Transferencia y contratransferencia: claves para comprender la psicosis
La transferencia y la contratransferencia son conceptos fundamentales en la formación y práctica clínica de la psicología y la psiquiatría. Ambos fenómenos emergen de manera natural dentro de la relación terapéutica, especialmente cuando se establece el vínculo paciente-terapeuta, por lo cual comprender estos procesos resulta especialmente relevante.
Dado que reconocer y manejar adecuadamente la transferencia y la contratransferencia no solo es una responsabilidad ética del profesional, sino también una condición esencial para prevenir complicaciones clínicas y fortalecer la alianza terapéutica (Fernández, 2023).
Origen y evolución de los conceptos
De acuerdo con Fernández (2023), los conceptos de transferencia y contratransferencia tienen su origen en el psicoanálisis clásico. Sigmund Freud introdujo la transferencia a comienzos del siglo XX, describiéndola como el proceso mediante el cual los sentimientos, deseos y patrones relacionales que pertenecen a figuras significativas del pasado del paciente se desplazan hacia el terapeuta.
Posteriormente, Freud amplió este marco al introducir la contratransferencia en su texto Las perspectivas futuras de la terapia psicoanalítica (1910), refiriéndose a las reacciones emocionales del terapeuta frente al paciente, las cuales pueden estar influenciadas tanto por la transferencia del paciente como por la historia personal del profesional.
Con el paso del tiempo, ambos conceptos se han enriquecido y ampliado, y hoy se entienden como fenómenos relacionales inevitables y potencialmente terapéuticos cuando son adecuadamente reconocidos y gestionados.
¿Qué es la transferencia?
La transferencia es un fenómeno psicológico mediante el cual el paciente proyecta en la relación terapéutica emociones, expectativas y formas de vinculación que se originan en experiencias pasadas, generalmente de forma inconsciente. Así, el terapeuta puede ser percibido como una figura parental, de autoridad o de apego, lo que condiciona las respuestas emocionales del paciente (Hughes & Kerr, 2000).
Esta proyección puede manifestarse de diversas formas, como idealización, dependencia, desconfianza, hostilidad o agresividad, dependiendo de la historia emocional y relacional del paciente (Fernández, 2023).
Debido a lo anterior, la transferencia no puede entenderse como algo positivo o negativo, sino como un proceso natural cuyo análisis permite identificar conflictos inconscientes, necesidades afectivas no resueltas y patrones relacionales repetitivos, que al ser abordados con cuidado y profesionalismo pueden ayudar al paciente a comprender cómo sus experiencias pasadas influyen en su manera de relacionarse, favoreciendo el autoconocimiento y el cambio terapéutico (Hughes & Kerr, 2000).
¿Qué es la contratransferencia?
Por otro lado, la contratransferencia hace referencia a las reacciones emocionales, cognitivas y actitudinales que surgen en el terapeuta como respuesta a la transferencia del paciente. Estas reacciones pueden ser conscientes o inconscientes e incluyen sentimientos como empatía, frustración, enojo, tristeza o sobreprotección (MyWellbeing, 2025).
Este proceso debe ser gestionado de manera ética, por lo cual los profesionales de la salud mental reciben formación para identificar y gestionarla por medio de herramientas como la supervisión clínica, el trabajo personal y la reflexión constante, que permiten que estas reacciones no interfieran negativamente en el tratamiento (Hughes & Kerr, 2000; MyWellbeing, 2025).
Transferencia, contratransferencia y psicosis
De este modo, se comprende que estos procesos suelen darse en la relación terapéutica. Sin embargo, en casos de psicosis estos fenómenos pueden intensificarse, dado que, según Hughes y Kerr (2000), las personas con estados psicóticos o altamente desorganizados pueden proyectar de manera intensa sus miedos, deseos y conflictos en el terapeuta o en el equipo de salud. Generando fuertes reacciones contratransferenciales, como confusión, desesperanza o irritabilidad, lo que incrementa el riesgo de desgaste profesional.
Por ello, el trabajo en equipo, la supervisión y el mantenimiento de límites claros resultan fundamentales en estos contextos, Hughes y Kerr (2000), proponen como estrategias para manejar estos fenómenos:
- Reconocer la relevancia de la relación terapéutica para el paciente.
- Mantener una actitud profesional, consistente y confiable.
- Establecer límites claros que protejan el encuadre terapéutico.
- Utilizar la supervisión clínica como espacio de reflexión y contención.
- Fomentar la autoconciencia del terapeuta respecto a sus propias reacciones emocionales.
Conclusión
La transferencia y la contratransferencia son componentes inevitables de toda relación terapéutica, por lo que el reconocer estos fenómenos contribuye a una práctica clínica más ética, empática y eficaz, beneficiando tanto al paciente como al terapeuta y fortaleciendo el proceso terapéutico en su conjunto.
Referencias
- Fernández, M. (2023). ¿Qué es Transferencia y Contratransferencia en Psicoterapia? Psicólogos En El Prat ◎ Psicología Infantil, Adolescentes Y Pareja. Awen. https://awenpsicologia.com/transferencia-contratransferencia-freud/
- MyWellbeing. (2025) Guide: Transference And Countertransference. MyWellbeing. https://mywellbeing.com/for-therapists/transference-and-countertransference
- Hughes, P, & Kerr, I. (2000). Transference and countertransference in communication between doctor and patient. Advances in Psychiatric Treatment; 6(1):57-64. doi:10.1192/apt.6.1.57