastornos mentales afectan la vida cotidiana, fortaleciendo redes de apoyo entre familiares, amigos y cuidadores. Además, facilita la recaudación de fondos, la creación de redes de apoyo y el impulso de políticas públicas que fortalezcan la atención psicológica y psiquiátrica.

Objetivos clave del Mes de la Salud Mental

Teniendo en cuenta lo anterior, se considera que la concienciación en salud mental no solo implica hablar de enfermedad, sino también de bienestar integral, empatía y prevención. Por lo cual las metas de esta campaña incluyen:

  • Educar al público sobre las condiciones de salud mental y su impacto.
  • Reducir el estigma mediante el diálogo y la aceptación.
  • Promover la intervención temprana y el acceso al tratamiento.
  • Difundir recursos de apoyo y servicios de emergencia.
  • Fomentar la solidaridad y reducir la sensación de aislamiento.
  • Impulsar políticas públicas y financiamiento para mejorar la atención.
  • Promover prácticas de autocuidado y bienestar emocional. (National Council for Mental Wellbeing, 2025)

¿Qué es la salud mental y por qué debemos cuidarla?

Teniendo en cuenta lo anterior,  UNICEF (2025) define la salud mental como un estado de bienestar que nos permite llevar una vida plena, disfrutar de nuestras actividades, mantener relaciones significativas y contribuir a la sociedad. No se trata únicamente de la ausencia de trastornos mentales, sino de una base esencial para el bienestar general. Esta es la  clave del mes de la salud mental, pues el estigma en torno a estas temáticas continúa siendo una barrera que genera silencio, miedo y falta de acceso al tratamiento.

Determinantes sociales de la Salud Mental

Estas barreras y factores que influyen en el cuidado de la salud mental están profundamente atravesados por los determinantes sociales de la salud, definidos por la OPS (2025) como “las circunstancias en que las personas nacen, crecen, trabajan, viven y envejecen, incluido el conjunto más amplio de fuerzas y sistemas que influyen sobre las condiciones de la vida cotidiana”. Estos determinantes se dividen en dos grandes grupos: los estructurales y los intermedios.

Los determinantes estructurales abarcan el contexto socioeconómico y político en el que se produce y distribuye el poder, los recursos y las oportunidades de manera desigual entre distintos grupos sociales, según factores como la clase social, el género o la etnia. Estas desigualdades generan inequidades en la salud y el bienestar, afectando directamente el acceso y la atención a la salud mental.

Por su parte, los determinantes intermedios se refieren a las condiciones más cercanas a la vida cotidiana: el empleo, la vivienda, el transporte, el entorno social y las condiciones psicosociales. Todos estos factores moldean la manera en que las personas experimentan, expresan y gestionan su salud mental.

La interacción entre ambos tipos de determinantes crea contextos que pueden favorecer o limitar el diálogo sobre salud mental, influyendo en si las personas se sienten seguras para hablar de sus emociones, buscar apoyo y recibir comprensión en sus comunidades. Por ello, abordar la salud mental implica también reconocer las desigualdades sociales que impiden a muchos acceder a espacios de cuidado y expresión emocional.

Hablar salva vidas

Debido a lo anterior, se comprende que el continuar conversando abiertamente sobre salud mental sigue siendo una de las herramientas más poderosas para romper barreras y reducir el estigma. Como enfatiza UNICEF (2025), hablar sobre salud mental salva vidas porque permite que más personas se sientan comprendidas, acompañadas y con esperanza.

Nadie debería enfrentar sus problemas en soledad, y el mantener estas chalas permite que las personas, sin importar su situación, sepan que no están solas y que pueden y merecen pedir ayuda. Recordando que pedir ayuda es un acto de valentía que puede marcar la diferencia entre el silencio y la recuperación.

Referencias

  • Organización Panamericana De La Salud (OPS/OMS). 2025. Día Mundial de la Salud Mental 2025. https://www.paho.org/es/campanas/dia-mundial-salud-mental-2025
  • National Council for Mental Wellbeing. (2025). Mental Health Awareness Month 2025 – National Council. https://www.thenationalcouncil.org/mental-health-awareness-month/
  • Brown University Health. (2024). The Importance of Mental Health Awareness Month | Brown University Health. https://www.brownhealth.org/be-well/importance-mental-health-awareness-month
  • Organización Panamericana De La Salud (OPS/OMS). 2025.Determinantes sociales de la salud. https://www.paho.org/es/temas/determinantes-sociales-salud
  • Legado Solidario, UNICEF. (2025). Cuidar de la salud mental: un reto global. https://legadosolidario.unicef.org.co/conecta-con-unicef/cuidar-de-la-salud-mental-un-reto-global

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Educación sexual adecuada para cada edad

La educación sexual es, con frecuencia, entendida como un tema exclusivo para adolescentes y adultos, siendo aún un tabú en muchas sociedades que asocian el sexo únicamente con la vida adulta. Esta percepción, sin embargo, ha sido desafiada por diversas investigaciones que demuestran la importancia de una educación sexual integral a lo largo de todas las etapas de la vida, no solo para promover la salud sexual, sino también como un factor protector frente al abuso y la violencia (OMS, 2025).

