La educación de la salud sexual es un tema que, aunque controvertido, es necesario enseñar de forma comprensiva desde la infancia a modo de proceso continuo que se fortalece a lo largo del desarrollo.
El proveer a los niños de información clara, veraz y adaptada a la edad a lo largo de su vida les permite tomar mejores decisiones acerca de su salud sexual, comprender sus derechos y sepan a quién acudir si se sienten confundidos, vulnerados o necesitan apoyo (OMS, 2023; Raising Children Network, 2025).
¿Por qué es importante hablar de salud sexual desde la infancia?
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (2023) la educación integral en sexualidad no se limita a hablar de relaciones sexuales. Incluye temas como el conocimiento del cuerpo, las emociones, el respeto, el consentimiento, las relaciones, la toma de decisiones y la prevención de la violencia. Por lo cual cuando esta educación es científica, progresiva y apropiada para la edad, se asocia con mejores resultados en salud y bienestar a lo largo de la vida.
Además, la evidencia muestra que niñas, niños y adolescentes que reciben educación sexual de calidad tienden a retrasar el inicio de las relaciones sexuales y, cuando las inician, a adoptar prácticas más seguras. También desarrollan mayor capacidad para reconocer situaciones de riesgo, ejercer su autonomía y pedir ayuda cuando lo necesitan (OMS, 2023).
El papel fundamental de madres y padres
Aunque las escuelas cumplen un rol clave, la educación sexual es más efectiva cuando también se construye en casa. Madres, padres y cuidadores aportan valores, contexto cultural y un espacio de confianza que facilita conversaciones continuas y significativas (Victoria Government, 2024; Punjani, Scott & Hussain, 2025).
Sin embargo, Punjani, Scott y Hussain (2025) identifican que si bien los padres pueden estar dispuestos a hablar sobre estos temas, muchas veces se sienten inseguros sobre qué decir, cuándo hacerlo o qué palabras usar. Por lo cual necesitan recursos claros, prácticos y adaptados a las distintas etapas del desarrollo
Al hacer uso de estos recursos las familias pueden:
- Proveer una perspectiva basada en los valores familiares
- Favorecer la confianza para hablar de sexualidad sin vergüenza
- Fomentar una educación especializada en las necesidades de sus hijos
- Mantener comunicación con la escuela sobre lo que se enseña
- Aprovechar situaciones cotidianas como oportunidades de aprendizaje
(Victoria Government, 2024; Punjani et al., 2025)
Conversaciones según la edad: cómo acompañar el desarrollo
La educación sexual es progresiva, de modo que lo que se conversa en la primera infancia es muy distinto de lo que se aborda en la pubertad. Así la OMS (2023) y Raising Children Network (2025) recomiendan ajustar la información a la etapa del desarrollo para que niñas y niños comprendan sin sentirse abrumados por medio de ejercicios como:
0–2 años: primeras nociones sobre el cuerpo
Las rutinas diarias como el baño o el cambio de ropa son oportunidades para nombrar partes del cuerpo con naturalidad. Esto sienta las bases para que el cuerpo se viva como algo propio, valioso y digno de cuidado (Raising Children Network, 2025).
2–5 años: curiosidad y aprendizaje básico
En esta etapa aumenta la curiosidad por las diferencias corporales y el origen de los bebés. Las respuestas pueden ser simples, breves y honestas, usando los nombres correctos de las partes del cuerpo. También es un momento clave para empezar a hablar de límites corporales, consentimiento básico y la diferencia entre toques adecuados e inadecuados (Raising Children Network, 2025; OMS, 2023).
6–8 años: más detalles y preparación para la pubertad
A esta edad, muchos niños y niñas quieren entender con mayor claridad cómo se forman los bebés y cómo funcionan los cuerpos. También es recomendable comenzar a prepararles para los cambios de la pubertad antes de que ocurran, explicando que cada cuerpo crece a su propio ritmo (Raising Children Network, 2025; OMS, 2023).
Temas clave que no deben faltar
Se debe tener en cuenta que una educación sexual integral incluye, de manera gradual y adaptada a la edad, temas como: relaciones familiares y afectivas, respeto, consentimiento, autonomía corporal, anatomía, pubertad, menstruación, reproducción, anticoncepción, infecciones de transmisión sexual y derechos sexuales y reproductivos (OMS, 2023).
También es fundamental enseñar a niñas, niños y adolescentes que tienen derecho a decir “no” ante cualquier contacto que les incomode y que siempre pueden acudir a un adulto de confianza si algo les preocupa. Este aprendizaje temprano contribuye a la prevención de la violencia, el abuso y la explotación (OMS, 2023; Raising Children Network, 2025).
Cuando surgen dudas difíciles
Es normal que madres y padres se sientan incómodos o no tengan todas las respuestas. Decir “no lo sé, pero lo averiguamos” fortalece la confianza y muestra que hablar de sexualidad no es un tabú, sino parte del cuidado. La conversación no es única ni perfecta: es un proceso que evoluciona con el tiempo (Raising Children Network, 2025), el cual se ve alimentado por el acceso de los padres a orientación concreta sobre el momento oportuno, el lenguaje adecuado y cómo abordar temas como consentimiento, diversidad de género, cambios corporales y seguridad digital. La cual les permita contar con materiales claros, visuales y culturalmente pertinentes para facilitar las conversaciones (Punjani, Scott & Hussain, 2025).
Educación sexual y diversidad
Otro aspecto importante de la educación sexual es que esta también debe reconocer la diversidad de cuerpos, identidades y experiencias. Muchas familias expresan disposición a hablar de diversidad sexual y de género, pero señalan que no siempre cuentan con el lenguaje o los recursos necesarios. Por eso, es importante promover materiales inclusivos, culturalmente sensibles y adaptados al nivel de desarrollo de cada niño o niña (Punjani, Scott & Hussain, 2025).
Una conversación que dura toda la vida
Hablar de sexualidad no es una única charla, sino un diálogo continuo que se transforma a medida que niñas, niños y adolescentes crecen. Cuando las familias ofrecen información honesta, apertura para escuchar y un ambiente de respeto, están construyendo una base sólida para relaciones saludables, toma de decisiones responsables y cuidado de la propia salud a lo largo de la vida (OMS, 2023; Victoria Government, 2024; Raising Children Network, 2025).
Referencias
- Organización Mundial de la Salud (OMS) Comprehensive sexuality education. (2023). https://www.who.int/news-room/questions-and-answers/item/comprehensive-sexuality-education
- Victoria Government. (2024). Sexuality education for parents. vic.gov.au. https://www.vic.gov.au/sexuality-education-parents
- Punjani, N., Scott, S. D., & Hussain, A. (2025). Parents’ information needs and their recommendations for effective sexuality education to children. Frontiers in Public Health, 13, 1653924. https://doi.org/10.3389/fpubh.2025.1653924
- Raising Children Network. (2025). Parent guide to talking about sex: 0-8 years. https://raisingchildren.net.au/school-age/development/sexual-development/sex-education-children