Amistades tóxicas y su impacto en la salud mental
Algunas veces las personas con las que crecemos y somos más cercanas nos puedes hacer daño sin que lo notemos. La expectativa de apoyo unilateral, chistes o comentarios ligados a inseguridades, entre otro tipo de actitudes, generan una relación donde uno de los involucrados recibe todo el apoyo y el otro solo recibe burlas, causando una relación tóxica.
Debido a las características de estas relaciones muchas personas pueden no reconocer cuando viven inmiscuidos en una amistad tóxica, por lo cual es necesario aprender a reconocerlas y comprender su impacto en la salud mental.
¿Qué es una amistad tóxica?
Una amistad tóxica es aquella en la que existe un patrón de interacciones que dañan el bienestar emocional de una de las personas involucradas. Según Esperansa, et al (2023), una amistad con influencia negativa puede afectar nuestros pensamientos, acciones y forma de vernos a nosotros mismos. Incluso señalan que dentro de algunas amistades pueden aparecer dinámicas de acoso o intimidación que suelen pasar desapercibidas por tratarse de alguien “cercano”.
Desde el enfoque de la teoría estímulo–organismo–respuesta (S-O-R), citada Esperansa, et al (2023) la comunicación dentro de la amistad puede convertirse en un estímulo constante que impacta la forma en que la persona se percibe y reacciona emocionalmente. Factores como la baja autoestima, dificultades para interpretar señales sociales, síntomas depresivos o ciertos rasgos de personalidad pueden influir en que alguien adopte comportamientos dañinos dentro de la relación.
Formas de violencia dentro de la amistad
La investigación sobre victimización en la amistad ha mostrado que no toda la violencia entre pares ocurre en contextos abiertos como la escuela o redes sociales. Dryburgh, et al (2025) explican que, debido a la cercanía emocional, en las amistades pueden aparecer formas específicas de agresión, como:
- Agresión relacional, que busca dañar el vínculo (exclusión, rumores, manipulación social).
- Coerción y control, donde una persona intenta dominar decisiones, amistades u opiniones de la otra.
- Uso de información personal para hacer daño, aprovechando la intimidad compartida.
Estas dinámicas pueden ser especialmente dañinas porque la amistad, en teoría, es un espacio de confianza, y la traición de esa confianza incrementa la vulnerabilidad emocional.
Señales de una amistad tóxica
De acuerdo con Raypole (2020), las amistades tóxicas no se refieren a un solo desacuerdo, sino que se presentan cuando hay un patrón repetido de conductas que generan malestar, algunos de los comportamientos frecuentes en amistades tóxicas son:
1. Desvalorización constante
Burlas frecuentes, críticas disfrazadas de “bromas” o comentarios que atacan inseguridades personales pueden afectar profundamente la autoestima.
2. Falta de respeto por la confianza
Compartir secretos, divulgar información personal o usar lo que se ha confiado para avergonzar o manipular es una señal clara de una relación poco segura.
3. Disculpas poco sinceras
Frases como “lo siento si te ofendiste” minimizan el daño y evitan asumir responsabilidad real por lo ocurrido.
4. Relaciones desequilibradas
La relación gira siempre alrededor de las necesidades, problemas y emociones de una sola persona, mientras la otra se siente ignorada o poco importante.
5. Comparaciones constantes
Hacer sentir que “no eres suficiente” al compararte con otras personas erosiona la autoconfianza y genera inseguridad.
6. Inestabilidad emocional
Reacciones impredecibles, cambios bruscos de trato o explosiones de enojo por situaciones pequeñas pueden hacer que la otra persona se sienta en alerta constante.
Impacto en la salud mental
Teniendo en cuenta lo anterior, se comprende que las amistades tóxicas no solo generan incomodidad momentánea, sino que pueden tener efectos profundos en el ajuste emocional y social.
Dryburgh, et al (2025) encontraron que la victimización dentro de la amistad se asocia con mayores niveles de ansiedad, depresión y dificultades en la adaptación social. Además, quienes sufren este tipo de dinámicas en una amistad pueden tener más probabilidad de experimentar relaciones dañinas en otros contextos, como relaciones de pareja o con otros grupos de pares.
Un aspecto especialmente preocupante es que muchas personas no terminan estas amistades, aun cuando son dañinas. Esto puede deberse a que todavía perciben ciertos beneficios del vínculo, al miedo a quedarse sin grupo social o a la normalización del maltrato, y como resultado, la exposición al daño se prolonga en el tiempo.
Por su parte, Raypole (2020) señala que pasar tiempo con amistades que invalidan, critican o manipulan puede aumentar el estrés, disminuir la autoestima, generar sentimientos de soledad y afectar la confianza en otras relaciones. Con el tiempo, la persona puede empezar a dudar de sí misma e incluso culparse por el maltrato recibido.
¿Por qué es tan difícil reconocerlas?
Las amistades tóxicas suelen mezclarse con momentos positivos, recuerdos compartidos y lealtades antiguas. Además, el hecho de que el daño provenga de alguien cercano puede generar confusión, culpa o la esperanza de que la persona “va a cambiar”.
Dryburgh et al. (2025) destacan que la intimidad propia de la amistad puede aumentar la vulnerabilidad: cuanto más compartimos de nosotros mismos, más herramientas tiene la otra persona para herirnos si la relación se vuelve dañina.
Cuidar la salud mental también implica revisar nuestras amistades
Reconocer una amistad tóxica no significa culparnos por haber estado allí, sino entender que merecemos relaciones basadas en el respeto, el apoyo mutuo y la seguridad emocional. Las amistades saludables fortalecen la autoestima, brindan contención en momentos difíciles y permiten crecer sin miedo al juicio constante.
Aprender a poner límites, buscar apoyo en otras redes y, cuando sea necesario, tomar distancia de relaciones que dañan, es también una forma de cuidado de la salud mental.
Referencias
- Esperansa, S. T., Siva, N., Saraswati, I. a. P., Wisnawa, K. S. C., & Kistian, A. (2023). The Effect of Toxic Friendship on Students’ Mental Health. APLIKATIF Journal of Research Trends in Social Sciences and Humanities, 2(2), 59–66. https://doi.org/10.59110/aplikatif.v2i2.124
- Dryburgh, N. S. J., Martin-Storey, A., Craig, W. M., Holfeld, B., & Dirks, M. A. (2025). Quantifying Toxic Friendship: A Preliminary Investigation of a Measure of Victimization in the Friendships of Adolescents. Journal of interpersonal violence, 40(7-8), 1800–1823. https://doi.org/10.1177/08862605241265418
- Raypole, C. (2020). In a Toxic Friendship? Here’s What to Look For (and How to Handle It). Healthline. https://www.healthline.com/health/toxic-friendships