Educación sexual integral: Un enfoque basado en derechos

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la educación sexual integral (Comprehensive Sexuality Education, CSE) como un proceso que proporciona a niños, niñas y adolescentes información precisa y apropiada para su edad sobre sexualidad y salud reproductiva. Este enfoque busca dotar a las personas jóvenes de habilidades, actitudes y valores para tomar decisiones informadas y responsables, desarrollar relaciones sociales y sexuales respetuosas y comprender y proteger sus derechos y los de los demás (OMS, 2025).

La CSE no solo aborda aspectos biológicos, sino también temas como las relaciones familiares, el consentimiento, la autonomía corporal, la igualdad de género y la prevención de la violencia sexual. La evidencia científica respalda que los programas de educación sexual bien diseñados generan efectos positivos, como el retraso en el inicio de la actividad sexual, la adopción de prácticas sexuales seguras y la reducción de comportamientos de riesgo (OMS, 2025).

Una enseñanza progresiva y adecuada a cada etapa

La educación sexual es un proceso continuo que se adapta al desarrollo cognitivo y emocional de cada persona. Para las edades tempranas, la CSE se centra en ayudar a los niños a identificar sus emociones, reconocer su cuerpo y establecer límites personales, incluyendo el principio básico del consentimiento. Esto sienta las bases para relaciones saludables a lo largo de su vida (OMS, 2025).

A medida que crecen, la educación sexual amplía sus contenidos para incluir temas como la pubertad, los cambios corporales, las relaciones afectivas, la anticoncepción y las infecciones de transmisión sexual. En la adolescencia, se profundiza en cuestiones de derechos, igualdad de género y violencia basada en género, siempre fomentando el pensamiento crítico y el respeto por las diferencias (OMS, 2025).

El papel de la familia, la escuela y la comunidad

El aprendizaje sobre sexualidad no se limita al ámbito escolar. Padres, cuidadores, docentes y otros adultos significativos desempeñan un rol crucial como fuentes de información y apoyo para niños y adolescentes. La consistencia y calidad de la educación sexual son más efectivas cuando provienen de múltiples espacios, tanto formales como informales (OMS, 2025).

Es fundamental que los padres establezcan un ambiente de confianza que facilite el diálogo desde edades tempranas. Según Charaipotra (2023), cada vez más familias se están involucrando proactivamente en conversaciones sobre educación sexual con sus hijos, lo que permite reforzar el aprendizaje y normalizar el tema dentro del hogar.

El inicio temprano del desarrollo puberal

La pubertad puede comenzar antes de lo que muchos padres esperan, en algunos casos desde los ocho años (National Institute of Child Health and Human Development, citado en Charaipotra, 2023). Esto subraya la importancia de que las conversaciones sobre sexualidad y cambios corporales se inicien temprano, permitiendo que los niños afronten estas experiencias con seguridad y sin temor.

El concepto de ‘La charla’ ha quedado obsoleto

Antiguamente, se pensaba que una única conversación era suficiente para abordar la educación sexual. Sin embargo, expertos recomiendan un enfoque continuo y adaptativo, las conversaciones frecuentes y sinceras crean un espacio seguro para que los niños se expresen y busquen orientación confiable (Charaipotra, 2023).

Educación sexual en cada etapa: de la infancia a la adolescencia

  • En la primera infancia, es clave enseñar a los niños los nombres correctos de las partes del cuerpo y conceptos básicos sobre límites personales y consentimiento (Charaipotra, 2023).

  • En la niñez, las conversaciones se amplían para incluir los cambios corporales y emocionales, y se refuerzan las nociones de consentimiento, coerción y respeto por los límites propios y ajenos (Charaipotra, 2023).

  • En la adolescencia, es esencial discutir temas complejos como las relaciones afectivas, las prácticas sexuales seguras, la prevención de abusos, la identidad de género y la orientación sexual, siempre fomentando un espacio seguro para el diálogo abierto y respetuoso (Charaipotra, 2023).

Consentimiento: un valor que se enseña desde la infancia

La enseñanza sobre consentimiento debe ser un componente transversal de la educación sexual en todas las edades. Desde temprana edad, se debe enseñar que cada persona tiene derecho a decidir sobre su propio cuerpo, y que este derecho debe ser respetado por los demás. Esto fortalece la autoestima y prepara a los niños y adolescentes para identificar y denunciar situaciones de abuso o violencia (Charaipotra, 2023).

El poder de las conversaciones abiertas

La educación sexual no solo protege contra los riesgos, sino que también promueve el bienestar emocional. Crear espacios de diálogo donde los niños y adolescentes puedan expresar sus dudas sin vergüenza o juicio es una de las formas más efectivas de acompañar su desarrollo sexual de manera saludable (Charaipotra, 2023).

