La sordera en la juventud: retos invisibles
La sordera puede darse en cualquier momento de la vida, sea por cuestiones genéticas o causada por factores físicos, y puede influir profundamente en el desarrollo del lenguaje, el aprendizaje, las relaciones sociales y el bienestar emocional, especialmente cuando el entorno no es accesible ni está preparado para comunicarse de manera inclusiva, las barreras no provienen sólo de la audición, sino también del contexto social y educativo.
Comprender estos retos es clave para ofrecer apoyo temprano y evitar que las dificultades se acumulen con el paso del tiempo.
¿Cómo se produce la pérdida auditiva en la infancia?
La pérdida auditiva en niños puede tener múltiples causas, algunas están presentes desde antes del nacimiento y otras aparecen después. Entre los factores prenatales se encuentran causas genéticas, infecciones durante el embarazo (como rubéola o citomegalovirus), exposición a ciertos medicamentos, alcohol u otras sustancias, y complicaciones durante el parto que afectan la oxigenación del bebé. También puede haber afectación de otros órganos cuando la causa es hereditaria (IQWiG, 2025).
Después del nacimiento, las infecciones bacterianas o virales pueden dañar la audición. En la primera infancia son frecuentes los problemas temporales de audición por acumulación de líquido en el oído medio, por ejemplo tras infecciones de oído o por amígdalas y adenoides agrandadas. Las pérdidas auditivas permanentes son menos comunes, pero pueden producirse tras enfermedades como la meningitis, el sarampión o las paperas. La exposición a ruidos intensos, como música muy alta con audífonos o explosiones cercanas, también puede causar daño auditivo (IQWiG, 2025).
Señales de alerta según la edad
La pérdida auditiva no siempre se detecta de inmediato. En bebés y niños pequeños, algunas señales pueden ser que no reaccionan a sonidos, dejan de responder cuando se les habla o solo responden si ven el rostro de quien les habla. En pérdidas auditivas leves, puede haber dificultad para entender susurros o palabras a distancia; en pérdidas más severas, solo se perciben sonidos muy fuertes o vibraciones (IQWiG, 2025).
Estas señales pueden confundirse con distracción, desobediencia o problemas de atención, lo que retrasa la detección y el apoyo oportuno.
Impacto en el lenguaje y la comunicación
Escuchar sonidos y palabras es fundamental para que niñas y niños desarrollen el habla y comprendan el lenguaje. Cuando hay pérdida auditiva, pueden perderse partes importantes del habla cotidiana, lo que afecta la adquisición de vocabulario, la comprensión de frases complejas y el uso de estructuras gramaticales (ASHA, s. f.).
Los niños con pérdida auditiva pueden aprender palabras concretas con mayor facilidad, pero pueden tener dificultades con palabras abstractas o con términos que cambian de significado según el contexto. También pueden presentar dificultades para usar tiempos verbales, plurales o conectores, lo que influye en su expresión oral y escrita (ASHA, s. f.).
Por lo cual si la pérdida auditiva no se detecta y atiende, la brecha lingüística con sus pares oyentes puede aumentar con el tiempo (ASHA, s. f.).
Aprendizaje escolar: cuando oír también es aprender
Además, las dificultades auditivas pueden repercutir directamente en el desempeño escolar. La lectura, la escritura y las matemáticas pueden verse afectadas cuando el acceso al lenguaje oral es limitado. Sin apoyos adecuados, algunos niños con pérdida auditiva pueden rezagarse en varios niveles escolares respecto a sus compañeros oyentes (ASHA, s. f.).
Informes recientes han señalado que muchos niños y niñas sordos presentan brechas en habilidades de comunicación, alfabetización y desarrollo socioemocional en los primeros años de escolaridad, debido a las barreras de comunicación, la falta de acceso a servicios especializados y la insuficiente formación del profesorado, las cuales pueden agravar estas desigualdades (Deafness Resource Centre, 2023).
