Drogas: creencias y realidades

En la actualidad existen diferentes creencias sobre el consumo de sustancias psicoactivas, algunas son creencias positivas y otras negativas, pero no todas son verdad.  Contar con información basada en evidencia es clave para promover decisiones responsables, reducir el estigma y facilitar que las personas que necesitan ayuda puedan buscar tratamiento sin miedo ni vergüenza (Penn Foundation, 2021).

Es necesario recordar que el trastorno por consumo de sustancias no es un “problema de voluntad” ni un defecto moral; al igual que otras enfermedades, tiene múltiples factores asociados, como la genética, la presión de pares, el malestar emocional, el estrés ambiental, la ansiedad y la depresión. Y, también como otras enfermedades, la recuperación es posible (Penn Foundation, 2021).

Mitos y realidades sobre la adicción

Mito 1: “Es fácil reconocer a una persona con adicción”

Realidad: No todas las personas con un trastorno por consumo de sustancias encajan en el estereotipo social de “adicto”. Muchas tienen empleo, estudian, cuidan de sus familias y pueden no mostrar señales evidentes para los demás. Este mito refuerza el estigma e impide que muchas personas reciban comprensión y apoyo (Penn Foundation, 2021; Association of Intervention Specialists, s.f.).

 Mito 2: “Solo las drogas ‘duras’ son adictivas”

 Realidad: Sustancias de uso socialmente más aceptado, como el alcohol o la marihuana, también pueden generar dependencia. Asimismo, medicamentos prescritos (opioides, benzodiacepinas y estimulantes) pueden ser altamente adictivos si se usan de forma inadecuada.

 El hecho de que una sustancia sea legal o recetada no la hace automáticamente segura (Penn Foundation, 2021; Association of Intervention Specialists, s.f.).

 Mito 3: “La rehabilitación no funciona”

 Realidad: El trastorno por consumo de sustancias es una enfermedad compleja y las recaídas pueden formar parte del proceso de recuperación. Que una persona necesite más de un intento o distintos enfoques terapéuticos no significa que el tratamiento sea inútil. La rehabilitación sigue siendo una herramienta efectiva y necesaria (Penn Foundation, 2021).

 Mito 4: “Las personas con adicción pueden dejar de consumir cuando quieran”

Realidad: Abandonar el consumo no es simplemente una decisión, muchas sustancias generan dependencia física y psicológica. Los síntomas de abstinencia pueden ser intensos e incluso peligrosos, lo que hace necesario el acompañamiento profesional en muchos casos (Penn Foundation, 2021).

 Mito 6: “La adicción solo afecta a cierto tipo de personas”

 Realidad: La adicción no discrimina. Puede afectar a personas de cualquier edad, género, nivel socioeconómico o contexto cultural. El estereotipo de que solo ocurre en personas “al margen” de la sociedad es inexacto y perjudicial (Association of Intervention Specialists, s.f.).

 Mito 7: “Solo se puede ser adicto a una sustancia a la vez”

 Realidad: El policonsumo, es decir, el uso simultáneo de varias sustancias, es frecuente. Esto complica los riesgos para la salud y también el tratamiento, ya que cada sustancia puede producir efectos distintos en el cerebro y el cuerpo (Association of Intervention Specialists, s.f.).

Marihuana: mitos frecuentes y riesgos reales

Teniendo en cuenta lo anterior, también se debe considerar que en los últimos años ha aumentado la percepción de la marihuana como una sustancia “inofensiva”. Sin embargo, la evidencia muestra que su consumo también conlleva riesgos, especialmente en adolescentes y personas con ciertas vulnerabilidades, por lo que se debe conocer la realidad de la sustancia para mantener un consumo responsable (Sonoma County, s.f.; Wnuk, 2021).

 Mito 1: “La marihuana no es adictiva”

 Realidad: El consumo crónico puede llevar a un trastorno por consumo de cannabis. Aproximadamente 9% de quienes la usan desarrollan adicción en algún momento, cifra que aumenta a cerca del 17% en quienes empiezan en la adolescencia y puede llegar a 25–50% en consumidores diarios. Además, pueden presentarse síntomas de abstinencia como irritabilidad, insomnio, ansiedad y deseo intenso de consumo (Sonoma County, s.f.; Wnuk, 2021).

 Mito 2: “La marihuana es segura para jóvenes”

 Realidad: El consumo durante la adolescencia se asocia con afectaciones en áreas del cerebro relacionadas con el aprendizaje y la memoria. También se ha vinculado con menor rendimiento escolar y mayor riesgo de abandono académico (Sonoma County, s.f.).

 Mito 3: “La marihuana no afecta la salud mental”

 Realidad: El uso regular se ha relacionado con mayor riesgo de depresión, ansiedad y empeoramiento de síntomas en personas con trastornos psicóticos. En personas con vulnerabilidades previas, como antecedentes familiares de esquizofrenia o adicciones, el consumo puede aumentar el riesgo de desarrollar problemas graves de salud mental (Sonoma County, s.f.; Wnuk, 2021).

 Mito 4: “Conducir después de consumir marihuana es seguro”

 Realidad: La marihuana afecta la coordinación motora, el juicio y el tiempo de reacción. El riesgo de accidente de tránsito aumenta tras su consumo y es aún mayor cuando se combina con alcohol (Sonoma County, s.f.).

 Mito 5: “El humo de segunda mano de marihuana no hace daño”

 Realidad: El humo de marihuana contiene toxinas e irritantes similares a los del tabaco y puede dañar los pulmones. La exposición pasiva también implica riesgos para la salud, especialmente en poblaciones vulnerables como niños e infantes (Sonoma County, s.f.).

 Mito 6: “La marihuana es completamente medicinal”

 Realidad: Existen algunos usos médicos específicos aprobados para componentes derivados del cannabis, pero esto no significa que cualquier forma de consumo sea segura o adecuada para todas las personas o condiciones. El uso con fines terapéuticos debe estar basado en indicaciones médicas claras y evidencia científica donde se especifique el componente usado en el medicamento (Wnuk, 2021).

Reducir el estigma, facilitar la ayuda

Los mitos sobre las drogas no solo generan desinformación, sino que también alimentan el estigma. Este estigma puede impedir que las personas reconozcan un problema o busquen tratamiento por miedo a ser juzgadas. 

Comprender la adicción como un problema de salud y no como un fallo personal es un paso fundamental para construir entornos más compasivos y efectivos en la prevención y el tratamiento. Por lo que hablar con información clara, basada en evidencia y libre de prejuicios es una herramienta poderosa de cuidado individual y colectivo  (Penn Foundation, 2021).

Referencias

  • Penn Foundation. (2021). Myths and Misconceptions about Substance Use | St. Luke’s Penn Foundation. St. Luke’s Penn Foundation. https://www.pennfoundation.org/news-events/articles-of-interest/myths-and-misconceptions-about-substance-use/
  •  Association of Intervention Specialists. (n.d.). AIS. Five consistent myths about Drug Abuse and Addiction | AIS. https://www.associationofinterventionspecialists.org/five-consistent-myths-about-drug-abuse-and-addiction/
  • Sonoma County .(n.d.). Myths and facts about marijuana use. https://sonomacounty.gov/health-and-human-services/health-services/marijuana-public-health-and-safety/myths-and-facts-about-marijuana-use
  • Wnuk, A. (2021). Marijuana myths and facts. https://www.brainfacts.org/thinking-sensing-and-behaving/diet-and-lifestyle/2021/marijuana-myths-042021