Trabajo sexual y salud mental: voces invisibilizadas

El trabajo sexual, reconocido como una profesión en distintos contextos, sigue cargando con profundos estigmas sociales, legales y culturales. Estas barreras dificultan el acceso de las trabajadoras sexuales a servicios de salud y bienestar, obstaculizando su derecho a una vida digna. Las voces de estas mujeres son con frecuencia invisibilizadas, lo que impide reconocer sus experiencias, necesidades y vulnerabilidades (Javaloyes, 2022).

Prostitución como problema psicosocial y de salud pública

Diversos estudios coinciden en que la prostitución debe entenderse como un problema psicosocial y de salud pública ( Palacios et al., 2018; Ceballos et al., 2013, como se menciona en Javaloyes, 2022). Las mujeres en condición de prostitución enfrentan riesgos físicos, emocionales y sociales que se agravan por la falta de capacitación profesional en las instituciones sanitarias y el mantenimiento de estructuras patriarcales que perpetúan la desigualdad (Orlando, 2015; Sánchez, 2013; como se menciona en Javaloyes, 2022).

El estudio de Javaloyes (2022) evidencia que, aunque existen programas de abordaje ante los riesgos diarios, estos siguen siendo insuficientes y fragmentarios. Las condiciones estructurales —pobreza, desigualdad de género, abuso y trata— configuran un escenario que requiere intervenciones integrales, interdisciplinares y con enfoque de derechos.

Salud mental y emocional: el impacto invisible

Las trabajadoras sexuales enfrentan altos niveles de violencia, discriminación y estigmatización, factores que repercuten directamente en su salud mental. La literatura documenta una prevalencia significativa de depresión, ansiedad, trastorno de estrés postraumático (TEPT) y consumo de sustancias como mecanismos de afrontamiento (Cedeño et al., 2017; Patel et al., 2016; como se menciona en Javaloyes, 2022).

En muchos casos, la falta de apoyo familiar y social, la violencia institucional y el miedo a la criminalización intensifican el aislamiento y las ideas suicidas (Clemente, 2020; como se menciona en Javaloyes, 2022). Las mujeres que viven en contextos de prostitución reportan sentimientos de culpa, vergüenza y despersonalización, sumados a experiencias de abuso sexual o físico, lo que las lleva a una degradación de su capacidad afectiva (Falcón, 2010; como se menciona en Javaloyes, 2022).

El peso del estigma y la exclusión

El estigma social asociado al trabajo sexual actúa como una barrera estructural. No solo limita el acceso a servicios de salud mental y física, sino que también afecta la autoestima y las relaciones interpersonales de las mujeres (Benoit et al., 2017; Wong et al., 2011; como se menciona en Mokhwelepa, Ngwenya y Sumbane, 2024). En este contexto, la violencia policial, la criminalización y la falta de protección legal agravan el daño psicosocial (Karandikar et al., 2014; Deering et al., 2014; como se menciona en Mokhwelepa, Ngwenya y Sumbane, 2024).

En el estudio de Mokhwelepa, Ngwenya y Sumbane (2024), se destaca que la estigmatización y la criminalización del trabajo sexual generan un ciclo de vulnerabilidad que incrementa la violencia, las infecciones de transmisión sexual y la negación de derechos humanos fundamentales. La criminalización permite, además, el abuso por parte de las fuerzas del orden, lo que obstaculiza la justicia y la atención sanitaria.

Salud física y sexual: una mirada desde la salud pública

El enfoque sanitario hacia las trabajadoras sexuales suele reducirse a la prevención de enfermedades de transmisión sexual (ETS), ignorando la dimensión emocional y psicológica (Rössler et al., 2010; como se menciona en Laisuklang y Ali, 2017). Sin embargo, las investigaciones muestran que las mujeres en situación de prostitución tienen mayor prevalencia de VIH, embarazos no deseados y lesiones derivadas de la violencia sexual (Decker et al., 2010; Zhang et al., 2017; como se menciona en Laisuklang y Ali, 2017).

La visión reduccionista del sistema de salud refuerza la idea de que el cuerpo de las trabajadoras sexuales es un “vector de riesgo”, en lugar de reconocerlas como sujetas de derechos y salud integral (Wong et al., 2011; como se menciona en Laisuklang y Ali, 2017).

Necesidad de una atención biopsicosocial y de enfoque de derechos

La literatura coincide en que la atención de salud mental hacia las mujeres en situación de prostitución debe incluir un enfoque biopsicosocial que articule la dimensión psicológica, social, legal y sanitaria (Patel et al., 2016; Hossain et al., 2010; como se menciona en Laisuklang y Ali, 2017). Se requiere fortalecer la formación de los profesionales en salud mental para eliminar prejuicios y ofrecer una atención digna, empática y basada en evidencia (Clemente, 2020).

El modelo propuesto por Mokhwelepa et al. (2024) plantea estrategias como la despenalización, la sensibilización de profesionales, la implementación de servicios especializados y la creación de redes de apoyo social. Asimismo, las ONG cumplen un rol crucial en la creación de espacios de empoderamiento, autocuidado y reconstrucción identitaria (Orlando, 2015;  como se menciona en Laisuklang y Ali, 2017).

Conclusión: hacia una reparación integral

El trabajo sexual, cuando se analiza desde una perspectiva de salud mental y derechos humanos, refleja una realidad marcada por el abandono institucional, la violencia y la invisibilización. La evidencia revisada demuestra la urgencia de transformar las prácticas profesionales y las políticas públicas hacia una mirada integral y libre de estigma.

Garantizar una reparación integral implica reconocer la humanidad, dignidad y agencia de las trabajadoras sexuales. Ello requiere la acción conjunta del Estado, las instituciones académicas, el sector salud y la sociedad civil, promoviendo la equidad, la inclusión y el derecho a una salud mental y física de calidad.

 

Referencias

  • ​​Javaloyes, L. G. (2022). Los problemas mentales y físicos de la prostitución: una revisión de la base de datos PubMed. https://portal.amelica.org/ameli/journal/588/5883291005/html/
  • Iaisuklang, M. G., & Ali, A. (2018). Psychiatric morbidity among female commercial sex workers. PubMed, 59(4), 465–470. https://doi.org/10.4103/psychiatry.indianjpsychiatry_147_16
  • Mokhwelepa, L. W., Ngwenya, M. W., & Sumbane, G. O. (2024). Systematic Review on Public Health Problems and Barriers for Sex Workers. The Open Public Health Journal, 17(1). https://doi.org/10.2174/0118749445264436231119172400

 

¿Y tú qué opinas?