Impacto social y emocional
Las barreras comunicativas no solo afectan el aprendizaje, sino también las relaciones. Niñas, niños y adolescentes con pérdida auditiva pueden sentirse aislados, tener dificultades para hacer amistades o participar en actividades grupales. Esto puede influir en su autoestima y bienestar emocional (ASHA, s. f.; Deafness Resource Centre, 2023).
Por lo cual, cuando el entorno no es inclusivo, por ejemplo, si no se adapta la forma de comunicarse o no se ofrecen apoyos, el riesgo de frustración y exclusión aumenta (Deafness Resource Centre, 2023).
Diagnóstico y detección temprana
Ante la sospecha de pérdida auditiva, es fundamental realizar una evaluación médica y audiológica. Los profesionales pueden examinar el oído, buscar signos de infección y realizar pruebas para determinar el tipo y grado de pérdida auditiva. En muchos países se realizan pruebas de tamizaje auditivo en recién nacidos para detectar problemas desde el inicio de la vida (IQWiG, 2025).
La detección temprana permite iniciar apoyos que favorezcan el desarrollo del lenguaje, la comunicación y el aprendizaje.
Tratamientos y apoyos disponibles
En algunos casos es posible tratar la causa de la pérdida auditiva, por ejemplo, cuando se debe a líquido acumulado en el oído medio. Cuando la pérdida es permanente, los audífonos pueden amplificar los sonidos si existe audición residual. En casos de sordera profunda o cuando los audífonos no son suficientes, los implantes cocleares pueden ayudar a percibir estímulos sonoros (IQWiG, 2025).
Además de la tecnología, muchos niños y jóvenes se benefician de terapia del habla y lenguaje, apoyos educativos, sistemas de transmisión inalámbrica en el aula y adaptaciones escolares. El acceso a servicios especializados y a entornos educativos inclusivos es clave para reducir las barreras en el aprendizaje (ASHA, s. f.; Deafness Resource Centre, 2023).
El papel de la familia y la escuela
Por otro lado, el recibir el diagnóstico de pérdida auditiva puede generar preocupación en las familias. Contar con información clara sobre las causas, las opciones de tratamiento y los apoyos disponibles ayuda a tomar decisiones informadas y a acompañar el desarrollo del niño o adolescente (IQWiG, 2025).
La colaboración entre familia, profesionales de la salud y escuela es esencial. La formación docente, el acceso a recursos y la comunicación inclusiva favorecen que niñas, niños y jóvenes con pérdida auditiva participen plenamente en la vida escolar y social (Deafness Resource Centre, 2023).
Mirar más allá de la audición
La sordera en la juventud no solo es una condición médica, sino también una cuestión de accesibilidad, comunicación e inclusión. Con detección temprana, apoyos adecuados y entornos sensibles a la diversidad auditiva, es posible reducir las barreras y promover el desarrollo integral de niñas, niños y adolescentes con pérdida auditiva (IQWiG, 2025; ASHA, s. f.; Deafness Resource Centre, 2023).
Referencias
- Institute for Quality and Efficiency in Health Care (IQWiG). (2025). Overview: Hearing loss and deafness in children. InformedHealth.org – NCBI Bookshelf. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK279527/
- American Speech-Language-Hearing Association. (n.d.). Effects of hearing loss on development. https://www.asha.org/public/hearing/effects-of-hearing-loss-on-development/?srsltid=AfmBOoqgxCNog2fKHB-Ji4S6fzFHHeAnupvfbD-YmrMQtMVxfy0lVK5f
- Deafness Resource Centre. (2023). Behind the Silence: Why D/deaf children are falling behind in early years – Deafness Resource Centre. Deafness Resource Centre – Support for Deaf People in St.Helens, Halton, and Knowsley. https://deafnessresourcecentre.org/news/deaf-children-falling-behind-peers-in-early-years/