Referencias

  • Charaipotra, S. (2023). Sex education for kids: What parents should know. Retrieved from https://www.parents.com/sex-education-for-kids-what-parents-should-know-8414773
  • Organización Mundial de la Salud. (2025). Comprehensive sexuality education. World Health Organization. https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/comprehensive-sexuality-education

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Cómo superar la dependencia emocional y construir relaciones saludables

La dependencia emocional es una forma de vinculación afectiva caracterizada por la necesidad excesiva de afecto, aprobación o compañía por parte de una persona significativa. Esta dependencia puede deteriorar la autoestima, provocar relaciones desequilibradas y perpetuar patrones de sufrimiento emocional.

Superarla requiere un proceso de autoconocimiento, cambio de creencias, fortalecimiento de la autoestima y desarrollo de vínculos sanos. A continuación, exploramos estrategias clave para transitar hacia relaciones más equilibradas y satisfactorias.

1. Reconocer el problema

El primer paso hacia el cambio es tomar conciencia de que se está en una relación marcada por la dependencia. Esto implica identificar patrones como:

  • Miedo extremo al abandono.
  • Necesidad constante de aprobación o validación.
  • Dificultad para poner límites o decir “no”.
  • Sentimientos de vacío cuando se está solo.

Aceptar que existe un problema permite comenzar a trabajar activamente en él.

2. Comprender el origen de la dependencia

La dependencia emocional suele tener raíces en experiencias tempranas. Algunas causas comunes incluyen:

  • Carencias afectivas en la infancia.
  • Apego inseguro con figuras parentales.
  • Baja autoestima y autoconcepto deteriorado.
  • Creencias distorsionadas sobre el amor (por ejemplo, “amar es sufrir”).

Explorar estos orígenes con ayuda de la introspección o la terapia psicológica permite resignificar la experiencia emocional.

3. Fortalecer la autoestima

Una autoestima sólida es esencial para evitar relaciones de dependencia. Para ello, es importante:

  • Identificar y cambiar pensamientos autocríticos.
  • Reconocer los logros personales.
  • Establecer metas realistas y alcanzables.
  • Practicar el autocuidado emocional y físico.

Según Branden (1995), la autoestima está compuesta por el sentimiento de competencia personal y el de valía como ser humano.

4. Establecer límites saludables

Las personas emocionalmente dependientes suelen tener dificultad para establecer límites. Aprender a decir “no”, expresar necesidades y respetar el espacio personal y del otro es fundamental para relaciones equilibradas.

Los límites no solo protegen nuestra salud mental, sino que también favorecen el respeto mutuo.

5. Fomentar la autonomía emocional

La autonomía emocional implica poder gestionar las emociones sin depender de otros para sentirse bien. Algunas claves son:

  • Aprender a tolerar la soledad.
  • Desarrollar pasatiempos e intereses propios.
  • Tomar decisiones sin buscar aprobación constante.
  • Practicar la autoafirmación.

La independencia emocional permite vivir relaciones más libres y satisfactorias.

6. Romper el ciclo de relaciones tóxicas

Muchas personas emocionalmente dependientes repiten relaciones disfuncionales. Para romper este patrón es necesario:

  • Identificar señales de alerta (celos, manipulación, control).
  • Evitar idealizar a la pareja.
  • Tomar distancia de relaciones que generan sufrimiento.
  • Buscar ayuda profesional si es difícil salir por cuenta propia.

Salir de una relación tóxica no siempre es fácil, pero es posible con apoyo y decisión.

7. Buscar ayuda profesional

La terapia psicológica puede ser muy útil para trabajar la dependencia emocional. Algunas corrientes efectivas incluyen:

  • Terapia cognitivo-conductual (TCC): ayuda a identificar y modificar pensamientos distorsionados.
  • Terapia de esquemas: trabaja patrones emocionales arraigados.
  • Terapia centrada en el apego: profundiza en las relaciones tempranas y su impacto actual.

El acompañamiento profesional permite avanzar con herramientas adecuadas y seguras.

8. Construir relaciones saludables
Una relación sana se basa en:

  • Respeto mutuo.
  • Comunicación asertiva.
  • Espacios de individualidad y autonomía.
  • Apoyo emocional sin dependencia.

Es importante entender que el amor no debe doler ni anular, sino enriquecer y potenciar a ambas personas.

Conclusión

Superar la dependencia emocional no ocurre de la noche a la mañana, pero es un proceso posible y transformador. Implica conocerse, sanar heridas emocionales, fortalecer la autoestima y aprender a vincularse desde la libertad, no desde la necesidad.

Referencias

  • Priyadarshini, P. (2023). Dangers of emotional dependency and how to overcome them. Medium. https://medium.com/illumination/dangers-of-emotional-dependency-and-how-to-overcome-them-e1e833fb50cd
  • Cadabams Hospital. (n.d.). Overcome emotional dependency: build strong bonds. Cadabam’s Hospital. https://www.cadabamshospitals.com/overcoming-emotional-dependency/

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